MEDIDAS A TOMAR CON RESPECTO A LA CONTAMINACIÓN (Parte 1) (Se compartirá el jueves 14 diciembre 2017 en las reuniones de hogar)

MEDIDAS A TOMAR CON RESPECTO A LA CONTAMINACIÓN (Parte 1)

Lectura bíblica: Nm. 5:11-31 También Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Si la mujer de alguno se desvía y le es infiel, y si alguno se acuesta con ella y tiene relaciones sexuales con ella, aunque el hecho haya quedado oculto a los ojos de su marido, pues ella se contaminó a escondidas y no hay testigo contra ella, ya que no fue sorprendida en el acto; si viene sobre él espíritu de celos y tiene celos de su mujer, y ella se ha contaminado; o si viene sobre él espíritu de celos y tiene celos de su mujer, y ella no se ha contaminado; entonces el marido traerá la mujer al sacerdote y llevará por ella la ofrenda, la décima parte de un efa de harina de cebada.

No derramará sobre ella aceite ni pondrá sobre ella olíbano, porque es ofrenda de harina por causa de celos, una ofrenda de harina conmemorativa, que trae a la memoria la iniquidad. Y el sacerdote hará que ella se acerque y la pondrá delante de Jehová. Luego tomará el sacerdote del agua santa en un vaso de barro; tomará también el sacerdote del polvo que haya en el suelo del tabernáculo, y lo echará en el agua. Y el sacerdote pondrá a la mujer delante de Jehová, soltará el cabello de la mujer y pondrá sobre sus manos la ofrenda de harina conmemorativa, que es la ofrenda de harina por causa de celos; y en la mano del sacerdote estará el agua de amargura que trae maldición.

Entonces el sacerdote hará que jure y le dirá: Si ninguno se ha acostado contigo, y si no te has desviado a inmundicia estando bajo la autoridad de tu marido, sé inmune de esta agua de amargura que trae maldición. Pero si te has desviado estando bajo la autoridad de tu marido y te has contaminado, y se ha acostado contigo alguien que no sea tu marido, (el sacerdote hará que la mujer jure con juramento de maldición, y dirá el sacerdote a la mujer): Jehová te haga maldición y juramento en medio de tu pueblo, haciendo Jehová que tu muslo se consuma y tu vientre se hinche; y esta agua que trae maldición entrará en tus entrañas y hará que tu vientre se hinche y tu muslo se consuma. Y la mujer dirá: Amén, amén.

El sacerdote escribirá estas maldiciones en un libro y las borrará con las aguas de amargura. Y hará que la mujer beba el agua de amargura que trae maldición; y el agua que trae maldición entrará en ella haciéndose amarga. Después el sacerdote tomará de la mano de la mujer la ofrenda de harina por causa de celos, y la mecerá delante de Jehová y la llevará al mujer beba el agua. Cuando le haya hecho beber el agua, sucederá que si ella se ha contaminado y ha sido infiel a su marido, el agua que trae maldición entrará en ella haciéndose amarga, su vientre se hinchará y su muslo se consumirá; y la mujer será una maldición en medio de su pueblo. Mas si la mujer no se ha contaminado, sino que está limpia, ella quedará inmune y podrá concebir. Ésta es la ley de los celos cuando la mujer, estando bajo la autoridad de su marido, se desvía y se contamina.

Medidas a tomar con respecto a una esposa por la cual el marido sienta celos

Para que el pueblo de Dios fuese conformado un ejército, debían cumplirse ciertos requisitos. Uno de estos requisitos era deshacerse de toda contaminación. En este mensaje empezaremos a considerar lo que revela Números 5 referente a las medidas que debemos tomar con respecto a la contaminación. En 5:11-31 vemos las medidas que se tomaban con respecto a una esposa por la cual el marido sienta celos. La única forma de entender de una manera lógica estas medidas es considerarlas como parte de la tipología.

Incluso las palabras claras y las figuras retóricas pueden estar relacionadas con la tipología. Proverbios 4:18 dice: “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, cuyo resplandor va en aumento hasta llegar a pleno día”. Las palabras de este proverbio son claras; con todo, en ellas encontramos una figura retórica que forma parte de la tipología. La “luz de la aurora”, el alba, representa la venida de Cristo (Lc. 1:78). Esta figura también podría referirse al avivamiento que experimentamos por la mañana. Este ejemplo nos muestra que incluso en palabras claras y directas podría encontrarse una figura retórica que puede ser considerada como parte de la tipología.

Es difícil explicar Números 5:11-31 mediante palabras claras. Lo que allí se describe no tiene nada que ver con la historia ni con una persona, sino que guarda relación con la tipología.

En la prueba del agua de amargura (v. 18) se usaba una combinación de agua (que se refiriere al Espíritu Santo), polvo que haya en el suelo del tabernáculo (que se refiriere a la naturaleza humana del hombre) y una ofrenda de harina (que se refiere a Cristo). A la mujer, de la cual se tenían sospechas, se le pedía beber el agua. Si en ella había pecado, el agua hacía que su vientre se hinchara y su muslo se consumiera. Esto no parece ser un relato de algo divino; sin embargo, esto constituye un maravilloso milagro.

En el relato de Números 5:11-31 podemos ver la tipología. El agua tipifica al Espíritu Santo, la ofrenda de harina de cebada tipifica al Cristo resucitado, y el polvo representa al hombre creado (Gn. 2:7). Por consiguiente, aquí se encuentra la creación, el Espíritu, Cristo y Su muerte y resurrección. El agua en la que se echaba el polvo del suelo del tabernáculo no sólo se convertía en agua de amargura que traía maldición, sino también en agua que operaba de tal forma que hacía que el vientre de la mujer se hinchara y el muslo se consumiera.

Lo más difícil de explicar es el polvo del suelo del tabernáculo. El polvo hace referencia al hombre natural, el hombre que fue creado por Dios, y el tabernáculo es la morada de Dios. La morada de Dios es edificada sobre el hombre que Él creó. Esto es el polvo del suelo del tabernáculo. La morada de Dios es santa, pero hay una especie de polvo que puede unirse a la morada de Dios.

Tomar este polvo y echarlo en el agua equivale a tomar la naturaleza humana que puede unirse a la morada de Dios y ponerla en el Espíritu Santo. Esta agua que contenía el polvo era después puesta junto al Cristo que es la ofrenda de harina de cebada (en resurrección), mas sin olíbano ni aceite (sin la eficacia de la resurrección y sin el Espíritu Santo). Por consiguiente, aquí vemos la naturaleza humana creada por Dios unida a la morada de Dios, puesta en el Espíritu Santo y aplicada juntamente con el Cristo resucitado. Esto verdaderamente pondrá a prueba nuestra castidad.

Corporativamente e individualmente, el pueblo de Dios debe ser casto para con Dios. No es suficiente ser limpios. Ser limpios es una cosa, y ser castos es otra. Tal vez no tengamos lepra ni padezcamos flujos, y quizás no hayamos tocado nada muerto, pero ¿somos castos? Es posible que seamos muy fieles, pero no tendremos un carácter elevado si no somos castos. Una mujer pudiera ser buena en todo sentido, pero si tiene otro amor, esto le haría perder su castidad. El pueblo de Dios no solamente debe ser limpio en todo sentido y en todo aspecto, sino que además debe ser casto. Por tanto, debemos aprender cómo ser castos para con el Señor. Consideremos ahora brevemente algunos de los detalles acerca de las medidas tomadas con respecto a una esposa por la cual el marido sienta celos.

 Tipifican el celo que Cristo tiene por Sus creyentes y Su iglesia

Las medidas que se tomaban con respecto a una esposa por la cual el marido sentía celos tipifican el celo que Cristo tiene por Sus creyentes y Su iglesia. Debemos recordar que la iglesia y todos los creyentes tienen un solo marido, Cristo. Es posible que nosotros no seamos rebeldes (leprosos), que tengamos buen dominio propio y seamos moderados (sin ningún tipo de flujo), y que nuestro comportamiento sea apropiado delante de Dios y delante de los hombres; no obstante, como esposa de Cristo, ¿somos castos? Para que a una mujer se le considere casta, ella no debe tener otro amor que no sea su marido. Si una mujer tiene en alta estima a cualquier otro hombre, ella está a punto de perder su castidad.

Si somos una esposa casta para Cristo, seguiremos a nuestro Marido a la batalla. David tenía una mujer guerrera (1 S. 25). En Apocalipsis, el ejército combatiente de Cristo está compuesto por Sus vencedores, quienes conforman una esposa combatiente que complementa a Cristo (Ap. 19:7-9, 11-14). A fin de formar parte del ejército combatiente del Señor, tenemos que ser castos para con Él. Las medidas tomadas, según constan en el libro de Números, nos muestran que los requisitos para que el pueblo de Dios conformara un ejército eran muy elevados.

La iglesia y todos los creyentes deben tomar a Cristo como su único amor (2 Co. 11:2-3). Si la iglesia o cualquiera de los creyentes busca o va en pos de algo que no sea Cristo, esto es adulterio espiritual a los ojos de Dios. Los que cometen fornicación espiritual serán juzgados y maldecidos por Dios (1 Co. 16:22), y no podrán combatir por Dios ni servirle. Una vez perdemos nuestra castidad, quedamos descalificados para combatir por Dios y servirle. El hombre que sentía celos por su mujer debía traerla al sacerdote (Nm. 5:15a). El sacerdote aquí podría representar a Cristo o a alguien muy cercano a Dios.

“El sacerdote pondrá a la mujer delante de Jehová, soltará el cabello de la mujer” (v. 18a). Que el cabello de la mujer fuese soltado denota que ella no se sujetó a la autoridad. El sacerdote también tomaba del agua santa (el Espíritu Santo) en un vaso de barro (el hombre natural) y tomaba del polvo (la naturaleza del hombre natural, Gn. 3:19; Sal. 22:15) que había en el suelo del tabernáculo y lo echaba en el agua, con lo cual se convertía en agua de amargura que trae maldición (Nm. 5:17-22).

“El sacerdote escribirá estas maldiciones en un libro y las borrará con las aguas de amargura. Y hará que la mujer beba el agua de amargura que trae maldición” (vs. 23-24a). Aquí las maldiciones hacen referencia a la palabra del juicio de Dios.

 Si ella se ha contaminado, su vientre se hincha y su muslo se consume, y la mujer será una maldición en medio de su pueblo

“Cuando le haya hecho beber el agua, sucederá que si ella se ha contaminado y ha sido infiel a su marido, el agua que trae maldición entrará en ella haciéndose amarga, su vientre se hinchará y su muslo se consumirá; y la mujer será una maldición en medio de su pueblo” (v. 27). Que el vientre (el abdomen) se hinchase significaba que se hacía anormal. Que el muslo se consumiera significaba que la fuerza de la mujer decaía. En las medidas tomadas podemos ver la creación, la redención, la resurrección, el Espíritu Santo y la morada de Dios. Tal procedimiento era ciertamente milagroso.

Si la mujer no se ha contaminado, queda inmune y podrá concebir

“Si la mujer no se ha contaminado, sino que está limpia, ella quedará inmune y podrá concebir” (v. 28). Literalmente, la palabra hebrea traducida “concebir” significa “descendencia”. La mujer que no se había contaminado tendría descendencia. Las medidas descritas en 5:11-31 indican que la manera en que Dios pone a prueba la castidad de Su pueblo es muy rigurosa. Nuestro carácter debe reflejar una elevada norma de castidad. Sólo entonces podremos combatir por Dios y servirle. (Extracto del Estudio-vida de Números, mensaje 7, Witness Lee, LSM)

El profeta Oseas toma por esposa a Gomer, una mujer dada a la prostitución

El profeta Oseas tomó por esposa a Gomer, una mujer dada a la prostitución (Oseas 1:2-9). Esto simbolizó el hecho de que Dios tomó a Israel como esposa: una mujer que se dio a la prostitución y que se apartó de Jehová. 

En los versículos del 2c al 4 tenemos la advertencia que Jehová le hace a Israel. Él le ordena que aparte de su rostro sus prostituciones, y sus adulterios de entre sus pechos (v. 2c). Si ella no lo hiciera, Él la desnudaría por completo como el día en que nació, la convertiría en desierto y en tierra seca y la mataría de sed (v. 3); además, no tendría compasión de los hijos de ella, pues eran hijos de prostitución (v. 4).

El versículo 5a nos dice que Israel se prostituyó y se portó desvergonzadamente. Ella incluso llegó al extremo de declarar: “Iré tras mis amantes, / que me dan mi pan y mi agua, / mi lana y mi lino, / mi aceite y mi bebida” (v. 5b). Ella afirmó que sus necesidades diarias eran cubiertas por sus amantes, esto es, por sus ídolos. Esto, por supuesto, era una mentira.

En el versículo 6 Jehová dice: “Por tanto, Yo cercaré / con espinos su camino; / y levantaré un muro contra ella, / para que no halle sus sendas”. Con frecuencia Dios, quien es grande, hará muchas cosas pequeñas que nos frustran con la finalidad de tratar con nosotros. Tal como dice Pablo en Romanos 8:28, todas las cosas —grandes y pequeñas— cooperan para nuestro bien. 

Israel va en pos de sus amantes, pero no los alcanza

A continuación, Oseas 2:7a dice: “Irá en pos de sus amantes / pero no los alcanzará; / los buscará, pero no los hallará”. Esto muestra la obstinación de Israel. Aun cuando Dios cercó su camino con espinos y levantó un muro contra ella impidiéndole proseguir, ella se rehusaba a retornar a Él y, en lugar de ello, iba en pos de sus amantes, sus ídolos. Sin embargo, a la postre, ella dirá: “Iré / y regresaré a mi primer Marido, / porque mejor me iba entonces que ahora”. Esto indica que finalmente ella retornará a Dios, su primer Marido. Todos nosotros hemos tenido esta clase de experiencia. Primero, luchamos persistentemente contra Dios hasta cierto punto, pero después retornamos a Dios para estar con Él. Hemos dicho: “Regresaré a Dios, porque era mejor entonces que ahora”.

Jehová restaura a la adúltera y apóstata Israel - Oseas 2:14-23

Jehová seducirá a Israel, llevándola al desierto, y le hablará al corazón (v. 14). El desierto debe representar un lugar agreste. Durante la Segunda Guerra Mundial Hitler hizo que Alemania fuese un desierto para los judíos, y hoy en día los países árabes intentan hacer de la nación de Israel un desierto. Dios incluso permite esto, pues en el desierto Él puede hablarle a Israel. Con frecuencia en nuestra vida humana nos encontramos en una situación que podríamos comparar a un desierto. A veces Dios hace que nuestro entorno sea un desierto para nosotros, de modo que Él pueda hablarnos al corazón. En aquel día Israel llamará a Jehová: Marido mío (Is. 54:5; Jer. 3:14; Ez. 16:8). (Extracto del Estudio-vida de los Profetas menores, mensajes 2-3, Witness Lee, LSM)

 Israel en la restauración

Al principio del libro de Oseas, Israel era una ramera, pero al final de dicho libro, Israel se ha convertido en un hijo. A la postre, Efraín declara que ya no tiene ídolos. “Efraín dice: ¿Qué tengo que ver con los ídolos?” (v. 8a). A lo que Dios le responde: “Yo respondo y le miro. / Yo soy como el abeto verde; / procedente de Mí es hallado tu fruto” (v. 8b). Que Jehová sea como abeto verde (lo cual simboliza el hecho de que Dios es viviente y siempre lozano) y que Efraín llevase fruto procedente de Jehová, indica la unidad de Efraín con Jehová. Esto también indica que una maravillosa transformación ha tenido lugar, una transformación basada en el factor del amor en vida. (Extracto del Estudio-vida de los Profetas menores, mensaje 8, Witness Lee, LSM) 

En 2 de Corintios 11:2, Pablo dice: “Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo”. Este celo se puede comparar al celo que siente un esposo por su esposa. La palabra “virgen” en este versículo significa que los creyentes han de ser la novia para el Novio (Jn. 3:23), es decir, la esposa del Cordero (Ap. 19:7).

En el versículo 3 Pablo dice: “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, se corrompan vuestros pensamientos, apartándose de alguna manera de la sencillez y pureza para con Cristo”. La palabra griega traducida “sencillez” puede ser traducida simplicidad. Esto se refiere a la absoluta lealtad, la firme fidelidad, que los creyentes tenían hacia Cristo. A Pablo le preocupaba que los pensamientos de los creyentes corintios fueran corrompidos. Ellos eran una virgen pura para Cristo, pero así como la serpiente engañó a Eva, los pensamientos de ellos corrían el riesgo de corromperse y desviarse de la sencillez y pureza para con Cristo. 

No es la meta del recobro del Señor recobrar la doctrina o la teología, sino recobrar a Cristo mismo como el único Esposo a quien debemos amar. Debemos pertenecerle solamente a Él. En tanto que hayamos sido desposados con este Esposo como una virgen pura, y en tanto que lo amemos, apreciemos y pertenezcamos sólo a Él, seremos preservados. Esto nos guardará, nos santificará, nos saturará y nos transformará. 

Él nos ha atraído, y hemos sido presentados como virgen pura a Él. Ahora sólo debe interesarnos Él, sólo debemos amarlo a Él sin permitir que nadie lo sustituya en nuestros corazones. Además, nuestro amor por Él debe ser puro, nuestra mente debe ser sencilla y todo nuestro ser debe centrarse en Él. Esto nos preservará, nos santificará, nos saturará y nos transformará. ¡Alabado sea el Señor; esto es Su recobro! (Extracto del Estudio-vida de 2 de Corintios, mensaje 52, Witness Lee, LSM) 

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SERVIR EN COORDINACIÓN Y DE UNA MANERA COMPENETRADA PARA MINISTRAR VIDA (Se compartirá el jueves 07 diciembre 2017 en las reuniones de hogar)

SERVIR EN COORDINACIÓN Y DE UNA MANERA COMPENETRADA PARA MINISTRAR VIDA

La iglesia es un organismo y, como tal, lo único que requiere es vida. Por lo tanto, el servicio en la iglesia es principalmente para ministrar vida a otros. Aun el arreglo de las sillas o la limpieza de los baños no constituyen un fin en sí mismos, sino que su propósito es ministrar vida.

Al servir como ujieres o al realizar algún trabajo de oficina, o cualquier aspecto del servicio en la iglesia, debemos hacerlo todo para ministrar vida a los demás. Por supuesto, es bueno hacer las cosas apropiadamente. Si no hacemos las cosas bien puede ser una frustración, sin embargo, eso no significa que hacer las cosas bien equivale a tener el servicio apropiado.

En las organizaciones religiosas y mundanas, basta con hacer las cosas bien; pero en la iglesia lo más importante es el ministerio de vida. Incluso si no podemos hacer las cosas muy bien, pero si por Su misericordia ministramos vida a otros, nuestro servicio será un éxito. Lo principal es ministrar vida a otros. (La manera normal de llevar fruto y de pastorear a fin de edificar la iglesia, págs. 13, 14)

UN AVIVAMIENTO DE LA VIDA INTERIOR

El avivamiento del cual estoy hablando no es el tipo de avivamiento comúnmente conocido en el cristianismo. El avivamiento del cual estoy hablando es la renovación descrita en el Nuevo Testamento. En 2 Corintios 4.16 dice: "Aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día". La renovación aquí es un avivamiento. Cada día necesitamos una renovación, y esta renovación tiene que ser refrescada de día en día.

Lo que necesitamos hoy en día es este tipo de renovación en la vida interior, que está opuesto a una renovación en acciones exteriores o expresión. Dios ha establecido una ley natural, que el sol naciente proporciona un nuevo comienzo y una renovación fresca cada día para todas las cosas, ya sean plantas, animales, o seres humanos. Lo mismo se cumple en nuestra vida cristiana. Cada mañana debemos permitirle al Señor Jesús, nuestro Sol, que se levante en nosotros para que podamos ser renovados. Este es el avivamiento del cual estoy hablando.

Si a diario somos avivados espiritualmente, no habrá necesidad de un avivamiento grande. Realmente, ninguno de los llamados grandes avivamientos fue duradero. Por ejemplo, el gran avivamiento en Gales, a principios del siglo, ya se había acabado en 1933. Todos los avivamientos traídos por varios movimientos espirituales en el pasado fueron transitorios. Este tipo de avivamiento esporádico no es confiable. El avivamiento sólido es el que resulta de la renovación diaria.

Espero que los ancianos y los colaboradores tomen esta palabra de comunión y exhortación para que den todo y den su tiempo a fin de tener contacto con la gente y pastoreada. Esta fue nuestra carencia en el pasado. Ahora debemos recobrar esto. Sólo por medio de esto, la edificación orgánica del Cuerpo de Cristo según Efesios 4:12-16 y las reuniones en mutualidad según 1 Corintios 14:26 podrán ser realizadas y practicadas entre nosotros. Para esto necesitamos un avivamiento diario y ser victoriosos diariamente como base.

También necesitamos una vida y una obra que fluyan del amor del Señor, a fin de mantener nuestra victoria. Si no tenemos una vida avivada ni una labor de pastoreo, no seremos vencedores por mucho tiempo, ni tendremos la manera de mantener nuestra victoria. Lo que nos mantiene en la victoria es una vida y obra de amor para con el Señor. Necesitamos ambos aspectos. (El sonido oportuno de la trompeta y la necesidad actual, págs. 51, 53, 60, W. Lee, LSM

APRENDER A ESTAR INTERESADO EN LAS PERSONAS

Después de que hemos tratado con el Señor exhaustivamente y tomado una carga, tenemos que aprender a estar interesados en las personas. Debido a la caída, muchos entre nosotros no tienen interés por otros. Pensamos que si ellos se van al cielo o al infierno es algo que les concierne a ellos. No nos importa si los demás crecen en vida, y nos parece que preocuparnos por nuestro propio bienestar espiritual ya es suficiente. Sin embargo, el servicio en la iglesia requiere que cada uno de nosotros se involucre con otros.

Debemos interesarnos por el pueblo del Señor…Una hermana adolescente podría orar: "Señor, esta joven aún no es salva. Señor, no tendré paz hasta que ella sea salva. Señor tienes que salvarla aun por causa mía". Es probable que pretendamos ser muy espirituales y digamos: "Señor, esto no es por causa mía". Sin embargo, el Señor dirá: "Debido a que sientes una carga genuina por esa joven, Yo la salvaré por causa tuya". Finalmente, esta hermana verá que esa jovencita será salva.

Quizás después de esto ella diga: "Señor, esta jovencita ya es salva, pero no te ama. Yo jamás podría sentirme satisfecha con eso. Haz algo para que ella te ame, Señor, así como yo te amo". Una vez más esta hermana verá que el Señor contesta su oración. Del mismo modo, la generación de más edad debe tener la carga y orar de la misma manera. Debemos interesarnos por las personas y estar involucrados con ellas. Entonces podemos recibir una carga. Hay muchas personas en la iglesia que necesitan que nosotros las llevemos sobre nuestros hombros y en nuestro pecho para abrazarlos (Éx. 28:9-12, 15-21, 29). Debemos amarlas. Cuando caen, debemos llorar por ellas; cuando se levantan, debemos regocijarnos. Debemos llevarlas como nuestras cargas.

Nuestro servicio no consiste simplemente en acomodar las sillas, limpiar el salón, servir de ujieres ni hacer trabajos administrativos. Todos estos servicios son temporales y son el medio, el instrumento o los canales que usamos para cuidar a las personas. Todos debemos acudir al Señor para orar y recibir esta carga. (La manera normal de llevar fruto y de pastorear a fin de edificar la iglesia, págs. 18, 19-20)

En 1 Tesalonicenses 2:7 dice: "Antes fuimos tiernos entre vosotros, como nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos". Cuidar con ternura no significa simplemente realizar un trabajo o llevar a cabo un negocio; más bien, significa cuidar de una persona viva. El versículo 11 dice: "Así como también sabéis que hemos sido para cada uno de vosotros como un padre para sus hijos, exhortándoos y consolándoos y dando testimonio". Pablo alimentó a los tesalonicenses como una madre y los exhortó como un padre. Él tenía interés en las personas. Si no tenemos interés en las personas, ponemos fin a nuestro servicio en la iglesia, pues no seríamos aptos para servir.

Estrictamente hablando, no nos importa el mantenimiento de las sillas. Lo que nos importa es mantener a las personas. El cuidado que tengamos por las sillas no entrará en la Nueva Jerusalén, pero el cuidado que les brindemos a las personas permanecerá para siempre. Me temo que muchos de nosotros en el servicio de la iglesia nos preocupemos únicamente por el aspecto práctico del servicio, y no por las personas mismas. Necesitamos la misericordia del Señor para ejercitar apropiadamente nuestro corazón. Ésta es una gran prueba para nosotros.

Algunos de nosotros hemos nacido de tal forma, que no nos interesan los demás. Ésta es nuestra manera de ser natural. Pero, ¡Aleluya, hemos renacido de otra forma! La manera de ser de nuestro nuevo nacimiento sacrifica nuestro yo, nuestra alma e incluso nuestra propia vida a fin de cuidar de otros.

Pablo era esta clase de persona. El siempre gastaba y se gastaba; estaba en serio con el Señor. El no estaba en la tierra para nada más que para ganar personas. Por tanto, también expresó: "Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho todo, para que de todos modos salve a algunos" (1 Co. 9:22).

Algunas personas que están en la vida de iglesia son muy fuertes en su manera de ser como para ser accesibles a otros; parece que nadie puede hacer que sean moldeados. Sin embargo, Pablo parecía que no tenía su propia manera de ser. El era simplemente como un pedazo de madera al cual se le podía labrar de cualquier forma. Debido a que el Señor había tratado por completo su modo de ser, era suave, maleable, flexible y adaptable a cualquier situación.

TRATAR CON NUESTRA MANERA DE SER NATURAL A FIN DE LLEGAR A SER PERSONAS FLEXIBLES AL CUIDAR A OTROS

Todos seremos probados por la vida de iglesia, por medio de llevar fruto y por medio de apacentar a los corderos, pues estas tres cosas aniquilan nuestra manera de ser natural. La vida de iglesia sirve para aniquilar no las cosas buenas, sino principalmente nuestra manera de ser. De la misma manera, llevar fruto y apacentar a los corderos hace que seamos aniquilados. Ellas son como "cuchillos" que aniquilan nuestra manera de ser. Pasar por estas tres pruebas hace que lleguemos a ser apropiados, ya que después de pasar por tales pruebas llegamos a ser personas que han tomado medidas con respecto a nuestra manera de ser natural. Entonces seremos personas flexibles.

Cuidar de niños pequeños requiere de mucha flexibilidad. Cualquier madre que no sea flexible no debe esperar que sus hijos sean buenos. Todos sus hijos serán perjudicados por su inflexibilidad. A fin de llevar fruto entre nuestros parientes políticos, primos y compañeros de escuela, requiere que seamos personas flexibles. No debemos decir que es inconveniente o que no tenemos tiempo. Tener tiempo depende de nuestro deseo.

Podríamos ilustrar esto con la necesidad de responder a nuestra correspondencia. En los primeros años de mi labor, con frecuencia tenía que disculparme con la gente por no haberles respondido antes, diciéndoles que había estado muy ocupado. Sin embargo, algo en mi interior me condenaba, diciendo: "No es porque estabas demasiado ocupado sino porque no tenías deseo de hacerlo".

Todos estamos ocupados. Incluso una hermana que no tiene esposo ni hijos ni trabajo ni está en la escuela puede estar muy ocupada todos los días. Ella podría decirles a las personas que no tiene tiempo para esto o aquello. Esto se debe por completo a la inflexibilidad de nuestra manera de ser. Si no somos personas flexibles, no podemos llevar fruto. A fin de llevar fruto, tenemos que ser personas flexibles, que están disponibles todo el tiempo y que jamás dicen que están demasiado ocupadas.

Siempre debemos tener tiempo para conversar con las personas. Si esperamos hasta tener tiempo para ayudar otros a ser salvos, tal vez tengamos que esperar por los siglos de los siglos. Todos hemos sido engañados en este respecto. Hemos dicho: "Esta semana estoy demasiado ocupado déjenme ver cómo me irá la semana que viene", pero la siguiente semana estamos más ocupados y tenemos aún más cosas que hacer. La siguiente semana será peor todavía y nunca estamos libres. Estar ocupados o estar disponibles es un asunto de nuestra manera de ser. Por tanto, primero necesitamos tratar con el Señor de forma cabal y después debemos llegar a ser personas disponibles, flexibles y que han tomado medidas exhaustivas con respecto a su manera de ser. (págs. 72-73)

LA COORDINACIÓN HACE QUE NUESTRO YO SE MANIFIESTE

Al aprender a servir al Señor, muchos han tenido la experiencia que apenas fueron puestos en la coordinación, su condición quedó al descubierto. Cuando estaban orando en su casa, leyendo la Palabra, o buscando al Señor, ellos no tenían mucho sentir acerca de su propia condición. Cuando salían solos a predicar el evangelio tampoco estaban muy conscientes de su condición. Sin embargo, una vez que comenzaron a servir junto con los santos, su yo inmediatamente se manifestó, especialmente en sus opiniones, debido a que las opiniones son el mejor representante del yo de una persona.

LA COORDINACIÓN NO ES PRINCIPALMENTE PARA HACER LO CORRECTO O INCORRECTO, SINO PARA TOMAR MEDIDAS CON NUESTRO YO Y NUESTRO INDIVIDUALISMO

Vamos a suponer que cinco de nosotros estamos sirviendo en coordinación para desempolvar las sillas y repentinamente yo sugiero que volquemos las sillas y las pongamos patas arriba. ¿Cómo reaccionaría? Esto sería una prueba para usted. De inmediato sus opiniones y sus pensamientos se levantarán dentro de usted. Tenemos que darnos cuenta de que lo más importante en el servicio de la iglesia no es que hagamos las tareas con éxito; más bien, lo importante al servir juntos en coordinación es cuánto de nuestra carne, nuestro modo de ser y nuestro individualismo son aniquilados.

Cuando nosotros los que servimos al Señor estamos coordinando juntos, lo principal es que nuestra carne y nuestro modo de ser sean aniquilados. El énfasis de nuestro servicio en coordinación no radica en que algo esté correcto o incorrecto ni en que la razón detrás del asunto sea correcta o incorrecta. Más bien, el énfasis radica en si nuestra persona es correcta y en si la vida es correcta.

La mayor razón por la que el servicio de la iglesia no es fuerte y no tiene mucha bendición es que carece de la realidad de la coordinación. Nuestra coordinación en el servicio tiene que ser tan real que sobrepase la organización humana y que sea tan orgánica como el cuerpo humano (Being Apt to Teach and Holding the Mystery of the Faith, págs. 44, 45-46, 47, W. Lee, LSM)

NO TENER UN SENTIR POR LA COORDINACIÓN

Otro problema entre nosotros es que aunque los servidores son capaces, ellos no tienen un sentir para la coordinación en sus espíritus cuando se reúnen para servir. Parece que cada uno pueda servir sin los demás. Por consiguiente, pocos entre nosotros tienen el espíritu de un aprendiz y el espíritu de necesitar ayuda. Los que verdaderamente coordinan en espíritu deben tener un sentir fuerte de que no pueden hacer nada sin la ayuda y la coordinación de los otros. Nuestra condición al presente es de formalidad. Todos hacen su parte sin necesitar de nadie más. Tal vez no discutamos, pero no hay mucha interdependencia en espíritu. Esto muestra que nuestro espíritu de servicio no es apropiado.

Aquellos que no necesitan coordinar están secos, carecen de bendición y son inútiles. El hecho de que seamos inteligentes, capaces y que no necesitemos la ayuda de otros es un gran peligro. Esta es una situación triste y lamentable. Lo temible de esta situación es que está oculta y no es aparente. Se puede comparar esta situación con la lepra. Si se manifiesta, es más fácil de tratarla.

LA FALTA DE COORDINACIÓN PRODUCE CRÍTICAS

Si carecemos de la coordinación con otros, siempre criticaremos lo que están haciendo. Aunque no lo expresemos, estamos llenos de críticas y no aprobarnos lo que otros hacen. Tales personas son estrechas y dan lástima. En nuestro servicio, no debemos esperar que otros sean como nosotros, ni debemos esperar que nosotros seamos como los demás. Sin embargo, debido a que carecemos de la coordinación en nuestro servicio y no confiamos ni dependemos mutuamente unos de otros, a menudo pisoteamos a otros. Nosotros, o no caminamos o cuando caminamos, pisoteamos a otros. O no hacemos el trabajo o hacemos el trabajo de otros. O no nos preocupamos o criticamos el trabajo de otros.

Cuando cierto asunto está en las manos de otros, no somos capaces de hacer algo, pero cuando nos llega la oportunidad, lo hacemos a nuestra manera y desechamos la ayuda de otros. Aunque esta condición no es aparente entre nosotros, lo será en el futuro, porque no estamos dispuestos a someternos a otros. Esta es una manera insensata. (The Administration of the Church and the Ministry of the Word, págs. 25-27, W. Lee, LSM)

DIOS COMPENETRÓ EL CUERPO

Dios ha compenetrado el Cuerpo (1 Co. 12:24). La palabra compenetrado también significa enmendó, armonizó, templó y mezcló. La palabra griega traducida "compenetrado" implica que se perdieron las distinciones. La distinción de cierto hermano tal vez sea su rapidez, y la de otro quizás sea su lentitud. Pero en la vida del Cuerpo la lentitud desaparece, y se elimina la rapidez. Todas estas distinciones desaparecen.

Dios ha compenetrado a todos los creyentes de todas las diferentes razas y colores. ¿Quién puede hacer que los negros y los blancos pierdan sus distinciones? Sólo Dios puede hacer esto. Un esposo y una esposa pueden tener armonía en su vida matrimonial sólo al perder sus distinciones. Para ser armonizados, compenetrados, enmendados, mezclados y templados en la vida del Cuerpo, tenemos que pasar por la cruz y vivir por el Espíritu, impartiendo a Cristo en los demás por el bien del Cuerpo de Cristo. (La esfera divina y mística, págs. 90-93, W. Lee, LSM)  

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LA PERSONA, EL VIVIR Y LA RESPONSABILIDAD DE LOS PADRES Y EDIFICAR UNA OBRA PREVALECIENTE CON LOS NIÑOS EN LA IGLESIA (Se compartirá el jueves 30 de noviembre 2017 en las reuniones de hogar)

LA PERSONA, EL VIVIR Y LA RESPONSABILIDAD DE LOS PADRES Y EDIFICAR UNA OBRA PREVALECIENTE CON LOS NIÑOS EN LA IGLESIA

En Gálatas 5:25 Pablo habla de andar por el Espíritu, y en 6:8 habla de sembrar para el Espíritu. En realidad, andar por el Espíritu es sembrar para el Espíritu. Siempre que andamos por el Espíritu, sembramos para el Espíritu. Al sembrar para el Espíritu, a la larga segamos vida eterna. El hecho de que podamos sembrar ya sea para la carne o para el Espíritu y así segar corrupción o vida eterna, debe animarnos a tener cuidado con lo que digamos o hagamos. Démonos cuenta de que todo lo relacionado con nuestra vida diaria es una siembra, ya sea para la carne o para el Espíritu.

Todo lo que hacemos es una especie de siembra, ya sea para la carne o para el Espíritu. Donde quiera que estemos y cualquier cosa que hagamos, estamos sembrando semillas. Uno siembra en el trabajo y también en la escuela. Los ancianos siembran mientras cuidan de la iglesia y los que ministran la Palabra siembran al ministrar. Marido y mujer constantemente siembran en su matrimonio y los padres de familia siembran en su vida familiar. Todo lo que los padres les dicen a sus hijos y todo lo que hacen con ellos, es una semilla sembrada en ellos. Día a día todos estamos sembrando. La vida cristiana es una vida en la que siempre se siembra. Además, el lugar donde vivimos o trabajamos es nuestra granja.

Uno siembra hasta por la manera de vestirse o de peinarse. Virtualmente todo lo que uno hace es un acto de sembrar. Es muy importante que nos demos cuenta de que el andar cristiano debe ser un andar por el Espíritu y una vida de sembrar para el Espíritu. En nuestra experiencia, la carne debe ser crucificada. Pablo dice en Gálatas 5:24: "Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos". Ya no debemos andar conforme a la carne.

Al hablarles a sus hijos, es necesario que los padres de familia estén en el Espíritu, de lo contrario, lo que ellos digan será una siembra para la carne. Hasta la expresión de una actitud puede ser sembrar conforme la carne. Por otro lado, podemos expresar nuestra actitud sembrando para el Espíritu.

¿Tiene usted la seguridad de que la expresión de una opinión suya es conforme al Espíritu? De no ser así, tenga cuidado, no sea que esté usted sembrando para la carne. Si todos sembráramos para el Espíritu día tras día, muchos problemas serían eliminados. Los problemas de la vida de iglesia y de la vida familiar disminuirían. La mayoría de los problemas provienen de sembrar para la carne.

Las semillas son pequeñas. ¿Ha visto usted a un agricultor sembrar una semilla de unos 30 cm de diámetro? Nunca, pues las semillas que un agricultor siembra son pequeñas. Lo mismo es cierto tocante a nuestra siembra. Tal vez pensemos que algunas cosas son insignificantes —un pequeño chisme, una pequeña crítica— pero son semillas sembradas en otros. ¿Alguna vez se ha preguntado cuántas semillas ha sembrado en otros, semillas que no son conforme al Espíritu, sino conforme a la carne?

En la vida de iglesia constantemente estamos sembrando semillas diminutas. Sin duda alguna sembramos para la carne cuando criticamos, disputamos o condenamos. Como principio, todo lo que decimos o hacemos es una semilla sembrada para la carne o Espíritu. La palabra "sembrar" en realidad equivale a vivir. Tener cuidado de cómo sembramos es tener cuidado de cómo vivimos. Repito, sembrar produce un resultado. Esta es la razón de que Pablo nos advirtiera que tuviéramos cuidado de cómo sembramos. (Estudio-vida de Gálatas, págs. 266-269, 323, W. Lee, LSM)

RECIBIR UNA RECOMPENSA

En 1 Tesalonicenses 2:19:20 Pablo indica que aquellos que colaboren con el Señor en fomentar el crecimiento de los nuevos creyentes y en ayudarles a andar como es digno de Dios, recibirán una recompensa. Esta recompensa serán los mismos creyentes a quienes hemos ayudado a crecer, y quienes vendrán a ser nuestra corona, gloria y gozo. ¡Qué gloria sería para cualquier obrero cristiano, que aquellos a quienes él cuidó hubieran madurado a la venida del Señor! ¡Esto ciertamente sería una corona y gloria para él! En cambio, cuán profunda sería la vergüenza si ninguno de los creyentes hubiese crecido y madurado.

Muchos de nosotros estamos cuidando de los creyentes jóvenes. El resultado de nuestra obra debe ser que estos creyentes lleguen a la madurez. Si maduran adecuadamente, ellos estarán en el reino y participarán de la gloria de Dios. Esta madurez entonces se convertirá en nuestra corona, gozo y gloria ante el Señor Jesús en Su venida. Sin embargo, supongamos que nos dedicamos al cuidado de nuevos creyentes, pero sin obtener ningún resultado. En tal caso, a la venida del Señor no veremos ningún fruto de nuestra labor. ¡Cuán vergonzoso sería esto!

Cuando venga el Señor Jesús, el resultado de nuestra obra será manifiesto. Ese resultado será también nuestra recompensa, nuestra corona, nuestro gozo. Este mismo principio lo vemos en 1 Pedro 5:4. Allí Pedro dice que los ancianos serán recompensados con una corona de gloria. Sin embargo, esta recompensa dependerá del resultado de su labor como ancianos. Si como resultado de la labor los santos maduran, esa madurez será una corona de gloria para los ancianos.

En 1 Tesalonicenses cap.2 encontramos sanas palabras para todos nosotros. En este capítulo aprendemos cómo servir a los creyentes jóvenes y a los nuevos recién convertidos a fin de que ellos reciban el cuidado tierno que fomenta su crecimiento y madurez y así haya un fruto positivo de nuestra labor a la venida del Señor. Este fruto será entonces nuestra corona y gloria, es decir la recompensa que recibiremos por nuestra labor hoy. (Estudio-vida de 1 y 2 de Tesalonicenses, págs. 107-109, 114-117)

En los versículos del 1 al 12 vemos el cuidado de una madre que amamanta y de un padre que exhorta, y en los versículos del 13 al 20 vemos la recompensa dada a aquellos que fomentan a los creyentes de esta manera. Ya que los apóstoles brindaron tal cuidado a los nuevos creyentes, al final ellos recibirán una recompensa de parte del Señor. (pág. 96)

ESPERANZA, GOZO Y CORONA

En los versículos 19 y 20 Pablo concluye, diciendo: "Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que nos gloriemos delante de nuestro Señor Jesús, en Su venida? ¿No lo sois vosotros? Pues vosotros sois nuestra gloria y gozo". La palabra griega traducida "venida" en el versículo 19 es parusía, una palabra que significa presencia. La venida del Señor es Su presencia. El versículo 20 indica que puesto que los apóstoles eran para los creyentes, nodrizas y padres que exhortan (vs. 7, 11) los creyentes, como hijos de los apóstoles, eran su gloria y gozo. Sin ellos, los apóstoles no tenían esperanza, gloria ni corona de qué gloriarse.

Una vez más Pablo se mostró muy emotivo al cuidar de sus hijos Él ciertamente era un padre que exhortaba a sus hijos. Como tal, él parecía decirles: "Hijos, estamos aquí únicamente por causa de vosotros. Sin vosotros, nuestra existencia sería vana. Aún más, de no ser por vosotros, ni siquiera querríamos vivir". Cuando los padres hablan de esta manera a sus hijos les conmueven profundamente el corazón. (Estudio-vida de 1 y 2 de Tesalonicenses, págs. 114-115)

EDIFICAR UNA OBRA PREVALECIENTE CON LOS NIÑOS

Esperamos que la obra con los niños entre nosotros sea muy prevaleciente. Por lo tanto, debemos tener el entendimiento y la preparación adecuados para este trabajo. Cuando hablamos de la obra con los niños, nos referirnos a los niños que no se han graduado de la escuela primaria, pero que tienen más de cinco años de edad. Éstos son el objeto de nuestra obra con los niños.

Para dar un mensaje a los jóvenes o a los estudiantes universitarios, sabemos que debemos estar bien preparados. Pero, es posible que algunos piensen que es fácil cuidar a los niños entre las edades de cinco y doce años sencillamente dándoles un dulce. Sin embargo, tratar a los niños de esta manera no dará buenos resultados. Según mi observación, lo más difícil es hacer un trabajo eficiente en la obra con los niños. (The Collected Works of Witness Lee, 1967, t. 1, pág. 311)

ABRIR LOS HOGARES PARA LAS REUNIONES CON LOS NIÑOS

Los santos deben abrir sus hogares para las reuniones con los niños. Una vez la obra con los niños se lleve a cabo bien, calculo que habrá trescientos grupos de veinticinco a treinta niños en cada grupo. Esto es alrededor de diez mil niños. Esto significa que necesitaremos varios cientos de lugares para tener las reuniones con los niños. Necesitamos que muchos hermanos y hermanas abran sus hogares. Sería bueno tener trescientos lugares para reuniones con los niños cada día del Señor. ¡Cuán hermoso será este servicio! ¡Y cuánto la obra del Señor se propagará! (págs. 305-306)

TODA LA IGLESIA DEBE ESFORZARSE EN LA OBRA CON LOS NIÑOS

Los hermanos responsables y los colaboradores de cada lugar deben ver la importancia de la obra con los niños. ¿Cómo puede una familia no cuidar de sus hijos? Esto debe ser un asunto de gran importancia para nosotros. Ninguna familia menospreciaría a sus niños; la prioridad de una familia es cuidar de sus niños, criarlos y enseñarles. Por ende, tenemos que servir a los muchos niños en la familia de Dios.

Los colaboradores no necesitan estar involucrados personalmente en la obra con los niños. Pero pueden reunirse con las hermanas que toman la delantera en el servicio en una localidad y confiarles la carga de la obra con los niños, y ellos pueden animarlas. Ellos tienen que guiar a la iglesia a que reciba la carga de la obra con los niños. La iglesia debe concentrar sus esfuerzos en esta obra. (pág. 314)

En el pasado descuidábamos la obra con los niños, los jóvenes y las hermanas. Ahora debemos concentrar nuestros esfuerzos en los niños, los jóvenes y las hermanas. Más aún, los mensajes que damos deben ministrar a Cristo como el Espíritu de una manera sencilla y directa. (pág. 270)

Las hermanas deben recibir la carga de la obra con los niños. Siguiendo el arreglo que ha hecho la iglesia y la dirección de los ancianos, ellas deben concentrarse en la obra con los niños y guiar a todas las hermanas a participar en ella. Debido a que los ancianos están muy ocupados para cuidar de los detalles, en lugar de esperar por los ancianos, las hermanas deben orar mucho y hacer planes. Luego, pueden presentar sus planes en cuanto a la obra con los niños a los ancianos para que ellos los aprueben. Esto es similar a lo que sucede en una familia cuando el esposo está muy ocupado con su trabajo y no puede cuidar de todos los pormenores de la casa. La esposa entonces puede hacer los planes y hacer las cosas con el consentimiento del esposo. De esta manera, la esposa no hace las cosas independientemente, pero sí podrá cuidar de los pormenores de la casa a tiempo. (pág. 314)

SER PERSISTENTES EN LA CARGA POR LOS NIÑOS

Mi carga en este capítulo es encender un fuego en las hermanas. Las hermanas en la iglesia deben ser persistentes al promover la carga por los niños. Por un lado, ellas no deben dejar a los hermanos tranquilos; por otro lado, ellas deben aprender a no asumir la delantera, sino estar llenas de paciencia y saber cuándo deben proceder y cuándo deben esperar.

Las hermanas deben tener comunión en cuanto a la manera de llevar a cabo la obra con los niños. Por ejemplo, ellas pueden determinar cuántas hermanas están disponibles para estar con los niños, cuántas hermanas jóvenes pueden enseñar a los niños, cuántos niños pueden venir y aun traer a otros niños a las reuniones. Una vez que tengan una idea general de cuál es la situación, las hermanas se deben reunir con los ancianos y dejarles saber acerca de las necesidades que hay en la obra con los niños. Esto activará la obra entre los niños. Aunque las hermanas no deben asumir la delantera ni encabezar nada, deben ser persistentes para que los hermanos que toman la delantera puedan promover este asunto.

Si los ancianos no aprueban cierta parte del arreglo, las hermanas deben dejarlo. Las hermanas no deben hacer nada que los ancianos no hayan aprobado. Esta clase de comunión y coordinación resultará en que los ancianos tendrán más carga por la obra con los niños. (págs. 341-342)

LAS HERMANAS DEBEN LLEVAR LOS NIÑOS A LAS REUNIONES

Las hermanas también deben traer a los niños a las reuniones. Si una hermana no puede traer a diez niños, por lo menos puede traer a cinco. Cada semana, las hermanas deben considerar cómo traer los niños a la reunión. Si el lugar de reunión no es adecuado, ellas pueden abrir sus hogares. Las hermanas son como nodrizas que cuidan de los niños y oran por ellos Después de la reunión, las hermanas tienen que llevar a los niños a sus respectivos hogares. Todas las hermanas deben entregarse a este servicio.

ENTRENAR A LAS HERMANAS JÓVENES PARA QUE SEAN MAESTRAS

Debemos usar a las hermanas jóvenes para tomar la delantera en las reuniones de los niños. Otras dos o tres hermanas pueden ayudar enseñándoles a los niños a cantar. La iglesia debe entrenar a los maestros a fin de que las hermanas jóvenes aprendan a enseñar y a dirigir a los niños. Algunos hermanos también deben recopilar y escribir material para las reuniones de los niños. Ellos deben preparar el material para el grupo de los niños más pequeños, para el grupo de niños en los grados intermedios y para los niños más grandes. (pág. 305)

Si llevamos a los pequeños como fruto, el Señor los añadirá a nuestra cuenta. Sólo la eternidad revelará el resultado de esto. Tal vez, de un grupo de niños a quienes cuidamos, alguno llegarán a ser apóstoles. Por lo tanto, animo a las hermanas a que hagan esta buena obra. Todas las amas de casa pueden traer a los niños a las reuniones, y las hermanas más jóvenes pueden ser entrenadas para cooperar con ellas a fin de llevar a estos pequeños como fruto. (pág. 550)

MADRES EN LA VIDA DE IGLESIA

A fin de tener la vida de iglesia práctica a lo máximo, debe haber algunas hermanas verdaderas y algunas madres verdaderas en las iglesias locales. Siempre y cuando entre nosotros haya una escasez de hermanas como Febe, la vida de iglesia no será práctica. Sin embargo, el servicio de esta hermana se menciona al comienzo de Romanos 16:1. Cuando la vida de iglesia práctica llegue a la cumbre, en cada iglesia debe haber algunas madres verdaderas.  (The Loving Mothers in the Church Life, págs. 7-8, 160)

Después que los niños salen de la escuela, los santos mayores podrían abrir sus hogares y preparar alguna merienda para recibir a los niños. Luego pueden cantar con los niños, contarles historias, y guiarlos a conocer a Dios. Cada uno de nosotros puede hacer estas tres cosas: orar cada día, unirse a las reuniones de grupo pequeño e ir a tocar puertas y tener reuniones de hogar cada semana. (Being Up-to-Date for the Rebuilding of the Temple, págs. 46-47, W. Lee, LSM)

Cuando toda la iglesia es movilizada de esta manera, todos los hermanos y hermanas tendrán la oportunidad de servir; algunos pueden abrir sus hogares, otros pueden traer los niños a las reuniones incluso otros pueden enseñarles a los niños. Cuando todos los santos se esfuercen en unanimidad por llevar a cabo el deseo del corazón del Señor, el beneficio será inmensurable. Esto causará la impresión en los niños de que nosotros somos para el Señor y los cuidamos sin compensación alguna.

Los que abren sus hogares no piden dinero, los que enseñan no piden dinero, y los que transportan a los niños no piden dinero. En lugar de pedir dinero, los santos gastan su propio dinero para pagar por los gastos de llevar a cabo la obra con los niños. Como resultado, todos estarán llenos de gozo. La manera como conducimos la reunión de niños impresionará a los niños profundamente desde su juventud. Ellos verán a personas que viven por Cristo y que se sacrifican por Cristo, sin preocuparse por sí mismos. Este será el beneficio máximo. Además, el impacto influirá inconscientemente en los familiares de los niños de tal manera que será fácil invitarlos a la reunión del evangelio. Por ende, la obra con los niños es un servicio principal.

Debemos tomar acción inmediatamente; todas las iglesias deben animar a los santos en esto, y nosotros debemos orar por ello. Todos los santos quieren que sus hijos reciban ayuda espiritual; incluso los santos inactivos quieren que sus hijos reciban guía espiritual. Una vez que comencemos esta obra, los santos responderán. Esto resultará en múltiples beneficios; la ganancia no se puede subestimar. (The Collected Works of Witness Lee, 1967, t. 1, pág. 306, 327) 

  

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LA ADMINISTRACIÓN DE NUESTRAS FINANZAS EN CONFORMIDAD CON LOS PRINCIPIOS ESTABLECIDOS POR DIOS (Se compartirá el jueves 23 de noviembre 2017 en las reuniones de hogar)

LA ADMINISTRACIÓN DE NUESTRAS FINANZAS

EN CONFORMIDAD CON LOS PRINCIPIOS ESTABLECIDOS POR DIOS  

La manera en que los cristianos debemos administrar nuestros bienes, difiere radicalmente de la manera en que los incrédulos administran los suyos. La manera cristiana de administrar las finanzas es por medio de dar, mientras que los incrédulos lo hacen por medio de acumular. Hoy estamos interesados en ver cómo debe vivir un cristiano a fin de ser libre de toda necesidad. Dios nos ha prometido que no nos faltará nada en esta tierra. 

  

Las aves del cielo no carecen de comida y a las flores del campo no les falta el vestido. Así mismo a los hijos de Dios no debiera faltarles el vestido ni el alimento; si ellos padecen necesidad, tiene que existir una razón para ello. Si un hermano está en aprietos económicos, entonces este hermano no está administrando sus bienes en conformidad con los principios que Dios estableció.

LA PROVISIÓN QUE DIOS DA, ES CONDICIONAL

Mientras vivamos en esta tierra como creyentes, tenemos que depender del Señor para nuestra alimentación, vestimenta y otras necesidades. Sin la misericordia de Dios, no podríamos sobrevivir un solo día en este mundo. Esto es cierto incluso para los ricos; ellos también tienen que depender del Señor. Durante la segunda guerra mundial vimos que muchos ricos fueron despojados hasta de sus vestidos y alimentos.

 

Un día mucha gente sentirá remordimiento por sus riquezas. Pablo nos advirtió que no debemos depender de las riquezas inciertas. Una persona avara será siempre una persona ansiosa. Aquellos que confían en el Señor quizás no tengan muchos ahorros, pero nunca serán abandonados por el Señor en medio de sus dificultades. Él puede suplirles todo lo que necesitan. Sin embargo, también tenemos que darnos cuenta que tal suministro tiene condiciones.Toda promesa implica ciertos requisitos previos que nosotros tenemos que cumplir antes de recibir lo prometido. De la misma manera, tenemos que cumplir con lo que Dios exige antes de recibir Su suministro. Lo que Dios exige es que demos. El Señor dice: “Dad, y se os dará” (Lc. 6:38).

DAD, Y SE OS DARÁ

Con la misma medida con que medimos a los demás, los demás nos medirán a nosotros. De la misma manera en que tratamos a nuestros hermanos y hermanas, Dios nos tratará a nosotros. Si estamos dispuestos a sacrificar nuestro sustento, otros también estarán dispuestos a sacrificar su sustento por nosotros. Si solamente damos a los demás aquello que nos sobra y que nos resulta completamente inútil, los demás también nos darán cosas totalmente inservibles e inútiles. Son muchos los que tienen problemas con sus ingresos porque tienen problemas en cuanto a dar.

 

Hermanos, en cuanto nos hacemos cristianos, tenemos que aprender la lección básica de la mayordomía de las finanzas. Los cristianos tenemos una manera única de administrar nuestras finanzas: lo que recibimos depende de lo que damos. En otras palabras, ejercer la mayordomía cristiana de las finanzas consiste en recibir conforme a lo que se da.

 

Primero tenemos que dar a los demás, antes que los demás nos den a nosotros. La mayoría de personas jamás aprende a dar. Tales personas quieren que Dios siempre conteste Sus oraciones, pero tenemos que dar primero, antes de poder recibir. Si no hemos recibido nada recientemente, quiere decir que tenemos alguna dificultad en cuanto a dar. He sido cristiano por más de veinte años, y mi testimonio verdaderamente corrobora este principio. Siempre que una persona tiene alguna dificultad en cuanto a dar, experimentará carencias. (Mensajes para nuevos creyentes, cap. 28, Watchmann Nee, LSM)  

 

DEBEMOS SOLTAR NUESTRO DINERO

Tanto el Nuevo Testamento como el Antiguo Testamento nos enseña lo mismo. La manera cristiana de administrar nuestras finanzas no debiera conducirnos a la miseria. Dios no quiere que seamos pobres. Si hay pobreza entre nosotros, se debe a que algunos están reteniendo su dinero. Cuanto más se amen a sí mismos, más hambre padecerán; y cuanto más importancia le atribuyan al dinero, más pobre serán.

  

Quizás yo no pueda testificar con respecto a otros asuntos, pero ciertamente puedo testificar acerca de esto. Cuanto más uno retiene su dinero, más pobreza y carencia padecerá. Este es un principio cierto. Durante los últimos veinte años, he visto muchos casos semejantes. Únicamente deseo que podamos soltar nuestro dinero y permitirle que circule libremente alrededor de toda la tierra, a fin de que este opere y pueda ser usado por Dios para realizar milagros y responder a las oraciones de los santos. Entonces, cuando tengamos alguna necesidad, Dios nos proveerá.

 

No solamente nosotros estamos en las manos de Dios, sino que Satanás mismo está en Sus manos. Suya es toda bestia del bosque y los millares de animales en los collados. Solamente los necios piensan que ellos han ganado el dinero que poseen. Un nuevo creyente debe comprender que diezmar es su obligación. Debemos dar de nuestras ganancias a fin de atender a las necesidades de los santos más pobres. No sean tan necios como para recibir todo el tiempo. No traten de acumular su dinero o esconderlo. La manera de actuar de los cristianos es dar. Siempre dé lo que tenga y descubrirá que el dinero se convierte en un factor de vida en la iglesia. Cuando usted tenga alguna necesidad, las aves del campo trabajarán para usted, y Dios hará milagros a su favor.

 

Confíe con todo su ser en la Palabra de Dios. De otro modo, Dios no podrá realizar Su palabra en usted. Primero, entréguese usted mismo a Dios y luego dé su dinero una y otra vez. Si usted hace esto, Dios tendrá la oportunidad de darle a usted. (Capítulo 28 de Mensajes para edificar a los creyentes nuevos, tomo 2, W. Nee, LSM)  

“También tenemos que ayudar a los santos con respecto a como deben dar. Ellos debieran dar parte de sus ofrendas a la iglesia en su localidad para cubrir los gastos mensuales; además, debieran dar parte de sus ofrendas para el sostenimiento de quienes sirven de tiempo completo. Esto se basa en que diecinueve santos podrían ayudar a sustentar a un servidor de tiempo completo. Tenemos que esforzarnos por implementar esto de tal manera que el Señor pueda llevar a cabo lo que Él desea”. (Entrenamiento de ancianos, libro 9: El ancianato y la manera ordenada por Dios, pág. 20, Witness Lee, LSM)  

 

TODA INJUSTICIA ES PECADO

Poniendo este asunto en condiciones más simples, si nosotros no damos, estamos siendo injustos. El arriendo y necesidades del local de reunión y la obra todo tienen un costo. Si no damos, nosotros no estamos haciendo nuestra parte, y otros están pagando por nosotros aquí. Esto es injusticia, y toda injusticia es pecado. No piense que otros no saben y que nosotros podemos estafar. Dios lo sabe.

 

PONER APARTE ALGO

Muchas personas están familiarizadas con la reunión de Hch 20:7, pero ellos se han olvidado de 1 corintios 16. Pablo les pidió a los creyentes corintios que dieran en ese momento porque a los creyentes de Jerusalén les estaba faltando. Hoy nosotros no enviamos el dinero a Jerusalén, pero hay muchos santos locales que están en necesidad. Primera de corintios 16:2 dice, “Ponga aparte algo” Esto significa que lo que se habla es una orden y un mandamiento. Pablo dijo, "cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado." Esto significa que nosotros debemos poner aparte porciones de nuestro ingreso. De todo el dinero que nosotros recibimos, debemos designar una porción que no puede tocarse. Cada vez que nosotros recibimos algo, debemos poner una porción aparte para dar. (Acerca de las ofrendas materiales, W. Nee, LSM)

 

Corintios 16:1-2 dice: “En cuanto a la colecta para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené a las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que no se hagan las colectas cuando yo llegue”. Pablo dirigió tanto a las iglesias de Galacia como a la iglesia en Corinto a hacer lo mismo. Esto nos muestra claramente que el primer día de la semana era un día muy especial en los tiempos de los apóstoles. Se partía el pan para recordar al Señor, y se hacía la colecta para los santos en este primer día de la semana.

  

Al depositar nuestro dinero en la urna de las ofrendas, no debiéramos hacerlo de una manera mecánica e irreflexiva. Primero, debemos contar nuestro dinero, prepararlo y envolverlo con la debida devoción mientras todavía estamos en casa. Después, al ir a la reunión, debemos depositar nuestra ofrenda en la urna de las ofrendas. Pablo nos mostró que las ofrendas materiales deben ser ofrecidas de una manera concienzuda y regular. El primer día de cada semana, debemos separar una cantidad de dinero proporcional a nuestros ingresos y decirle al Señor: “Señor, Tú me has dado en abundancia. Señor, te traigo lo que he ganado y te lo ofrezco a Ti”. El partimiento del pan es un asunto muy serio; asimismo, ofrendar bienes materiales es un asunto que reviste mucha seriedad. (Mensajes para edificar a los creyentes nuevos, tomo 1, cap. 15, W. Nee, LSM)  

 

EL CUIDADO DE LAS NECESIDADES DE LOS HERMANOS RESPONSABLES

Si un hermano local responsable dedica todo su tiempo a los asuntos de la iglesia, y hace que su propio trabajo o negocio sufra, la iglesia debería de darle ayuda económica de una manera muy cuidadosa. Ustedes son conscientes de que hay muchos hermanos en la iglesia local, especialmente hermanos responsables, que, debido a que están ocupados con muchos asuntos de la iglesia, son incapaces de seguir con sus negocios y pierden su fuente de ingresos.

  

Debido a que están ocupados con la iglesia, ellos ponen su trabajo a un lado. Esta es la situación mencionada en el libro de Timoteo, donde algunos son dignos de doble honor (1 Ti. 5:17). No debería solamente mandar dinero a los hermanos que son obreros, excluyendo a los hermanos responsables. Que un hermano responsable utilice todo su tiempo en la iglesia en su localidad, y sufra por eso, no está bien. La iglesia local debe aprender a ocuparse de las necesidades de los hermanos responsables.

  

Cuando leemos el libro de Filipenses, sabemos que cuando Pablo estaba en Macedonia y Tesalónica, todo su dinero vino de Filipos. De otra manera la obra no habría podido seguir adelante. Por lo tanto, deberían ustedes guiar a los hermanos en todas partes a que vean esto, y deberían guiarlos a que aprendan a dar dinero a todos los hermanos que están en la obra.  

La iglesia en Corinto era una iglesia en decadencia; su condición espiritual delante de Dios era pobre. Con respecto a la suministración para Pablo, solamente lo criticaron; no le dieron nada. Ellos no le dieron a Pablo nada más que críticas. Por lo tanto, creo que las iglesias en las varias localidades deben prestar atención a cómo dar dinero a los que sirven al Señor. Las iglesias deben prestar atención al aspecto de dar a individuos. (Los asuntos de la iglesia, cap. 12, W. Nee, LSM)

 

EL APOSTOL RECUERDA COMO LOS CREYENTES SUPLIERON SUS NECESIDADES

En Filipenses 4:15-16 Pablo menciona diferentes ocasiones en las que recibió apoyo material de los creyentes. Luego, él añade en el versículo 17: “No es que busque dádivas, sino que busco fruto que aumente en vuestra cuenta”. ¿Por qué Pablo menciona que ellos habían ofrendado en el pasado? La clave para entender cuál fue su propósito al escribir estos versículos, radica en la palabra “cuenta” (v. 17). Las dádivas materiales que los creyentes le ofrecieron al apóstol, abrieron una cuenta con él.

  

La Biblia presenta la revelación sobre el sistema bancario celestial. En Mateo 6 el Señor Jesús nos aconseja a que depositemos nuestras riquezas en una cuenta bancaria espiritual. Conforme a Su palabra, debemos efectuar depósitos en nuestra cuenta celestial. Por supuesto, la palabra “cuenta” no aparece en Mateo 6. Aun en este asunto, la revelación bíblica es progresiva. Pero en Filipenses, Pablo usa a propósito la palabra “cuenta”, refiriéndose al sistema bancario celestial.

 

En 4:15 el apóstol declara: “Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al comienzo del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos”. Este versículo revela que la iglesia en Filipos había sido la única en abrir una cuenta con Pablo. Dicha cuenta incluía dos conceptos, el de dar y el de recibir. Era una cuenta de partida doble, una cuenta con dos columnas, la de dar y la de recibir.

  

Ciertamente, los creyentes filipenses depositaron una gran suma en la cuenta que habían abierto con Pablo. La iglesia en Filipos había abierto una cuenta a fin de proveer para las necesidades del apóstol. La cuenta a la cual Pablo se refirió en el versículo 15, se encontraba segura en el banco celestial. Los filipenses enviaban sus donativos al apóstol, y a cambio recibían la recompensa de Dios.

 

Pablo habla de ello en el versículo 19, cuando dice: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. Por experiencia, el apóstol tenía la convicción y la certeza de que Dios era su Dios, pues era uno con El. Ya que consideraba los donativos materiales de los filipenses como sacrificios ofrecidos a Dios, creía con toda certeza que Dios, quien era uno con él y quien era su Dios, recompensaría ricamente a los filipenses. Cuando los creyentes enviaban su donativo al siervo de Dios, en realidad se lo estaban dando a Dios. Por esta razón, Dios ciertamente los recompensaría. El nunca estaría en deuda con los creyentes. Por consiguiente, se asentaría un crédito y un débito en la cuenta celestial, a favor de los creyentes filipenses.

 

¿Cuál columna cree usted que sería la más larga, la del débito o la del crédito, es decir, la de las dádivas o la de los reembolsos? La de los reembolsos es siempre la más larga. Por ejemplo, es posible que usted dé una ofrenda de diez dólares y que Dios le devuelva a cambio mil dólares, esto es, cien veces más. Por consiguiente, su saldo ahora es de novecientos noventa dólares. Esto indica que, en realidad, el dador no es usted sino Dios. ¿No le atrae la idea de tener una cuenta así? Ninguna cuenta bancaria terrenal se compara con ésta. No obstante, si usted abre tal cuenta con la intención de enriquecerse, es muy probable que Dios no le recompense en esta era, sino que espere a que su avaricia haya sido completamente eliminada. (Estudio-vida de Filipenses, cap. 30, W. Lee, LSM)

 

EL AVIVAMIENTO ACERCA DEL ASPECTO PRÁCTICO DE LA VIDA DE IGLESIA

El mover del Espíritu también fue poderoso en todos los hogares de los santos. Los santos ofrendaban todas sus posesiones a la iglesia. Todas las tardes traían toda clase de ofrendas para la iglesia. Simplemente llevar la contabilidad de todas esas ofrendas requería mucho tiempo. Cada uno venía a la reunión con algo que ofrendar, así que teníamos diferentes grupos para llevar la contabilidad de las diferentes clases de ofrendas. Un grupo, por ejemplo, mantenía un registro de todos los títulos de propiedades que habían sido donadas. Todos aquellos que poseían bienes raíces de alguna clase, traían las escrituras de los mismos y las ofrendaban a la iglesia. En el último día de este avivamiento, todos habían ofrendado literalmente todas las cosas que poseían. Incluso se ofrendaron artículos tales como máquinas de escribir y de coser.

 

Con el tiempo, setenta santos viajaron en barco de Chefoo a Mongolia interior, y emigraron allí para propagar la vida de la iglesia. Ellos dieron a la iglesia todo lo que tenían, y la iglesia asignó cierta cantidad de dinero y cosas materiales para cada uno de ellos, que fuera suficiente para el viaje y para su sustento por tres meses. Nuestra experiencia en aquellos días fue igual que la del comienzo de la vida de iglesia cuando “todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno” (Hch. 2:44-45).

 

En toda mi vida cristiana jamás he visto un avivamiento como aquél. En ninguno de los hogares se tenía conversaciones livianas ni chismes. Lo único que los santos hablaban era Cristo, la iglesia y la migración que el Señor les había mostrado. En cada casa —los viejos y jóvenes, padres, madres e hijos— fueron conmovidos sin excepción alguna. En ese entonces nos llamábamos a nosotros mismos “las huestes, el ejército, de Jehová”. Tal situación fue el resultado de haber estado nosotros en la práctica de la vida de iglesia. Los santos participaron en los grupos de servicio en la vida de iglesia, y esto causó que se encendieran. Luego vino el avivamiento. (La historia de la iglesia y las iglesias locales, cap. 9, Witness Lee, LSM)

 

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LO TOCANTE A LA COLECTA DEL DONATIVO Y COMO DIOS EQUILIBRA EL SUMINISTRO ENTRE SU PUEBLO (Se compartirá el jueves 16 de noviembre 2017 en las reuniones de hogar)

LO TOCANTE A LA COLECTA DEL DONATIVO Y COMO DIOS EQUILIBRA EL SUMINISTRO ENTRE SU PUEBLO

LA COLECTA DEL DONATIVO

En este mensaje examinaremos 1 Corintios 16:1-24. En el versículo 1 Pablo dice: “En cuanto a la colecta para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené a las iglesias de Galacia”. Este es el undécimo tema tratado por el apóstol en esta epístola, un asunto relacionado con el dinero, las riquezas y las posesiones materiales. Toda la humanidad caída se halla bajo el dominio de las riquezas y de las posesiones materiales (Mt. 6:19-21, 24-25, 30; 19:21-22; Lc. 12:13-19).

En el día de Pentecostés, bajo el poder del Espíritu Santo, todos los creyentes derrocaron este dominio y tenían en común todas sus posesiones de manera que las distribuían a los necesitados (Hch. 2:44-45; 4:32, 34-37). Por causa de la naturaleza débil y caída de los creyentes (cfr. Hch. 5:1-11; 6:1), esa práctica no duró mucho tiempo; para la época del apóstol Pablo, ya había cesado. Por consiguiente, los creyentes requerían gracia para vencer el poder de las riquezas y de las cosas materiales, y para arrebatar estas cosas del dominio de Satanás y ofrecerlas al Señor para el cumplimiento de Su propósito.

La vida de resurrección es el suministro que habilita a los creyentes a llevar tal vida, una vida que confía en Dios y no en las posesiones materiales, es decir, una vida no para el presente sino para el futuro, no para esta edad sino para la venidera (Lc. 12:16-21; 1 Ti. 6:17-19); una vida que derriba la usurpación de las riquezas temporales e inciertas. Tal vez ésta sea la razón por la que Pablo trató este asunto después de hablar de la realidad de la vida de resurrección. 

El hecho de que este tema se presente después de un capítulo que habla de la realidad de la vida de resurrección es muy significativo. La resurrección es el poder que vence no sólo el pecado y la muerte, sino también sobre las posesiones materiales. Por lo tanto, inmediatamente después del capítulo que trata de la resurrección, Pablo aborda el tema de las posesiones materiales.

En el versículo 2 Pablo añade: “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que no se hagan las colectas cuando yo llegue”. El séptimo día de la semana, el sábado, se apartaba para conmemorar la obra creadora de Dios (Gn. 2:1-3; Ex. 20:8, 11). El primer día de la semana es un símbolo de la resurrección del Señor; pues ese día resucitó El de entre los muertos (Jn. 20:1 y la nota 1) y es llamado “el día del Señor” (Ap. 1:10).

Los santos neotestamentarios se reúnen y ofrecen sus bienes en este día (Hch. 20:7), el día de la resurrección del Señor, lo cual significa que ellos han sido resucitados juntamente con el Señor (Ef. 2:6) en Su resurrección (1 P. 1:3), y que en resurrección, ellos se reúnen, no por su vida natural sino por la vida de resurrección, con el fin de recordar al Señor y adorar a Dios con sus ofrendas.

Hemos dicho reiteradas veces que en la segunda sección de 1 Corintios, en los capítulos del once al dieciséis, Pablo aborda temas relacionados con la esfera de la administración divina. Esta sección empieza con el orden que Dios estableció en el universo, y concluye con un tema aparentemente insignificante: los donativos materiales que se dan a los santos. Lo que pone a prueba si estamos o no en la administración divina, si estamos entregados a ella y si estamos contribuyendo a su cumplimiento, es la manera en que nos relacionamos con las cosas materiales y cómo manejamos nuestro dinero.

Si usamos nuestro dinero de manera mundana, por más que hablemos de la resurrección, no estamos verdaderamente en la administración de Dios. El grado en que participemos en la administración divina y nos dediquemos a ella, lo determina cuánto nos interese el dinero y las posesiones materiales.

En una epístola tan elevada que aborda temas espirituales y celestiales, Pablo aborda por último un asunto tan práctico como el de las finanzas. Es fácil hablar de la autoridad, y decir: “¡Alabado sea el Señor que estoy bajo la autoridad de Cristo! El es mi Cabeza, y con respecto a esto, no tengo ningún problema”. Pero ¿podría decir que no tiene ningún problema con el tema que Pablo trata en el capítulo dieciséis? Podemos hablar de la victoria de la resurrección sobre el pecado y la muerte, pero ¿qué pasa con la victoria sobre la manera en que usamos el dinero y las posesiones materiales?

Es fácil que cuando hablamos de la autoridad de Dios, de discernir el Cuerpo, de los dones, y de la resurrección, lo hagamos de una manera abstracta y poco práctica. Por esta razón, Pablo, en la sabiduría de Dios, aborda el tema de ofrendar, inmediatamente después de hablar de la resurrección. Si vivimos verdaderamente en resurrección, no tendremos ningún problema con el dinero ni con las cosas materiales...Si vivimos en resurrección, en el primer día de la semana, el recobro no experimentará ningún problema relacionado con las necesidades económicas.

Desde que recibí al Señor, El empezó a disciplinarme en lo referente al dinero y las posesiones materiales. El Señor me adiestró a usar el dinero para El. Aun cuando era joven, usaba mi dinero para imprimir folletos evangélicos que yo mismo escribía. Después de cierto grado de experiencia, puedo testificar que las posesiones materiales son realmente el último enemigo. Por consiguiente, la experiencia me enseña que la victoria sobre las cosas materiales, de la que se habla en el capítulo dieciséis, es una continuación y a la vez la conclusión del tema de la resurrección, del cual trata el capítulo quince. (Extracto del mensaje 69 del Estudio-vida de 1 Corintios por Witness Lee, LSM) 

DIOS EQUILIBRA EL SUMINISTRO ENTRE SU PUEBLO

En el desierto, los hijos de Israel...recogieron el maná. Algunos quizás fuesen avaros e intentaran juntar una gran cantidad de maná, mucho más de lo que necesitaban. No obstante, al final del día, lo que quedaba, ya no servía. Éxodo 16:19 y 20 dicen: “Y les dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana. Mas ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió; y se enojó contra ellos Moisés”. En el caso de los que juntaron demasiado maná, quizás con la intención de almacenarlo por días o por semanas, Dios destruyó el exceso.

A los que eran un tanto débiles y que no podían recoger mucho maná, no les faltó nada. La manera divina consiste en que a los que recogieron poco, no les faltó nada, y a los que juntaron mucho, no les sobró nada. Ésta es la manera celestial en que Dios equilibra el suministro entre Su pueblo. Dios ejerció Su habilidad milagrosa para equilibrar el suministro de maná entre el pueblo. Dios equilibra el suministro diario entre Sus hijos con Su mano soberana y milagrosa.

Pablo, al escribir 2 Corintios, combina el hecho de recoger el maná con el hecho de que los creyentes dieron bienes materiales. En Éxodo 16 se trataba de recoger, mientras que en 2 Corintios 8 se trata de dar. En cuanto a recoger el maná, el resultado fue el mismo independientemente de que los hijos de Israel recogieran más o menos. Esto indica que no debían haber sido avaros cuando recogían el maná. 

En 2 Corintios 8, Pablo compara la acción de dar a los necesitados con el hecho de recoger el maná. Según nosotros, damos y no recogemos. Pero lo que dice Pablo indica que dar equivale a recoger. Las palabras de Pablo implican, a lo mínimo, que nosotros los hijos de Dios no debemos ser avaros. No debemos imaginarnos que si ganamos una gran suma de dinero, podremos conservarlo todo para nosotros. Debemos ver que si damos o no, el resultado será finalmente el mismo.

Supongamos que un hermano gana $40,000 dólares al año y que lo que realmente necesita para vivir es una cantidad mucho menor que ésa. Como es bastante avaro, él desea reservar una gran cantidad para sí. Da su diezmo, o sea, $4.000 dólares, con la intención de conservar los otros $36,000 dólares. Diezmar es una buena práctica, pero este hermano podría seguir un camino aún mejor, según el cual él podría conservar lo que necesita para su vivir, digamos $20,000 dólares, y dar el resto. Indudablemente, en términos humanos, casi todos seguirían la primera opción, la de diezmar, en lugar de la segunda, la de dar todo lo que uno pueda.

Si el hermano decide diezmar y retener para sí los $16,000 dólares extras, un día aprenderá que Dios, en Su soberanía, tiene muchas formas de hacer desaparecer ese dinero extra. Tal vez se dé alguna enfermedad, algún accidente o alguna calamidad. Si el dinero no desaparece en esta generación, desaparecerá en la siguiente, o definitivamente en la tercera. Dios ejercerá Su mano poderosa y soberana para efectuar un equilibrio celestial sobre las riquezas que hay entre Su pueblo.

Puedo dar testimonio de que no conozco una sola familia cristiana que haya podido retener sus riquezas continuamente por tres generaciones. Quizás la primera generación de una familia cristiana llegue a ser muy rica y ahorre grandes riquezas para la segunda generación. Pero en la segunda o en la tercera generación, el dinero desaparece misteriosamente; parece crecerle alas, y vuela.

Conozco algunos casos en los que la próspera tercera generación perdió todas sus riquezas a manos de otras personas. Aunque los miembros de esa generación heredaron grandes riquezas, todas les fueron quitadas. Por tanto, al final se comprueba que el que recoge mucho, no le sobra. Verdaderamente he presenciado cómo la mano milagrosa y soberana de Dios equilibra las riquezas que hay entre Su pueblo.

Quizás usted se considere muy sabio en asuntos monetarios. Sabe cómo ganar dinero, cómo ahorrarlo y cómo preservarlo para sus hijos y nietos. Pero por muy sabio que usted sea en el manejo del dinero, Dios es más sabio. Como piloto celestial Él sabe cómo hacer volar el dinero de usted. Él hizo esto con el maná en el Antiguo Testamento, y lo hace con el dinero hoy en día. La cuestión con la que nos enfrentamos es ésta: ¿Queremos equilibrar el suministro material voluntariamente u obligará a Dios a hacerlo de una manera milagrosa y soberana? Puedo asegurarles que tarde o temprano usted será equilibrado con respecto a los asuntos financieros.

En lo profundo de Su corazón, Dios desea que Su pueblo sea equilibrado en el suministro diario. Por tanto, debemos decirle: “Señor, gracias por permitirme recoger el maná. Pero Señor, en lugar de ahorrar esto para mí, deseo compartirlo con los demás”. Debemos recordar que estemos o no dispuestos a compartir con los demás, el resultado final será el mismo. El resultado será que al que recoja poco, no le faltará nada, y al que recoja mucho, no le sobrará nada. Es una insensatez no compartir con los demás lo que tenemos. (Estudio-vida de 2 Corintios, cap. 48, W. Lee, LSM) 

NO ROBARLE A DIOS EN LOS DIEZMOS Y OFRENDAS

Mientras que Hageo aborda el tema de la pereza al no trabajar para edificar la casa de Dios, Malaquías dice que el pueblo de Dios le roba en el asunto de los diezmos y ofrendas. “¿Robará el hombre a Dios? Mas vosotros me habéis robado. Pero decís: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado” (3:8-9). Aquí vemos que después de aconsejar a los hijos de Jacob que vuelvan a Él, Jehová les encargó que no robasen a Dios en los diezmos y ofrendas para que la maldición no viniese sobre ellos. Robarle a Dios es no darle lo que se le debe. Dios estableció el siguiente principio: de todo lo producido por la tierra, un décimo debía ser destinado para Él (Lv. 27:30). El décimo más excelente tiene que ser destinado para Él.

“Traed todo el diezmo al alfolí para que haya alimento en Mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Mal. 3:10). Aquí se nos dice que cuando el diezmo es traído al alfolí, Dios abre las ventanas de los cielos y derrama bendición tal que no haya donde quepa. En el versículo 11 Jehová procede a decir que, por causa de ellos, Él reprendería al devorador y no le permitiría destruir el fruto de la tierra, ni tampoco permitiría que la vid arroje sus frutos antes de tiempo en el campo.

El versículo 16b nos dice que un libro de memorias fue escrito ante Jehová de aquellos que temían a Jehová y respetaban Su nombre. Hoy en día, nosotros respetamos...y santificamos el nombre de Dios, y Él mantiene un registro donde consta todo esto. Tal vez nosotros no recordemos nuestra comunión con respecto a Cristo y la iglesia, pero Dios mantiene constancia de esta comunión en Su libro de memorias. (Extracto del mensaje 34 del Estudio-vida de los Profetas menores por Witness Lee, LSM) 

El diezmo se daba al Señor en el Antiguo Testamento bajo la ley, donde se carecía de la gracia, la vida y el poder de la vida divina. Debemos ser distintos, ya que estamos en la era de la gracia, la cual nos proporciona ricamente el suministro de vida. Zaqueo aceptó la salvación dinámica (Lucas 19:1-10), e inmediatamente renunció a una gran cantidad de sus posesiones mundanas; esto no era simplemente dar el diezmo, sino el producto de la salvación dinámica que él experimentó.

Del mismo modo, en el día de Pentecostés los creyentes dieron sus posesiones y llegaron a tener todas sus pertenencias en común (Hch. 2:44, 45; 4:32-35), lo cual no era un diez por ciento de sus bienes sino el ciento por ciento. Lo dejaron todo a los pies de los apóstoles, o sea, a disposición del Señor. Esto fue maravilloso. Estamos en el recobro del Señor y esto tiene que ser recobrado entre nosotros.

Adiestremos a los santos en nuestra localidad. No solamente debemos disfrutar de las ganancias materiales que hemos recibido bajo la providencia de Dios, ya que es posible que esto ofenda al Señor. En tal caso el Señor recogerá Su bendición. Adiestremos a los santos para que entiendan que si somos fieles al Señor, Él nos bendecirá. (Entrenamiento para ancianos, libro 08: El pulso vital del mover presente del Señor, cap. 9, W. Lee LSM)  

DAD Y SE OS DARÁ

Los que dan al Señor fiel y regularmente pueden testificar que cuanto más dan, más reciben. El Señor mismo dijo: “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, se os volverá a medir” (6:38). Aquí vemos claramente que dar es la manera de recibir. Es una vergüenza para los miembros de la iglesia, que la iglesia se halle en la pobreza, pues esto indica que ellos no dan fielmente. Aprendamos a servir al Señor como mayordomos fieles en el manejo del dinero.

Les animo a que lleven cuentas de lo que dan. Al final del año comparen el porcentaje que dieron al Señor con lo que El les dio. Les recomiendo encarecidamente a todos ustedes que practiquen esto. Según las estadísticas que he estudiado y los testimonios que he oído, cuanto más damos al Señor, más podemos dar. Por ejemplo, si usted da el diez por ciento en un año, el año siguiente podrá dar el veinte por ciento. Si usted es fiel en dar una suma más alta, podrá dar aún más el año siguiente.

El principio radica en que cuanto más demos, más podremos dar. Cuando algunos oigan estas palabras acerca de la fidelidad y de dar, tal vez digan que no tienen suficiente fe para dar regularmente. En realidad, esto no es un asunto de fe, sino de práctica, y nuestra práctica se basa en la fe del Señor y en Su fidelidad. (Extracto del cap. 36 del Estudio-vida de Lucas por W. Lee, LSM)

En lo que respecta a las ofrendas, los creyentes sobornan su conciencia en muchas ocasiones. Quizás sean renuentes a ofrendar, pero su conciencia los acusará si no ofrendan al Señor. La mejor manera de resolver semejante dilema consiste en ofrecer apenas lo suficiente como para sobornar su conciencia, de tal manera que ésta sepa que algún dinero ha sido ofrecido. Puesto que lo que debía hacerse ha sido hecho, ya no hay motivo para que la conciencia siga fastidiando. En muchas ocasiones, se hacen ofrendas monetarias a los pobres, no porque se sienta amor hacia ellos, sino con el fin de silenciar y sobornar la conciencia. 

La voz de nuestra conciencia nos muestra en qué momento abandonamos la senda de la voluntad de Dios. Si mientras vivimos en este mundo, no vivimos según la voluntad de Dios, ¡ciertamente somos egoístas! ¿Acaso tememos más la acusación de nuestra conciencia que ser desleales a Dios mismo? Deberíamos temer a actuar en contra de la voluntad de Dios. Lamentablemente, vivimos en este mundo procurando nuestra propia satisfacción. 

Tenemos que hacer una evaluación fresca de la voluntad de Dios. Tenemos que negarnos a nosotros mismos de una manera más profunda, aborrecer más profundamente todo engaño propio, y tomar medidas más severas contra todo lo que signifique engañarnos a nosotros mismos. Si abandonamos todo intento de sobornar nuestra conciencia y nos conducimos diariamente según la voluntad de Dios, ciertamente viviremos en una nueva esfera. (Los hechos, la fe y nuestra experiencia, cap. 18, W. Nee)

Himno Sugerido 192 (500 Himnos) 

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LA OBRA CON LOS NIÑOS EN LOS HOGARES Y EL VECINDARIO (Se compartirá el jueves 09 de noviembre 2017 en las reuniones de hogar)

LA OBRA CON LOS NIÑOS EN LOS HOGARES Y EL VECINDARIO

UNA PALABRA DE CONCLUSION A LOS DOS MENSAJES ANTERIORES

EL PECADO DE DAVID

David cometió el pecado mencionado en 2 Samuel 11:1 cuando Joab y los siervos de David luchaban contra los cananeos. David había enviado a Joab y a sus siervos pero él había permanecido en Jerusalén.

Mientras llevaba una vida desahogada

Después de derrotar a los enemigos de Israel y de ser exaltado como rey de Israel, David cometió un grave pecado; esto sucedió mientras reposaba. Esto indica que siempre que estamos en una situación pacífica, corremos el riesgo de ser seducidos por la carne y satisfacer sus apetitos. David comete adulterio siendo consciente de ello, y hurta abusando del poder de su reinado. Esto insultó gravemente a Dios. Este terrible pecado anuló casi por completo todo lo que David había realizado en el pasado.

Después de su premeditado adulterio, David trata de cubrir su maldad (vs. 6-13), pero Dios lo trae a la luz. David conspira con Joab, y asesina a Urías, su siervo fiel (vs. 14-25). Urías no murió solo, también murieron “algunos del ejército de los siervos de David” (v. 17b). Esto muestra que David asesinó a Urías a costa de sacrificar la vida de algunos de sus siervos.

David se comportó de una manera muy distinta a la de José y Booz. José fue tentado, pero él corrió y escapó del adulterio (Gn. 39). Booz, un ascendiente de David, también se conservó limpio de los deseos de la carne pecaminosa (Rut 3). Esta pureza preservó a Booz en la línea genealógica de Cristo. David, por su parte, adulteró a conciencia. Con este pecado, él quebrantó los últimos cinco de los diez mandamientos (Ex. 20:13-17).

David era perfecto en todos los aspectos, pero era débil en el asunto de la concupiscencia carnal. La concupiscencia de la carne es como un caballo salvaje; para dominarla, hay que sujetar bien el freno. En este asunto David fue muy irresponsable y sacrificó todo lo que había logrado en su búsqueda de Dios. David era un gran “diamante”, pero sus deseos carnales eran una partícula negra y extraña en el mismo. A pesar de que había obtenido un nivel espiritual tan elevado, cometió tal grave pecado.

Natán le dice a David que por haber menospreciado a Jehová, no se apartaría jamás de su casa la espada (v. 10). Dios levantaría el mal contra David dentro de su casa. Lo que David había hecho en secreto, Dios lo haría delante de todo Israel y a pleno día (v. 12). Así vemos que Dios es amoroso, pero también temible. Debido al castigo de Dios, hubo fornicación y matanza en la familia de David, e incluso, su hijo Absalón se rebeló contra él.

De lo sucedido a David, debemos aprender la lección. La concupiscencia de la carne es un elemento devastador que puede destruirnos. Si un hombre como David tan entregado a Dios, fue seducido, ¿podremos escapar nosotros? Los seres humanos son seres humanos, la carne es carne, y las concupiscencias son concupiscencias. Siempre debemos guardar nuestra distancia con el sexo opuesto. Una persona nunca debe hablar con un miembro del sexo opuesto a puerta cerrada. Ninguna persona que ama a Dios debe relacionarse con el sexo opuesto de forma ligera. Independientemente de nuestros logros espirituales, siempre existe la posibilidad de que cometamos semejante pecado.

El cambio de conducta que experimentaron los hijos de David nos enseña a temer a Dios

Después del fracaso de David, le sobrevinieron muchas desgracias a su familia: incestos, asesinatos y rebeliones. Parece ser que después del fracaso de David, la conducta de sus hijos cambió. El cambio que se produjo en los hijos de David debe enseñarnos a temer Dios. Que nuestros hijos salgan buenos o malos depende totalmente de Dios; sin embargo, lo que seamos a los ojos de Dios afectará a nuestros hijos. Además, el castigo y la disciplina gubernamental que Dios inflige sobre los que le aman, siempre afectan a los hijos de ellos.

Los detalles del castigo que Dios infligió sobre David están escritos como una advertencia para nosotros (1 Co. 10:11). En él se nos advierte que entregarse a los deseos carnales es muy grave. Una breve mirada bastó a David para ser tentado y no poder resistirse.

Al relacionarnos con miembros del sexo opuesto, nosotros, los que estamos en el recobro del Señor, debemos estar santificados y separados para Dios. La maldad que el sexo acarrea es muy contagioso. Si queremos vencer nuestra carne y nuestro viejo hombre, debemos ejercitar nuestro espíritu.

Todos los santos, sobre todo los jóvenes, deben escudriñar sus corazones y tomar la gran resolución de corazón (Jue. 5:15-16) de no entregarse a los apetitos carnales. Nuestro Dios es vivo, y Cristo es real. Si tenemos a Cristo como Espíritu vivificante, todo es real, pero sin El, todo es vanidad de vanidades. El Espíritu obra en nosotros de una manera muy apacible. Debemos decir: “Señor Jesús, te amo, te necesito, y te recibo”. Si decimos esto, El será nuestro Salvador y nuestra salvación dinámica. El es el Cristo de pneuma, y como tal, nos salvará, nos guardará y nos protegerá de la contaminación de esta era, para que conservemos la gloria que hemos ganado.

2 Samuel 11:2a relata que al caer la tarde, después de levantarse de su lecho, David se paseaba sobre el terrado de la casa real. David disfrutaba una vida sosegada, tranquila. Fue durante ese tiempo que él cometió su pecado. El ocio corrompe mucho. Necesitamos laborar, esforzarnos y sufrir. El sufrimiento, lejos de perjudicarnos, nos ayuda. Debemos mantenernos ocupados, ya se trabajando o por el efecto de los sufrimientos. David pecó porque satisfizo la concupiscencia de sus ojos y de su carne (vs. 2b-3). (Extracto de los cap. 33-34 del Estudio-vida de 1 y 2 de Samuel por Witness Lee, LSM)

Una persona diligente nunca está ociosa; siempre está buscando qué hacer. Siempre está analizando, orando y considerando delante de Dios qué debe hacer. Debemos tener la expectativa de siempre encontrar mucho que hacer en la obra Dios. Debemos estar atentos, y tan pronto veamos algo que se requiera hacer, debemos llevarlo a cabo. Al terminar un trabajo, debemos esperar en el Señor y buscarle nuevamente, y tan pronto encontremos algo más que hacer, debemos emprenderlo. Esto es lo que significa servir a Dios. El Señor dijo: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y Yo también trabajo” (Jn. 5:17).

En 2 Pedro 1:8 se implica que la pereza es ociosidad y esterilidad. La ociosidad y la esterilidad no deben estar en nosotros. Tenemos que abofetear nuestro cuerpo una y otra vez hasta darnos cuenta de que la única manera para trabajar y ser útiles es mediante un sacrificio total, genuino y diario, de nuestra vida. No podemos engañarnos a nosotros mismos. Algunas personas dicen que darían su vida con gozo por el Señor. Sin embargo, llevan una vida perezosa. Tratan de no involucrarse en nada. Si tales personas quieren venir a la obra sin dejar atrás su carácter, hábitos y manera de ser, descubrirán que detienen la obra del Señor. (El carácter del obrero del Señor, cap. 5, W. Lee, LSM)

En 2 Corintios 12:15 Pablo dice: “Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas…”. Pablo estaba dispuesto a sacrificarse a sí mismo —su alma, su vida, todo su ser— por los creyentes. También estaba dispuesto a dar todo su dinero y sus posesiones materiales. El Señor Jesús dio Su alma por nosotros; Él se gastó del todo por nosotros. Asimismo, el deseo de Pablo era gastarse del todo por los corintios. Todos los santos que están en el recobro del Señor deben aprender esta crucial lección: recibir la gracia de gastar lo que tenemos y de gastarnos del todo por los santos y por las iglesias. (Estudio-vida de 2 Corintios, Cap. 56, W. Lee, LSM)

CELEBRAR REUNIONES DE HOGAR

La práctica de los santos en la iglesia primitiva consistía en reunirse en sus casas (Hch. 2:46; 5:42; 20:20). A fin de lograr el incremento numérico, es indispensable que celebremos reuniones de hogar. La iglesia ha estado muerta, ha permanecido pasiva y su tasa de crecimiento ha sido muy baja, debido a que no tenemos la manera crucial de ganar a la gente por medio de las reuniones de hogar.

Necesitamos tener reuniones en las casas de los nuevos creyentes, en los hogares de aquellos que hemos ganado mediante nuestra predicación del evangelio. Si solamente logramos ganar a las personas sin establecer reuniones en sus hogares, esto podría considerarse un fracaso. La manera de más éxito es ganar los hogares para las reuniones de hogar. Las reuniones en los hogares es el trabajo más eficaz. (Entrenamiento para ancianos, libro 9. El ancianato y la manera ordenada por Dios (1) págs. 10-11)

LLEVAR LAS REUNIONES A LOS HOGARES

Llevar las reuniones a los hogares es el corazón de la manera ordenada por Dios. Sería un gran fracaso en el recobro del Señor si no podemos llevar las reuniones a los hogares. El libro de Hechos nos dice que las primeras iglesias se reunían en los hogares de los santos. Las Epístolas nos hablan de cuatro hogares diferentes donde se reunía la iglesia (Ro. 16.5; 1 Co. 16:19; Col. 4:15; Flm. 2).

La reunión en las casas de los creyentes es para que funcionen todos los miembros de Cristo. Es difícil que los santos ejerzan su función en una reunión grande. Pero en una reunión pequeña de cuatro o cinco personas, o de dos o tres, hasta un pequeño niño o niña puede funcionar. Los nuevos creyentes funcionarán muy poquito al principio, pero a partir de ese momento, seguirán progresando en vida y en función. (La manera ordenada por Dios de practicar la economía neotestamentaria, pág. 54, LSM)

LOS BENEFICIOS DE EDIFICAR LA IGLESIA EN LOS HOGARES

Una vez que la iglesia sea edificada en los hogares, los hogares serán transformados. Los esposos y las esposas tal vez hayan sido parejas que pelean entre sí, pero una vez que tienen reuniones en sus hogares, ellos dejarán de pelear. Los niños también serán preservados, no serán llevados por la corriente de este siglo. Al final la familia llegará a ser apropiada y normal. Una vez que esto acontece, podemos invitar a nuestros familiares, y ellos verán la situación en nuestros hogares y serán tocados para recibir la salvación del Señor. (Crucial Words of Leading in the Lord's Recovery, Book 1, pág 245, W. Lee, LSM)

La iglesia también puede compararse con una labranza, un huerto. Una familia es un lugar donde los niños crecen, y un huerto es un lugar donde los árboles crecen para dar fruto. Lo que a Pablo le preocupaba en el capítulo 2 era el crecimiento de sus hijos. El cuidaba de los creyentes jóvenes de tal modo que fomentara el crecimiento de ellos. También podríamos decir que aquí él estaba regando, nutriendo y cuidando con ternura a las plantitas para que crecieran en vida. Es por eso que en lugar de darles a los creyentes muchas enseñanzas, les presentó un modelo de vida. Este modelo de un vivir apropiado era, de hecho, Pablo mismo. (Estudio-vida de 1 Tesalonicenses, págs. 108-109)

Fomentar el desarrollo de los hijos significa criarlos, hacerlos que crezcan por medio de alimentarlos. Para que crezcan es necesario que los padres les den la instrucción necesaria con respecto a la vida humana, la vida familiar y la vida social. La palabra "amonestación" aquí incluye instrucción.

Probablemente Pablo se refería a un mandato del Antiguo Testamento, que requería que los padres instruyesen a sus hijos con la Palabra de Dios (Dt. 6 7). Esto quiere decir que debemos enseñarles a nuestros hijos con la Biblia. Es crucial que los padres aprendan a criar a los hijos en la disciplina y amonestación del Señor. (Estudio-vida de Efesios, pág. 526-527, W. Lee, LSM)

Con el fin de llevar un vivir humano apropiado en sus hogares, ustedes tienen que enseñarles a sus hijos cómo comportarse apropiadamente al honrar a sus padres, cuidar de sus hermanos y hermanas, respetar a sus vecinos y a no robar. No diga que las enseñanzas éticas son algo aparte de Cristo y por ende, no tienen valor.  (Life Messages, t. 1, págs. 91-92, W. Lee, LSM)

La frase griega [de casa en casa] en Hechos 5:42 indica que ninguna casa fue omitida. Establecer una reunión despertará nuestro corazón y avivará la llama en nuestro corazón y en nuestro espíritu. En primer lugar, nosotros seremos quemados, y luego nuestra familia será quemada. Al establecer una reunión en casa muchas cosas malignas quedarán fuera de nuestras casas. (Las reuniones en casa: la manera única para tener el aumento y la edificación de la iglesia. pags. 19-20, W. Lee, LSM)

Las reuniones en las casas de los creyentes pueden ser un testimonio fructífero para los vecinos y proporcionan una oportunidad para testificar y para predicar el evangelio. Muchas personas que no están dispuestos a ir a un templo irán con gusto a una casa particular. Además, la influencia que producen es lo más provechoso para las familias cristianas. Desde temprana edad, los niños estarán rodeados de un ambiente espiritual y tendrán constantes oportunidades de ver la realidad de las cosas eternas. (La vida cristiana normal de la iglesia, pág. 209, W. Nee LSM)

Aun en nuestro vecindario debe haber una reunión de niños que no sea considerada como una reunión de niños de la iglesia. Esta es la obra con los niños que se lleva a cabo en el vecindario de los santos. Es fácil establecer dos reuniones de niños. En una reunión, dos hermanas pueden ayudar a cuidar de veinte niños. Quizás en otra tarde, dos hermanas diferentes ayuden a cuidar de otra reunión de unos quince niños. Podemos juntar en nuestro hogar un grupo de niños de nuestro vecindario. No hay necesidad de materiales o libros; sólo se necesita una persona viviente.

En menos de dos meses podemos levantar dos reuniones de niños. Después de seis meses tendremos seis reuniones de niños. No será necesario que sólo una hermana se encargue directamente de todas las reuniones, porque habrá otras hermanas que sigan su ejemplo y tendrán sus propias reuniones. Esto podría extenderse hasta que lleguen a reunirse más de mil niños. Todos estos niños están ligados a sus padres. Así que, por medio de los niños muchas casas se abrirán para que la iglesia las evangelice. (Talles Concerning Church Services, parte 2, págs. 39-40, W. Lee, LSM)

PREDICAR EL EVANGELIO A LOS NIÑOS

La tercera manera en que podemos predicar el evangelio es predicar el evangelio a los niños. Para esto se requiere que las hermanas asuman la responsabilidad. No es necesario usar el salón de reuniones; en vez de ello, lo mejor es reunirse en los hogares. Aprovechen los fines de semana para reunir a los niños del vecindario en sus casas y también inviten a los hijos de sus familiares y amigos. Muy a menudo los padres son salvos por medio de sus hijos, así que no menosprecien la obra con los niños.

Si a partir de hoy en adelante dedicamos nuestros esfuerzos a la obra del evangelio con niños de edades entre seis y doce años, al cabo de diez o doce años, ellos serán los que se levanten para asumir la responsabilidad en el servicio de la iglesia. (La verdad, la vida, la iglesia y el evangelio: Las cuatro grandes columnas en el recobro del Señor; pág. 143)

LAS REUNIONES DE GRUPO PEQUEÑO Y PREDICAR EL EVANGELIO EN LOS HOGARES

Hablando con propiedad, cada hermano y hermana, sea fuerte o débil, que progresa o es descarriado, debe predicar el evangelio en sus hogares. Debemos guardar el principio de predicar el evangelio en nuestros propios hogares y no pedir a otros que prediquen por nosotros. Por tanto, animamos a los hermanos y a las hermanas a abrir sus hogares.

Cada familia debe predicar el evangelio. Algunas veces la esposa puede predicar el evangelio, el esposo puede dar un testimonio, y los niños pueden fortalecer las palabras de sus padres. Algunas veces los niños pueden predicar el evangelio, la madre puede dar un testimonio y el padre puede fortalecer las palabras de los niños y la madre. Es muy significativo cuando toda la familia se levanta y predica el evangelio. (Crucial Words of Leading in the Lord's Recovery, Book 4,  pág. 153, W. Lee, LSM)

Después que los niños salen de la escuela, los santos mayores podrían abrir sus hogares y preparar una merienda para recibir a los niños. Luego pueden cantar con los niños, contarles historias y guiarlos a conocer a Dios. Cada uno de nosotros puede hacer estas tres cosas: orar cada día, unirse a las reuniones de grupo pequeño, ir a tocar puertas y tener reuniones de hogar cada semana.

Lo cuarto es cuidar de los niños. Espero que más personas puedan recibir la carga de abrir sus hogares y cuidar de los niños. Hace veinte años les dije que debemos tener diez mil niños en Taipei y que diez años después tendríamos diez mil hermanos y hermanas jóvenes. Si los santos hubieran tomado esta palabra y la hubieran puesto en práctica, hoy tendríamos de veinte a treinta mil jóvenes. Espero que desde ahora en adelante los santos de mayor edad tomen la carga y tomen la delantera en hacer esto en sus hogares. El efecto a largo plazo es muy prometedor. (Being Up-to-Date for the Rebuilding of the Temple, págs. 46-47, W. Lee, LSM)

 

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LOS JÓVENES NECESITAN LA HUMANIDAD DE JESÚS PARA LA VIDA DE IGLESIA (Parte 2) (Se compartirá el jueves 02 de noviembre 2017 en las reuniones de hogar)

LOS JÓVENES NECESITAN LA HUMANIDAD DE JESÚS PARA LA VIDA DE IGLESIA (Parte 2)

[Continuando con el mensaje de la semana pasada] Hoy en día el blanco principal de Satanás son los jóvenes. Entre los jóvenes ahora hay más casos de alteraciones mentales como jamás lo hubo antes…El resultado de este daño mental es de tres categorías. El primero de ellos es la fornicación.

Quisiera añadir un consejo solemne, particularmente dirigido a los jóvenes. No se imaginen que contaminarse es un asunto insignificante. Dios nos hizo a Su imagen. Puesto que tenemos la imagen de Dios, tenemos dignidad aun en nuestra constitución física. Los demás pecados quizás no perjudiquen nuestro cuerpo, pero la fornicación hace daño directamente a nuestro cuerpo físico, el cual es un vaso de honra (1 Co. 6:18; 1 Ts. 4:4). Ya que fuimos regenerados, nuestro cuerpo es ahora el templo del Espíritu Santo (1 Co. 6:19). Por tanto, no sólo llevamos la imagen de Dios en nuestro cuerpo físico, sino que después de la regeneración, nuestro cuerpo es el templo de Dios. De modo que uno debe preservar su cuerpo con honra. No hay nada que perjudique más el cuerpo que la fornicación.

Las prácticas del mundo actual son sumamente infernales, diabólicas y satánicas. ¡Cuán diabólico es que los jóvenes tengan contacto unos con otros sin ninguna restricción! Deseo exhortar a todos los jóvenes que están en la vida de iglesia a restringir el contacto que tienen unos con otros. Cuando yo era joven recién empezando en el ministerio, fui a Shanghái para recibir ayuda del hermano Nee. Durante aquellos días, él y yo tuvimos largas conversaciones. El primer consejo que me dio como hermano en el ministerio del Señor, fue que jamás estuviera a solas con una persona del sexo opuesto; siempre debía haber alguien más allí para mi protección. Nunca he olvidado esa recomendación; ha sido de gran ayuda y protección para mí. Por la misericordia del Señor, he seguido este consejo a lo largo de los años.

Recuerde que usted está todavía en la carne. Cuando un hombre y una mujer de la misma edad están solos, surge una oportunidad para que el enemigo los tiente. No necesito decir mucho porque las experiencias que ustedes han tenido ya los han convencido de eso. Nunca considere la fornicación como un asunto intrascendente. Como ya vimos, no hay nada que perjudique tanto el cuerpo físico como la fornicación. ¡Qué vergüenza ver que algunos gobernantes desean legalizar el homosexualismo! Esto equivale a convertir el país en otra Sodoma. Repetidas veces en el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo afirmó que ningún fornicario puede heredar del reino de Dios (1 Co. 6:9-10; Gá. 5:19-21; Ef. 5.5).

Cuando lleguemos a Mateo 5 en nuestro estudio-vida, veremos cuán estricto era el Señor en cuanto a este asunto. Nunca se descuide al relacionarse con el sexo opuesto. Por causa del nombre del Señor, del testimonio de la iglesia, para su propia protección y por la dignidad de su cuerpo físico, usted debe seguir el principio de no estar a solas con una persona del sexo opuesto. Si sigue este principio, será preservado. Recuerde que debido a que Rubén se contaminó, su estatus natural, el estatus que tenía por nacimiento, cambió totalmente (Estudio-vida de Génesis, págs. 1284-1286, W. Lee, LSM)

Los creyentes que cometen adulterio o fornicación están acabados con respecto al reino de los cielos. El pueblo del reino debe tener el nivel más alto de justicia. No se enoje ni mire a una mujer para codiciarla. ¡Tenga cuidado! Necesita considerar estos asuntos con toda seriedad y terminar con su raíz. Esta palabra no es una amenaza, sino una advertencia que nos obliga a permanecer cerca de Cristo. (Estudio-vida de Mateo, págs. 233-234, W. Lee, LSM)

EL SEGUNDO RESULTADO: EL SUICIDIO

El segundo resultado de que la juventud sea adoctrinada con ideas diabólicas es cometer suicidio. Si estudian las estadísticas apropiadas, verán que el número de suicidios ahora es mucho mayor que lo que era cinco años atrás. En los primeros años de mi ministerio casi nunca oí decir a alguien que deseaba quitarse la vida, pero en estos últimos años varios jóvenes creyentes han venido a mí y expresaron esa intención. ¿De dónde proviene esta clase de pensamiento? No hay duda que Satanás ha adoctrinado a los jóvenes poniendo tales ideas en su mente. Todos debemos orar y estar firmes contra tal sutileza del enemigo. Todo lo que Satanás se propone es dañar la humanidad a fin de que no sea útil para el propósito de Dios. (Cristo como la realidad, pág. 142, W. Lee, LSM)

La obra de Satanás en el cuerpo del hombre no sólo resulta en enfermedades, sino también en muerte. Satanás ha sido homicida desde el principio, así como desde el principio ha sido un mentiroso (Jn. 8:44). No solamente debernos resistir las enfermedades causadas por Satanás, sino también sus homicidios. Pensar en la muerte proviene de Satanás; toda noción de muerte como escape a cualquier situación proviene de Satanás. Fue él quien indujo a Job a pensar en la muerte. Él no sólo lo ha hecho con Job, sino también con todos los hijos de Dios.

Toda idea de suicidio, todo deseo de fallecer o de morir prematuramente es una tentación de Satanás. El incita al hombre a pecar y también a buscar la muerte. Incluso, pensar en los peligros que puedan ocurrir mientras uno viaja, es un ataque de Satanás. Debemos rechazar estos pensamientos en el momento que lleguen y no debemos permitirles que permanezcan en nosotros. (Mensajes para edificar a los creyentes nuevos, t. 3, págs. 814-815, W. Lee, LSM)

EL TERCER RESULTADO: LOS TRASTORNOS MENTALES

El tercer resultado de adoctrinar con tales conceptos diabólicos son los trastornos mentales. Si verificamos con las generaciones más jóvenes del presente, veremos que muchos de ellos no tienen una mente poderosa. Su manera de pensar y sus conceptos son totalmente infundados y enfermizos. Pablo dice en 2 Timoteo 1:7 que Dios nos ha dado un espíritu de cordura. Nuestra manera de pensar debe ser excesivamente saludable, y debemos tener conceptos e ideas sanas. Necesitamos una mente sana. (Cristo como la realidad, pág. 142, W. Lee, LSM)

Los problemas de nuestro corazón son a menudo la causa de los problemas mentales. Cuando la mente de una persona está bajo el continuo ataque del enemigo, esto indica que hay algún problema en su corazón. Cuando algo anda mal en nuestro corazón, fácilmente nuestra mente cae en tinieblas o queda expuesta a los ataques. La mayoría de los casos de enfermedades mentales provienen de los problemas que existen al nivel del corazón. Hace más de cuarenta años, el director de un importante hospital de siquiatría me dijo que, según su experiencia y observación, los problemas mentales se debían a problemas relacionados con la avaricia y la lujuria. Éstos son problemas del corazón.

La avaricia ocasiona problemas en los corazones de algunos, mientras que la lujuria es causa de problemas en los corazones de otros. Estos problemas hacen que la mente quede expuesta a los ataques. A través de los años, hemos aprendido por experiencia que las enfermedades mentales proceden de problemas en el corazón. La mente es atacada porque el corazón no es recto. Quizás alguien tenga cierta ambición o deseo en su corazón. Mientras él no logre satisfacer dicha ambición y persista en ello, su mente quedará expuesta a los ataques del enemigo. (Estudio-vida de Colosenses, págs. 142-143, W. Lee)

LAS VIRTUDES HUMANAS PARA UNA ERA DEGRADADA

Cuando Pablo escribió estos tres libros, [1 y 2 Timoteo y Tito] la iglesia se había degradado. Bajo tal degradación lo que principalmente se necesita no son las enseñanzas o los dones, sino las virtudes humanas. Nosotros estamos bajo tanta degradación. ¿Cuál es la cura apropiada para esta era? La respuesta es la humanidad apropiada que proviene del hombre Jesús. La humanidad apropiada constituye el único poder curativo para la generación actual. Tengo confianza en que el Señor usará la iglesia como un remedio contra esta generación torcida. Tengo la plena certeza de que si los jóvenes en la iglesia toman la humanidad de Jesús, ellos mismos serán el remedio adecuado para esta generación.

Nosotros no sólo necesitamos Su poder; necesitamos Su humanidad. No sólo necesitamos lo que Él puede hacer; necesitamos lo que Él es. No puedo creer que los dones milagrosos sean el remedio que necesita la generación actual. Pero la humanidad apropiada que resplandece a través de los hermanos y hermanas jóvenes, sí será un fuerte testimonio y un remedio potente para esta era presente. El fruto del Espíritu es simplemente la expresión de la humanidad de Jesús. (págs. 156-157, 158)

Para estar firmes en una era tan degradada, no necesitamos tanto el poder divino como la humanidad de Jesús. Esta (la humanidad de Jesús) es el poder de la madera de acacia para permanecer derecha. Si seguimos la corriente de la era presente, seremos como las medusas, que no tienen columna vertebral. Las medusas siempre siguen la corriente de la marea. Nosotros necesitamos una columna vertebral fuerte, a fin de estar firmes en contra de la corriente de esta era por causa del recobro del Señor; y esta columna vertebral sólo puede ser producida por la humanidad de Jesús.

EL CAMINO APROPIADO

Entonces, ¿cómo podemos disfrutar tal humanidad? En [2 Timoteo 3:16-17, 2:21-22; 1:7; y 4:22] podemos ver cinco puntos principales, los cuales nos dejan ver el pensamiento del apóstol Pablo acerca de la manera en que debemos tomar la humanidad de Jesús. El primer punto es invocar el nombre del Señor Jesús con un corazón puro. "Huye de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón puro invocan al Señor" (2 Ti. 2:22). Al invocar el nombre del Señor, verdaderamente recibimos Su humanidad dentro de nosotros.

Después Pablo se refirió a las Escrituras: "Toda la Escritura es dada por el aliento de Dios" (3:16). Toda la Escritura ha sido exhalada por Dios para hacernos hombres de Dios genuinos y apropiados. No sólo necesitamos invocar el nombre del Señor, sino que también debemos inhalar cada palabra de las Escrituras. Esto es simplemente orar-leer la Palabra. ¡Qué importante son estas dos cosas en lo que se refiere a tomar la humanidad del Señor! Debemos invocar al Señor y debemos inhalar Su Palabra.

El tercer punto es la vida del Cuerpo. Pablo no dijo que debíamos invocar al Señor a solas, sino que lo hiciésemos "con los que" (2:22) Ésta es una vida corporativa. Disfrutamos la humanidad del Señor al estar con aquellos que de corazón puro invocan al Señor. En cuarto lugar, Pablo nos dice que tenemos un espíritu, el cual debemos ejercitar. "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de cordura" (1:7).

El quinto punto es que tenemos una Persona maravillosa en nuestro espíritu: "El Señor esté con tu espíritu" (4:22). Tenemos que practicar estos cinco puntos: invocar al Señor, inhalar las Escrituras, tener la vida del Cuerpo, ejercitar nuestro espíritu y hacer real el hecho de que el Señor Jesús está en nuestro espíritu. Esto nos revela el concepto que tenía el apóstol Pablo. ¿Cómo podemos disfrutar de la humanidad de Jesús? Simplemente por medio de estas cinco cosas.

Debemos orar por toda la situación del recobro del Señor a fin de que todos los hermanos y hermanas en las iglesias locales puedan tener el disfrute pleno de la humanidad de Jesús. Entonces seremos las tablas de acacia derechas y firmes en contra de la corriente de esta era maligna.

DEFICIENTES DE LA HUMANIDAD APROPIADA

Los médicos dicen que si tenemos cierta clase de enfermedad, eso muestra que estamos escasos del suministro de vida o de vitaminas. Si estamos escasos del suministro de vida, ciertamente nos vendrá alguna enfermedad. En mi país nativo había una aldea donde la gente parecía perder la vista en las noches. Esto se debía a cierta enfermedad. Ellos no conocían nada de vitaminas, así que no comprendían que tenían deficiencias en vitamina A. Pero ellos vivían en la playa y pescaban una gran cantidad de cierta clase de peces. Cuando empezaron a comer el hígado de esos peces, se sanaron. Por supuesto, ahora sabemos que el hígado del pescado tiene un alto contenido de vitamina A.

El punto es éste: si tenemos una carencia de vitamina A y perdemos nuestra vista, y después nos arrodillamos a pedirle al Salvador Todopoderoso que nos sane, no funcionará. Simplemente necesitamos comer una gran cantidad de hígado de pescado. Para nosotros en la actualidad, ¿qué es “el hígado de pescado”? Es la ofrenda de harina, que representa la humanidad de Jesús.

Perder nuestra paciencia con facilidad es una especie de enfermedad que se debe a nuestra escasez de la humanidad de Jesús. Si nosotros masticásemos la humanidad de Jesús como la gente de esa aldea comía el hígado de pescado, espontáneamente seremos sanados. (Cristo como la realidad, cap. 8)

LA HUMANIDAD APROPIADA

Pablo también nos dice que cada uno de nosotros debe saber cómo poseer su propio vaso en santificación y honor (1 Ts. 4:4). Sabemos que nuestro “vaso” significa nuestro cuerpo. Todos debemos guardar nuestro cuerpo en santificación y honor, debido a que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo y un miembro de Cristo (1 Co. 6:15-16, 18-19). No debemos usar mal nuestro cuerpo.

A fin de pelear la batalla, necesitamos una humanidad apropiada; y una humanidad apropiada posee no sólo un espíritu fuerte y viviente, sino que además posee una mente sana y un cuerpo en santificación. Ésta es la humanidad a la que Satanás le teme mucho. (Extracto del libro Cristo como la realidad, cap. 13, W. Lee, LSM)

Pablo dice: “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda (1 Ti. 2:8). Cada vez que tenemos ira o contienda, estamos acabados en lo que respecta a la oración. Cuando dejamos la ira atrás y desechamos toda contienda, entonces estamos listos para orar; pero no podemos hacer esto por nosotros mismos. Necesitamos que el Señor Jesús, quien está en nuestro espíritu, sea nuestra humanidad. Entonces habrá un servicio adecuado en la iglesia.

Esto nos lleva a 1 Timoteo 2:9-10, versículos que son dirigidos a las hermanas: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y cordura; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan reverencia a Dios”. Las hermanas deben ataviarse con ropa apropiada. La palabra griega traducida “decorosa” significa aquello que se arregla en una forma apropiada y digna, donde todo está muy bien arreglado.

Hoy en día vemos dos extremos. Algunas mujeres necesitan dos o tres horas para vestirse; ése es un extremo. El otro extremo es que algunas no se interesan por su apariencia en lo absoluto; se visten de una manera descuidada, desaliñada. En ambos extremos falta la humanidad apropiada. Ninguna de estas dos formas de vestirse es apropiada. Por esta razón, Pablo dice que las mujeres deben ataviarse de ropa decorosa, con pudor.

Al traducir la palabra pudor, la versión King James usa las palabras “con vergüenza” lo cual en realidad significa tener un sentido de vergüenza. Las hermanas necesitan tener tal sentir. Las mujeres en el mundo no tienen el sentido de vergüenza…Pero una jovencita sin pudor y sin un sentido de vergüenza ha perdido toda salvaguardia. Un sentir de vergüenza es una clase de protección para las jovencitas. Por eso Pablo declara que las hermanas deben ataviarse con pudor, o sea, con un sentir de vergüenza.

La manera como algunas mujeres se viste hoy en día ciertamente no manifiesta sensatez. Algunas jovencitas llevan vestidos muy cortos, mientras que otras los usan muy largos. Yo creo que ninguna de estas formas manifiesta cordura. Si las hermanas tomaran la humanidad de Jesús, esta humanidad les armaría de un entendimiento muy sobrio en cuanto a la manera en que deben vestirse. No hay un solo versículo que nos diga cuán cortos o cuán largos debieran ser los vestidos, pero está 1 Timoteo 2:9 que les dice a las hermanas que se atavíen de ropa decorosa, con pudor. No les estoy dando regulaciones; solamente les ministro algo acerca de la humanidad de Jesús. Si verdaderamente estamos dispuestos a tomar a Jesús como nuestra humanidad, Él nos dirá cómo debemos vestirnos.

Ahora quisiera mencionarles un versículo del Antiguo Testamento. Deuteronomio 22:5 dice: “No vestirá la mujer traje de hombre ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque es abominable para Jehová, tu Dios, cualquiera que esto hace”. Apenas la semana pasada, mientras viajaba con un hermano en su automóvil, este hermano me preguntó si ciertas personas, que estaban en la calle, eran varones o mujeres. Contesté que simplemente no lo sabía; no pude ver la diferencia entre ellos. Esto no es una broma; más bien es una abominación al Señor. Esa clase de atuendo redunda en mucha fornicación.

Les digo de nuevo que no les estoy dando regulaciones para la vida de iglesia. Mi carga es ministrar la humanidad de Jesús en forma real, genuina y apropiada. No creo que la humanidad de Jesús le permitiera a ninguna hermana vestirse como hombre, o a un hermano que se arreglara como mujer. El Señor nos dice en Su Palabra que esto es abominable para Él. No es un pequeño error o una equivocación, sino una abominación para el Señor. Estamos luchando por el reino; si perdemos terreno, ¿cómo podríamos pelear la batalla? El enemigo se reiría de nosotros porque ya estaríamos en sus manos. (Extracto del libro Cristo como la realidad, cap. 14, W. Lee, LSM)

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LOS JÓVENES NECESITAN LA HUMANIDAD DE JESÚS PARA LA VIDA DE IGLESIA (Parte 1) (Se compartirá el jueves 26 de octubre 2017 en las reuniones de hogar)

LOS JÓVENES NECESITAN LA HUMANIDAD DE JESÚS PARA LA VIDA DE IGLESIA (Parte 1)

EL ARCA DE MADERA DE ACACIA

Por los tipos de las Escrituras podemos ver que se necesita de una humanidad apropiada para la vida de iglesia. Ya hemos visto lo que significa el Arca y el tabernáculo: el Arca es Cristo, y el tabernáculo es el agrandamiento del Arca. Por lo tanto, el tabernáculo significa el agrandamiento de Cristo, Su Cuerpo, el cual es la iglesia como Su plenitud. Así como el tabernáculo es el agrandamiento del Arca, la iglesia es el agrandamiento de Cristo. Esto se puede comprobar por el hecho de que el Arca estaba construida de madera de acacia revestida de oro por dentro y por fuera: "Harán también un arca de madera de acacia [...] La recubrirás de oro puro por dentro y por fuera, y pondrás encima y alrededor de ella una cornisa de oro" (Éx. 25:10a, 11).

El Arca no era llamada el Arca de oro, sino el Arca de madera de acacia, debido a que la estructura principal y básica del Arca era la madera. La madera en la Biblia siempre representa la humanidad, y la madera de acacia tipifica la humanidad de Jesús. El oro, que en tipología representa la naturaleza divina, recubría la madera, que representa la naturaleza humana. Así pues, como el Arca, Cristo representa la naturaleza humana recubierta con la naturaleza divina.

LAS TABLAS DEL TABERNÁCULO

También debemos examinar el tabernáculo, el cual estaba compuesto principalmente de cuarenta y ocho tablas. Estas tablas estaban hechas del mismo material que el Arca: "Harás además para el tabernáculo tablas de madera de acacia, que estén derechas [...] Recubrirás de oro las tablas" (Éx. 26:15, 29a). El Arca estaba hecha de madera de acacia recubierta de oro, y las tablas del tabernáculo también estaban hechas del mismo material; eran de madera de acacia recubiertas de oro. Sin embargo, debemos notar que en Éxodo 26:15 Dios dice que las tablas del tabernáculo deben estar derechas. Sabemos que el oro es valioso y brilla; pero en cierto sentido el oro por sí solo no puede estar derecho.

A fin de que las tablas del tabernáculo estén derechas, en el sentido de estar verticales, se necesita la madera de acacia. La madera de acacia sí puede permanecer derecha o erguida. En cuanto al tabernáculo, una vez más vemos que la madera de acacia es la estructura principal. Esto quiere decir que el agrandamiento de Cristo, que es la iglesia, está compuesto principalmente de la humanidad de Jesús recubierta de la divinidad. Necesitamos la humanidad y también la divinidad; pero es la humanidad la que hace que la iglesia permanezca en pie.

Al examinar la situación actual, vemos que en muchos lugares las llamadas iglesias cristianas no están derechas, sino que más bien se están cayendo, y algunas ya se han caído. Ellas pueden decir que son espirituales, pero son espiritualmente "caídas", no derechas. Les hace falta la madera de acacia, la humanidad apropiada de Jesús. Tanto el Arca como el tabernáculo tienen madera de acacia como su sustancia principal. De la misma manera que Jesús se sostuvo por medio de la humanidad apropiada, así también sólo Su humanidad puede hacer que la iglesia permanezca derecha.

DIOS MANIFESTADO EN LA CARNE

Leamos 1 Timoteo 3:15 y 16, dos versículos de las Escrituras que son maravillosos y van mucho más allá de lo que podemos entender: "Pero si tardo, escribo para que sepas cómo uno debe conducirse en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y fundamento de la verdad. E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad. Él fue manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado entre las naciones, creído en el mundo, llevado arriba en gloria"

En el tiempo que se escribió 1 Timoteo, imperaba la arquitectura griega, según la cual se usan columnas que sostienen todo el edificio. La iglesia del Dios viviente es como esas columnas con una base que sostiene a Cristo como la realidad. Así pues, para que la iglesia sea tal columna que sirve de sostén para Cristo como la verdad, ella necesita tener la humanidad apropiada de Jesús. Esto lo muestra el versículo 16 donde dice que Dios fue manifestado en la carne. Como hemos visto, la carne es simplemente la humanidad. Esto prueba que para que la iglesia sea una columna apropiada que sostiene a Cristo como la realidad, requiere de la humanidad de Jesús. (Cristo como la realidad, págs. 97-100, W. Lee, LSM)

EL BLANCO DE SATANÁS

Hoy en día el blanco principal de Satanás son los jóvenes. Entre los jóvenes ahora hay más casos de alteraciones mentales como jamás lo hubo antes. A Satanás no le interesan mucho las generaciones adultas, ya que busca destruir a la juventud. Los jóvenes han creado muchos conceptos y diferentes clases de movimientos; pero la fuente de todos estos conceptos y movimientos es Satanás, quien adoctrina a la generación joven inculcándoles todas estas cosas. Necesitamos orar contra esta tendencia satánica que hoy se ha generalizado entre los jóvenes, pues ellos no conocen el riesgo en el que se exponen ni el peligro que corren.

Al considerar cómo ellos han cambiado desde 1965 hasta ahora, podemos ver cuán grande es la labor que realiza el enemigo. Satanás es muy sutil. Él inyecta todos sus conceptos e ideas malignas, satánicas y diabólicas en la mentalidad joven y fresca de la generación joven. Éste es su blanco primario; él se ha propuesto dañar la mentalidad humana. Por esto la Biblia habla mucho de tener una mente sobria. ¿Creen que la mentalidad de la juventud actual es sobria? Yo diría que no es nada saludable; su manera de pensar es absolutamente alarmante. Todos los hermanos y hermanas jóvenes en la vida de iglesia deben entender bien que Satanás es la fuente de todos los daños inferidos a la mentalidad juvenil.

Todos los jóvenes en la iglesia deben repudiar los conceptos que han tenido en el pasado. No importa qué clase de conceptos hayan tenido antes de venir a la vida de iglesia; cualquiera que sea, deben abandonarlo. Temo que sea algo instigado por Satanás para dañar vuestra mentalidad.

EL PRIMER RESULTADO: LA FORNICACIÓN

El resultado de este daño mental es de tres categorías. El primero de ellos es la fornicación. Entre los jóvenes de hoy en día, especialmente los "hippies", hay innumerables casos de fornicación. Ellos viven tal como los animales. Ni siquiera les interesa la palabra fornicación. Yo creo que en su diccionario no tienen esta palabra, pues todo lo hacen sin vergüenza. En toda la Biblia, el peor y más grave acto pecaminoso a los ojos de Dios es la adoración de ídolos; y el segundo es la fornicación. La idolatría es un insulto a Dios, y la fornicación es un daño a la humanidad Dios creó la humanidad para Su propósito divino, pero Satanás corrompe esta humanidad por medio de la fornicación.

En diversas ocasiones, el Señor Jesús derribó todos los ritos y ordenanzas del Antiguo Testamento, pero nunca anuló la ley acerca de la fornicación; antes bien, la reforzó aún más. Cuando los fariseos le hablaron del divorcio, Él les afirmó que Moisés les había permitido divorciarse por la dureza de sus corazones; pero que en el principio no fue así (Mt. 19:3-9). El Señor mandó cumplir los mandamientos acerca de la fornicación mucho más que en los tiempos del Antiguo Testamento (5:27-28). Esto se debe a que nada daña tanto nuestra humanidad como la fornicación.

Pablo nos dice que cualquier acto que cometamos está fuera del cuerpo, pero que la fornicación daña nuestro cuerpo (1 Co. 6:18). ¡Oh, el enemigo es tan sutil! Primeramente, él inyecta muchos conceptos diabólicos en la mente de los jóvenes, y lo primero que resulta de esto es la fornicación.

Ahora quiero darles una palabra a los jóvenes. Ustedes, hermanos y hermanas jóvenes, no deben contraer matrimonio con tanta rapidez, ligereza y facilidad. Deben saber que el matrimonio es una relación muy santa (He. 13:4) y que ningún matrimonio debe disolverse (Mt. 19:6, 9). Cualquiera que rompa el vínculo matrimonial, es sumamente pecaminoso a los ojos de Dios. Deben traer este asunto ante el Señor con mucha solemnidad, pues una vez que se casen, nunca deben divorciarse. Nada ofende tanto al Señor como un matrimonio desacertado, y nada daña más a la humanidad que la fornicación.

Creo que muchos de ustedes están familiarizados con la cloaca de fornicación que existe hoy entre tantos jóvenes. Hace tres años cuando estaba en San Francisco escuché muchos informes detallados acerca de esta situación; simplemente no pude soportarlo. Eso para mí, no es la vida humana, sino la vida animal. (págs. 139-142)

La necesidad de comer, beber y casarse fue originalmente establecida por Dios para la subsistencia del hombre. Pero debido a la concupiscencia, Satanás utiliza estas necesidades de la vida humana para ocupar al hombre y mantenerle apartado de los intereses de Dios. Al final de esta era, esta situación se intensificará. Las características prevalecientes en los días de Noé eran comer, beber, casarse y darse en casamiento. Las características de los días de Lot eran comer, beber, comprar, vender, plantar y edificar. Estas actividades indican negocios. Note las características del mundo de hoy, que son comer, beber, casarse, darse en casamiento, comprar, vender, plantar y edificar.

LA MANIFESTACIÓN DEL SALVADOR-HOMBRE

Las costumbres malignas que aturdieron a la generación de Noé antes del diluvio, y a la generación de Lot antes de la destrucción de Sodoma, describen la peligrosa condición del modo de vivir del hombre antes de la parusía (la presencia: la venida) del Señor y la gran tribulación (Mt. 24:3, 21). Si queremos participar del arrebatamiento de los vencedores y escapar de la gran tribulación, tenemos que vencer el efecto estupefaciente del vivir actual del hombre (Estudio-vida de Lucas, págs. 334-335, W. Lee, LSM)

HUIR DE NUESTRO MAL GENIO Y DE NUESTRA LUJURIA

La edad en que vivimos es una edad de fornicación y de adulterio. Todos los países están llenos de inmoralidad. Muchísimos han sido embotados por el "ajo" y han perdido su capacidad para sentir lo pecaminoso que es. ¡Que esto nos haga sobrios! Tenemos que apartarnos y guardarnos de esta tendencia. Nada ofende más a Dios que la fornicación, la cual perjudica al hombre que Él creó a Su imagen. Todos debemos huir de nuestro mal genio y de nuestra lujuria. ¡Huya de su mal genio! ¡Huya de su lujuria! No es cosa insignificante que nos enojemos o que nos entreguemos a la lujuria. Entregarnos a estas cosas podría hacer que seamos quemados (Mt. 5:29-30). Así que, necesitamos prestar atención a esta palabra de cordura, la cual nos obligará a estar cerca de Cristo.

El mal genio, un problema para todos los cristianos, es como una ardilla terrestre: está escondido, es sutil y prevaleciente. Todos debemos estar alerta al respecto. La lujuria también es un gran problema. Siento decir que aun entre los santos han habido varios casos de fornicación. ¡Qué vergüenza es ésta! Entre los santos nada es más vergonzoso que la fornicación o el adulterio. Esto perjudica a las personas que Dios creó, daña la vida de iglesia y también el testimonio de la iglesia. El apóstol Pablo nos advirtió una y otra vez que ningún fornicario tendrá parte en el reino de Dios (1 Co. 6:9-10; Gá. 5:19-21; Ef. 5:5).

La fornicación tiene su origen en la concupiscencia. La gente nunca tendría ocasión para satisfacer su concupiscencia si no tuviera algún tipo de vida social. La vida social es un hervidero de fornicaciones. Una persona que no tiene una vida social no corre el peligro de caer en fornicación. Si usted vive solo y tiene poco contacto con otras personas, es muy dudoso que caiga en fornicación. Pero la vida de iglesia es una vida de reuniones, una vida comunal. Si queremos practicar la vida de iglesia, no podemos evitar tener una vida comunal, una vida social, en la que tenemos mucho contacto unos con otros.

Según la historia, el problema de la fornicación ha surgido una y otra vez en una iglesia tras otra. Los hechos demuestran que en particular son los obreros cristianos quienes a menudo se ven enredados en la fornicación, debido a que se ven obligados a relacionarse mucho con la gente. Además, la fornicación ha sido el factor que más ha ocasionado daño a los que participan en el movimiento pentecostal. En ciertos lugares, este movimiento se ha debilitado a causa del pecado de la fornicación.

En 1 Tesalonicenses 4:3 Pablo dice: "Pues ésta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; que os abstengáis de fornicación". La voluntad de Dios es que Su pueblo redimido, los que creen en Cristo, lleven una vida de santidad conforme a Su naturaleza santa, una vida completamente separada de todo lo que no sea Él. Con este propósito, Él nos santifica por completo (5:23). En la época de Pablo, tanto en Corinto como en Tesalónica, la sensualidad y la inmoralidad abundaban en las religiones paganas e incluso eran promovidas por la adoración pagana. El hombre fue creado para expresar a Dios (Gn. 1:26).

En detrimento de este propósito, nada arruina más al hombre que la fornicación, ya que impide que el hombre sea santo y lo contamina por completo, de modo que éste no pueda cumplir el propósito santo de Dios. Por lo tanto, el apóstol exhorta enfáticamente a los recién convertidos, a que ellos, mediante la santificación que es para con Dios, se abstengan de la fornicación, que es el pecado más grave a los ojos de Dios, a fin de que evitaran el daño y contaminación que ella trae.

Hoy nosotros también necesitamos esta advertencia. En los Estados Unidos y en Europa, los varones y mujeres se relacionan prácticamente sin restricción alguna. Debido a esta situación, es fácil que la gente caiga en fornicación. Para que las iglesias puedan continuar existiendo en estas regiones, es necesario dar advertencias en contra de la fornicación. En los versículos 4 y 5 de 1 Tesalonicenses 4, Pablo añade: "Que cada uno de vosotros sepa poseer su propio vaso en santificación y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios". Guardar o preservar el vaso del hombre en santificación y honor, no en pasión de concupiscencia, es la salvaguarda en contra de la fornicación. (Estudio-vida de 1 Tesalonicenses, págs. 132-134, 135, W. Lee, LSM)

LAS VIRTUDES HUMANAS PARA UNA ERA DEGRADADA

Nosotros estamos bajo tanta degradación. ¿Cuál es la cura apropiada para esta era? ¿Cuál es la dosis apropiada para esta generación? La respuesta es la humanidad apropiada que proviene del hombre Jesús. La humanidad apropiada constituye el único poder curativo para la generación actual. Tengo confianza en que el Señor usará la iglesia como un remedio contra esta generación torcida y perversa. Tengo la plena certeza de que si los jóvenes en la iglesia toman la humanidad de Jesús, ellos mismos serán el remedio adecuado para esta generación.

No es un asunto de sólo exclamar: “¡Aleluya, Jesús es el Señor!”. Necesitamos que la humanidad de Jesús respalde nuestros gritos. Entonces la humanidad de Jesús será manifestada en las escuelas, en los trabajos y dondequiera que estén los hermanos y hermanas. El resplandor de la humanidad de Jesús iluminará las tinieblas de esta generación.

Pablo menciona algo tocante a la humanidad y también habla de las virtudes humanas en Filipenses 4:8: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, a esto estad atentos”. Es claro que todas éstas son virtudes humanas. Él también nos dice en este libro que somos hijos de Dios y que resplandecemos como luminares en el mundo en medio de una generación torcida y perversa (2:15). (Extracto del libro Cristo como la realidad, cap. 15, W. Lee, LSM)

Debemos ser seres humanos apropiados, pero no por medio de nuestra humanidad sino por la humanidad del Señor. Si somos una esposa, si somos un esposo, debemos serlo por medio de Su humanidad; los estudiantes deben ser estudiantes por medio de la humanidad de Jesús. Si somos tales personas, tendremos el fluir de vida que satisfará a otros. Tanto los otros maestros como los estudiantes se darán cuenta de que hay algo en ustedes que les satisface, que es viviente y fluye dentro de ustedes. Tal vez ellos no serán capaces de explicarlo, pero lo podrán percibir.

Si usted es un hermano que bebe de Jesús, disfrutando de Su humanidad, aunque quizás parezca que no tiene poder, el fluir de vida dentro de usted satisfará, convencerá, atraerá y finalmente convertirá a otros. Así es como se esparce el evangelio en la vida de iglesia. Esta clase de predicación del evangelio no depende mucho del poder, sino de la vida que disfruta de la humanidad de Cristo. (Extracto del libro Cristo como la realidad, cap. 12, W. Lee, LSM)  

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PASTOREAR A LOS JÓVENES (Parte 2) (Se compartirá el jueves 19 de octubre 2017 en las reuniones de hogar)

PASTOREAR A LOS JOVENES (Parte 2)

RECIBIR LA CARGA DE SALIR Y VISITAR

La clave para recobrar a los santos consiste en que los hermanos y hermanas…reciban una carga. Si no tenemos una carga, será difícil movernos; pero con la carga vendrá la gracia. Necesitamos una carga para visitar a ocho o nueve, no sólo uno o dos. En promedio, cada santo debe estar dispuesto a contactar por lo menos a ocho.

FORTALECER EL TESTIMONIO Y ORAR DESESPERADAMENTE

Nuestro testimonio necesita ser fortalecido. Los santos que están vagando afuera están esparcidos y no están disfrutando las riquezas de nuestra familia. Ellos están verdaderamente como el hijo pródigo que no podía encontrar ni algarrobas para comer (Lc. 15:13-16). Pero en la casa del Padre, en la casa de Dios, la cual es la iglesia, el alimento es abundante. Por tanto, tenemos que compadecernos de ellos y traerlos al hogar para que disfruten las riquezas en la casa del Padre con nosotros. Antes de salir, tenemos que orar minuciosamente.

Definitivamente les puedo testificar de la efectividad de la oración. En 1932, cuando el Señor levantó la iglesia en Chifú, cada día pude ver la efectividad de la oración. El Señor traía a las personas de maneras que eran muy maravillosas. Tenemos que creer que nuestra preocupación corresponde con la preocupación del Señor en el trono; de hecho, Su preocupación nos ha tocado para que nos preocupemos por otros. Así que, tenemos que recibir una carga para orar. Podemos decirle al Señor: "Recuerda a estos santos".

EL PRINCIPIO DE LA VISITACIÓN

Visitar a los santos que se han enfriado requiere de mucha consideración. Si no lo hacemos apropiadamente, los alejaremos aún más. Si al visitarlos lo que hacemos es alejarlos, será mejor que no los visitemos.

TENER UN ESPÍRITU DE ORACIÓN Y APRENDIZAJE

Consideren el ejemplo del boxeo. Un maestro puede enseñar a boxear de una manera en el aula, pero cuando llega el encuentro de boxeo verdadero, puede que las instrucciones del maestro no funcionen. En el encuentro se tienen que hacer ajustes según la situación. Por consiguiente, lo más importante al visitar es tener un espíritu de oración y de aprendizaje diciendo: "Oh Señor, sólo Tú puedes restaurar a esta persona. Ninguno de nosotros puede hacer esto por nosotros mismos.

Los que no tienen experiencia enfrentarán dificultades, pera incluso los experimentados no pueden descansar en lo que han aprendido en el pasado, porque la situación de cada persona es diferente. Tenemos que buscar al Señor, orando: "Ten misericordia de mí; no puedo hacer nada. Concédeme la sabiduría y las palabras que necesito hablar".

DESCANSAR EN LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO

Al buscar a los santos, tenemos que descansar en la obra del Espíritu Santo. Yo creo que mi regreso a las reuniones fue completamente la obra del Espíritu Santo; fue el Espíritu Santo quien me trajo de vuelta. La obra del Espíritu se compara en Lucas 15 con una mujer que enciende una lámpara para bus-car una moneda perdida. El Espíritu Santo puede alumbrar sobre los santos con la palabra del Señor y está dispuesto a buscarlos hasta encontrarlos (vs. 8-9). (Crucial Words of Loading in the Lord's Recovery, Book 4: The Increase and Spread of the Church, págs. 162-166, 172, W. Lee, LSM)

EL AMOR ES EL CAMINO MÁS EXCELENTE

El final de 1 Corintios 12 revela que el amor es el camino más excelente (v. 31b). ¿Cómo puede uno ser un anciano? El amor es el camino más excelente. ¿Cómo puede uno ser colaborador? El amor es el camino más excelente. ¿Cómo pastoreamos a la gente? El amor es el camino más excelente. El amor es el camino más excelente para que profeticemos y enseñemos a los demás. El amor es el camino más excelente para que obremos y seamos lo que somos.

La iglesia no es una comisaría donde se arresta a las personas ni una corte legal donde se juzga, sino un hogar donde se cultiva a los creyentes. Los padres saben que cuanto peores sean sus hijos, más necesitarán su cuidado. Si nuestros hijos fueran ángeles, no necesitarían que fuéramos sus padres ni que les criáramos. La iglesia es un hogar de amor donde se crían a los hijos. La iglesia también es un hospital donde los enfermos son sanados y se recuperan. Finalmente, la iglesia es una escuela en la cual se enseña y se edifica a los indoctos que no tienen mucho entendimiento. Puesto que la iglesia es un hogar, un hospital y una escuela, los colaboradores y los ancianos deben ser uno con el Señor para cultivar, sanar, recuperar y enseñar a los demás en amor.

Cuando los escribas y los fariseos llevaron una mujer adúltera al Señor, Él les dijo: "El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella" (Jn. 8 7) Después de que todos salieron, el Señor preguntó a la mujer pecaminosa: "Mujer, ¿dónde están los demás? ¿Ninguno te condenó?". Ella dijo: "Ninguno, Señor". Luego Jesús dijo: "Ni Yo te condeno" (vs. 10-11). ¿Quién no tiene pecado? ¿Quién es perfecto? Pablo dijo: "Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles" (1 Co. 9:22) Esto es amor.

No debemos considerar que los demás están débiles, y no nosotros. Esto no es amor. El amor cubre y edifica, así que el amor es el camino más excelente para que seamos lo que somos y obremos con miras a la edificación del Cuerpo de Cristo (Los grupos vitales, págs. 77-78, W. Lee, LSM)

Necesitamos tener esta clase de amor e ir a los hermanos que se han enfriado. Si todos ellos regresaran, yo lloraría de agradecimiento ante el Señor. No estamos calificados para condenar a nadie. Sin la misericordia del Señor, estaríamos en la misma posición que los santos que no han vuelto. Por lo tanto, debemos amarlos. El rey Salomón dijo: "Pero el amor cubrirá todas las faltas" (Pr. 10:12).

Amamos a las personas, a los opositores y a los más rebeldes. Lo digo de corazón. Los amamos; no los aborrecemos. ¿Quién soy yo? No tengo derecho a condenar ni a odiar. ¿Soy acaso perfecto? Aun el profeta Isaías, cuando vio al Señor, dijo: "¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos..." (Is. 6:5). ¿Quién está limpio? Si criticamos a los demás y decimos algo malo de ellos, no estamos limpios. (Una exhortación amorosa a los colaboradores, ancianos y los que aman y buscan al Señor, pág. 33, W. Lee, LSM)

EL AMOR ES LO MAYOR

El amor no tiene envidia, no se irrita, no toma en cuenta el mal, todo lo cubre, todo lo soporta, nunca deja de ser y es lo mayor (1 Co. 13:4-8, 13). Los ancianos deben entender que cuando pastorean, tienen que cubrir los pecados de los demás y no tomar en cuenta los males de ellos. El amor lo cubre todo, no sólo las cosas buenas, sino también las malas. El que revela los defectos, las fallas y los pecados de los miembros de la iglesia es descalificado como anciano. Si ponemos al descubierto a los miembros que están bajo nosotros los ancianos, bajo nuestro pastoreo, nuestra capacidad será anulada. El capítulo 13 de 1 Corintios concluye diciendo: "Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor". (Los grupos vitales, pág. 74, W.Lee, LSM) 

Amarnos unos a otros

En segundo lugar, la Biblia nos dice que debemos amar a los hermanos (1 Jn. 3:11, 14). El Señor Jesús dijo: “En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, si tenéis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35). El amor entre los hermanos cristianos es un testimonio contundente para los incrédulos porque entre las personas de la sociedad se ve muy poco del verdadero amor. El amor que se ve en la sociedad humana a menudo es un amor engañoso, pero el amor que hay entre los santos es verdadero, genuino y convincente. Por esta razón, es preciso que por el bien de la predicación del evangelio llevemos una vida comunal divina.

Llevar una vida comunal no quiere decir que todos vivamos bajo el mismo techo. La vida comunal apropiada es una vida en la que amamos a todos los santos. Necesitamos invitar a las personas a nuestros hogares para que puedan ver nuestra vida comunal de amor. Esto convencerá a nuestros familiares y a nuestras amistades, y hará que muchos de ellos se conviertan al Señor.

Amar a todos los hombres

Además de tener amor fraternal, también debemos amar a todos los hombres. En 2 Pedro encontramos una progresión en la que primero vemos la naturaleza divina, luego el amor fraternal y por último el amor divino, que es para con todos los hombres (2 P. 1:4-7). El Nuevo Testamento nos dice que tenemos que amar a nuestros enemigos (Mt. 5:44-46). No debemos odiar a los que nos persiguen o critican. Tenemos que amarlos. Saulo de Tarso era un perseguidor acérrimo de la iglesia (Gá. 1:13; 1 Ti. 1:13).

Mientras Esteban estaba siendo apedreado a muerte, Saulo de Tarso consentía en su muerte (Hch. 7:59—8:1). Él fue uno de los principales perseguidores de la iglesia (1 Co. 15:9; Fil. 3:6), pero cuando iba camino a Damasco con el propósito de apresar a los santos, fue salvo. Todos los primeros discípulos se asombraron al enterarse de esto, y muchos de ellos no creían que Saulo de Tarso se hubiera convertido al Señor (Hch. 9:21, 26). Antes de su conversión, no creo que los primeros discípulos lo amaron mucho. ¿Piensa usted que los discípulos amaban a Saulo de Tarso y oraban por él? Es probable que ninguno de ellos hubiera estado dispuesto a predicarle el evangelio.

Según Hechos 9:1-6 Pablo fue salvo sin ninguna intervención humana. Él fue salvo por la predicación directa del Señor. Este detalle debe mostrarnos que probablemente a los discípulos no les agradaba Saulo. Quizás llegaron a decir: “Saulo es un caso perdido”. Esta actitud puede aplicarse también a nuestra situación actual. Muchas veces pensamos que cierta persona no tiene esperanza. Esto nos sucede especialmente con respecto a los que nos persiguen. Sin embargo, según las palabras del Señor, esta actitud es equivocada. El Señor dijo: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero Yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen” (Mt. 5:43-44). (Extracto del capítulo 3 del libro Predicar el evangelio en los recintos universitarios por W. Lee, LSM)

HACER TODO LO POSIBLE POR PONERSE EN CONTACTO CON LOS JOVENES

Aprendan a hacer todo lo posible por ponerse en contacto con los jóvenes. La capacidad de ayudar a los hermanos y hermanas jóvenes no depende de que tengamos mucha habilidad para darles mensajes, sino de que tengamos contacto con ellos frecuentemente y con regularidad. Cuando tengamos contacto con los hermanos y hermanas jóvenes, no debemos empezar preguntándoles: “¿Cuántos capítulos de la Biblia leíste hoy? ¿Oraste?” Tales preguntas no se deben hacer hasta que hayamos tenido varios contactos con ellos, tal vez hasta después de ocho o diez veces.

Especialmente al hablar con un incrédulo es menester que guardamos este principio. No debemos hablarle acerca del Señor Jesús la primera vez que conversemos con él. Debemos restringirnos de mencionar al Señor Jesús porque queremos mantener un contacto largo con él. Descubriremos que, al mantener contacto con él, aunque parezca que estamos retrocediendo, en realidad, estamos avanzando. Necesitamos percibir su sentir como persona, hasta que un día, en el momento preciso, podamos impartirle el evangelio. De esta manera tendremos éxito con él.

Sin embargo, si lo hacemos precipitadamente, es probable que causemos una reacción negativa. Si mezclamos todo y hacemos un enredo, es posible que él no reciba al Señor en toda su vida. Lo mismo aplica a todos los jóvenes. Si les hablamos inmediatamente acerca de leer la Biblia y de orar, es posible estimular sus sentimientos negativos. Debemos esperar hasta tener más contactos con ellos y cultivar en ellos cierta simpatía y agrado por nosotros, y además, corresponderles con nuestra amistad. Una vez que hayamos tocado sus sentimientos y ganado su confianza, podemos comenzar a hablarles de cosas espirituales. Esto es como dar la medicina correcta para cierta enfermedad. Con la medicina correcta, la enfermedad ciertamente sanará. Entonces podemos esperar resultados.

TENER UNA FE POSITIVA EN CADA JOVEN

Es preciso tener una fe positiva en cada joven. Esto significa que debemos creer que los que nos parezcan buenos, serán mejores, y que los que no parecen tan buenos, llegarán a serlo. Además, debemos tener aun más fe en aquellos que no nos parecen tan buenos, y creer que serán buenos, y no tener tanta fe en aquellos que son buenos.

Hermanos y hermanas, todos somos descendientes de Adán, un linaje caído. Incluso los hijos de las personas más piadosas son caídos. No queremos decir que ser caídos esté bien, pero debemos recordar que todos los que verdaderamente conocen la salvación, anteriormente eran personas caídas. Si una persona ha sido preservada desde su nacimiento y no ha vivido nunca de una manera caída, no puede tener una experiencia profunda de la salvación. Debido a que nunca ha vivido de una manera caída, no es capaz de experimentar la salvación de Dios. No estoy diciendo que deben ser personas caídas, tampoco que deben ser livianos con sus hijos. Mi punto es que jamás debemos excusarnos por despreciar a ciertos jóvenes porque no son buenos. Este concepto es erróneo.

Conocemos la historia de George Müller, un hombre espiritual del siglo diecinueve. Él llegó a entender claramente que era salvo probablemente cuando tenía veintiún años. Nació en una familia cristiana, y su padre fue un hombre temeroso de Dios. Sin embargo, antes de cumplir los veintiún años, fue un joven muy caído. A menudo le robaba dinero a su padre para vagabundear de un lado a otro. En una ocasión se hospedó en un hotel y como no pudo pagar la estadía, el dueño lo envió a la cárcel. En ese tiempo él era una persona muy corrupta y entregada a los placeres. Pero un día el Señor lo encontró.

Después de ser salvo, vino a ser un joven que amó profundamente al Señor. Antes de los veintiún años, George Müller era una persona muy indecorosa. ¿Quién se lo hubiera imaginado que después de los veintiún años él amaría tanto al Señor y sería tan espiritual? Por esto, no podemos juzgar el futuro de un joven a base de su situación presente.

Hermanos y hermanas, les digo que, por lo general, no es confiable la condición de un joven, sea buena o mala. Hoy podemos considerar que cierto joven es muy malo, pero contrariamente a nuestro punto de vista, un día él llega a ser bueno. De la misma manera, hoy podemos pensar que cierto joven es muy bueno, pero un día llega a ser muy malo. Por tanto, todos los que tienen cierta experiencia sirviendo con los jóvenes pueden decir: “No confiamos en la condición de los jóvenes. Sin embargo, por el lado positivo, creemos de todo corazón que un día Dios los ganará para Su propósito”. Esto nos librará de laborar solamente con los jóvenes a quienes consideramos buenos, y de desechar a aquellos a quienes consideramos malos.

En realidad, muchas veces la percepción espiritual de aquellos que son habitualmente buenas, no es tan precisa y su crecimiento puede ser muy lento. Sin embargo, si dedicamos tiempo a aquellos que aparentemente son malos con el fin de que experimenten un cambio en su vida, su entendimiento espiritual puede ser abierto, y gradualmente pueden volverse al Señor. Esto muestra que los que trabajamos entre los jóvenes no debemos confiar en su situación actual. No creamos en su buena o mala condición, sino y únicamente en la obra de Dios.

No importa cuán malo pueda ser alguno, todavía creemos que la obra de Dios puede hacer que se vuelva al Señor. No importa cuán deficiente sea alguno, creemos que la obra de Dios puede ayudarlo a emerger de su condición. Debido a que tenemos esta fe positiva, prestamos atención a todos y a cada uno de los jóvenes. (Extracto del folleto Como guiar a los jóvenes por Witness Lee, LSM)  

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PASTOREAR A LOS JÓVENES (Parte 1) (Se compartirá el jueves 12 de octubre 2017 en las reuniones de hogar)

PASTOREAR A LOS JOVENES (Parte 1)

Espero que haya un avivamiento auténtico entre nosotros cuando recibamos la carga de pastorear. Si todas las iglesias reciben esta enseñanza de participar en el pastoreo maravilloso de Cristo, habrá un gran avivamiento en el recobro. Antes hablábamos y enseñábamos mucho y pastoreábamos muy poco.

El pastoreo y la enseñanza deben ser como dos pies para nuestro mover con el Señor. Nuestro pastoreo debe darse siempre con enseñanza, y nuestra enseñanza siempre debe darse con pastoreo. Hemos visto en nuestro estudio de cristalización del Evangelio de Juan que el último capítulo, Juan 21, revela el ministerio apostólico en cooperación con el ministerio celestial de Cristo.

Cristo en Su ministerio celestial pastorea a la gente, y nosotros debemos cooperar con Él pastoreando a la gente. Sin el pastoreo, lo que hacemos por el Señor no puede ser eficaz. Debemos aprender todas las verdades para que tengamos algo que decir y vayamos a tener contacto con la gente para pastorearla. (Los grupos vitales, pág. 40, W. Lee, LSM)

COMISIONA A PEDRO PARA QUE ALIMENTE A SUS CORDEROS Y PASTOREE SUS OVEJAS

Cuando el Señor permaneció con Sus discípulos después de resucitar comisionó a Pedro para que alimentara Sus corderos y pastoreara Sus ovejas cuando Él se fuera a los cielos (Jn. 21:15-17). Pastorear implica alimentar, pero incluye mucho más. Pastorear significa cuidar de modo tierno y todo-inclusivo del rebaño. (Estudio de cristalización del Evangelio de Juan, pág. 139, W. Lee, LSM)

Para cuidar apropiadamente de la iglesia, los ancianos tienen que recibir este mandato del Señor. Ellos deben pastorear a los santos concienzudamente. El Señor le preguntó a Pedro en Juan 21: "¿Me amas más que éstos?". Pedro le contestó al Señor: "Sí, Señor; Tú sabes que te amo". Luego Jesús le dijo: "Apacienta Mis corderos" (v. 15).

Apacentar es nutrir a otros con las riquezas de la vida interior. Esto es alimentar boca a boca. La segunda vez, el Señor le dijo a Pedro: "Pastorea Mis ovejas" (v. 16). Pastorear las ovejas es cuidar de todas las necesidades de las ovejas. La tercera vez, el Señor le dijo: "Apacienta Mis ovejas" (v. 17). Cuando el Señor le dijo esto a Pedro, Pedro ya había seguido al Señor por más de tres años. Después de Su resurrección, el Señor le encargó especialmente el asunto de pastorear las ovejas. Esto muestra cuán importante es pastorear las ovejas.

Cuando Pedro escribió su primer epístola, él rogó a los ancianos a que pastorearan el rebaño de Dios (1 P. 5:1-2). Pastorear tiene que ver con el cuidado de todas las necesidades de las ovejas, ya sean pasto, agua o abrigo. Todas las ovejas necesitan ser bien abastecidas y bien atendidas. De todas las necesidades, la más importante es la alimentación, es decir, la alimentación boca a boca. Esta es la tarea de los ancianos. Si todos los ancianos hicieran esto, los santos recibirían el cuidado que necesitan.

En el pasado, bautizamos a muchos pero nada más introdujimos a unos cuantos. Esto se debió a la carencia de alimentación y de cuidado. Nuestros mensajes eran elevados y profundos, pero después de los mensajes no hubo mucho cuidado mutuo. Al final, el rebaño estaba sin pastores. Había predicación sin pastoreo y enseñanza sin la alimentación. Esta era nuestra debilidad en el pasado. Entre nosotros está el engendramiento y la enseñanza, pero hay una escasez en la alimentación. En cuanto nace un niño, lo que él más necesita es la alimentación. Un niño no crecerá sólo con enseñarle (El sonido oportuno de la trompeta y la necesidad actual, págs. 55-56, W. Lee, LSM)

Pedro en su primera epístola habló en 2:25 de que Cristo es el Pastor y el Guardián de nuestras almas, de nuestro ser interior y de nuestra verdadera persona. Luego en 5:1-2 les dijo a los ancianos que tienen la obligación de pastorear al rebaño de Dios conforme a Dios. Conforme a Dios significa que tenemos que vivir a Dios. Debemos tener a Dios disponible. Tenemos a Dios en nuestro entendimiento, en nuestra teología y en nuestra enseñanza, pero es posible que no vivamos a Dios cuando estamos pastoreando a las personas.

Cuando somos uno con Dios llegamos a ser Dios. Luego, tenemos a Dios y somos Dios al pastorear a los demás. Pastorear conforme a Dios es pastorear conforme a lo que Dios es en Sus atributos. Dios es amor, luz, santidad y justicia. Conforme a Dios por lo menos concuerda con estos cuatro atributos de Dios. Debemos pastorear a los jóvenes, a los débiles, a los que reinciden conforme a estos cuatro atributos. Entonces seremos buenos pastores.

LLEVAR A CABO EL PASTOREO DE SU REBAÑO

Además del pastoreo llevado a cabo por la función principal de las personas dotadas, Cristo, como Cabeza de la iglesia, también manda a los apóstoles que nombren ancianos (aquellos que vigilan) en todas las iglesias locales para pastorear el rebaño (1 Ti. 3:1-7; 5:17a). La Cabeza de la iglesia dio a muchas personas dotadas para que ejercieran su función al pastorear con miras a la edificación de Su Cuerpo, pero el Cuerpo se manifiesta en las iglesias locales.

El Cuerpo es universal y abstracto, pero las iglesias tienen cierta ubicación y son sustanciales. En las iglesias locales, se necesitan los ancianos como pastores locales. Cristo como Cabeza de la iglesia exhortó a los apóstoles, los pastores universales, a nombrar algunos ancianos locales para que cuidaran de las iglesias localizadas. (Los grupos vitales, págs. 62-63, 65, W. Lee, LSM)

En 1 Pedro 5:2a dice: "Pastoread el rebaño de Dios que está entre vosotros, velando sobre él, no por fuerza, sino voluntariamente, según Dios". Pastorear según Dios significa según la naturaleza, el deseo, el camino y la gloria de Dios, no conforme a la preferencia, el interés y el propósito del hombre. Los ancianos no deben pastorear el rebaño según su propia opinión, conceptos, lo que le gusta o no le gusta. Más bien, deben pastorear según la opción, el deseo, la intención y la preferencia de Dios.

Los ancianos tienen que pastorear a los santos como el rebaño de Dios en conformidad con el pensamiento, el sentir, la voluntad y la opción de Dios. Ellos tienen que pastorear según lo que a Dios le gusta y no le gusta. (The Conclusion of the New Testament, págs. 1845-1846, W. Lee, LSM)

SEGUIR LOS PASOS DEL DIOS TRIUNO PROCESADO AL BUSCAR A LA GENTE CAÍDA Y GANARLA

En este mensaje tengo la carga de que aprendamos de los apóstoles, los ancianos, e incluso del Dios Triuno. Tenemos que seguir los pasos del Dios Triuno procesado, que consisten en buscar a la gente caída y ganarla. Lucas 15 relata que los fariseos y los escribas criticaron al Señor diciendo: Este a los pecadores acoge, y con ellos come" (v. 2). Luego el Señor contó tres parábolas, las cuales revelan el amor salvador del Dios Triuno para con los pecadores (Los grupos vitales, pág. 39, W. Lee, LSM)

Con frecuencia censuramos a otros, exponiendo sus fracasos y defectos. Debemos admitir que por naturaleza tendemos a hablar bien de nosotros y a exponer los defectos de los demás. Así es nuestra manera de ser por nacimiento. No hay necesidad de hablar de los defectos de los demás, pero tal vez simplemente nos guste hacerlo. Muchas veces los hermanos se reúnen y hablan de las debilidades, los defectos y los fracasos de los demás.

He aprendido la lección de temer y temblar al hablar de los defectos de otros. El término legal para esto en el mundo es difamación. ¿Por qué tenemos que hablar de una manera difamatoria? Sin embargo, casi todos hacemos esto. Por la misericordia y la gracia del Señor he aprendido la lección, y por ello es muy difícil que me oigan hablar de los defectos de otros. Siempre que hablo de la debilidad de otros, me siento juzgado y me digo a mí mismo: "¿Acaso yo no tengo faltas?".

Los fariseos y los escribas trajeron una mujer pecaminosa al Señor y le dijeron: "En la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?" (Jn. 8:5). El Señor se inclinó y se puso a escribir en el suelo, lo cual muestra Su humildad. Él no se puso de pie y dijo: "¿Qué es esto? ¿Para qué vienen a mí? ¡Déjenme decirles ciertas cosas! No. El Señor se agachó y se puso a escribir en la tierra.

Es como si dijera: "No hay duda de que ella es una pecadora y la sorprendieron. Pero, ¿estás tú sin pecado?" Ellos le insistieron al Señor que dijera algo, así que les dijo: "El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella" (v. 7). Ante esto, sus conciencias fueron despertadas.

Cada uno, comenzando desde los mayores, los de más experiencia, fueron compungidos. ¿Quién está libre de pecado? Ustedes que hablan de las faltas ¿acaso no tienen faltas? No obstante, según nuestra tendencia innata, tenemos como "pasatiempo" hablar de los demás. ¿Les gustaría sacar a la luz sus propias faltas? Obviamente no. Les gusta esconderlas. (Una exhortación amorosa a los colaboradores, ancianos y los que aman y buscan al Señor, págs. 43-44, W. Lee, LSM)

TENER EL CORAZÓN DE NUESTRO PADRE DIOS QUE NOS AMA Y PERDONA, Y EL ESPÍRITU DE NUESTRO SALVADOR CRISTO, QUE NOS PASTOREA Y BUSCA

Me gusta Lucas 15:1, donde dice: "Se acercaban a Jesús todos los recaudadores de impuestos y pecadores para oírle". Los hombres rectos y justos no se asociaban con Él, pero los recaudadores de impuestos y los pecadores sí. Por eso los fariseos murmuraron y se quejaron de nuevo. Entonces el Señor habló tres parábolas. La primera trata de un pastor que busca una oveja que se perdió. De cien ovejas, se le perdió una; así que fue a buscarla. ¿Por qué fue el Señor a una casa llena de hombres pecadores y deshonestos? Porque entre ellos había una oveja que le pertenecía y había ido a buscarla.

La segunda parábola trata de la mujer que enciende una lámpara y barre la casa para buscar una moneda que perdió. La tercera parábola es la narración del hijo pródigo. Cuando el hijo pródigo regresa, en el camino prepara lo que le va a decir a su padre. Preparó las siguientes palabras: "Padre, he pecado contra el cielo y ante ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros" (vs. 18-19). Mientras caminaba y ensayaba estas palabras, el Padre lo vio. El versículo 20 dice: "Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a compasión, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó afectuosamente".

El hecho de que el padre le viera de lejos no fue una coincidencia. Desde que el hijo se fue de la casa, el padre debe de haber salido todos los días a mirar y a esperar su regreso. No sabemos cuántos días salió a esperarlo. Cuando el padre lo vio, corrió a él. Esto muestra cómo es el corazón del Padre. El padre interrumpió las palabras que el hijo traía preparadas y les dijo a los sirvientes que trajeran el mejor vestido, un anillo, las sandalias y que mataran el becerro gordo.

Un maestro de la Asamblea de los Hermanos me dijo que en toda la Biblia sólo una vez dice que Dios corrió, y fue en este caso, cuando el padre ve regresar al hijo prodigo. Así es el corazón del Padre. Les digo con toda franqueza que nosotros perdimos este espíritu entre los colaboradores, los ancianos y en los grupos vitales. No tenemos el espíritu compasivo que ama al mundo, a las peores personas.

A lo largo de los años he visto a muchas personas buenas, pero muy pocas de ellas permanecieron en el recobro del Señor. Sin embargo, muchos de los que consideramos malos sí permanecen. Al principio yo también clasificaba a las personas y catalogaba a algunas como malas, pero hoy día muchas de ellas aún están aquí. Si la elección dependiera de nuestros conceptos, ¿dónde estaría la elección de Dios? La elección depende de Dios, quien escogió a los Suyos antes de la fundación del mundo.

La Biblia dice que Dios aborreció a Esaú y amó a Jacob. Si fuera decisión nuestra, no hubiésemos escogido a Jacob, ya que era un hombre indeseable. Nosotros habríamos escogido a Esaú, el hombre recto. Aún en el vientre de la madre, Jacob peleaba, y cuando él nació, se asió del talón de su hermano.

Con el tiempo, sus acciones condujeron a Esaú a querer matarlo. Rebeca, su madre, se enteró de esto y envió a Jacob lejos, a la casa de su tío, pero cuando él fue allá, hizo lo mismo; engañó a su tío y obtuvo allí cuatro esposas. Vivió como un bandido. Ninguno de nosotros lo hubiese escogido. Pero la decisión depende de la elección eterna de Dios. Si nosotros perdemos este espíritu, aunque seamos ancianos, colaboradores o servidores, estamos acabados. A esto se debe principalmente que seamos tan estériles y que no hayamos llevado fruto en muchos años.

Recientemente un hermano fue a cuidar a una pareja, pero sin este espíritu. Él los visitó, a lo más diez veces, y se desanimó. Ya que la pareja no tenía deseo de ver a este hermano, él dijo que era inútil seguir visitándolos. Cuando el pastor Yu me visitaba, a mí no me interesaba lo que él me decía sin embargo, él siguió viniendo todas las semanas por tres o cuatro meses. Necesitamos esta misma actitud.

Si condenarnos a alguien, perdemos la posición para cuidarlo. La condenación no nos provoca a que cuidemos a otros. ¿Quién en el género humano es digno de ser amado? A los ojos de Dios, nadie es digno de ser amado; aun así, Dios nos ama; Él ama al mundo. (págs. 28-29, 30, 31-32)

Como he dicho antes, el espíritu de no pastorear ni buscar a otros y de no amar ni perdonar está esparciéndose y predomina en el recobro. Creo que nuestra esterilidad se debe a que no se tiene el corazón amoroso y perdonador del Padre y a que se carece del espíritu de pastoreo y búsqueda del Salvador. Me doy cuenta de que todos trabajan arduamente, pero casi no hay fruto. El Señor dice: "Por el fruto se conoce el árbol" (Mt. 12:33), y nosotros somos un árbol sin fruto.

La esterilidad prevalece en todas partes entre nosotros. Según las estadísticas, un pastor capacitado y amoroso que tal vez no tenga un don particular ni sea elocuente, sino que simplemente visita a las personas y las recibe cuando vienen a su reunión, tendrá un aumento anual del diez por ciento. Sin embargo, nosotros no tenemos ni eso. ¿Pueden ver cuán estériles estamos?

Muchos de ustedes son buenos oradores y conocen las verdades bíblicas más elevadas. Sin embargo, no tenemos fruto, porque carecemos del corazón amoroso y perdonador del Padre, y del espíritu de búsqueda y pastoreo del Hijo...Necesitamos meditar sobre nuestro camino, como dijo Hageo (1:5).

EN CONFORMIDAD CON EL AMOR DE DIOS

Nuestro pastoreo debe estar en conformidad con el amor de Dios para con el linaje humano caído. El linaje humano caído está unido con Satanás para ser su mundo en su sistema, pero Dios tiene un corazón de amor hacia estas personas (Los grupos vitales, pág. 39, 42-43, W. Lee, LSM)

Si recibimos esta clase de comunión, creo que habrá un gran avivamiento en la tierra, no por unos pocos gigantes espirituales, sino por los muchos miembros del Cuerpo de Cristo, al ser ellos pastores que siguen los pasos del Dios Triuno procesado al buscar y ganar a las personas caídas". (pág. 40)

DESPERTAR UNA ATMÓSFERA PARA RESTAURAR A LOS SANTOS QUE SE HAN ENFRIADO

Aunque Hymns, #471 habla de un santo que regresa al Señor, nosotros raramente lo cantamos porque hemos descuidado el asunto de restaurar a los santos que se han enfriado. Escribí este himno al comienzo de la obra en Taiwán porque sentí la necesidad de ayudar a los santos que estaban débiles, descarriados o fríos. Usé este himno para despertar una atmósfera para ayudar a los débiles y restaurar a los descarriados. Cuando llegamos por primera vez a Taiwán, no teníamos una atmósfera de predicar el evangelio, estudiar la verdad e ir en pos del crecimiento en vida. Tampoco teníamos una atmósfera de cuidar a las personas y de servir al Señor. Por ende, sentimos que se necesitaba despertar una atmósfera así.

RECOBRAR A LOS SANTOS QUE SE HAN ENFRIADO

El primer mover de la iglesia tiene que ser para recobrar a los santos que no se han estado reuniendo y a aquellos con quienes hemos perdido el contacto…Estos santos son la cosecha de nuestra labor y ardua obra en el pasado.

Ellos fueron bautizados y llenaron las tarjetas con sus datos. Ellos son los miembros de nuestra familia, pero todos han desaparecido; por consiguiente, tenemos que tomar muy en serio este asunto. Ahora es el tiempo de poner en orden los asuntos de nuestra familia, y lo primero que debemos hacer es buscar a estos santos para traerlos de regreso. Esto es algo que requiere de mucha labor, pero por lo menos dos terceras partes serán recobrados si lo hacemos bien.  (Crucial Words of Loading in the Lord's Recovery, Book 4: The Increase and Spread of the Church, págs. 162, 163-165, W. Lee, LSM)  

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