INVOCAR EL NOMBRE DEL SEÑOR (Se compartirá en la reunión de jóvenes sábado 15 de octubre 2016 - 16:00 hrs - Salón de reuniones)

INVOCAR EL NOMBRE DEL SEÑOR  (Se compartirá en la reunión de jóvenes sábado 15 de octubre 2016 - 16:00 hrs - Salón de reuniones)

INVOCAR EL NOMBRE DEL SEÑOR  

Lectura bíblica: 

Is. 12: 3-4a Sacaréis con gozo aguas / de las fuentes de la salvación. / Y diréis en aquel día: / “ Cantad a Jehová, aclamad Su nombre”.

Ro. 10:12b-13 Pues el mismo Señor es Señor de todos y es rico para con todos los que le invocan; porque: “Todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo”.

Lm. 3:55-56 Jehová, Tu nombre invoqué desde la cárcel profunda, y oíste mi voz. ¡No escondas Tu oído del clamor de mis suspiros!  

 

LA DEFINICIÓN DE INVOCAR EL NOMBRE DEL SEÑOR  

 

Primero, necesitamos saber lo que significa invocar el nombre del Señor. Algunos cristianos piensan que invocar al Señor equivale a orar. Yo pensaba lo mismo pero un día el Señor me mostró que invocar Su nombre difiere de simplemente orar. En efecto, invocar es una especie de oración, pues forma parte de nuestra oración; pero invocar no es simplemente orar. La palabra hebrea traducida “invocar” significa “llamar”, “clamar”, es decir, “exclamar”.  

 

En el griego esta palabra significa “invocar a una persona”, “llamarla por su nombre”. En otras palabras, invocar significa llamar audiblemente a una persona por su nombre. Aunque la oración puede hacerse en silencio, uno invoca audiblemente.  

 

Invocar el nombre del Señor también significa clamar al Señor y experimentar la respiración espiritual. “Jehová, Tu nombre invoqué desde la cárcel profunda, y oíste mi voz. ¡No escondas Tu oído del clamor de mis suspiros!” (Lm. 3:55-56). Estos versículos también indican que invocar significa clamar y respirar. El llanto es la mejor respiración […] Cuando usted llora, respira espontánea y profundamente. Al llorar y respirar, exhalamos e inhalamos.  

 

La inhalación siempre va después de la exhalación. Al exhalar expulsamos todas las cosas negativas. Cuando usted exhale las cosas negativas, las cosas positivas del Señor lo llenarán […] Al invocar usted el nombre del Señor, exhalará todas las cosaspecaminosas, malignas e impuras,e inhalará todo lo positivo, las riquezas del Señor.(Estudio-vida de Génesis, mensaje 25,págs. 344-345)  

 

Hay un asunto muy importante; sin embargo, éste no ha sido visto claramente por muchos cristianos. Este asunto tiene que ver con dos cosas: el nombre del Señor y el Espíritu del Señor. El nombre del Señor es Jesús, y el Espíritu del Señor es el propio Señor, la persona del Señor. Cada persona tiene un nombre, y cada nombre denota una persona, quien es la persona misma. Si no existiera la persona, sino sólo el nombre, tal nombre no tendría significado.  

 

Jesús es el nombre del Señor, y el Espíritu es la persona del Señor. Cuando invoco el nombre del Señor, viene el Espíritu. Hermanos y hermanas, ¿piensan ustedes que el nombre del Señor es meramente un nombre vacío? El Señor Jesús es real. Por tanto,cuando usted lollama, Él viene, y quien viene es el Espíritu. No piense que invocar el nombre del Señor es algo insignificante; uno no puede invocar el nombre del Señor sin obtener resultados. Cuando usted invoca: “¡Oh Señor Jesús!”, Él viene. (The Lord’s  Recovery of Eating [El recobro del Señor con respecto a comer], pág. 21)  

 

A menudo podemos usar las cosas físicas para ilustrar asuntos espirituales. Disfrutar al Señor en nuestro espíritu es como respirar el aire físicamente. Así como nuestro cuerpo inhala el aire fresco al respirar, nuestro espíritu también inhala al Señor cuando invocamos Su nombre. Creo que todos hemos tenido esta experiencia. Cada vez que verdaderamente nos abrimos al Señor e invocamos Su nombre, percibimos la presencia del Señor en nosotros. Cuanto más invocamos, más recibimos el suministro del Señor; cuanto más le invocamos, más somos regados por Él; cuanto más le invocamos, más llenos somos de Él. ¡El Señor es el Señor de todos! Cuando el Señor entra en nosotros, Él viene a ser la realidad de cualquier cosa que necesitemos. Él es todo lo que necesitamos, y Él satisface todas nuestras necesidades.  

 

Lamentaciones 3:55 dice: “Jehová, Tu nombre invoqué desde la cárcel profunda”. Cuando su esposa le da problemas en casa, usted entra en una cárcel profunda. En tal situación, la oración resulta inútil; lo que usted debe hacer es invocar. Si usted invoca en voz alta varias veces al sentirse oprimido, podrá sobreponerse y vencer su estado de ánimo. Con frecuencia podemos invocar el nombre del Señor para que los demonios lo escuchen y sean echados fuera. Cuando uno está a punto de perder la paciencia, no tiene tiempo ni siquiera para orar, pero puede rápidamente invocar al Señor. Invocar al Señor es la mejor manera de echar fuera al demonio que hace que usted se enoje y al demonio que le causa problemas. (págs. 25-26, 27)  

 

LA HISTORIA RESPECTO A INVOCAR EL NOMBRE DEL SENOR  

 

Invocar el nombre del Señor no es una nueva práctica comenzada en el Nuevo Testamento, sino que comenzó con Enós, la tercera generación de la humanidad, en Génesis 4:26. Continuó con Job (Job 12:4; 27:10), Abraham (Gn. 12:8; 13:4; 21:33), Isaac (Gn. 26:25), Moisés y los hijos de Israel (Dt. 4:7), Sansón (Jue. 15:18; 16:28), Samuel (1 S. 12:18; Sal. 99:6), David (2 S. 22:4, 7; 1 Cr. 16:8; 21:26; Sal. 14:4; 17:6; 18:3, 6; 31:17; 55:16; 86:5, 7; 105:1; 116:4, 13, 17; 118:5; 145:18), el salmista Asaf (Sal. 80:18), el salmista Hemán (Sal. 88:9), Elías (1 R. 18:24), Isaías (Is12:4), Jeremías (Lm. 3:55, 57) y otros (Sal. 99:6).  

 

Todos ellos tenían la práctica de invocar al Señor en la edad del Antiguo Testamento. Isaías exhortó a los que buscaban a Dios, a que le invocaran (Is. 55:6). Aun los gentiles sabían que los profetas de Israel tenían el hábito de invocar el nombre de Dios (Jon. 1:6; 2 R. 5:11). Los gentiles que Dios levantó desde el norte también invocaban Su nombre (Is. 41:25). Dios ordena (Sal. 50:15; Jer. 29:12) y desea (Sal. 91:15; Sof. 3:9; Zac. 13:9) que Su pueblo le invoque. Invocar es la forma de beber gozosamente de la fuente de la salvación de Dios (Is. 12:3-4), y la forma de deleitarse con gozo en Dios (Job 27:10), es decir, de disfrutarle. Por eso, el pueblo de Dios debe invocarle diariamente (Sal. 88:9). Esta práctica tan alegre fue profetizada por Joel (Jl. 2:32) con respecto al jubileo del Nuevo Testamento.  

 

En el Nuevo Testamento, invocar el nombre del Señor fue mencionado primero por Pedro aquí, en el Día de Pentecostés, como el cumplimiento de la profecía de Joel. Este cumplimiento tiene que ver con el hecho de que Dios derramase económicamente el Espíritu todo-inclusivo sobre Sus escogidos para que participasen de Su jubileo neotestamentario. La profecía de Joel y su cumplimiento con relación al jubileo neotestamentario de Dios, tienen dos aspectos: por el lado de Dios, Él vertió Su Espíritu en la ascensión del Cristo resucitado; por nuestro lado, invocamos el nombre del Señor ascendido, quien lo ha efectuado, logrado y obtenido todo.  

 

Invocar el nombre del Señor es de vital importancia para que los que creemos en Cristo participemos del Cristo todo-inclusivo y lo disfrutemos a Él y todo lo que Él ha efectuado, logrado y obtenido (1 Co. 1:2). Es una práctica importante en la economía neotestamentaria de Dios que nos permite disfrutar al Dios Triunoprocesado, para ser plenamente salvos (Ro. 10:10-13).  

 

Los primeros creyentes practicaban esto en todas partes (1 Co. 1:2), y para los incrédulos, especialmente para los perseguidores, llegó a ser muy característico de los creyentes de Cristo (Hch. 9:14, 21). Cuando Esteban sufrió persecución, él practicó esto (7:59), lo cual seguramente impresionó a Saulo, uno de sus perseguidores (7:58-60; 22:20).  

 

Más adelante, el incrédulo Saulo perseguía a los que invocaban este nombre (9:14, 21), identificándolos por esta invocación. Inmediatamente después de que Saulo fue capturado por el Señor, Ananías, quien condujo a Saulo a la comunión del Cuerpo de Cristo, le mandó que se bautizara invocando el nombre del Señor para mostrar que él también había llegado a ser alguien que invocaba. Con lo que le dijo a Timoteo en 2 Timoteo 2:22, Pablo indicó que en los primeros días todos los que buscaban al Señor invocaban Su nombre. Sin lugar a dudas, Pablo practicaba esto, puesto que exhortó a su joven colaborador Timoteo a que hiciera lo mismo para que también disfrutara al Señor. (Hch. 2:21, nota 1, Versión Recobro)  

 

Mediante estos versículos podemos ver que en el primer siglo los cristianos tenían la práctica de invocar continuamente el nombre del Señor. Así que, tanto en la era del Antiguo Testamento como en los primeros días de la era cristiana, los santos invocaban el nombre del Señor. Cuán lamentable es que la mayoría de los cristianos haya descuidado esto por tanto tiempo. Creemos firmemente que hoy el Señor desea recobrar el que invoquemos Su nombre y que esto llegue a ser nuestra práctica, a fin de que disfrutemos las riquezas de Su vida. (Invocando el nombre del Señor, pág. 5)  

 

EL PROPÓSITO DE INVOCAR AL SEÑOR SER SALVOS  

 

¿Por qué se debe invocar el nombre del Señor? Los hombres deben invocar el nombre del Señor para ser salvos (Ro. 10:13). Supongamos que una persona oye el evangelio y empieza a creer en el Señor. Usted le puede ayudar a ser salva al orar al Señor con ella de una manera muy tranquila; yo he visto a muchas personas salvarse así. No obstante, si usted no sólo le ayudara a orar, sino también a invocar el nombre del Señor, la experiencia de salvación de esa persona sería mucho más sólida.  

 

El primer método, el de orar en silencio, en efecto ayuda a la gente a ser salva, pero no de una manera muy rica. El segundo método, el de invocar en voz alta, ayuda a la gente a ser salva de una manera más rica y más completa. Por tanto, debemos alentar a la gente a abrirse y a invocar el nombre del Señor Jesús.  

 

SER RESCATADOS DE LA ANGUSTIA, LA TRIBULACIÓN, LA PENA Y EL DOLOR  

 

Otra razón por la cual debemos invocar al Señor es que con ello somos rescatados de la angustia (Sal. 18:6; 118:5), la tribulación, (Sal. 50:15; 86:7; 81:7) y de la pena y el dolor (Sal. 116:3-4). La gente que ha discutido acerca de invocar al Señor lo invoca cuando está afligida por penas o enfermedades. Cuando nuestras vidas no presentan problemas, debatimos acerca de invocar al Señor. Pero cuando llegue un problema, no necesitaremos que nadie nos pida que invoquemos al Señor. Usted lo invocará espontáneamente. Invocar al Señor nos rescata y nos libera. Debemos invocar al Señor cuando estamos en angustia y en aflicciones. Además, en Salmos 116:3-4 se nos dice que invocar el nombre del Señor nos rescata de muchas cosas negativas, tales como la angustia, el dolor, la muerte y el infierno. Si usted quiere ser librado de tales cosas, debe invocar al Señor.  

 

PARTICIPAR DE LA MISERICORDIA DEL SEÑOR  

 

En Salmos 86:5 se afirma que el Señor es bueno, y que está dispuesto a perdonar y está lleno de misericordia para con los que le invocan. Al invocar al Señor podemos participar de Su abundante misericordia. Cuanto más le invocamos, más disfrutamos de Su misericordia.  

 

PARTICIPAR DE LA OBRA SALVADORA DEL SEÑOR  

 

El salmo 116 dice que podemos participar de la obra salvadora del Señor al invocarle. “Tomaré la copa de la salvación e invocaré el nombre de Jehová” (v. 13). En este salmo se menciona cuatro veces invocar al Señor (vs. 2, 4, 13, 17). El propósito de invocar es la participación de la obra salvadora del Señor. Como vimos anteriormente, una manera de sacar aguas de las fuentes de salvación es invocar el nombre del Señor (Is. 12:2-4).  

RECIBIR AL ESPÍRITU  

 

Otra razón por la que debemos invocar al Señor es la de recibir al Espíritu (Hch. 2:17, 21). La manera más fácil y mejor de llenarse del Espíritu Santo es invocar el nombre del Señor Jesús. El Espíritu ya fue derramado. Simplemente tenemos que recibirlo al invocar al Señor. Lo podemos hacer en cualquier momento. Si usted invoca el nombre del Señor varias veces, estará lleno del Espíritu.  

 

BEBER DEL AGUA ESPIRITUAL Y COMER DEL ALIMENTO ESPIRITUAL PARA OBTENER SATISFACCIÓN  

 

En Isaías 55:1 dice: “¡Venid, todos los sedientos, venid a las aguas! Aunque no tengáis dinero, ¡venid, comprad y comed! ¡Venid, comprad sin dinero y sin pagar, vino y leche!”. ¿Cuál es la manera de comer y beber al Señor? Isaías nos revela esta manera en el versículo 6 del mismo capítulo: “¡Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano!”. Así que, la manera de beber el agua espiritual y de comer el alimento espiritual para obtener satisfacción consiste en buscar al Señor e invocar Su nombre.  

DISFRUTAR DE LAS RIQUEZAS DEL SEÑOR  

 

Romanos 10:12 dice que el Señor es rico para con todos los que le invocan. El Señor es rico, y rico para con todos los que le invocan. La manera de disfrutar de las riquezas del Señor consiste en invocarle. El Señor no solamente es rico, sino que también está cercano y disponible, según se menciona en el versículo 8 del mismo capítulo, porque Él es el Espíritu vivificante. Como el Espíritu, Él es omnipresente. Podemos invocar Su nombre en todo tiempo y en todo lugar. Cuando lo invocamos, Él viene a nosotros como el Espíritu, y disfrutamos de Sus riquezas. Cuando usted invoca a Jesús, viene el Espíritu.  

 

 

DESPERTARNOS A NOSOTROS MISMOS  

 

Al invocar el nombre del Señor, podemos despertarnos. Isaías 64:7 dice: “Nadie hay que invoque Tu nombre, que se despierte para apoyarse en Ti”. Cuando nos sentimos desanimados o deprimidos, podemos levantarnos y ser despertados al invocar el nombre del Señor Jesús. (Estudio-vida de Génesis, págs. 351-353, 354)  

 

CÓMO INVOCAR EL NOMBRE DEL SEÑOR  

 

Ahora debemos considerar la manera de invocar al Señor [...] Debemos invocarle con un corazón puro (2 Ti. 2:22). Nuestro corazón, el cual es la fuente [de nuestro invocar], debe ser puro y buscar solamente al Señor […] Debemos invocar con pureza de labios (Sof. 3:9).  

 

Debemos vigilar nuestra conversación, pues nada contamina tanto nuestros labios como una conversación ociosa. Si nuestros labios son impuros a causa de una conversación ociosa, nos resultará difícil invocar al Señor. Además de tener un corazón puro y labios puros, tenemos que abrir la boca al invocar (Sal. 81:10; cfr. v.7). Debemos abrir bien nuestra boca e invocar al Señor. Además, debemos invocar al Señor corporativamente.  

 

En 2 Timoteo 2:22 dice: “Huye de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón puroinvocan al Señor”. Debemos reunirnos con el propósito de invocar el nombre del Señor.  

 

Salmos 88:9 dice: “Te he llamado, Jehová, cada día”. Por tanto, debemos invocarle cada día. Invocar el nombre del Señor no es una doctrina, sino que es algo muy práctico. Debemos practicarlo cada día y a toda hora. Nunca debemos dejar de respirar. Todos sabemos lo que ocurre cuando cesa la respiración. Además, Salmos 116:2 dice: “Por tanto, lo invocaré en todos mis días”. Mientras vivamos, debemos invocar el nombre del Señor. Espero que muchos del pueblo de Dios, particularmente los creyentes nuevos, comiencen esta práctica de invocar al Señor. Si lo hacen, se darán cuenta de que es la mejor manera de disfrutar las riquezas del Señor. (págs. 354-355)  

 

EDIFICAR UNA VIDA DE INVOCAR EL NOMBRE DEL SEÑOR  

 

Hemos visto claramente que comer al Señor es la manera de disfrutarle. Comer al Señor, la cual es una expresión espiritual, en realidad equivale a invocar al Señor. Invocar al Señor es nuestra manera de disfrutar al Señor […] Hay otro asunto del cual muchos pueden testificar. Al predicar el evangelio a alguien, [...] la mejor manera de ayudarle a recibir al Señor es conducirlo a que abra su boca para invocar al Señor [...] Cuando otros invocan al Señor con usted, inconscientemente abren su espíritu al Señor. Cuando el espíritu de ellos se abre, el Señor —quien es el Espíritu viviente— entra en sus espíritus y los salva. Muchos hermanos y hermanas pueden testificar que la manera más rápida y eficaz de predicar el evangelio es ayudar a la gente a invocar al Señor Jesús.  

 

Además, la Biblia nos muestra que cuando ofrecemos sacrificios a Dios, es decir, cuando le damos gracias a Él, tenemos también que invocar al Señor. Cada vez que nuestro corazón sea conmovido por la gracia del Señor y le demos gracias al Señor, debemos invocar al Señor desde lo profundo de nuestro ser. Invocar al Señor es lo que más glorifica al Señor y le rinde las acciones de gracias y alabanzas más sublimes [...]  

 

Por tanto, hermanos y hermanas, deben aprender a invocar al Señor, y también deben aprender a mezclar su invocación con el orar-leer la Palabra. Si practican estas dos cosas cada día, [...] todo su ser será saturado del Señor [...] Si queremos que el Señor opere en nosotros, debemos aprender a invocarle hasta que esto llegue a ser un hábito cotidiano en nuestro vivir [...] En el primer siglo todos los cristianos apropiados llevaban una vida que se caracterizaba por invocar el nombre del Señor. No tengo dudas de que ellos invocaban al Señor cada día. Invocaban al Señor en sus casas e invocaban al Señor mientras iban caminando por la calle. Espero que todos ustedes también puedan edificar tal práctica. (TheLord’sRecovery of Eating [El recobro del Señor con respecto a comer], págs. 25, 27-28, 30)  

 

Preguntas:

1. ¿Cuál es el significado de invocar el nombre del Señor?

2. Explique brevemente la historia de invocar el nombre del Señor.

3. ¿Cuál es el propósito de invocar el nombre del Señor?

4. ¿Cómo podemos edificar una vida de invocar el nombre del Señor?

 

Mas información acerca de la iglesia en Padre las casas, llamenos al fono (45)2732732 - 88078475  

o escribanos en la pestaña izquierda 

Modificado por última vez enViernes, 14 Octubre 2016 17:23

1 comentario

  • Roxana Contreras
    Roxana Contreras Lunes, 16 Octubre 2017 23:13 Enlace al Comentario

    Holax favor comunicar al hno ruben Oporto que hoy 16 de octubre falleció la hna emita está siendo helada en la funeraria Lar- de Cristo esto queda en lautaro 195 con blanco x favor desde ya pido x favor comunicarle k no he podido ir a ver a mi Nanita la Elita pero mi corazón mente está con todos mis amados hnos los amo ellos saben k soy como una hija para ellos bendiciones Jesucristo es el señor
    (Estoy pasando por un momento difícil x eso no he podido ir a ver a mi hna ,amiga ) cariños a todos los hnos de la iglesia en padre las casa

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