PASTOREAR A LOS JÓVENES (Parte 1) (Se compartirá el jueves 12 de octubre 2017 en las reuniones de hogar)

PASTOREAR A LOS JÓVENES (Parte 1) (Se compartirá el jueves 12 de octubre 2017 en las reuniones de hogar)

PASTOREAR A LOS JOVENES (Parte 1)

Espero que haya un avivamiento auténtico entre nosotros cuando recibamos la carga de pastorear. Si todas las iglesias reciben esta enseñanza de participar en el pastoreo maravilloso de Cristo, habrá un gran avivamiento en el recobro. Antes hablábamos y enseñábamos mucho y pastoreábamos muy poco.

El pastoreo y la enseñanza deben ser como dos pies para nuestro mover con el Señor. Nuestro pastoreo debe darse siempre con enseñanza, y nuestra enseñanza siempre debe darse con pastoreo. Hemos visto en nuestro estudio de cristalización del Evangelio de Juan que el último capítulo, Juan 21, revela el ministerio apostólico en cooperación con el ministerio celestial de Cristo.

Cristo en Su ministerio celestial pastorea a la gente, y nosotros debemos cooperar con Él pastoreando a la gente. Sin el pastoreo, lo que hacemos por el Señor no puede ser eficaz. Debemos aprender todas las verdades para que tengamos algo que decir y vayamos a tener contacto con la gente para pastorearla. (Los grupos vitales, pág. 40, W. Lee, LSM)

COMISIONA A PEDRO PARA QUE ALIMENTE A SUS CORDEROS Y PASTOREE SUS OVEJAS

Cuando el Señor permaneció con Sus discípulos después de resucitar comisionó a Pedro para que alimentara Sus corderos y pastoreara Sus ovejas cuando Él se fuera a los cielos (Jn. 21:15-17). Pastorear implica alimentar, pero incluye mucho más. Pastorear significa cuidar de modo tierno y todo-inclusivo del rebaño. (Estudio de cristalización del Evangelio de Juan, pág. 139, W. Lee, LSM)

Para cuidar apropiadamente de la iglesia, los ancianos tienen que recibir este mandato del Señor. Ellos deben pastorear a los santos concienzudamente. El Señor le preguntó a Pedro en Juan 21: "¿Me amas más que éstos?". Pedro le contestó al Señor: "Sí, Señor; Tú sabes que te amo". Luego Jesús le dijo: "Apacienta Mis corderos" (v. 15).

Apacentar es nutrir a otros con las riquezas de la vida interior. Esto es alimentar boca a boca. La segunda vez, el Señor le dijo a Pedro: "Pastorea Mis ovejas" (v. 16). Pastorear las ovejas es cuidar de todas las necesidades de las ovejas. La tercera vez, el Señor le dijo: "Apacienta Mis ovejas" (v. 17). Cuando el Señor le dijo esto a Pedro, Pedro ya había seguido al Señor por más de tres años. Después de Su resurrección, el Señor le encargó especialmente el asunto de pastorear las ovejas. Esto muestra cuán importante es pastorear las ovejas.

Cuando Pedro escribió su primer epístola, él rogó a los ancianos a que pastorearan el rebaño de Dios (1 P. 5:1-2). Pastorear tiene que ver con el cuidado de todas las necesidades de las ovejas, ya sean pasto, agua o abrigo. Todas las ovejas necesitan ser bien abastecidas y bien atendidas. De todas las necesidades, la más importante es la alimentación, es decir, la alimentación boca a boca. Esta es la tarea de los ancianos. Si todos los ancianos hicieran esto, los santos recibirían el cuidado que necesitan.

En el pasado, bautizamos a muchos pero nada más introdujimos a unos cuantos. Esto se debió a la carencia de alimentación y de cuidado. Nuestros mensajes eran elevados y profundos, pero después de los mensajes no hubo mucho cuidado mutuo. Al final, el rebaño estaba sin pastores. Había predicación sin pastoreo y enseñanza sin la alimentación. Esta era nuestra debilidad en el pasado. Entre nosotros está el engendramiento y la enseñanza, pero hay una escasez en la alimentación. En cuanto nace un niño, lo que él más necesita es la alimentación. Un niño no crecerá sólo con enseñarle (El sonido oportuno de la trompeta y la necesidad actual, págs. 55-56, W. Lee, LSM)

Pedro en su primera epístola habló en 2:25 de que Cristo es el Pastor y el Guardián de nuestras almas, de nuestro ser interior y de nuestra verdadera persona. Luego en 5:1-2 les dijo a los ancianos que tienen la obligación de pastorear al rebaño de Dios conforme a Dios. Conforme a Dios significa que tenemos que vivir a Dios. Debemos tener a Dios disponible. Tenemos a Dios en nuestro entendimiento, en nuestra teología y en nuestra enseñanza, pero es posible que no vivamos a Dios cuando estamos pastoreando a las personas.

Cuando somos uno con Dios llegamos a ser Dios. Luego, tenemos a Dios y somos Dios al pastorear a los demás. Pastorear conforme a Dios es pastorear conforme a lo que Dios es en Sus atributos. Dios es amor, luz, santidad y justicia. Conforme a Dios por lo menos concuerda con estos cuatro atributos de Dios. Debemos pastorear a los jóvenes, a los débiles, a los que reinciden conforme a estos cuatro atributos. Entonces seremos buenos pastores.

LLEVAR A CABO EL PASTOREO DE SU REBAÑO

Además del pastoreo llevado a cabo por la función principal de las personas dotadas, Cristo, como Cabeza de la iglesia, también manda a los apóstoles que nombren ancianos (aquellos que vigilan) en todas las iglesias locales para pastorear el rebaño (1 Ti. 3:1-7; 5:17a). La Cabeza de la iglesia dio a muchas personas dotadas para que ejercieran su función al pastorear con miras a la edificación de Su Cuerpo, pero el Cuerpo se manifiesta en las iglesias locales.

El Cuerpo es universal y abstracto, pero las iglesias tienen cierta ubicación y son sustanciales. En las iglesias locales, se necesitan los ancianos como pastores locales. Cristo como Cabeza de la iglesia exhortó a los apóstoles, los pastores universales, a nombrar algunos ancianos locales para que cuidaran de las iglesias localizadas. (Los grupos vitales, págs. 62-63, 65, W. Lee, LSM)

En 1 Pedro 5:2a dice: "Pastoread el rebaño de Dios que está entre vosotros, velando sobre él, no por fuerza, sino voluntariamente, según Dios". Pastorear según Dios significa según la naturaleza, el deseo, el camino y la gloria de Dios, no conforme a la preferencia, el interés y el propósito del hombre. Los ancianos no deben pastorear el rebaño según su propia opinión, conceptos, lo que le gusta o no le gusta. Más bien, deben pastorear según la opción, el deseo, la intención y la preferencia de Dios.

Los ancianos tienen que pastorear a los santos como el rebaño de Dios en conformidad con el pensamiento, el sentir, la voluntad y la opción de Dios. Ellos tienen que pastorear según lo que a Dios le gusta y no le gusta. (The Conclusion of the New Testament, págs. 1845-1846, W. Lee, LSM)

SEGUIR LOS PASOS DEL DIOS TRIUNO PROCESADO AL BUSCAR A LA GENTE CAÍDA Y GANARLA

En este mensaje tengo la carga de que aprendamos de los apóstoles, los ancianos, e incluso del Dios Triuno. Tenemos que seguir los pasos del Dios Triuno procesado, que consisten en buscar a la gente caída y ganarla. Lucas 15 relata que los fariseos y los escribas criticaron al Señor diciendo: Este a los pecadores acoge, y con ellos come" (v. 2). Luego el Señor contó tres parábolas, las cuales revelan el amor salvador del Dios Triuno para con los pecadores (Los grupos vitales, pág. 39, W. Lee, LSM)

Con frecuencia censuramos a otros, exponiendo sus fracasos y defectos. Debemos admitir que por naturaleza tendemos a hablar bien de nosotros y a exponer los defectos de los demás. Así es nuestra manera de ser por nacimiento. No hay necesidad de hablar de los defectos de los demás, pero tal vez simplemente nos guste hacerlo. Muchas veces los hermanos se reúnen y hablan de las debilidades, los defectos y los fracasos de los demás.

He aprendido la lección de temer y temblar al hablar de los defectos de otros. El término legal para esto en el mundo es difamación. ¿Por qué tenemos que hablar de una manera difamatoria? Sin embargo, casi todos hacemos esto. Por la misericordia y la gracia del Señor he aprendido la lección, y por ello es muy difícil que me oigan hablar de los defectos de otros. Siempre que hablo de la debilidad de otros, me siento juzgado y me digo a mí mismo: "¿Acaso yo no tengo faltas?".

Los fariseos y los escribas trajeron una mujer pecaminosa al Señor y le dijeron: "En la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?" (Jn. 8:5). El Señor se inclinó y se puso a escribir en el suelo, lo cual muestra Su humildad. Él no se puso de pie y dijo: "¿Qué es esto? ¿Para qué vienen a mí? ¡Déjenme decirles ciertas cosas! No. El Señor se agachó y se puso a escribir en la tierra.

Es como si dijera: "No hay duda de que ella es una pecadora y la sorprendieron. Pero, ¿estás tú sin pecado?" Ellos le insistieron al Señor que dijera algo, así que les dijo: "El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella" (v. 7). Ante esto, sus conciencias fueron despertadas.

Cada uno, comenzando desde los mayores, los de más experiencia, fueron compungidos. ¿Quién está libre de pecado? Ustedes que hablan de las faltas ¿acaso no tienen faltas? No obstante, según nuestra tendencia innata, tenemos como "pasatiempo" hablar de los demás. ¿Les gustaría sacar a la luz sus propias faltas? Obviamente no. Les gusta esconderlas. (Una exhortación amorosa a los colaboradores, ancianos y los que aman y buscan al Señor, págs. 43-44, W. Lee, LSM)

TENER EL CORAZÓN DE NUESTRO PADRE DIOS QUE NOS AMA Y PERDONA, Y EL ESPÍRITU DE NUESTRO SALVADOR CRISTO, QUE NOS PASTOREA Y BUSCA

Me gusta Lucas 15:1, donde dice: "Se acercaban a Jesús todos los recaudadores de impuestos y pecadores para oírle". Los hombres rectos y justos no se asociaban con Él, pero los recaudadores de impuestos y los pecadores sí. Por eso los fariseos murmuraron y se quejaron de nuevo. Entonces el Señor habló tres parábolas. La primera trata de un pastor que busca una oveja que se perdió. De cien ovejas, se le perdió una; así que fue a buscarla. ¿Por qué fue el Señor a una casa llena de hombres pecadores y deshonestos? Porque entre ellos había una oveja que le pertenecía y había ido a buscarla.

La segunda parábola trata de la mujer que enciende una lámpara y barre la casa para buscar una moneda que perdió. La tercera parábola es la narración del hijo pródigo. Cuando el hijo pródigo regresa, en el camino prepara lo que le va a decir a su padre. Preparó las siguientes palabras: "Padre, he pecado contra el cielo y ante ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros" (vs. 18-19). Mientras caminaba y ensayaba estas palabras, el Padre lo vio. El versículo 20 dice: "Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a compasión, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó afectuosamente".

El hecho de que el padre le viera de lejos no fue una coincidencia. Desde que el hijo se fue de la casa, el padre debe de haber salido todos los días a mirar y a esperar su regreso. No sabemos cuántos días salió a esperarlo. Cuando el padre lo vio, corrió a él. Esto muestra cómo es el corazón del Padre. El padre interrumpió las palabras que el hijo traía preparadas y les dijo a los sirvientes que trajeran el mejor vestido, un anillo, las sandalias y que mataran el becerro gordo.

Un maestro de la Asamblea de los Hermanos me dijo que en toda la Biblia sólo una vez dice que Dios corrió, y fue en este caso, cuando el padre ve regresar al hijo prodigo. Así es el corazón del Padre. Les digo con toda franqueza que nosotros perdimos este espíritu entre los colaboradores, los ancianos y en los grupos vitales. No tenemos el espíritu compasivo que ama al mundo, a las peores personas.

A lo largo de los años he visto a muchas personas buenas, pero muy pocas de ellas permanecieron en el recobro del Señor. Sin embargo, muchos de los que consideramos malos sí permanecen. Al principio yo también clasificaba a las personas y catalogaba a algunas como malas, pero hoy día muchas de ellas aún están aquí. Si la elección dependiera de nuestros conceptos, ¿dónde estaría la elección de Dios? La elección depende de Dios, quien escogió a los Suyos antes de la fundación del mundo.

La Biblia dice que Dios aborreció a Esaú y amó a Jacob. Si fuera decisión nuestra, no hubiésemos escogido a Jacob, ya que era un hombre indeseable. Nosotros habríamos escogido a Esaú, el hombre recto. Aún en el vientre de la madre, Jacob peleaba, y cuando él nació, se asió del talón de su hermano.

Con el tiempo, sus acciones condujeron a Esaú a querer matarlo. Rebeca, su madre, se enteró de esto y envió a Jacob lejos, a la casa de su tío, pero cuando él fue allá, hizo lo mismo; engañó a su tío y obtuvo allí cuatro esposas. Vivió como un bandido. Ninguno de nosotros lo hubiese escogido. Pero la decisión depende de la elección eterna de Dios. Si nosotros perdemos este espíritu, aunque seamos ancianos, colaboradores o servidores, estamos acabados. A esto se debe principalmente que seamos tan estériles y que no hayamos llevado fruto en muchos años.

Recientemente un hermano fue a cuidar a una pareja, pero sin este espíritu. Él los visitó, a lo más diez veces, y se desanimó. Ya que la pareja no tenía deseo de ver a este hermano, él dijo que era inútil seguir visitándolos. Cuando el pastor Yu me visitaba, a mí no me interesaba lo que él me decía sin embargo, él siguió viniendo todas las semanas por tres o cuatro meses. Necesitamos esta misma actitud.

Si condenarnos a alguien, perdemos la posición para cuidarlo. La condenación no nos provoca a que cuidemos a otros. ¿Quién en el género humano es digno de ser amado? A los ojos de Dios, nadie es digno de ser amado; aun así, Dios nos ama; Él ama al mundo. (págs. 28-29, 30, 31-32)

Como he dicho antes, el espíritu de no pastorear ni buscar a otros y de no amar ni perdonar está esparciéndose y predomina en el recobro. Creo que nuestra esterilidad se debe a que no se tiene el corazón amoroso y perdonador del Padre y a que se carece del espíritu de pastoreo y búsqueda del Salvador. Me doy cuenta de que todos trabajan arduamente, pero casi no hay fruto. El Señor dice: "Por el fruto se conoce el árbol" (Mt. 12:33), y nosotros somos un árbol sin fruto.

La esterilidad prevalece en todas partes entre nosotros. Según las estadísticas, un pastor capacitado y amoroso que tal vez no tenga un don particular ni sea elocuente, sino que simplemente visita a las personas y las recibe cuando vienen a su reunión, tendrá un aumento anual del diez por ciento. Sin embargo, nosotros no tenemos ni eso. ¿Pueden ver cuán estériles estamos?

Muchos de ustedes son buenos oradores y conocen las verdades bíblicas más elevadas. Sin embargo, no tenemos fruto, porque carecemos del corazón amoroso y perdonador del Padre, y del espíritu de búsqueda y pastoreo del Hijo...Necesitamos meditar sobre nuestro camino, como dijo Hageo (1:5).

EN CONFORMIDAD CON EL AMOR DE DIOS

Nuestro pastoreo debe estar en conformidad con el amor de Dios para con el linaje humano caído. El linaje humano caído está unido con Satanás para ser su mundo en su sistema, pero Dios tiene un corazón de amor hacia estas personas (Los grupos vitales, pág. 39, 42-43, W. Lee, LSM)

Si recibimos esta clase de comunión, creo que habrá un gran avivamiento en la tierra, no por unos pocos gigantes espirituales, sino por los muchos miembros del Cuerpo de Cristo, al ser ellos pastores que siguen los pasos del Dios Triuno procesado al buscar y ganar a las personas caídas". (pág. 40)

DESPERTAR UNA ATMÓSFERA PARA RESTAURAR A LOS SANTOS QUE SE HAN ENFRIADO

Aunque Hymns, #471 habla de un santo que regresa al Señor, nosotros raramente lo cantamos porque hemos descuidado el asunto de restaurar a los santos que se han enfriado. Escribí este himno al comienzo de la obra en Taiwán porque sentí la necesidad de ayudar a los santos que estaban débiles, descarriados o fríos. Usé este himno para despertar una atmósfera para ayudar a los débiles y restaurar a los descarriados. Cuando llegamos por primera vez a Taiwán, no teníamos una atmósfera de predicar el evangelio, estudiar la verdad e ir en pos del crecimiento en vida. Tampoco teníamos una atmósfera de cuidar a las personas y de servir al Señor. Por ende, sentimos que se necesitaba despertar una atmósfera así.

RECOBRAR A LOS SANTOS QUE SE HAN ENFRIADO

El primer mover de la iglesia tiene que ser para recobrar a los santos que no se han estado reuniendo y a aquellos con quienes hemos perdido el contacto…Estos santos son la cosecha de nuestra labor y ardua obra en el pasado.

Ellos fueron bautizados y llenaron las tarjetas con sus datos. Ellos son los miembros de nuestra familia, pero todos han desaparecido; por consiguiente, tenemos que tomar muy en serio este asunto. Ahora es el tiempo de poner en orden los asuntos de nuestra familia, y lo primero que debemos hacer es buscar a estos santos para traerlos de regreso. Esto es algo que requiere de mucha labor, pero por lo menos dos terceras partes serán recobrados si lo hacemos bien.  (Crucial Words of Loading in the Lord's Recovery, Book 4: The Increase and Spread of the Church, págs. 162, 163-165, W. Lee, LSM)  

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Modificado por última vez enMartes, 10 Octubre 2017 12:00

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