LA VISIÓN Y LA IMPORTANCIA DE LA SIGUIENTE GENERACIÓN EN EL RECOBRO DEL SEÑOR (Parte 1) (Se compartirá el jueves 21 de septiembre 2017 en las reuniones de hogar)

LA VISIÓN Y LA IMPORTANCIA DE LA SIGUIENTE GENERACIÓN EN EL RECOBRO DEL SEÑOR (Parte 1) (Se compartirá el jueves 21 de septiembre 2017 en las reuniones de hogar)

LA VISIÓN Y LA IMPORTANCIA DE LA SIGUIENTE GENERACIÓN EN EL RECOBRO DEL SEÑOR (Parte 1)

DEBEMOS VER LO PRECIOSO QUE SON LOS JÓVENES

En todo lo que hacemos, lo más importante es tener el corazón para ello, de otro modo, no tendremos el deseo de hacer nada, y aun si hacemos algo, lo haremos sin entusiasmo. Por supuesto, esto también se aplica a la obra que se lleva a cabo con los jóvenes. Si desea participar en esta obra, es necesario que los jóvenes le agraden, que uno se preocupe por ellos y que se interese en sus asuntos. Podríamos considerar esto como el "capital" mínimo que se requiere para servir con los jóvenes. Si no sentimos interés por los jóvenes ni tenemos un corazón para ellos, es decir, si hacemos la obra con los jóvenes a regaña dientes, lo que hagamos será inútil.

A veces nuestro corazón surge de nuestra preferencia. Cuando nos gusta cierta actividad, naturalmente tenemos el corazón para hacerla. Otras veces tenemos el corazón Para hacer algo por causa de lo que sabemos de cierta situación. Cuando vemos la importancia y el valor de un asunto, espontáneamente tendremos el corazón para ello. Conforme a lo que observado de la verdadera situación que existe en la  obra con los jóvenes, algunos hermanos y hermanas hacen la obra con los jóvenes motivados por su preferencia; sirven con ellos debido a que sienten una inclinación natural hacia los jóvenes, disfrutan estar con los jóvenes, y vienen a hacer la obra con los jóvenes.

No podemos decir que esto sea incorrecto; de hecho, tenemos que admitir que, no importa cuánta gracia hayamos recibido y cuánta espiritualidad poseamos, seguimos siendo humanos, todavía tenemos una parte que es humana. Pero en cuanto a esto, debemos decir que con tal corazón, servir con los jóvenes por ese motivo, no tiene el peso adecuado. Si realmente queremos servir a los jóvenes y hacerlo de una manera que tenga peso, debemos permitir que Dios abra nuestros ojos a fin de que veamos lo precioso que son los jóvenes y su importancia en las manos de Dios. Si vemos esto, tendremos gran aprecio por esta labor y obtendremos espontáneamente el interés y el motivo para laborar con ellos. (Cómo guiar a los jóvenes, págs. 1-3, Witness Lee, LSM)

EL MOVER DISPENSACIONAL DE DIOS: "AHORA" (AP. 12:10)

Cuando Dios cambia de actitud hacia algún asunto, El da inicio a un mover dispensacional. Cada mover dispensacional introduce una nueva manera en que Dios actúa. Su mover dispensacional más importante se encuentra en Apocalipsis 12. Él quiere acabar con esta era e introducir la era del reino. Su propósito no es general ni ordinario ¿Cómo puede acabar con esta era e introducir una nueva? El debe tener Su instrumento dispensacional. Esto es lo que Dios quiere hacer hoy en día.

LA NECESIDAD DE UN HIJO VARÓN

El arrebatamiento del hijo varón da fin a la era de la iglesia e introduce la era del reino. El hijo varón hace posible que Dios se mueva. Sin el hijo varón y sin el arrebatamiento, Dios no podría dar inicio a un mover dispensacional. No debemos olvidarnos nunca que Dios puede ser limitado. Él espera por el hombre cada vez que se va a mover. El hecho de que Dios ate el cielo se basa en que nosotros atemos en la tierra; que Dios desate en el cielo se basa en que nosotros desatemos en la tierra. Todo depende de la iglesia.

Dios desea que los seres creados se encarguen de los seres creados que han caído. Conforme a Su propósito, toda la iglesia debería encargarse de Satanás; no obstante, la iglesia ha fracasado. Por consiguiente, los vencedores deben levantarse. El propósito de Dios se cumple en los vencedores porque ellos obran con Él. Podemos ver el principio de los vencedores en toda la Palabra de Dios. Dios siempre se vale de un grupo de vencedores para llevar a cabo un mover dispensacional.

¿Estamos al final de la era? Si estamos, el reino empezará pronto. Si un mover dispensacional está cercano, Dios necesitará un instrumento. La obra general ya no es apropiada. Los hijos de Dios carecen de visión; no ven la gravedad y la urgencia de la situación. Ahora [en Apocalipsis 12:10] es un asunto de dispensación. Ser un buen siervo del Señor ya no es suficiente, no es de gran uso para Dios. Por favor, observe que no estamos diciendo que no tiene ninguna utilidad. ¿Qué estamos haciendo para cerrar esta dispensación? ¿Qué estamos haciendo para introducir la próxima era? Este tiempo es especial; por lo tanto, se necesitan cristianos especiales que hagan una obra especial.

Hoy en día Dios está esperando al hijo varón. El arrebatamiento es lo único que puede precipitar los acontecimientos mencionados en Apocalipsis 12:10. Dios tiene un orden, y Él obra conforme a este orden. Sus ojos han dejado la iglesia y ahora están en el reino. Un vencedor obra conforme al principio del Cuerpo. El principio del Cuerpo anula el sectarismo y el individualismo. Después del arrebatamiento la mujer será perseguida durante tres años y medio. Entre sus hijos muchos pasarán por la tribulación, pero Dios los preservará. Ser un vencedor no es primordialmente para que nos escapemos de la tribulación. Necesitamos ver cuál es el valor que tiene el arrebatamiento para el Señor, y no para nosotros mismos.

El mover dispensacional en el cual participa el hijo varón es el más importante, porque quita el poder del hombre y el poder del diablo, e introduce el reino. Vivimos en un tiempo privilegiado; podemos hacer lo máximo para Dios. La luz nos mostrará el camino, pero la fuerza y el poder nos permitirán seguir el camino. Se debe pagar un precio alto para ser útiles ahora. (La iglesia gloriosa, págs. 157-158, 160-161, Watchman Nee, LSM)

DIOS EXPRESAMENTE USA A JÓVENES PARA CAMBIAR LA ERA

Debemos darnos cuenta de que muchas veces Dios hace algo en la tierra con el propósito de cambiar la era. Cuando Dios obra en la tierra, lo hace de era en era. La razón por la cual hay muchos cambios de era en la obra de Dios, se debe a que los hombres que Él usa en una era frecuentemente caen y no consiguen alcanzar la meta fijada por Dios. Esto obliga a Dios a cambiar la era, es decir, a tener un nuevo comienzo en una nueva era en la que Él pueda realizar aquello que se propuso.

Podemos ver muchos casos en el Antiguo Testamento. Dios introducía una nueva era al hacer algo a través de ciertas personas durante un período determinado. Sin embargo, debido a la degradación del hombre, esa era pronto se convertía en una era caída y degradada. Con el tiempo se degradaba a tal grado que Dios no podía seguir adelante por medio del hombre y ya no podía hacer nada más en la tierra. Como consecuencia, Dios tenía que introducir una nueva era y sólo así podía continuar Su obra Desafortunadamente, no pasaba mucho tiempo antes que la siguiente era se degradan nuevamente. Una vez más, Dios no podía obrar, y como resultado, tenía que introducir otra era.

Al leer el Antiguo Testamento, uno se da cuenta de que una nueva era venía después de la anterior y se había degradado; o sea, una era surgía sólo para desaparecer de nuevo. Después venía otra, pero también volvía a fracasar una vez más. Me gustaría que se dieran cuenta de que la obra que Dios hace para cambiar la era, la hace siempre a través de hombres. Antes que se introduzca una nueva era, siempre hay hombres de la era anterior que Dios usa específicamente para cambiar la era. Y cada vez que Dios lleva a cabo un cambio de era, Él, expresamente, usa a jóvenes. Los dos ejemplos más obvios son Samuel y Daniel. (Hombres que cambian la era, págs. 7-8, Witness Lee, LSM)

Durante estos años, entre algunas iglesias, a menudo les he encargado enfáticamente a los hermanos y hermanas que ellos tienen que cuidar de los jóvenes. Debido a que di énfasis a este punto, hice que los de mayor edad se sintiesen incómodos. A veces, algunos de ellos decían: "¡El hermano Lee está simplemente haciendo que los jóvenes se rebelen!". Hoy día hablo delante del Señor. La razón por la cual animo a los jóvenes a propósito es que me doy cuenta con claridad de una cosa: que si una iglesia no puede levantar a los jóvenes, esa iglesia no tiene futuro.

Si una iglesia local que se ha estado reuniendo por años no puede criar nuevos para que sirvan al Señor, será como una pareja que se ha casado por muchos años pero que no tiene hijos. Cuando esta pareja envejezca, ¿que pasará con la familia? Esta es la razón por la que concluyo que debemos tener jóvenes a cualquier costo. La iglesia necesita la segunda generación. El futuro de la iglesia depende de los jóvenes. (Elders' Management of the Church, págs. 108-109, Witness Lee, LSM)

Por causa del futuro de la obra del Señor, pido a los de edad avanzada que oren mucho por los jóvenes. El futuro de la obra y la utilidad en el futuro sin lugar a dudas, recae en los jóvenes. Desde el punto de vista de salvar almas, debemos tratar igualmente a jóvenes y a viejos; pero desde el punto de vista del futuro de la obra, debemos enfocar nuestros mayores esfuerzos en los jóvenes. Si la iglesia o la obra no gana a los jóvenes para el Señor, llegaremos a ser como una familia de viejos sin hijos: un abuelo de ochenta y cinco años, un padre de sesenta años y un hijo de aproximadamente cuarenta. En tal caso, no hay jóvenes bajo el cuidado de los mayores, ni tampoco llantos ni gritos de niños; al contrario, todos se comportan correctamente. Esta es una situación anormal.

Si ustedes ven a una multitud de jóvenes cuando visitan cierta iglesia, deben alabar al Señor porque la iglesia tiene futuro. No necesitan saber si esos jóvenes son buenos o malos; pues de la misma manera que en una familia, no importa cuán traviesos sean los niños, es mejor tenerlos que no tenerlos. Si no hay niños, la familia no tiene esperanza alguna. Algunos niños que hoy no son agradables, mañana podrán ser agradables. Siempre hay esperanza. (Cómo guiar a los jóvenes, págs. 13-15, W. Lee, LSM)

El futuro del recobro del Señor es muy prometedor. Al presente, en el recobro del Señor en los Estados Unidos hay por los menos siete mil santos buscadores. En los próximos diez años, muchos de nuestros hijos llegarán a ser miembros de la iglesia. Cuando algunos de ellos lleguen a los veinte años, ellos serán muy útiles al Señor. Por ejemplo, el hermano Nee fue levantado por el Señor cuando él tenía sólo diecinueve años de edad. (Estudio-vida de 1 Pedro, pág. 312, Witness Lee, LSM)

IR A LOS JÓVENES

Ahora deseamos hablar respecto a cómo ganar a los jóvenes. Cada iglesia debe ir a donde están los jóvenes. En cualquier campo, el futuro está con los jóvenes. Si una industria o escuela no gana a los jóvenes, esa industria o escuela no tendrá futuro. Esta generación es la generación de los jóvenes. Sin embargo, con esto no quiero decir que no apreciemos a los que tienen más edad. (El Espíritu y el Cuerpo, pág. 117, Witness Lee, LSM)

Me doy cuenta de que el futuro del recobro está con los jóvenes, y sin duda, para la propagación del recobro en este país y a otros lugares, el Señor se valdrá principalmente de ellos. (Estudio-vida de Efesios, pág. 592, Witness Lee, LSM)

Nuestros niños son semillas del evangelio. Desde que tienen cinco añitos de edad, empezamos a escribir en ellos, le damos una educación espiritual; entonces los esparcimos en las escuelas. Luego laboramos con ellos allí. Les ayudamos a orar por sus amigos, a hacer una lista con los nombres de algunos de ellos. Les preguntamos al lado de quién se sientan en clase, quienes son sus amigos; los niños siempre hacen amigos y todos sus amigos necesitan al Señor. A nuestros niños les preocupan sus amigos, ellos simplemente ¡No saben qué hacer! Necesitamos ayudarles.

Haga una lista con los nombres. Entonces diga a sus hijos que mencionen sus nombres cada vez que invoquen, cada vez que piense en ellos menciónenlos a Dios por su nombre. ¿Creen ustedes que el Señor no contestará sus oraciones? No les diga sus hijos que prediquen el evangelio simplemente, ellos no saben cómo hacerlo, pero los pueden traer a nosotros, a nuestras casas.

Nunca hicimos esto antes, nunca laboramos de esta manera. ¿Sabe lo que hacemos siempre? Siempre tomamos una posición a la defensiva…Oh, no vayas al mundo, no vayas a ver películas, no tengas novio, no escuches música rock, no veas televisión, no hagas esto, no vayas allá, eso no es bueno, siempre a la defensiva, tratando de agarrarlos. Mientras los estamos agarrando, uno por uno Satanás los estaba sacando y llevándoselos. Debemos decir ¡Ya es suficiente! Ahora necesitamos que el reino de Satanás sufra pérdida. ¡Él está atacando a nuestros jóvenes!, necesitamos usar a nuestros jóvenes para saquear su casa.

Santos, en los próximos diez años, necesitamos tener un cambio, empezando por los más jóvenes entre nosotros, necesitamos moldearlos y darles forma, y escribir en ellos con mucha oración y mucho amor, y entonces los enviamos a la escuela como semillas del evangelio.

Tan pronto como alguien cree en el Señor, éste debe confesar al Señor delante de los hombres; si éste no puede hablar cuando todavía es joven, probablemente no podrá hacerlo cuando crezca. Tan pronto  crees en el Señor, debes confesar al Señor públicamente e inmediatamente, si usted no confiesa al comienzo de su vida cristiana, probablemente usted no confesará más tarde. Debes dejar que las demás personas conozcan que eres para el Señor, ¡Soy para el Señor! esto va a resolver muchas dificultades y muchas tentaciones.

Si usted simplemente pone la palabra fuera, como un letrero, ¡Soy para el Señor! usted no será invitado a tantas cosas. Pero vemos a nuestros jóvenes y pensamos: nuestros jóvenes no pueden predicar como semillas, mira nuestros jóvenes no aman al Señor tanto, ellos están como en el mundo, ellos no tienen un corazón para esto. Así que, no los ayudamos. Al principio de su vida cristiana no los animamos. Después, unos años más tarde, ellos están un poco muertos y un poco más en el mundo y ahora ellos no pueden predicar el evangelio. El problema fue que esperamos y luego pasaron diez años, ellos nunca predicaron el evangelio. Perdimos una década de su utilidad. Ellos no funcionaron.

Hermanos ¡Ellos tienen una función! ¡Ellos tienen una porción en la vida de iglesia!, ¡Ellos tienen sus amigos! Nosotros no tenemos ese tipo de amigos, ellos nos necesitan a nosotros y nosotros les necesitamos a ellos. Su punto no es tanto con predicar el evangelio, sino que confiesen al Señor: ¡Soy para el Señor!, inmediatamente los que empezaron a hacer esto, cambió todo en su vida cristiana porque pusieron el letrero en su frente. (Extracto del mje 1 Conocer la era y levantar la próxima generación como “semillas del evangelio”, Conferencia en Paraguay, Tom Goetz)

Si a partir de hoy en adelante dedicamos nuestros esfuerzos a la obra del evangelio con niños de seis a doce años de edad, al cabo de diez o doce años, ellos serán los que se levanten para asumir la responsabilidad en el servicio de la iglesia. Esta manera de laborar parece ser muy lenta, pero en realidad es muy rápida, y además es muy provechosa. (pág. 143)

Debemos realizar la obra con los niños de una manera muy seria, por cuanto los niños son el futuro de la iglesia. Podríamos considerar predicar el evangelio primero a los niños. (La verdad, la vida, la iglesia y el evangelio, las cuatro grandes columnas del recobro del Señor, pág. 105, W. Lee, LSM)

Hoy en día varios hermanos jóvenes son ancianos en varios salones. En 1949, cuando comenzamos la obra en Taiwán, los padres de estos hermanos aún no estaban casados. Nosotros los casamos. Treinta años después, sus hijos han crecido y están sirviendo en la iglesia, y tienen responsabilidades importantes. De la misma manera, cuando estuve en las Filipinas el noviembre pasado, me sorprendí grandemente que una generación nueva ha reemplazado a la generación anterior; se ha levantado una generación más joven. Los colaboradores, los ancianos y mis traductores eran hermanos jóvenes que nacieron después de 1950. Esta situación demuestra que la obra con los niños es muy importante. (Crucial Words of Leading in the Lord's Recovery, Book 5: Concerning Various Aspects of Church Service, pág. 83, W. Lee, LSM)

El hermano Lee consideraba que los jóvenes adultos que trabajan, aquellos que están entre los veinticinco y cuarenta años de edad son la espina dorsal de la iglesia. Ellos son la fortaleza de la iglesia. En algún lugar habló de la espina dorsal. Si el Señor tarda en Su regreso veinte o treinta años, ¿Quién será la espina dorsal de la iglesia? Serán los que tienen cinco o diez años hoy. Esto puede que sea difícil que lo entendamos.

Cuando vine al recobro del Señor, comencé a servir con los del tercer ciclo y ya han pasado como 40 años. Algunos de estos hermanos son ancianos en las iglesias. El tiempo pasa rápido y antes de que nos demos cuenta, los niños ya han crecido. Ellos no son para esta era, son para la edificación del arca. Todos nuestros niños deben entrar en el arca. Somos la familia de Noé por toda la tierra. (Extracto del mje. 1 Conocer la era y levantar la próxima generación como “semillas del evangelio”, Conferencia en Paraguay, Tom Goetz)  

Mas información acerca de la iglesia en Padre las Casas, llámenos al fono (45)2732732 - 88078475 o escribanos en la pestaña azul a su izquierda

También puede visitar nuestra fanpage   https://www.facebook.com/iglesiaenpadrelascasaschile

Le animamos a valorar este artículo (Las estrellitas, arriba a su izquierda)

Modificado por última vez enJueves, 28 Septiembre 2017 17:23

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.

volver arriba

Categorias

Links

Social

Mas links

Preguntas / Cerrar
1000 caracteres restantes
Si no puede enviar el mensaje, limpie el historial de su navegador