La importancia de la obra con los niños y los jóvenes

La importancia de la obra con los niños y los jóvenes (11)

PASTOREAR A LOS JÓVENES (Parte 2) (Se compartirá el jueves 19 de octubre 2017 en las reuniones de hogar)

PASTOREAR A LOS JOVENES (Parte 2)

RECIBIR LA CARGA DE SALIR Y VISITAR

La clave para recobrar a los santos consiste en que los hermanos y hermanas…reciban una carga. Si no tenemos una carga, será difícil movernos; pero con la carga vendrá la gracia. Necesitamos una carga para visitar a ocho o nueve, no sólo uno o dos. En promedio, cada santo debe estar dispuesto a contactar por lo menos a ocho.

FORTALECER EL TESTIMONIO Y ORAR DESESPERADAMENTE

Nuestro testimonio necesita ser fortalecido. Los santos que están vagando afuera están esparcidos y no están disfrutando las riquezas de nuestra familia. Ellos están verdaderamente como el hijo pródigo que no podía encontrar ni algarrobas para comer (Lc. 15:13-16). Pero en la casa del Padre, en la casa de Dios, la cual es la iglesia, el alimento es abundante. Por tanto, tenemos que compadecernos de ellos y traerlos al hogar para que disfruten las riquezas en la casa del Padre con nosotros. Antes de salir, tenemos que orar minuciosamente.

Definitivamente les puedo testificar de la efectividad de la oración. En 1932, cuando el Señor levantó la iglesia en Chifú, cada día pude ver la efectividad de la oración. El Señor traía a las personas de maneras que eran muy maravillosas. Tenemos que creer que nuestra preocupación corresponde con la preocupación del Señor en el trono; de hecho, Su preocupación nos ha tocado para que nos preocupemos por otros. Así que, tenemos que recibir una carga para orar. Podemos decirle al Señor: "Recuerda a estos santos".

EL PRINCIPIO DE LA VISITACIÓN

Visitar a los santos que se han enfriado requiere de mucha consideración. Si no lo hacemos apropiadamente, los alejaremos aún más. Si al visitarlos lo que hacemos es alejarlos, será mejor que no los visitemos.

TENER UN ESPÍRITU DE ORACIÓN Y APRENDIZAJE

Consideren el ejemplo del boxeo. Un maestro puede enseñar a boxear de una manera en el aula, pero cuando llega el encuentro de boxeo verdadero, puede que las instrucciones del maestro no funcionen. En el encuentro se tienen que hacer ajustes según la situación. Por consiguiente, lo más importante al visitar es tener un espíritu de oración y de aprendizaje diciendo: "Oh Señor, sólo Tú puedes restaurar a esta persona. Ninguno de nosotros puede hacer esto por nosotros mismos.

Los que no tienen experiencia enfrentarán dificultades, pera incluso los experimentados no pueden descansar en lo que han aprendido en el pasado, porque la situación de cada persona es diferente. Tenemos que buscar al Señor, orando: "Ten misericordia de mí; no puedo hacer nada. Concédeme la sabiduría y las palabras que necesito hablar".

DESCANSAR EN LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO

Al buscar a los santos, tenemos que descansar en la obra del Espíritu Santo. Yo creo que mi regreso a las reuniones fue completamente la obra del Espíritu Santo; fue el Espíritu Santo quien me trajo de vuelta. La obra del Espíritu se compara en Lucas 15 con una mujer que enciende una lámpara para bus-car una moneda perdida. El Espíritu Santo puede alumbrar sobre los santos con la palabra del Señor y está dispuesto a buscarlos hasta encontrarlos (vs. 8-9). (Crucial Words of Loading in the Lord's Recovery, Book 4: The Increase and Spread of the Church, págs. 162-166, 172, W. Lee, LSM)

EL AMOR ES EL CAMINO MÁS EXCELENTE

El final de 1 Corintios 12 revela que el amor es el camino más excelente (v. 31b). ¿Cómo puede uno ser un anciano? El amor es el camino más excelente. ¿Cómo puede uno ser colaborador? El amor es el camino más excelente. ¿Cómo pastoreamos a la gente? El amor es el camino más excelente. El amor es el camino más excelente para que profeticemos y enseñemos a los demás. El amor es el camino más excelente para que obremos y seamos lo que somos.

La iglesia no es una comisaría donde se arresta a las personas ni una corte legal donde se juzga, sino un hogar donde se cultiva a los creyentes. Los padres saben que cuanto peores sean sus hijos, más necesitarán su cuidado. Si nuestros hijos fueran ángeles, no necesitarían que fuéramos sus padres ni que les criáramos. La iglesia es un hogar de amor donde se crían a los hijos. La iglesia también es un hospital donde los enfermos son sanados y se recuperan. Finalmente, la iglesia es una escuela en la cual se enseña y se edifica a los indoctos que no tienen mucho entendimiento. Puesto que la iglesia es un hogar, un hospital y una escuela, los colaboradores y los ancianos deben ser uno con el Señor para cultivar, sanar, recuperar y enseñar a los demás en amor.

Cuando los escribas y los fariseos llevaron una mujer adúltera al Señor, Él les dijo: "El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella" (Jn. 8 7) Después de que todos salieron, el Señor preguntó a la mujer pecaminosa: "Mujer, ¿dónde están los demás? ¿Ninguno te condenó?". Ella dijo: "Ninguno, Señor". Luego Jesús dijo: "Ni Yo te condeno" (vs. 10-11). ¿Quién no tiene pecado? ¿Quién es perfecto? Pablo dijo: "Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles" (1 Co. 9:22) Esto es amor.

No debemos considerar que los demás están débiles, y no nosotros. Esto no es amor. El amor cubre y edifica, así que el amor es el camino más excelente para que seamos lo que somos y obremos con miras a la edificación del Cuerpo de Cristo (Los grupos vitales, págs. 77-78, W. Lee, LSM)

Necesitamos tener esta clase de amor e ir a los hermanos que se han enfriado. Si todos ellos regresaran, yo lloraría de agradecimiento ante el Señor. No estamos calificados para condenar a nadie. Sin la misericordia del Señor, estaríamos en la misma posición que los santos que no han vuelto. Por lo tanto, debemos amarlos. El rey Salomón dijo: "Pero el amor cubrirá todas las faltas" (Pr. 10:12).

Amamos a las personas, a los opositores y a los más rebeldes. Lo digo de corazón. Los amamos; no los aborrecemos. ¿Quién soy yo? No tengo derecho a condenar ni a odiar. ¿Soy acaso perfecto? Aun el profeta Isaías, cuando vio al Señor, dijo: "¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos..." (Is. 6:5). ¿Quién está limpio? Si criticamos a los demás y decimos algo malo de ellos, no estamos limpios. (Una exhortación amorosa a los colaboradores, ancianos y los que aman y buscan al Señor, pág. 33, W. Lee, LSM)

EL AMOR ES LO MAYOR

El amor no tiene envidia, no se irrita, no toma en cuenta el mal, todo lo cubre, todo lo soporta, nunca deja de ser y es lo mayor (1 Co. 13:4-8, 13). Los ancianos deben entender que cuando pastorean, tienen que cubrir los pecados de los demás y no tomar en cuenta los males de ellos. El amor lo cubre todo, no sólo las cosas buenas, sino también las malas. El que revela los defectos, las fallas y los pecados de los miembros de la iglesia es descalificado como anciano. Si ponemos al descubierto a los miembros que están bajo nosotros los ancianos, bajo nuestro pastoreo, nuestra capacidad será anulada. El capítulo 13 de 1 Corintios concluye diciendo: "Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor". (Los grupos vitales, pág. 74, W.Lee, LSM) 

Amarnos unos a otros

En segundo lugar, la Biblia nos dice que debemos amar a los hermanos (1 Jn. 3:11, 14). El Señor Jesús dijo: “En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, si tenéis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35). El amor entre los hermanos cristianos es un testimonio contundente para los incrédulos porque entre las personas de la sociedad se ve muy poco del verdadero amor. El amor que se ve en la sociedad humana a menudo es un amor engañoso, pero el amor que hay entre los santos es verdadero, genuino y convincente. Por esta razón, es preciso que por el bien de la predicación del evangelio llevemos una vida comunal divina.

Llevar una vida comunal no quiere decir que todos vivamos bajo el mismo techo. La vida comunal apropiada es una vida en la que amamos a todos los santos. Necesitamos invitar a las personas a nuestros hogares para que puedan ver nuestra vida comunal de amor. Esto convencerá a nuestros familiares y a nuestras amistades, y hará que muchos de ellos se conviertan al Señor.

Amar a todos los hombres

Además de tener amor fraternal, también debemos amar a todos los hombres. En 2 Pedro encontramos una progresión en la que primero vemos la naturaleza divina, luego el amor fraternal y por último el amor divino, que es para con todos los hombres (2 P. 1:4-7). El Nuevo Testamento nos dice que tenemos que amar a nuestros enemigos (Mt. 5:44-46). No debemos odiar a los que nos persiguen o critican. Tenemos que amarlos. Saulo de Tarso era un perseguidor acérrimo de la iglesia (Gá. 1:13; 1 Ti. 1:13).

Mientras Esteban estaba siendo apedreado a muerte, Saulo de Tarso consentía en su muerte (Hch. 7:59—8:1). Él fue uno de los principales perseguidores de la iglesia (1 Co. 15:9; Fil. 3:6), pero cuando iba camino a Damasco con el propósito de apresar a los santos, fue salvo. Todos los primeros discípulos se asombraron al enterarse de esto, y muchos de ellos no creían que Saulo de Tarso se hubiera convertido al Señor (Hch. 9:21, 26). Antes de su conversión, no creo que los primeros discípulos lo amaron mucho. ¿Piensa usted que los discípulos amaban a Saulo de Tarso y oraban por él? Es probable que ninguno de ellos hubiera estado dispuesto a predicarle el evangelio.

Según Hechos 9:1-6 Pablo fue salvo sin ninguna intervención humana. Él fue salvo por la predicación directa del Señor. Este detalle debe mostrarnos que probablemente a los discípulos no les agradaba Saulo. Quizás llegaron a decir: “Saulo es un caso perdido”. Esta actitud puede aplicarse también a nuestra situación actual. Muchas veces pensamos que cierta persona no tiene esperanza. Esto nos sucede especialmente con respecto a los que nos persiguen. Sin embargo, según las palabras del Señor, esta actitud es equivocada. El Señor dijo: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero Yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen” (Mt. 5:43-44). (Extracto del capítulo 3 del libro Predicar el evangelio en los recintos universitarios por W. Lee, LSM)

HACER TODO LO POSIBLE POR PONERSE EN CONTACTO CON LOS JOVENES

Aprendan a hacer todo lo posible por ponerse en contacto con los jóvenes. La capacidad de ayudar a los hermanos y hermanas jóvenes no depende de que tengamos mucha habilidad para darles mensajes, sino de que tengamos contacto con ellos frecuentemente y con regularidad. Cuando tengamos contacto con los hermanos y hermanas jóvenes, no debemos empezar preguntándoles: “¿Cuántos capítulos de la Biblia leíste hoy? ¿Oraste?” Tales preguntas no se deben hacer hasta que hayamos tenido varios contactos con ellos, tal vez hasta después de ocho o diez veces.

Especialmente al hablar con un incrédulo es menester que guardamos este principio. No debemos hablarle acerca del Señor Jesús la primera vez que conversemos con él. Debemos restringirnos de mencionar al Señor Jesús porque queremos mantener un contacto largo con él. Descubriremos que, al mantener contacto con él, aunque parezca que estamos retrocediendo, en realidad, estamos avanzando. Necesitamos percibir su sentir como persona, hasta que un día, en el momento preciso, podamos impartirle el evangelio. De esta manera tendremos éxito con él.

Sin embargo, si lo hacemos precipitadamente, es probable que causemos una reacción negativa. Si mezclamos todo y hacemos un enredo, es posible que él no reciba al Señor en toda su vida. Lo mismo aplica a todos los jóvenes. Si les hablamos inmediatamente acerca de leer la Biblia y de orar, es posible estimular sus sentimientos negativos. Debemos esperar hasta tener más contactos con ellos y cultivar en ellos cierta simpatía y agrado por nosotros, y además, corresponderles con nuestra amistad. Una vez que hayamos tocado sus sentimientos y ganado su confianza, podemos comenzar a hablarles de cosas espirituales. Esto es como dar la medicina correcta para cierta enfermedad. Con la medicina correcta, la enfermedad ciertamente sanará. Entonces podemos esperar resultados.

TENER UNA FE POSITIVA EN CADA JOVEN

Es preciso tener una fe positiva en cada joven. Esto significa que debemos creer que los que nos parezcan buenos, serán mejores, y que los que no parecen tan buenos, llegarán a serlo. Además, debemos tener aun más fe en aquellos que no nos parecen tan buenos, y creer que serán buenos, y no tener tanta fe en aquellos que son buenos.

Hermanos y hermanas, todos somos descendientes de Adán, un linaje caído. Incluso los hijos de las personas más piadosas son caídos. No queremos decir que ser caídos esté bien, pero debemos recordar que todos los que verdaderamente conocen la salvación, anteriormente eran personas caídas. Si una persona ha sido preservada desde su nacimiento y no ha vivido nunca de una manera caída, no puede tener una experiencia profunda de la salvación. Debido a que nunca ha vivido de una manera caída, no es capaz de experimentar la salvación de Dios. No estoy diciendo que deben ser personas caídas, tampoco que deben ser livianos con sus hijos. Mi punto es que jamás debemos excusarnos por despreciar a ciertos jóvenes porque no son buenos. Este concepto es erróneo.

Conocemos la historia de George Müller, un hombre espiritual del siglo diecinueve. Él llegó a entender claramente que era salvo probablemente cuando tenía veintiún años. Nació en una familia cristiana, y su padre fue un hombre temeroso de Dios. Sin embargo, antes de cumplir los veintiún años, fue un joven muy caído. A menudo le robaba dinero a su padre para vagabundear de un lado a otro. En una ocasión se hospedó en un hotel y como no pudo pagar la estadía, el dueño lo envió a la cárcel. En ese tiempo él era una persona muy corrupta y entregada a los placeres. Pero un día el Señor lo encontró.

Después de ser salvo, vino a ser un joven que amó profundamente al Señor. Antes de los veintiún años, George Müller era una persona muy indecorosa. ¿Quién se lo hubiera imaginado que después de los veintiún años él amaría tanto al Señor y sería tan espiritual? Por esto, no podemos juzgar el futuro de un joven a base de su situación presente.

Hermanos y hermanas, les digo que, por lo general, no es confiable la condición de un joven, sea buena o mala. Hoy podemos considerar que cierto joven es muy malo, pero contrariamente a nuestro punto de vista, un día él llega a ser bueno. De la misma manera, hoy podemos pensar que cierto joven es muy bueno, pero un día llega a ser muy malo. Por tanto, todos los que tienen cierta experiencia sirviendo con los jóvenes pueden decir: “No confiamos en la condición de los jóvenes. Sin embargo, por el lado positivo, creemos de todo corazón que un día Dios los ganará para Su propósito”. Esto nos librará de laborar solamente con los jóvenes a quienes consideramos buenos, y de desechar a aquellos a quienes consideramos malos.

En realidad, muchas veces la percepción espiritual de aquellos que son habitualmente buenas, no es tan precisa y su crecimiento puede ser muy lento. Sin embargo, si dedicamos tiempo a aquellos que aparentemente son malos con el fin de que experimenten un cambio en su vida, su entendimiento espiritual puede ser abierto, y gradualmente pueden volverse al Señor. Esto muestra que los que trabajamos entre los jóvenes no debemos confiar en su situación actual. No creamos en su buena o mala condición, sino y únicamente en la obra de Dios.

No importa cuán malo pueda ser alguno, todavía creemos que la obra de Dios puede hacer que se vuelva al Señor. No importa cuán deficiente sea alguno, creemos que la obra de Dios puede ayudarlo a emerger de su condición. Debido a que tenemos esta fe positiva, prestamos atención a todos y a cada uno de los jóvenes. (Extracto del folleto Como guiar a los jóvenes por Witness Lee, LSM)  

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PASTOREAR A LOS JÓVENES (Parte 1) (Se compartirá el jueves 12 de octubre 2017 en las reuniones de hogar)

PASTOREAR A LOS JOVENES (Parte 1)

Espero que haya un avivamiento auténtico entre nosotros cuando recibamos la carga de pastorear. Si todas las iglesias reciben esta enseñanza de participar en el pastoreo maravilloso de Cristo, habrá un gran avivamiento en el recobro. Antes hablábamos y enseñábamos mucho y pastoreábamos muy poco.

El pastoreo y la enseñanza deben ser como dos pies para nuestro mover con el Señor. Nuestro pastoreo debe darse siempre con enseñanza, y nuestra enseñanza siempre debe darse con pastoreo. Hemos visto en nuestro estudio de cristalización del Evangelio de Juan que el último capítulo, Juan 21, revela el ministerio apostólico en cooperación con el ministerio celestial de Cristo.

Cristo en Su ministerio celestial pastorea a la gente, y nosotros debemos cooperar con Él pastoreando a la gente. Sin el pastoreo, lo que hacemos por el Señor no puede ser eficaz. Debemos aprender todas las verdades para que tengamos algo que decir y vayamos a tener contacto con la gente para pastorearla. (Los grupos vitales, pág. 40, W. Lee, LSM)

COMISIONA A PEDRO PARA QUE ALIMENTE A SUS CORDEROS Y PASTOREE SUS OVEJAS

Cuando el Señor permaneció con Sus discípulos después de resucitar comisionó a Pedro para que alimentara Sus corderos y pastoreara Sus ovejas cuando Él se fuera a los cielos (Jn. 21:15-17). Pastorear implica alimentar, pero incluye mucho más. Pastorear significa cuidar de modo tierno y todo-inclusivo del rebaño. (Estudio de cristalización del Evangelio de Juan, pág. 139, W. Lee, LSM)

Para cuidar apropiadamente de la iglesia, los ancianos tienen que recibir este mandato del Señor. Ellos deben pastorear a los santos concienzudamente. El Señor le preguntó a Pedro en Juan 21: "¿Me amas más que éstos?". Pedro le contestó al Señor: "Sí, Señor; Tú sabes que te amo". Luego Jesús le dijo: "Apacienta Mis corderos" (v. 15).

Apacentar es nutrir a otros con las riquezas de la vida interior. Esto es alimentar boca a boca. La segunda vez, el Señor le dijo a Pedro: "Pastorea Mis ovejas" (v. 16). Pastorear las ovejas es cuidar de todas las necesidades de las ovejas. La tercera vez, el Señor le dijo: "Apacienta Mis ovejas" (v. 17). Cuando el Señor le dijo esto a Pedro, Pedro ya había seguido al Señor por más de tres años. Después de Su resurrección, el Señor le encargó especialmente el asunto de pastorear las ovejas. Esto muestra cuán importante es pastorear las ovejas.

Cuando Pedro escribió su primer epístola, él rogó a los ancianos a que pastorearan el rebaño de Dios (1 P. 5:1-2). Pastorear tiene que ver con el cuidado de todas las necesidades de las ovejas, ya sean pasto, agua o abrigo. Todas las ovejas necesitan ser bien abastecidas y bien atendidas. De todas las necesidades, la más importante es la alimentación, es decir, la alimentación boca a boca. Esta es la tarea de los ancianos. Si todos los ancianos hicieran esto, los santos recibirían el cuidado que necesitan.

En el pasado, bautizamos a muchos pero nada más introdujimos a unos cuantos. Esto se debió a la carencia de alimentación y de cuidado. Nuestros mensajes eran elevados y profundos, pero después de los mensajes no hubo mucho cuidado mutuo. Al final, el rebaño estaba sin pastores. Había predicación sin pastoreo y enseñanza sin la alimentación. Esta era nuestra debilidad en el pasado. Entre nosotros está el engendramiento y la enseñanza, pero hay una escasez en la alimentación. En cuanto nace un niño, lo que él más necesita es la alimentación. Un niño no crecerá sólo con enseñarle (El sonido oportuno de la trompeta y la necesidad actual, págs. 55-56, W. Lee, LSM)

Pedro en su primera epístola habló en 2:25 de que Cristo es el Pastor y el Guardián de nuestras almas, de nuestro ser interior y de nuestra verdadera persona. Luego en 5:1-2 les dijo a los ancianos que tienen la obligación de pastorear al rebaño de Dios conforme a Dios. Conforme a Dios significa que tenemos que vivir a Dios. Debemos tener a Dios disponible. Tenemos a Dios en nuestro entendimiento, en nuestra teología y en nuestra enseñanza, pero es posible que no vivamos a Dios cuando estamos pastoreando a las personas.

Cuando somos uno con Dios llegamos a ser Dios. Luego, tenemos a Dios y somos Dios al pastorear a los demás. Pastorear conforme a Dios es pastorear conforme a lo que Dios es en Sus atributos. Dios es amor, luz, santidad y justicia. Conforme a Dios por lo menos concuerda con estos cuatro atributos de Dios. Debemos pastorear a los jóvenes, a los débiles, a los que reinciden conforme a estos cuatro atributos. Entonces seremos buenos pastores.

LLEVAR A CABO EL PASTOREO DE SU REBAÑO

Además del pastoreo llevado a cabo por la función principal de las personas dotadas, Cristo, como Cabeza de la iglesia, también manda a los apóstoles que nombren ancianos (aquellos que vigilan) en todas las iglesias locales para pastorear el rebaño (1 Ti. 3:1-7; 5:17a). La Cabeza de la iglesia dio a muchas personas dotadas para que ejercieran su función al pastorear con miras a la edificación de Su Cuerpo, pero el Cuerpo se manifiesta en las iglesias locales.

El Cuerpo es universal y abstracto, pero las iglesias tienen cierta ubicación y son sustanciales. En las iglesias locales, se necesitan los ancianos como pastores locales. Cristo como Cabeza de la iglesia exhortó a los apóstoles, los pastores universales, a nombrar algunos ancianos locales para que cuidaran de las iglesias localizadas. (Los grupos vitales, págs. 62-63, 65, W. Lee, LSM)

En 1 Pedro 5:2a dice: "Pastoread el rebaño de Dios que está entre vosotros, velando sobre él, no por fuerza, sino voluntariamente, según Dios". Pastorear según Dios significa según la naturaleza, el deseo, el camino y la gloria de Dios, no conforme a la preferencia, el interés y el propósito del hombre. Los ancianos no deben pastorear el rebaño según su propia opinión, conceptos, lo que le gusta o no le gusta. Más bien, deben pastorear según la opción, el deseo, la intención y la preferencia de Dios.

Los ancianos tienen que pastorear a los santos como el rebaño de Dios en conformidad con el pensamiento, el sentir, la voluntad y la opción de Dios. Ellos tienen que pastorear según lo que a Dios le gusta y no le gusta. (The Conclusion of the New Testament, págs. 1845-1846, W. Lee, LSM)

SEGUIR LOS PASOS DEL DIOS TRIUNO PROCESADO AL BUSCAR A LA GENTE CAÍDA Y GANARLA

En este mensaje tengo la carga de que aprendamos de los apóstoles, los ancianos, e incluso del Dios Triuno. Tenemos que seguir los pasos del Dios Triuno procesado, que consisten en buscar a la gente caída y ganarla. Lucas 15 relata que los fariseos y los escribas criticaron al Señor diciendo: Este a los pecadores acoge, y con ellos come" (v. 2). Luego el Señor contó tres parábolas, las cuales revelan el amor salvador del Dios Triuno para con los pecadores (Los grupos vitales, pág. 39, W. Lee, LSM)

Con frecuencia censuramos a otros, exponiendo sus fracasos y defectos. Debemos admitir que por naturaleza tendemos a hablar bien de nosotros y a exponer los defectos de los demás. Así es nuestra manera de ser por nacimiento. No hay necesidad de hablar de los defectos de los demás, pero tal vez simplemente nos guste hacerlo. Muchas veces los hermanos se reúnen y hablan de las debilidades, los defectos y los fracasos de los demás.

He aprendido la lección de temer y temblar al hablar de los defectos de otros. El término legal para esto en el mundo es difamación. ¿Por qué tenemos que hablar de una manera difamatoria? Sin embargo, casi todos hacemos esto. Por la misericordia y la gracia del Señor he aprendido la lección, y por ello es muy difícil que me oigan hablar de los defectos de otros. Siempre que hablo de la debilidad de otros, me siento juzgado y me digo a mí mismo: "¿Acaso yo no tengo faltas?".

Los fariseos y los escribas trajeron una mujer pecaminosa al Señor y le dijeron: "En la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?" (Jn. 8:5). El Señor se inclinó y se puso a escribir en el suelo, lo cual muestra Su humildad. Él no se puso de pie y dijo: "¿Qué es esto? ¿Para qué vienen a mí? ¡Déjenme decirles ciertas cosas! No. El Señor se agachó y se puso a escribir en la tierra.

Es como si dijera: "No hay duda de que ella es una pecadora y la sorprendieron. Pero, ¿estás tú sin pecado?" Ellos le insistieron al Señor que dijera algo, así que les dijo: "El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella" (v. 7). Ante esto, sus conciencias fueron despertadas.

Cada uno, comenzando desde los mayores, los de más experiencia, fueron compungidos. ¿Quién está libre de pecado? Ustedes que hablan de las faltas ¿acaso no tienen faltas? No obstante, según nuestra tendencia innata, tenemos como "pasatiempo" hablar de los demás. ¿Les gustaría sacar a la luz sus propias faltas? Obviamente no. Les gusta esconderlas. (Una exhortación amorosa a los colaboradores, ancianos y los que aman y buscan al Señor, págs. 43-44, W. Lee, LSM)

TENER EL CORAZÓN DE NUESTRO PADRE DIOS QUE NOS AMA Y PERDONA, Y EL ESPÍRITU DE NUESTRO SALVADOR CRISTO, QUE NOS PASTOREA Y BUSCA

Me gusta Lucas 15:1, donde dice: "Se acercaban a Jesús todos los recaudadores de impuestos y pecadores para oírle". Los hombres rectos y justos no se asociaban con Él, pero los recaudadores de impuestos y los pecadores sí. Por eso los fariseos murmuraron y se quejaron de nuevo. Entonces el Señor habló tres parábolas. La primera trata de un pastor que busca una oveja que se perdió. De cien ovejas, se le perdió una; así que fue a buscarla. ¿Por qué fue el Señor a una casa llena de hombres pecadores y deshonestos? Porque entre ellos había una oveja que le pertenecía y había ido a buscarla.

La segunda parábola trata de la mujer que enciende una lámpara y barre la casa para buscar una moneda que perdió. La tercera parábola es la narración del hijo pródigo. Cuando el hijo pródigo regresa, en el camino prepara lo que le va a decir a su padre. Preparó las siguientes palabras: "Padre, he pecado contra el cielo y ante ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros" (vs. 18-19). Mientras caminaba y ensayaba estas palabras, el Padre lo vio. El versículo 20 dice: "Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a compasión, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó afectuosamente".

El hecho de que el padre le viera de lejos no fue una coincidencia. Desde que el hijo se fue de la casa, el padre debe de haber salido todos los días a mirar y a esperar su regreso. No sabemos cuántos días salió a esperarlo. Cuando el padre lo vio, corrió a él. Esto muestra cómo es el corazón del Padre. El padre interrumpió las palabras que el hijo traía preparadas y les dijo a los sirvientes que trajeran el mejor vestido, un anillo, las sandalias y que mataran el becerro gordo.

Un maestro de la Asamblea de los Hermanos me dijo que en toda la Biblia sólo una vez dice que Dios corrió, y fue en este caso, cuando el padre ve regresar al hijo prodigo. Así es el corazón del Padre. Les digo con toda franqueza que nosotros perdimos este espíritu entre los colaboradores, los ancianos y en los grupos vitales. No tenemos el espíritu compasivo que ama al mundo, a las peores personas.

A lo largo de los años he visto a muchas personas buenas, pero muy pocas de ellas permanecieron en el recobro del Señor. Sin embargo, muchos de los que consideramos malos sí permanecen. Al principio yo también clasificaba a las personas y catalogaba a algunas como malas, pero hoy día muchas de ellas aún están aquí. Si la elección dependiera de nuestros conceptos, ¿dónde estaría la elección de Dios? La elección depende de Dios, quien escogió a los Suyos antes de la fundación del mundo.

La Biblia dice que Dios aborreció a Esaú y amó a Jacob. Si fuera decisión nuestra, no hubiésemos escogido a Jacob, ya que era un hombre indeseable. Nosotros habríamos escogido a Esaú, el hombre recto. Aún en el vientre de la madre, Jacob peleaba, y cuando él nació, se asió del talón de su hermano.

Con el tiempo, sus acciones condujeron a Esaú a querer matarlo. Rebeca, su madre, se enteró de esto y envió a Jacob lejos, a la casa de su tío, pero cuando él fue allá, hizo lo mismo; engañó a su tío y obtuvo allí cuatro esposas. Vivió como un bandido. Ninguno de nosotros lo hubiese escogido. Pero la decisión depende de la elección eterna de Dios. Si nosotros perdemos este espíritu, aunque seamos ancianos, colaboradores o servidores, estamos acabados. A esto se debe principalmente que seamos tan estériles y que no hayamos llevado fruto en muchos años.

Recientemente un hermano fue a cuidar a una pareja, pero sin este espíritu. Él los visitó, a lo más diez veces, y se desanimó. Ya que la pareja no tenía deseo de ver a este hermano, él dijo que era inútil seguir visitándolos. Cuando el pastor Yu me visitaba, a mí no me interesaba lo que él me decía sin embargo, él siguió viniendo todas las semanas por tres o cuatro meses. Necesitamos esta misma actitud.

Si condenarnos a alguien, perdemos la posición para cuidarlo. La condenación no nos provoca a que cuidemos a otros. ¿Quién en el género humano es digno de ser amado? A los ojos de Dios, nadie es digno de ser amado; aun así, Dios nos ama; Él ama al mundo. (págs. 28-29, 30, 31-32)

Como he dicho antes, el espíritu de no pastorear ni buscar a otros y de no amar ni perdonar está esparciéndose y predomina en el recobro. Creo que nuestra esterilidad se debe a que no se tiene el corazón amoroso y perdonador del Padre y a que se carece del espíritu de pastoreo y búsqueda del Salvador. Me doy cuenta de que todos trabajan arduamente, pero casi no hay fruto. El Señor dice: "Por el fruto se conoce el árbol" (Mt. 12:33), y nosotros somos un árbol sin fruto.

La esterilidad prevalece en todas partes entre nosotros. Según las estadísticas, un pastor capacitado y amoroso que tal vez no tenga un don particular ni sea elocuente, sino que simplemente visita a las personas y las recibe cuando vienen a su reunión, tendrá un aumento anual del diez por ciento. Sin embargo, nosotros no tenemos ni eso. ¿Pueden ver cuán estériles estamos?

Muchos de ustedes son buenos oradores y conocen las verdades bíblicas más elevadas. Sin embargo, no tenemos fruto, porque carecemos del corazón amoroso y perdonador del Padre, y del espíritu de búsqueda y pastoreo del Hijo...Necesitamos meditar sobre nuestro camino, como dijo Hageo (1:5).

EN CONFORMIDAD CON EL AMOR DE DIOS

Nuestro pastoreo debe estar en conformidad con el amor de Dios para con el linaje humano caído. El linaje humano caído está unido con Satanás para ser su mundo en su sistema, pero Dios tiene un corazón de amor hacia estas personas (Los grupos vitales, pág. 39, 42-43, W. Lee, LSM)

Si recibimos esta clase de comunión, creo que habrá un gran avivamiento en la tierra, no por unos pocos gigantes espirituales, sino por los muchos miembros del Cuerpo de Cristo, al ser ellos pastores que siguen los pasos del Dios Triuno procesado al buscar y ganar a las personas caídas". (pág. 40)

DESPERTAR UNA ATMÓSFERA PARA RESTAURAR A LOS SANTOS QUE SE HAN ENFRIADO

Aunque Hymns, #471 habla de un santo que regresa al Señor, nosotros raramente lo cantamos porque hemos descuidado el asunto de restaurar a los santos que se han enfriado. Escribí este himno al comienzo de la obra en Taiwán porque sentí la necesidad de ayudar a los santos que estaban débiles, descarriados o fríos. Usé este himno para despertar una atmósfera para ayudar a los débiles y restaurar a los descarriados. Cuando llegamos por primera vez a Taiwán, no teníamos una atmósfera de predicar el evangelio, estudiar la verdad e ir en pos del crecimiento en vida. Tampoco teníamos una atmósfera de cuidar a las personas y de servir al Señor. Por ende, sentimos que se necesitaba despertar una atmósfera así.

RECOBRAR A LOS SANTOS QUE SE HAN ENFRIADO

El primer mover de la iglesia tiene que ser para recobrar a los santos que no se han estado reuniendo y a aquellos con quienes hemos perdido el contacto…Estos santos son la cosecha de nuestra labor y ardua obra en el pasado.

Ellos fueron bautizados y llenaron las tarjetas con sus datos. Ellos son los miembros de nuestra familia, pero todos han desaparecido; por consiguiente, tenemos que tomar muy en serio este asunto. Ahora es el tiempo de poner en orden los asuntos de nuestra familia, y lo primero que debemos hacer es buscar a estos santos para traerlos de regreso. Esto es algo que requiere de mucha labor, pero por lo menos dos terceras partes serán recobrados si lo hacemos bien.  (Crucial Words of Loading in the Lord's Recovery, Book 4: The Increase and Spread of the Church, págs. 162, 163-165, W. Lee, LSM)  

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LA VISIÓN Y LA IMPORTANCIA DE LA SIGUIENTE GENERACIÓN EN EL RECOBRO DEL SEÑOR (Parte 2) (Se compartirá el viernes 06 de octubre 2017 en las reuniones de hogar)

LA VISIÓN Y LA IMPORTANCIA DE LA SIGUIENTE GENERACIÓN EN EL RECOBRO DEL SEÑOR (Parte 2)

EL FUTURO DE LA OBRA DEL SEÑOR DEPENDE POR COMPLETO DE LOS JÓVENES

Si leemos toda la Biblia cuidadosamente, descubriremos un hecho palpable: que no es fácil encontrar un caso en el cual Dios haya llamado a un anciano para que hiciera algo nuevo o de gran trascendencia. Esto quizás desanime a los hermanos y hermanas mayores, pero es un hecho innegable. En realidad no encontrarnos ni una sola ocasión en que Dios llamara a una persona de edad avanzada para que hiciera algo nuevo. Aparentemente, Moisés recibió el llamamiento de Dios cuando tenía ochenta años, pero al leer la Biblia minuciosamente nos daremos cuenta de que en realidad Moisés no recibió el llamamiento de Dios por primera vez a la edad de ochenta año: sino que el llamamiento de Dios ya había comenzado en él desde joven.

Si seguimos leyendo, sea de Josué, de Caleb, de Samuel o de David en el Antiguo Testamento, o de los doce discípulos que el Señor Jesús llamó, ninguno de ellos, cuando el Señor lo ganó por primera vez, era de edad avanzada. De hecho, es difícil encontrar un buen ejemplo que muestre que Dios llamara a un hombre de edad avanzada para que emprendiera algo nuevo e importante. Esto es verdad, no sólo en la Biblia, sino en toda la historia de la iglesia. Podríamos decir que casi todos aquellos que Dios usó para comenzar algo nuevo, o que El escogió para cambiar la era, eran jóvenes.

Además, en la Biblia, casi toda obra a la cual Dios llamó a personas jóvenes, era una obra que cambió la era. Dios llamó a Moisés para cambiar una era, y llamó a Josué para cambiar otra era. Obviamente, el llamamiento que Samuel recibió cambió la era. Los profetas, el sacerdocio y el reinado dependían del joven Samuel. Él fue uno de los que verdaderamente cambió la era. Además, podemos ver que Daniel y sus tres amigos eran jóvenes entre los cautivos. Por medio de ellos Dios cambió esa era del cautiverio

Luego, en el Nuevo Testamento, el primero que surgió fue Juan el Bautista. Sabemos que él era un joven llamado por el Señor, pues Dios lo usó en aquella época para cambiar la era. Más adelante, podemos ver a Pablo, un apóstol especialmente usado por Dios. La Biblia dice que él era joven cuando el Señor lo visitó (Hch. 7:58). Todos reconocemos que Pablo fue un hombre que cambió la era. (Cómo guiar a los jóvenes, págs. 3-6, W. Lee, LSM)

Todos los que se encontraban en la etapa inicial del recobro que el Señor hizo de la vida apropiada de iglesia, hace más de cincuenta años, eran jóvenes de unos veinte años. Muy pocos entre ellos tenían más de veinticinco años de edad. La mayoría estaba en la escuela preparatoria o en los primeros años de universidad. (Pláticas con los jóvenes, pág. 8, W. Lee, LSM)

No me atrevería a exagerar en cuanto a esto, pero mi sentir es que la obra que el Señor comenzó entre nosotros en el Oriente hace treinta años, también contenía en gran manera el elemento y la naturaleza de una obra que cambia la era. En ese tiempo, dedicábamos el setenta y ochenta por ciento de nuestros esfuerzos en los jóvenes. En esos dos o tres años, el Señor bendijo ricamente la obra realizada entre los estudiantes universitarios. Él ganó a muchos jóvenes. Espero que con sólo decir esto, los hermanos y hermanas vean la importancia de la obra con los jóvenes. Esto debe crear en nosotros un corazón para apreciar a los hermanos y hermanas jóvenes. (Cómo guiar a los jóvenes, págs. 6, 11-13, W. Lee, LSM)

AYUDAR A LOS CREYENTES JÓVENES

Debemos prestar una atención particular a los jóvenes en nuestra obra en cada localidad. Hoy las organizaciones y filosofías satánicas prestan una atención particular en los jóvenes. ¿No podemos inferir que Dios también les presta atención a los jóvenes? Esto no significa que las almas de las personas mayores no son preciosas a los ojos de Dios, pero sí significa que por causa de la obra de Dios y por el futuro del evangelio, hay más esperanza con los jóvenes. Nuestra obra de evangelio debe poner un énfasis especial en los estudiantes de las escuelas preparatorias y universidades. Debemos emplear y derramar nuestro todo para salvar, cultivar, edificar y guiar a estos jóvenes. (The Collected Works of Watchman Nee, t. 55, pág. 49, LSM)

Los que fueron aptos y listos para tomar la buena tierra, con la excepción de Josué y Caleb, eran todos jóvenes, la segunda generación. Los mayores, los de la primera generación, habían pasado por muchas cosas y habían aprendido muchas lecciones. Sin embargo, ellos no eran aptos para entrar a la tierra. Las lecciones que aprendió la primera generación seguramente llegaron a ser parte de la herencia pasada a la segunda generación. Sus hijos ciertamente heredaron de sus padres todas las lecciones que ellos aprendieron durante los cuarenta años en el desierto. Los más jóvenes, por nacimiento, fueron puestos en una posición de heredar la tradición de su familia y todo lo que sus padres habían experimentado. Creo que los padres les hablaron a sus hijos acerca de sus experiencias en Egipto, en el éxodo de Egipto y en el desierto.

Sin duda, los padres hablaron acerca de cómo fueron cruelmente tratados como esclavos en Egipto, acerca de cómo Dios en Su misericordia envió a Moisés a librarlos de la esclavitud, de cómo ellos guardaron la pascua el día catorce del mes segundo, y acerca de cómo ellos salieron marchando de Egipto y cruzaron el mar Rojo. Los padres tuvieron que haberles explicado a sus hijos que Dios los alimentó con maná y les suplió con el agua que procedió de la roca herida.

Ellos también tuvieron que haberles explicado que aunque ellos sintieron que el maná era detestable, aun así lo apreciaron. La gente no cosechó, pero por cuarenta años recibieron diariamente el suministro celestial de maná. Aún más, los más jóvenes aprendieron acerca de Moisés y acerca de la gran ayuda que él le dio al pueblo de Israel. Al propio Moisés no se le permitió entrar a la buena tierra, pero él aportó muchos factores constructivos al pueblo de Dios. La segunda generación no pasó a través de tantas cosas como lo hizo la primera generación, pero ellos recibieron el beneficio de lo que experimentó la primera generación.

Creo que la generación mayor le contó a la menor acerca de lo que ellos experimentaron, disfrutaron y sufrieron. Este tipo de hablar fue parte de la crianza, o edificación, de la segunda generación. Lo que experimentó la primera generación no fue en vano porque se lo pasó a la segunda. Lo que experimentaron los mayores en realidad no fue eficaz para ellos, sino que fue muy efectivo en edificar a los más jóvenes. Por lo tanto, Dios pudo preparar a más de seiscientos mil hombres de la segunda generación con una rica herencia y un fuerte trasfondo que eran aptos para formar un ejército a fin de pelear junto con Él y para Él.

El recobro ha estado en los Estados Unidos por veintisiete años y ha pasado por muchas cosas. ¿Piensan ustedes que todas estas cosas han sido en vano? Éstas ciertamente no han sido en vano. Estas cosas las están pasando a los más jóvenes en el recobro del Señor, y serán muy efectivas en edificarlos y prepararlos para pelear junto con Dios y para Dios. Los más jóvenes en el recobro del Señor, tienen una rica herencia. Ya que esta herencia se le está pasando a los más jóvenes e incluso está siendo constituida en ellos, tengo la plena certeza de que cuando venga una prueba adicional, habrá un resultado muy positivo. (Life-study of Numbers, págs. 368-369, W. Lee, LSM)

EL GUIAR EN EL CUERPO ACORTA LA JORNADA INDIVIDUAL

Hay una sólida relación entre la jornada espiritual de una persona y el guiar del Espíritu Santo. ¿Por qué se necesita el guiar del Cuerpo? Porque la guía que el Cuerpo nos da puede acortar la jornada espiritual individual. Si un hermano se vale por sí solo, tendría que tropezar por diez años antes de encontrar algo. Pero ahora a través del Cuerpo él puede adquirir lo mismo en una sola noche. Si ese hermano toma el juicio que da el Cuerpo ahorrará mucho tiempo. El uso de la autoridad en la iglesia es con el propósito de disminuir los errores y acortar las jornadas. (Messages Given During the Resumption of Watchman Nee's Ministry, t. 2, pág. 334, Witness Lee, LSM)

Si no hay un grupo de jóvenes que son salvos y que reciben hoy la apropiada ayuda espiritual, ¿cómo podrán ganar la experiencia para ser usados por el Señor en el futuro? Si hoy no hay jóvenes ganados por el Señor, después que nosotros partamos para ir con el Señor, no habrá sucesores. Entonces existirá una brecha. Tenemos que ganar a los jóvenes en la iglesia y en la obra del Señor. Todo el que obra para el Señor con comprensión necesita prestar atención a este asunto. Si lo ve, tendrá en su corazón la carga de amar a los jóvenes sin importar si son buenos o malos. Tener a un joven que no es muy agradable es mejor que no tener a ninguno. Ojalá que todos los hermanos y hermanas amen a los jóvenes por causa del futuro de la iglesia y de la obra del Señor. (Cómo guiar a los jóvenes, págs. 10, 15, W. Lee, LSM)

Jóvenes, les digo esto con el corazón. El recobro del Señor se está extendiendo, y tengo la seguridad de que se extenderá rápidamente. Pero la rapidez con que se extienda depende de las columnas. Creo que habrá iglesias en todas las ciudades importantes de este país, y en todos los países importantes de la tierra. Por esta razón, se necesitan columnas. Espero que ustedes vean eso. Si ustedes lo ven, dirán: "Señor, no puedo negar que me has designado para Tu camino y que he oído Tu palabra actualizada. Me doy cuenta de que debo experimentar a Cristo de manera subjetiva, y que debo ser perfeccionado en la vida de iglesia en Bet-el. Señor, ten misericordia de mí y concédeme la gracia que necesito".

Jóvenes, mi carga es que ustedes se den cuenta de que su responsabilidad es inmensa. Si en los años venideros muchos de ustedes son perfeccionados como aquellos que han llegado a ser columnas, el recobro del Señor se extenderá rápidamente. ¡Cuánto ha hecho el Señor por medio de quienes son ahora columnas! ¿Qué creen ustedes que podría hacer el Señor, si tuviese otros cien hermanos así? La carga que tengo no es simplemente compartir un mensaje. Mi carga es ayudarles a ustedes a ver que hoy en día, todos tenemos la oportunidad dorada de ser perfeccionados para ser columnas. (Estudio-vida de Génesis, págs. 1101-1102, W. Lee, LSM)

DEBEMOS PREPARARNOS EN VARIAS ÁREAS

Ahora, debemos prepararnos en varias áreas. En primer lugar, debemos procurar crecer en nuestra vida espiritual, manteniendo con la debida dedicación una comunión viva con el Señor, consagrándonos por completo a Él y teniendo los tratos apropiados con Él. Esta persona es el Espíritu viviente que mora en nuestro espíritu. Por tanto, podemos tener comunión con Él y ser iluminados, dirigidos y abastecidos personalmente por Él al permitirle regularnos tanto en asuntos grandes como pequeños a fin de que experimentemos el auténtico crecimiento en la vida divina.

En segundo lugar, tenemos que ser equipados con la verdad. Muchas personas se limitan a leer la Biblia como un mero texto en blanco y negro y según su propio entendimiento, con lo cual apenas llegan a conocerla de una manera superficial.

Por un lado, tenemos que leer la palabra ingiriéndola; por otro, tenemos que profundizar en ella a fin de mezclarnos con la palabra de Dios. Podemos considerar que la Versión Recobro del Nuevo Testamento es la cristalización del entendimiento de la revelación divina que los santos de todas partes han recibido en los últimos dos mil años. Por tanto, ahora simplemente podemos abrir la Versión Recobro e, independientemente de qué libro, qué capítulo, qué versículo o frase leamos, encontraremos ciertas notas y explicaciones que nos permitirán entender cabalmente dichas palabras en cuanto las leamos y de inmediato, a medida que los velos que cubren los cielos nos son retirados, veremos con claridad. Tenemos que esforzarnos por profundizar en estas revelaciones y en esta luz al estudiar y orar-leer tales palabras una y otra vez, con lo cual seremos equipados con la verdad.

En tercer lugar, es necesario que un buen carácter sea formado en nosotros. Si bien poseemos cierto carácter innato con el cual Dios nos hizo, nuestro carácter ha sufrido los efectos de la caída y la corrupción, por lo cual somos todavía irresponsables, perezosos, descuidados y desordenados. En 1953, cuando di un entrenamiento en Taipéi, compuse un libro muy breve en el que enumeré treinta rasgos del carácter: ser una persona genuina, exacta, estricta, diligente, amplia, fina y otras cualidades parecidas; hice esto con la esperanza de que pudiésemos cultivar dichas cualidades poco a poco. 

Tenemos que ejercitarnos en cultivar estas treinta cualidades a fin de forjar un carácter que sea útil para el Señor. Tenemos que orar al Señor, pues aunque no poseamos en nosotros mismos la fortaleza requerida para desarrollar tales cualidades, ciertamente el Señor es el suministro abundante en nuestro interior. En Filipenses 4 Pablo dice: "Todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre [...] a esto estad atentos" (v. 8). Todas estas cosas se relacionan con el carácter de una persona. Después, Pablo continúa diciendo: "Todo lo puedo en Aquel que me reviste de poder" (v. 13). Por tanto, todos nosotros podemos forjar un buen carácter en Aquel que nos reviste de poder.

En cuarto lugar, tenemos que obtener una educación superior. En el proceso de recibir una educación debemos aprender algunos idiomas, especialmente el inglés, el cual es el idioma internacional que debemos dominar. Además, tenemos que estudiar la Biblia y entrar en las profundidades de la misma. Para ello, lo mejor sería si aprendemos algo de griego. Cuanto más aprendamos literatura e idiomas, mejor. Debemos estudiar idiomas con cierta profundidad.

En quinto lugar, tenernos que estudiar historia, saber discernir la escena mundial y el curso que sigue este mundo, así como tener en cuenta la condición en que se encuentra nuestro planeta en nuestros días. Tenemos que darle la debida importancia a estas cinco áreas: la vida, la verdad, el carácter, los idiomas y el conocimiento general. Tenemos que darle la debida importancia a estas cinco áreas al mismo tiempo que cumplimos con nuestras responsabilidades cotidianas. El Señor es viviente, y Él, con toda certeza, puede sobrellevar toda responsabilidad en cuanto atañe a nosotros.

Si Taiwán ha de producir quinientos mil hermanos y hermanas para la propagación del evangelio en otras naciones, entonces debemos contar con unos cinco millones de santos en Taiwán a fin de que uno de cada diez santos pueda ser enviado. Oh, el pueblo de Taiwán evangelizando el mundo entero, y los hermanos y hermanas de Taiwán recorriendo palmo a palmo toda la tierra habitada: ¡qué maravillosa perspectiva! ¿A dónde irá usted? ¿A África, América del Sur, América Central, América del Norte, Europa oriental o a Europa occidental? Podemos acudir al Señor en oración y preguntarle: "Oh, Señor, ¿a dónde debo ir?. Que todos nosotros podamos responderle al Señor: "¡Oh Señor, heme aquí, envíame a mí!". (Una vida humana bendita, págs. 61-64, W. Lee, LSM)

Animo a todos los jóvenes a terminar una carrera universitaria. No usen lo espiritual como pretexto para no estudiar. Por el contrario, estudien con más diligencia que los estudiantes que no son creyentes. Hoy en día se necesitan en el recobro del Señor personas cultas. Jóvenes, ustedes deben intentar obtener la mejor educación. Distribuyan su horario cotidiano de esta manera: siete horas y media para dormir, una hora y media para comer, una hora para hacer ejercicio, ocho horas para estudiar y seis horas para las cosas espirituales. Si ustedes usan su energía de esta manera, cuando lleguen a los treinta años, podrán empezar su ministerio como lo hizo el Señor Jesús (Lc. 3:23).

Estudien hasta la edad de treinta años. Si muchos de ustedes emprenden este camino, no nos faltarán edificadores de columnas. No se casen demasiado pronto. No me gusta ver que los hermanos se casen antes de los veinticinco años de edad. No tomen demasiado pronto la carga del matrimonio y los hijos. Más bien usen su tiempo y sus energías para estudiar. Veintiséis años es una buena edad para que los hermanos empiecen a tener hijos. Tampoco me gusta ver que las hermanas se casen antes de los veintidós años. Si las hermanas se casan prematuramente y de inmediato tienen hijos, tendrán demasiada carga, y eso las perjudicará. Sigan el horario que les recomendé hasta que tengan veinticinco años, y entonces observen los resultados. Sin duda esto será muy provechoso para el recobro del Señor.

Sea usted una persona culta, pero no use su educación en los negocios de este mundo. Úsela plenamente para la obra edificadora del Señor. Su vida y su ser no sólo deben ser transformados sino también trasladados. (Estudio-vida de Génesis, págs. 1127, 1128-1129, Witness Lee, LSM)  

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LA VISIÓN Y LA IMPORTANCIA DE LA SIGUIENTE GENERACIÓN EN EL RECOBRO DEL SEÑOR (Parte 1) (Se compartirá el jueves 21 de septiembre 2017 en las reuniones de hogar)

LA VISIÓN Y LA IMPORTANCIA DE LA SIGUIENTE GENERACIÓN EN EL RECOBRO DEL SEÑOR (Parte 1)

DEBEMOS VER LO PRECIOSO QUE SON LOS JÓVENES

En todo lo que hacemos, lo más importante es tener el corazón para ello, de otro modo, no tendremos el deseo de hacer nada, y aun si hacemos algo, lo haremos sin entusiasmo. Por supuesto, esto también se aplica a la obra que se lleva a cabo con los jóvenes. Si desea participar en esta obra, es necesario que los jóvenes le agraden, que uno se preocupe por ellos y que se interese en sus asuntos. Podríamos considerar esto como el "capital" mínimo que se requiere para servir con los jóvenes. Si no sentimos interés por los jóvenes ni tenemos un corazón para ellos, es decir, si hacemos la obra con los jóvenes a regaña dientes, lo que hagamos será inútil.

A veces nuestro corazón surge de nuestra preferencia. Cuando nos gusta cierta actividad, naturalmente tenemos el corazón para hacerla. Otras veces tenemos el corazón Para hacer algo por causa de lo que sabemos de cierta situación. Cuando vemos la importancia y el valor de un asunto, espontáneamente tendremos el corazón para ello. Conforme a lo que observado de la verdadera situación que existe en la  obra con los jóvenes, algunos hermanos y hermanas hacen la obra con los jóvenes motivados por su preferencia; sirven con ellos debido a que sienten una inclinación natural hacia los jóvenes, disfrutan estar con los jóvenes, y vienen a hacer la obra con los jóvenes.

No podemos decir que esto sea incorrecto; de hecho, tenemos que admitir que, no importa cuánta gracia hayamos recibido y cuánta espiritualidad poseamos, seguimos siendo humanos, todavía tenemos una parte que es humana. Pero en cuanto a esto, debemos decir que con tal corazón, servir con los jóvenes por ese motivo, no tiene el peso adecuado. Si realmente queremos servir a los jóvenes y hacerlo de una manera que tenga peso, debemos permitir que Dios abra nuestros ojos a fin de que veamos lo precioso que son los jóvenes y su importancia en las manos de Dios. Si vemos esto, tendremos gran aprecio por esta labor y obtendremos espontáneamente el interés y el motivo para laborar con ellos. (Cómo guiar a los jóvenes, págs. 1-3, Witness Lee, LSM)

EL MOVER DISPENSACIONAL DE DIOS: "AHORA" (AP. 12:10)

Cuando Dios cambia de actitud hacia algún asunto, El da inicio a un mover dispensacional. Cada mover dispensacional introduce una nueva manera en que Dios actúa. Su mover dispensacional más importante se encuentra en Apocalipsis 12. Él quiere acabar con esta era e introducir la era del reino. Su propósito no es general ni ordinario ¿Cómo puede acabar con esta era e introducir una nueva? El debe tener Su instrumento dispensacional. Esto es lo que Dios quiere hacer hoy en día.

LA NECESIDAD DE UN HIJO VARÓN

El arrebatamiento del hijo varón da fin a la era de la iglesia e introduce la era del reino. El hijo varón hace posible que Dios se mueva. Sin el hijo varón y sin el arrebatamiento, Dios no podría dar inicio a un mover dispensacional. No debemos olvidarnos nunca que Dios puede ser limitado. Él espera por el hombre cada vez que se va a mover. El hecho de que Dios ate el cielo se basa en que nosotros atemos en la tierra; que Dios desate en el cielo se basa en que nosotros desatemos en la tierra. Todo depende de la iglesia.

Dios desea que los seres creados se encarguen de los seres creados que han caído. Conforme a Su propósito, toda la iglesia debería encargarse de Satanás; no obstante, la iglesia ha fracasado. Por consiguiente, los vencedores deben levantarse. El propósito de Dios se cumple en los vencedores porque ellos obran con Él. Podemos ver el principio de los vencedores en toda la Palabra de Dios. Dios siempre se vale de un grupo de vencedores para llevar a cabo un mover dispensacional.

¿Estamos al final de la era? Si estamos, el reino empezará pronto. Si un mover dispensacional está cercano, Dios necesitará un instrumento. La obra general ya no es apropiada. Los hijos de Dios carecen de visión; no ven la gravedad y la urgencia de la situación. Ahora [en Apocalipsis 12:10] es un asunto de dispensación. Ser un buen siervo del Señor ya no es suficiente, no es de gran uso para Dios. Por favor, observe que no estamos diciendo que no tiene ninguna utilidad. ¿Qué estamos haciendo para cerrar esta dispensación? ¿Qué estamos haciendo para introducir la próxima era? Este tiempo es especial; por lo tanto, se necesitan cristianos especiales que hagan una obra especial.

Hoy en día Dios está esperando al hijo varón. El arrebatamiento es lo único que puede precipitar los acontecimientos mencionados en Apocalipsis 12:10. Dios tiene un orden, y Él obra conforme a este orden. Sus ojos han dejado la iglesia y ahora están en el reino. Un vencedor obra conforme al principio del Cuerpo. El principio del Cuerpo anula el sectarismo y el individualismo. Después del arrebatamiento la mujer será perseguida durante tres años y medio. Entre sus hijos muchos pasarán por la tribulación, pero Dios los preservará. Ser un vencedor no es primordialmente para que nos escapemos de la tribulación. Necesitamos ver cuál es el valor que tiene el arrebatamiento para el Señor, y no para nosotros mismos.

El mover dispensacional en el cual participa el hijo varón es el más importante, porque quita el poder del hombre y el poder del diablo, e introduce el reino. Vivimos en un tiempo privilegiado; podemos hacer lo máximo para Dios. La luz nos mostrará el camino, pero la fuerza y el poder nos permitirán seguir el camino. Se debe pagar un precio alto para ser útiles ahora. (La iglesia gloriosa, págs. 157-158, 160-161, Watchman Nee, LSM)

DIOS EXPRESAMENTE USA A JÓVENES PARA CAMBIAR LA ERA

Debemos darnos cuenta de que muchas veces Dios hace algo en la tierra con el propósito de cambiar la era. Cuando Dios obra en la tierra, lo hace de era en era. La razón por la cual hay muchos cambios de era en la obra de Dios, se debe a que los hombres que Él usa en una era frecuentemente caen y no consiguen alcanzar la meta fijada por Dios. Esto obliga a Dios a cambiar la era, es decir, a tener un nuevo comienzo en una nueva era en la que Él pueda realizar aquello que se propuso.

Podemos ver muchos casos en el Antiguo Testamento. Dios introducía una nueva era al hacer algo a través de ciertas personas durante un período determinado. Sin embargo, debido a la degradación del hombre, esa era pronto se convertía en una era caída y degradada. Con el tiempo se degradaba a tal grado que Dios no podía seguir adelante por medio del hombre y ya no podía hacer nada más en la tierra. Como consecuencia, Dios tenía que introducir una nueva era y sólo así podía continuar Su obra Desafortunadamente, no pasaba mucho tiempo antes que la siguiente era se degradan nuevamente. Una vez más, Dios no podía obrar, y como resultado, tenía que introducir otra era.

Al leer el Antiguo Testamento, uno se da cuenta de que una nueva era venía después de la anterior y se había degradado; o sea, una era surgía sólo para desaparecer de nuevo. Después venía otra, pero también volvía a fracasar una vez más. Me gustaría que se dieran cuenta de que la obra que Dios hace para cambiar la era, la hace siempre a través de hombres. Antes que se introduzca una nueva era, siempre hay hombres de la era anterior que Dios usa específicamente para cambiar la era. Y cada vez que Dios lleva a cabo un cambio de era, Él, expresamente, usa a jóvenes. Los dos ejemplos más obvios son Samuel y Daniel. (Hombres que cambian la era, págs. 7-8, Witness Lee, LSM)

Durante estos años, entre algunas iglesias, a menudo les he encargado enfáticamente a los hermanos y hermanas que ellos tienen que cuidar de los jóvenes. Debido a que di énfasis a este punto, hice que los de mayor edad se sintiesen incómodos. A veces, algunos de ellos decían: "¡El hermano Lee está simplemente haciendo que los jóvenes se rebelen!". Hoy día hablo delante del Señor. La razón por la cual animo a los jóvenes a propósito es que me doy cuenta con claridad de una cosa: que si una iglesia no puede levantar a los jóvenes, esa iglesia no tiene futuro.

Si una iglesia local que se ha estado reuniendo por años no puede criar nuevos para que sirvan al Señor, será como una pareja que se ha casado por muchos años pero que no tiene hijos. Cuando esta pareja envejezca, ¿que pasará con la familia? Esta es la razón por la que concluyo que debemos tener jóvenes a cualquier costo. La iglesia necesita la segunda generación. El futuro de la iglesia depende de los jóvenes. (Elders' Management of the Church, págs. 108-109, Witness Lee, LSM)

Por causa del futuro de la obra del Señor, pido a los de edad avanzada que oren mucho por los jóvenes. El futuro de la obra y la utilidad en el futuro sin lugar a dudas, recae en los jóvenes. Desde el punto de vista de salvar almas, debemos tratar igualmente a jóvenes y a viejos; pero desde el punto de vista del futuro de la obra, debemos enfocar nuestros mayores esfuerzos en los jóvenes. Si la iglesia o la obra no gana a los jóvenes para el Señor, llegaremos a ser como una familia de viejos sin hijos: un abuelo de ochenta y cinco años, un padre de sesenta años y un hijo de aproximadamente cuarenta. En tal caso, no hay jóvenes bajo el cuidado de los mayores, ni tampoco llantos ni gritos de niños; al contrario, todos se comportan correctamente. Esta es una situación anormal.

Si ustedes ven a una multitud de jóvenes cuando visitan cierta iglesia, deben alabar al Señor porque la iglesia tiene futuro. No necesitan saber si esos jóvenes son buenos o malos; pues de la misma manera que en una familia, no importa cuán traviesos sean los niños, es mejor tenerlos que no tenerlos. Si no hay niños, la familia no tiene esperanza alguna. Algunos niños que hoy no son agradables, mañana podrán ser agradables. Siempre hay esperanza. (Cómo guiar a los jóvenes, págs. 13-15, W. Lee, LSM)

El futuro del recobro del Señor es muy prometedor. Al presente, en el recobro del Señor en los Estados Unidos hay por los menos siete mil santos buscadores. En los próximos diez años, muchos de nuestros hijos llegarán a ser miembros de la iglesia. Cuando algunos de ellos lleguen a los veinte años, ellos serán muy útiles al Señor. Por ejemplo, el hermano Nee fue levantado por el Señor cuando él tenía sólo diecinueve años de edad. (Estudio-vida de 1 Pedro, pág. 312, Witness Lee, LSM)

IR A LOS JÓVENES

Ahora deseamos hablar respecto a cómo ganar a los jóvenes. Cada iglesia debe ir a donde están los jóvenes. En cualquier campo, el futuro está con los jóvenes. Si una industria o escuela no gana a los jóvenes, esa industria o escuela no tendrá futuro. Esta generación es la generación de los jóvenes. Sin embargo, con esto no quiero decir que no apreciemos a los que tienen más edad. (El Espíritu y el Cuerpo, pág. 117, Witness Lee, LSM)

Me doy cuenta de que el futuro del recobro está con los jóvenes, y sin duda, para la propagación del recobro en este país y a otros lugares, el Señor se valdrá principalmente de ellos. (Estudio-vida de Efesios, pág. 592, Witness Lee, LSM)

Nuestros niños son semillas del evangelio. Desde que tienen cinco añitos de edad, empezamos a escribir en ellos, le damos una educación espiritual; entonces los esparcimos en las escuelas. Luego laboramos con ellos allí. Les ayudamos a orar por sus amigos, a hacer una lista con los nombres de algunos de ellos. Les preguntamos al lado de quién se sientan en clase, quienes son sus amigos; los niños siempre hacen amigos y todos sus amigos necesitan al Señor. A nuestros niños les preocupan sus amigos, ellos simplemente ¡No saben qué hacer! Necesitamos ayudarles.

Haga una lista con los nombres. Entonces diga a sus hijos que mencionen sus nombres cada vez que invoquen, cada vez que piense en ellos menciónenlos a Dios por su nombre. ¿Creen ustedes que el Señor no contestará sus oraciones? No les diga sus hijos que prediquen el evangelio simplemente, ellos no saben cómo hacerlo, pero los pueden traer a nosotros, a nuestras casas.

Nunca hicimos esto antes, nunca laboramos de esta manera. ¿Sabe lo que hacemos siempre? Siempre tomamos una posición a la defensiva…Oh, no vayas al mundo, no vayas a ver películas, no tengas novio, no escuches música rock, no veas televisión, no hagas esto, no vayas allá, eso no es bueno, siempre a la defensiva, tratando de agarrarlos. Mientras los estamos agarrando, uno por uno Satanás los estaba sacando y llevándoselos. Debemos decir ¡Ya es suficiente! Ahora necesitamos que el reino de Satanás sufra pérdida. ¡Él está atacando a nuestros jóvenes!, necesitamos usar a nuestros jóvenes para saquear su casa.

Santos, en los próximos diez años, necesitamos tener un cambio, empezando por los más jóvenes entre nosotros, necesitamos moldearlos y darles forma, y escribir en ellos con mucha oración y mucho amor, y entonces los enviamos a la escuela como semillas del evangelio.

Tan pronto como alguien cree en el Señor, éste debe confesar al Señor delante de los hombres; si éste no puede hablar cuando todavía es joven, probablemente no podrá hacerlo cuando crezca. Tan pronto  crees en el Señor, debes confesar al Señor públicamente e inmediatamente, si usted no confiesa al comienzo de su vida cristiana, probablemente usted no confesará más tarde. Debes dejar que las demás personas conozcan que eres para el Señor, ¡Soy para el Señor! esto va a resolver muchas dificultades y muchas tentaciones.

Si usted simplemente pone la palabra fuera, como un letrero, ¡Soy para el Señor! usted no será invitado a tantas cosas. Pero vemos a nuestros jóvenes y pensamos: nuestros jóvenes no pueden predicar como semillas, mira nuestros jóvenes no aman al Señor tanto, ellos están como en el mundo, ellos no tienen un corazón para esto. Así que, no los ayudamos. Al principio de su vida cristiana no los animamos. Después, unos años más tarde, ellos están un poco muertos y un poco más en el mundo y ahora ellos no pueden predicar el evangelio. El problema fue que esperamos y luego pasaron diez años, ellos nunca predicaron el evangelio. Perdimos una década de su utilidad. Ellos no funcionaron.

Hermanos ¡Ellos tienen una función! ¡Ellos tienen una porción en la vida de iglesia!, ¡Ellos tienen sus amigos! Nosotros no tenemos ese tipo de amigos, ellos nos necesitan a nosotros y nosotros les necesitamos a ellos. Su punto no es tanto con predicar el evangelio, sino que confiesen al Señor: ¡Soy para el Señor!, inmediatamente los que empezaron a hacer esto, cambió todo en su vida cristiana porque pusieron el letrero en su frente. (Extracto del mje 1 Conocer la era y levantar la próxima generación como “semillas del evangelio”, Conferencia en Paraguay, Tom Goetz)

Si a partir de hoy en adelante dedicamos nuestros esfuerzos a la obra del evangelio con niños de seis a doce años de edad, al cabo de diez o doce años, ellos serán los que se levanten para asumir la responsabilidad en el servicio de la iglesia. Esta manera de laborar parece ser muy lenta, pero en realidad es muy rápida, y además es muy provechosa. (pág. 143)

Debemos realizar la obra con los niños de una manera muy seria, por cuanto los niños son el futuro de la iglesia. Podríamos considerar predicar el evangelio primero a los niños. (La verdad, la vida, la iglesia y el evangelio, las cuatro grandes columnas del recobro del Señor, pág. 105, W. Lee, LSM)

Hoy en día varios hermanos jóvenes son ancianos en varios salones. En 1949, cuando comenzamos la obra en Taiwán, los padres de estos hermanos aún no estaban casados. Nosotros los casamos. Treinta años después, sus hijos han crecido y están sirviendo en la iglesia, y tienen responsabilidades importantes. De la misma manera, cuando estuve en las Filipinas el noviembre pasado, me sorprendí grandemente que una generación nueva ha reemplazado a la generación anterior; se ha levantado una generación más joven. Los colaboradores, los ancianos y mis traductores eran hermanos jóvenes que nacieron después de 1950. Esta situación demuestra que la obra con los niños es muy importante. (Crucial Words of Leading in the Lord's Recovery, Book 5: Concerning Various Aspects of Church Service, pág. 83, W. Lee, LSM)

El hermano Lee consideraba que los jóvenes adultos que trabajan, aquellos que están entre los veinticinco y cuarenta años de edad son la espina dorsal de la iglesia. Ellos son la fortaleza de la iglesia. En algún lugar habló de la espina dorsal. Si el Señor tarda en Su regreso veinte o treinta años, ¿Quién será la espina dorsal de la iglesia? Serán los que tienen cinco o diez años hoy. Esto puede que sea difícil que lo entendamos.

Cuando vine al recobro del Señor, comencé a servir con los del tercer ciclo y ya han pasado como 40 años. Algunos de estos hermanos son ancianos en las iglesias. El tiempo pasa rápido y antes de que nos demos cuenta, los niños ya han crecido. Ellos no son para esta era, son para la edificación del arca. Todos nuestros niños deben entrar en el arca. Somos la familia de Noé por toda la tierra. (Extracto del mje. 1 Conocer la era y levantar la próxima generación como “semillas del evangelio”, Conferencia en Paraguay, Tom Goetz)  

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TENER EL AUMENTO DE LA IGLESIA TAMBIÉN POR MEDIO DE LA OBRA CON LOS NIÑOS (PARTE 3) (Se compartirá el jueves 21 de septiembre 2017 en las reuniones de hogar)

Tener el aumento de la iglesia también por medio de la obra con los niños (Parte 3)

Hay muchas maneras para obtener el aumento de la iglesia, como predicar el evangelio, o la obra en los recintos universitarios, las cuales son muy importantes. Todos necesitamos predicar el evangelio a nuestros vecinos, a nuestros parientes, a toda persona. Pero en este mensaje queremos ver que también podemos hacerlo a través de los niños. La razón por la que tenemos este mensaje es que la mayoría de las veces no pensamos que podemos hacerlo a través de los niños. Siempre pensamos que debemos ir a las carreteras, a las universidades, para predicar el evangelio allá, pero descuidamos nuestros propios hijos; olvidamos que ahí está esta persona que el Señor ha encomendado en nuestras manos, y que debemos cuidarla y asegurarnos que crea en el Señor y sea traída hacia dentro de la vida de iglesia.

Estamos aquí no solo para salvar almas, estamos aquí para traer materiales del monte del Líbano para poder edificar el templo en Jerusalén. Así que podemos tener el incremento de la iglesia de muchas maneras, pero también debemos recordar que lo podemos realizar a través de los niños.

Solo quiero decir esto hermanos para que estemos completamente convencidos que cuando el hermano Lee dijo que la obra con los niños es la manera más eficiente de ganar el incremento, nosotros lo creamos. Que verdaderamente lo creamos. Porque el hermano Lee pasó por muchas diferentes situaciones, y cuando él decía algo como esto, es porque esto tenía mucho significado de trasfondo.

Una vez estaba leyendo en Lucas 18:16-17 donde dice: Más Jesús llamándolos les dijo: “dejad a los niños venid a Mí y no se lo impidáis porque de los tales es el reino de Dios, de cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él”

Una vez, orando-leyendo estos versículos, fui muy tocado por el Señor. Cuando hablamos de los niños debemos darnos cuenta de que esta pequeña historia narrada en los evangelios debe ser una muy buena advertencia para nosotros. Aquí los que están impidiéndole a los niños venir al Señor, son de hecho los servidores a tiempo completo; eran los discípulos que habían dejado sus trabajos para seguir al Señor y eran ellos quienes impedían a los niños venir al Señor. Así que el Señor tuvo que hablarles estas palabras a ellos: dejad a los pequeños niños venid a mí y no se los impidáis.

¿Estamos nosotros impidiéndoles a nuestros propios hijos o a los hijos de los hermanos venir al Señor? Si estamos haciendo esto, no estamos haciendo nada bueno para el reino, porque dice: de los tales es el reino de Dios. Al impedir a los niños, usted está impidiendo el reino porque estos niños son el reino de Dios. Así que cuando hablamos de los niños, espero que estemos muy claros en cuanto a cuál debe ser nuestra actitud y que no les impidamos venir.

Hay muchas maneras en las cuales les podemos impedirles venir; por ejemplo, si nosotros amamos el mundo, esto también les impedirá a ellos venir al Señor porque ellos ven lo que usted es. Si usted no toma las reuniones como algo importante, entones ellos verán que la reunión no es algo tan importante y usted los estará impidiendo venir al Señor. Si en el hogar usted nunca ora, nunca toca al Señor, nunca lee la Biblia, ellos crecerán pensando que eso es lo normal, y eso también les impedirá venir al Señor. Así que por un lado estamos hablando de cuidar a nuestros hijos, y la mejor manera de cuidar de ellos es ser un modelo apropiado, para que ellos puedan venir al Señor. (Extracto del mje 3 Conferencia en cuanto al perfeccionamiento de la obra con los niños, Octubre 2011, DIAMOND BAR, CA, Albert Lim)

Cuando comenzamos la obra en Taiwán, también comenzamos la obra con los niños, debido a que el número de niños entre nosotros estaba aumentando. Este también es el principio que usamos en los Estados Unidos. Allí la obra con los niños es más importante que cualquier otro trabajo.

Cuando regresé a Taipéi en 1965, vi que había un buen número de niños. De acuerdo a los hermanos, había cerca de cuatro mil niños en las reuniones entre 1966 y 1967. Sin embargo, actualmente no hay más de quinientos niños en los veinte salones de la iglesia en Taipéi. Esta situación se puede comparar con la puesta del sol. Por esta razón, frecuentemente les recordé a los hermanos que prestaran atención al trabajo con los niños.

Por experiencia, sentimos que la obra con los niños es muy importante Esta obra no debe ser simplemente una guardería infantil para que los santos vengan a las reuniones. Debido a sus circunstancias los santos sí necesitan traer a sus hijos a la reunión, y sí hay necesidad de cuidar a los niños de los santos. Sin embargo, la obra con los niños tiene otra función y esta es: cultivar y nutrir a nuestra próxima generación. Esto merece que lo consideremos y examinemos cuidadosamente.

Hoy en día varios hermanos jóvenes son ancianos en varios salones. En 1949, cuando comenzamos la obra en Taiwán, los padres de estos hermanos aún no estaban casados. Nosotros los casamos. Treinta años después, sus hijos han crecido y están sirviendo en la iglesia, y tienen responsabilidades importantes. Asimismo, cuando estuve en las Filipinas el noviembre pasado, me sorprendí grandemente que una generación nueva ha reemplazado a la generación anterior; se ha levantado una generación más joven. Los colaboradores, los ancianos y mis traductores eran hermanos jóvenes que nacieron después del 1950. Esta situación demuestra que la obra con los niños es muy importante.

Los niños llegan a ser semillas del evangelio en sus escuelas

Dios ordenó que el hombre fuera fructífero, se multiplicara y llenara la tierra (Gn. 1:28). Así que, el hombre se ha multiplicado, pero ¿cómo criamos a nuestros hijos? Hacen muchos años no sabíamos que los niños podían ser un gran potencial para el evangelio. Le dimos mucho énfasis a la predicación del evangelio, pero descuidamos el hecho de que los niños también podían ser fruto del evangelio.

Cuando nos dimos cuenta de que también los niños se pueden considerar fruto del evangelio, tuve comunión con los hermanos, pidiéndoles que trabajaran con la meta de tener diez mil niños en Taipéi. Si nosotros lo hubiéramos llevado a cabo en aquel tiempo y hubiéramos contactado a diez mil niños, hoy la mayoría de ellos serían hermanos y hermanas adultos. No podemos garantizar que cada niño hubiera sido salvo, pero por lo menos un ochenta por ciento de los niños se hubiera salvado. Esto equivaldría a ocho mil niños.

Además de esto, los diez mil niños no era un número fijo. Cada año se nos hubieran añadido niños nuevos. Cuando los niños son salvos, se convierten en nuestros hermanos y hermanas jóvenes. Después que se gradúan de la escuela primaria, ellos se convierten en semillas del evangelio en la escuela intermedia. Cuando laboramos en las escuelas ellos vienen a ser nuestros ayudantes desde adentro, Y traerán a sus compañeros de clases. De esta manera será más fácil trabajar en las escuelas intermedias.

Ser cultivados espiritualmente en la iglesia

Supongan que se comienza a cultivar estos niños en la reunión de niños desde que tienen seis años, y son salvos. Se seguirán cultivando por los tres años de escuela intermedia, los tres años de escuela preparatoria y los cuatro años de universidad. En total, recibirán dieciséis años de educación espiritual y de ser cultivados espiritualmente. Mientras que reciben dieciséis años de educación secular, también reciben dieciséis años de cultivo espiritual en la iglesia. ¡Qué valioso es esto!

Después que se gradúen de la universidad, este grupo de hermanos y hermanas jóvenes no deben tener prisa por encontrar un trabajo. En lugar de ello, deben quedarse en la iglesia y recibir dos años de entrenamiento a tiempo completo. Durante el entrenamiento emplearán la mitad del tiempo en aprender la verdad y buscar el crecimiento en vida y la otra mitad de su tiempo en aprender a servir en coordinación con la iglesia. Después de dos años ellos sabrán si el Señor los está guiando a servir a tiempo completo por el resto de sus vidas.

Puede ser que una décima parte de ellos sigan y sirvan a tiempo completo y los demás se irán a trabajar. No importa qué hagan, estos santos habrán recibido dieciséis años de educación espiritual junto con dos años de entrenamiento de tiempo completo. Cuando entren en la sociedad, serán diferentes a las demás personas. Tal cultivo es valioso. No sólo es de gran ayuda a la obra del Señor, sino que también es de beneficio para la sociedad, las personas y el país. Los niños traen a las familias. Además, la obra con los niños tiene otra función, la cual es ganar a las familias de los niños.

A los niños les gusta hacer amigos. Les es especialmente fácil a los niños entre seis y doce años hacer amigos, y ellos escuchan a sus amigos. Por lo tanto, es fácil que un niño guíe a otro niño. Cuando los niños cantan himnos juntos, el evangelio opera y se propaga de un niño a otro. Sin embargo, nuestro propósito no está enfocado sólo en los niños, sino aún más, por medio de los niños, queremos alcanzar a sus padres y hermanos.

También podemos contactar a los padres de los niños y predicarles el evangelio a ellos y a sus familiares. Este es el principio de nuestra obra evangélica. Cuanto más personas contactemos, mejor. De esta manera, después de algún tiempo espontáneamente habrá cierto resultado. Creemos que de diez niños que cuidemos, tres o cuatro serán salvos. Puede que no se salven ahora, pero más tarde en sus vidas ellos recordarán algo y regresarán a la iglesia. A éstos les será más fácil ser salvos.

Tener muchas maneras

Las familias con niños pueden tomar la iniciativa de abrir sus hogares y pedir a sus hijos que inviten a otros niños del vecindario. Los niños pueden mirar videos de reuniones de niños, cantar canciones para niños o escuchar una historia. Esta es la manera de tener una reunión de niños cada semana. Nosotros tenemos unos quinientos cincuenta niños entre nosotros. Los niños entre las edades de seis y doce años provienen de unas cuatrocientas familias. Si cada una de las cuatrocientas familias abre su hogar para tener una reunión de niños con diez niños, habría cuatro mil niños reuniéndose en cuatrocientas casas.

Si incluimos los hogares de los santos que no tienen niños, pero que están dispuestos a abrir sus casas, será fácil alcanzar un total de diez mil niños. Esta es una de las muchas maneras que podemos usar para predicar el evangelio. Esta es también la manera de ganar algo a largo plazo. Esperamos que toda la iglesia escuche esta comunión y actúe. El local de reunión también tiene su uso, pero es principalmente como guardería infantil. No podremos separar a los niños en grupos más pequeños, por la falta de salones y maestros.

Cuando los santos vienen a una reunión, sus niños pueden ver un video, pueden cantar y ser cultivados espiritualmente. Tener diferentes horas de reunión Además, sería mejor tener las reuniones de los niños a diferentes horas. El horario debe ser flexible. Las reuniones no tienen que ser el día del Señor. El sábado en la tarde también es un buen tiempo. Debemos usar el tiempo cuando los niños no están en la escuela para tener las reuniones de los niños.

SE NECESITA LA ORACIÓN DE LOS SANTOS Y SU COORDINACIÓN

Las reuniones de los niños deben ser en muchos lugares, a diferentes horas y deben usar diferentes métodos. Más aún, los maestros deben tener una meta. Estamos tomando este camino para nutrir a nuestros niños y ganar a muchos más niños, con el fin de predicar el evangelio a sus familias incrédulas. Esperamos que todos los santos oren respecto a esto y no lo tomen de una manera liviana.

Especialmente, esperamos que las hermanas de más edad puedan abrir sus hogares y reunir a algunos niños para tener reuniones de niños una vez a la semana. No debe ser muy difícil. Habrá resultados. Esto requiere la cooperación de cada uno.

ASUNTOS CRUCIALES

La manera de llevar a cabo la obra con los niños depende de los hermanos que toman la delantera en la obra con los niños. Ellos deben determinar cómo contactar los hogares abiertos y cómo guiar a los santos a recibir la carga y ser fieles a ella. Si se puede abrir cada hogar para invitar a los niños, tendremos suficientes lugares de reunión y recursos. Además, si se designan algunos santos para preparar el material de enseñanza los santos no necesitarían laborar mucho. Nosotros podemos dar algunos principios relacionados al trabajo con los niños, pero depende de los santos el llevarlo a cabo.

Además, los ancianos deben promover este asunto. Si somos diligentes, ganaremos muchas personas año tras año. La obra con los niños llegará a ser una fuente de aumento. Vale la pena que los ancianos promuevan la obra con los niños. No debemos hacer ningún arreglo especial para buscar maestros para las reuniones de los niños en el local de reunión. En lugar de ello, debernos buscar a varios hermanos y hermanas jóvenes que se reúnen regularmente, para que sean los maestros. Se puede reunir a niños de varias edades en un salón y dos o tres santos jóvenes les pueden contar historias, cantar con ellos o dejar que vean un video. Esta clase de servicio no requiere de muchos recursos humanos Los santos que están entre las edades de veinte y treinta pueden cuidar de los niños.

A fin de alcanzar la meta de tener un número más grande de niños, debemos movilizar a toda la iglesia. Todos los santos deben funcionar para que esto prospere. Debemos preparar el material para la reunión de los niños. No debemos tener reuniones de niños sin la debida preparación. Los hermanos que toman la delantera en la obra con los niños deben escribir y compilar el material. Ellos deben orar mucho y tener mucha comunión a fin de conocer el contenido y escribir el plan de las lecciones. Debemos preparar el material, pero los santos pueden decidir cómo usarlo mejor. Las reuniones no deben ser monótonas; éstas se pueden conducir de varias maneras. (Crucial Words of Leading in the Lord's Recovery, Book 5: Concerning Various Aspects of Church Service, págs. 81-90, Witness Lee, LSM)

Otra cosa que el hermano Lee dijo que me impresionó mucho fue uno de los últimos consejos que dio a los ancianos en la iglesia en Anaheim. En ese tiempo el hermano Lee estaba muy enfermo y sabíamos que partiría pronto. Los hermanos estaban muy desesperados tratando de ver cómo ir adelante, ya que en el pasado nunca tuvimos necesidad de coordinar los unos con los otros; lo único que teníamos que hacer era ir con el hermano Lee y él coordinaba por todos nosotros. Pero ahora que el hermano estaba por partir, teníamos que empezar a coordinar unos con otros, lo cual nos asustaba, así que decidimos ir a la montaña y orar de rodillas, por tres días, pidiendo al Señor que nos mostrara cómo ir adelante a partir de ese momento. Entonces antes de ir fuimos con el hermano Lee y le pedimos un consejo acerca de algo que pudiéramos orar, y él nos dio tres oraciones, que creo que algunos de ustedes saben:

1.- Ustedes tienen que amarse unos a otros.

2.- Sus esposas tienen que amarse unas a otras (lo cual es el segundo nivel).

3.- Ustedes necesitan amar a los hijos de los demás (dijo que hacer esto es la manera más efectiva de que lleváramos a cabo la vida de la iglesia).

Esto nos tocó mucho y a partir de entonces hemos experimentado mucho acerca de esto. Por ejemplo mis hijos han recibido mucha ayuda de otros colaboradores; yo puedo decirles muchas cosas a mis hijos y no son tocados, pero cuando viene otro colaborador con un corazón amoroso les dice algo, esto los toca mucho.

Por ejemplo, cuando mi hijo empezó a trabajar yo le dije que necesitaba ofrendar al Señor, asegurarse de ofrendar mínimo el 10%. Le dije: “Lo mejor es que tu justicia supere a la de los fariseos, así que tal vez debas ofrendar por lo menos 15%, y tal vez un poco más”. Le hablé de esta manera, muy estricto. Le contaba la historia del señor de Colgate, el que manufactura la pasta de dientes. El empezó dándole el 15% al Señor y al final de su vida le ofrecía más del 90% y solo se quedaba con cerca del 10%. Esta era una vida a la inversa. Si queremos seguir al Señor esta es una muy buena manera comenzar, así que les decía a mis hijos que ellos también podían hacer esto. Pero parece que lo que usted mismo les dice no llega a ningún lado. Usted puede hablar y hablar y no está seguro si ellos lo están escuchando o no. ¿Han tenido esta experiencia? Que usted habla y habla y ellos están: “sí, sí, aha…”. Y al final no estaba seguro si me habían escuchado o no.

Un día mi hijo me dijo: “Oh, tal hermano vino a verme. Cuando escuchó que había tenido un acenso en mi trabajo, él voló de otro país para tener una comida conmigo, y me dijo que lo único que quería decirme es que yo tenía que honrar al Señor; que tal trabajo y tal acenso, eran para el Señor así que necesitaba dar al Señor y ofrendar al Señor”. Hermanos, él fue tan tocado en esa única comida. Yo se lo había dicho toda mi vida y no fue tocado por mí. Es por esto necesitamos amar a los hijos, los unos de los otros. Por un lado oramos por nuestros hijos y por otro lado oramos por nuestros colaboradores y por sus hijos. Nos interesamos y preocupamos genuinamente por sus hijos. (Extracto del mje 3, Conferencia en cuanto al perfeccionamiento de la obra con los niños, Octubre 2011, DIAMOND BAR, CA, Albert Lim)

 

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TENER EL AUMENTO DE LA IGLESIA TAMBIÉN POR MEDIO DE LA OBRA CON LOS NIÑOS (PARTE 2) (Se compartirá el jueves 14 de septiembre 2017 en las reuniones de hogar)

Tener el aumento de la iglesia también por medio de la obra con los niños (Parte 2)

Hay un efecto tremendo de multiplicación para la propagación del recobro del Señor que si no lo desarrollamos, lo vamos a lamentar. Si el hermano Lee estuviera aquí, posiblemente diría: “Saben, en 1972 yo estaba en Taipéi y le dije a los hermanos: “¡Hermanos tienen diez mil niños, cuídenlos! ¡Estos diez mil niños pueden ser la clave para ganar a toda la isla! Pero, ¿saben qué? Nada sucedió y diez años después había cuatro mil niños. Entonces, ¿qué pasó con los hermanos?” Bueno, esto es parte de la historia que tenemos, así que aprendemos de ella.

Ahora estamos aquí. No queremos que el hermano Tom regrese en quince años y nos diga: “Hermanos, ¿recuerdan que teníamos cien niños y les dije que los cuidáramos? Ya podríamos tener diez mil y ahora solo tenemos diez....” Pero bueno, si el hermano Lee estuviera aquí tal vez haría ciertas matemáticas… Por ejemplo, digamos que tienen 100 santos en San Bernardino, y de igual manera todos consideremos que en nuestra localidad hubiera 100 santos. Y además de estos 100, digamos que hay cincuenta niños, los cuales pertenecen a 25 familias. Sería un promedio de dos niños por familia. Entonces tendríamos 25 familias viviendo en 25 hogares. Como veremos en el bosquejo posteriormente, es un gran asunto de la obra con los niños expandir dicha obra para que no sea solo en el salón de reunión sino más bien principalmente en los hogares.

Entonces tenemos veinticinco hogares con 2 niños cada uno. Y digamos que en esta familia, el papá, la mamá y dos niños dicen: “¿Qué tal si el viernes en la tarde tomamos entre 45 minutos y una hora para invitar a algunos niños del vecindario y comemos galletas y cantamos con ellos? ¿Qué tal?” Y entonces dicen: “¡Claro, hagámoslo!” Entonces digamos que las 25 familias hacen esto y cada niño trae dos amigos del vecindario a su hogar. ¿Acaso suena esto difícil? La mayoría de niños pueden traer uno o dos amigos, así que digamos que cada uno invita a dos niños para tener una reunión de niños del vecindario con seis niños. Esto resultaría muy dulce y muy fácil de manejar. En seis meses tendríamos, además de sus 50 niños, 100 niños más.

Ahora pensemos que de estos 100 niños, 1 de cada 4 es capaz de afectar positivamente a su familia. Y si cada familia tiene en promedio 4 personas, tendríamos 25 por 4= 100. Recordemos que el supuesto es que sólo 1 de cada 4 lograra interesar a su familia de 4. Entonces tendríamos 100 adultos nuevos. Así que con muy poco esfuerzo, comprando o haciendo galletas, y apartando una hora a la semana los viernes por la tarde, pudieran tener, en unos meses, 100 nuevos niños y 100 nuevos adultos en una localidad de 100 santos. El número casi se triplicaría, o tal vez un poco menos, pero bueno, el punto es que habría un aumento sustancial. ¿Pueden ver este efecto multiplicador?

En cierto sentido esto es un territorio inexplorado. La obra con los niños esta grandemente relacionada al aumento de la iglesia. El hermano Lee dijo: “¿Quién puede resistir algo así? Por ejemplo, una familia tiene un niño, cuyo amigo es uno de nuestros niños, y es invitado a una reunión de niños. Entonces aprenden una pequeña canción y son tocados. Y cuando el niño (nuevo) regresa a casa, y canta esa canción a los padres, ¿qué padre puede resistirse a amar y apreciar esto?

Primeramente por el sentimiento divino que la canción transmite, y también por su niño, a quien aman y por quien se preocupan. Entonces nuestro hermano dice algo así: “Si un padre tiene un niño que viene con nosotros y luego ese niño regresa a su casa, ese niño llega a ser como una pintura indeleble de color rojo o morado. De manera que cuando los padres contactan a los niños, la “tinta” llega a ellos y son atraídos. Esta es un camino para el evangelio muy efectivo y fácil de acceder que podemos explorar.

Podríamos decir: “¡Hermano Lee!, ¿es esta la manera de hacerlo? Y él diría: ¡No! Esa no es la manera de hacerlo, es una manera de hacerlo. Hay muchas maneras de hacerlo; encuentren la manera de hacerlo; vean qué les funciona con sus niños y en la situación en la que se encuentran. Pero, ¡estén desesperados! No dejen que pase otro mes, no dejen que pase otro año; ¡Hágalo ahora, den un paso!

Todos nosotros, sin importar cuan lleno esté nuestro horario, podemos considerar el horario de la escuela de los niños, o cuando estén de vacaciones, y apartar un tiempo para invertir quince minutos en ellos. Esos quince minutos tendrán más provecho que cualquier otra cosa en la invirtamos la misma cantidad de tiempo. Pueden hacer una breve llamada por teléfono; pueden pasar y dejar un pequeño regalo rápidamente; pueden ir y hacer sonidos de animales, etc. Pueden contactarlos cuando estén disponibles y ustedes ajustar su horario, sin importar lo ocupados que estén. ¡Podemos hacer esto santos! Lo que hace falta es la desesperación.

Hablar de la desesperación me hizo recordar que en los libros de recobro del Antiguo Testamente hay varias referencias acerca del cuidado de los niños. Los líderes del recobro final en la era antiguo testamentaria estaban preocupados por los niños. Esdras 8:23 dice que Esdras oró para que Dios le diera la manera de regresar a la tierra santa y por sus hijos.

Hay una mención específica de los niños aquí. En Nehemías 4:14 y 13:22-25, Nehemías, el líder agresivo, estaba preocupado por los niños; y esto fue parte de lo que hizo que el recobro fuera exitoso y estable en las manos de ellos. Nosotros también necesitamos esta clase de desesperación para el recobro final, en el cual nosotros estamos involucrados.   

Las reuniones de los niños deben ser en muchos lugares, a diferentes horas y usar diferentes métodos; esperamos que todos los santos oren respecto a esto y no lo tomen de una manera liviana; esto requiere la cooperación de cada uno – Hch. 1:14; Col. 4:2; Ro. 12:12.

¿Pueden captar el sentimiento aquí? ¡Todos deben de estar involucrados! Y no es necesario seguir una manera prescrita, sino que hay muchas maneras, muchos tiempos, muchos materiales, muchos enfoques para satisfacer la necesidad de los niños. Aun así, el punto principal es que laboraremos por los niños, nos preocupemos por ellos y, sobre todo, que toquemos y vivamos al Señor delante de ellos para que sean ayudados a anhelar seguir un modelo como el nuestro para sus vidas. Esto los protegerá, los guardará y los llevará adelante. (Extracto del mensaje 3 Conferencia en cuanto al perfeccionamiento de la obra con los niños 15 de Octubre 2011, DIAMOND BAR, CA. Rick Scatterday).

Seis años pasan muy rápido; y pronto los niños que están en el primer grado serán hermanos y hermanas jóvenes. Cuando entren a la escuela intermedia podemos predicarles el evangelio a sus compañeros de escuela. Cuando entren a la escuela preparatoria, podemos conducir a muchos de sus compañeros de clase a que sean salvos. Cuando entren a la universidad serán semillas del evangelio. De esta manera los jóvenes se multiplicarán año tras año. El beneficio será muy grande. Por ende, les ruego a los ancianos y a los colaboradores que promuevan el trabajo con los niños, que guíen a las hermanas a que tomen parte en esto y que seleccionen y entrenen a algunas hermanas jóvenes para sean las maestras. (The Collected Works of Witness Lee, 1967, t. 1, pág. 315, LSM)

Varias veces, en los evangelios, las personas querían traer los niños al Señor y los discípulos les prohibían acercarse… ¡Él está demasiado ocupado!…, pero el Señor Jesús se indignó. Esa es una palabra fuerte. ¿Qué es estar indignado? No sé lo que Él dijo o hizo, pero ¡estaba indignado!, indignado con los discípulos, no con los niños. Y les dijo “¡dejen que los niños vengan a mí!”. Y para ponerlo todo bien en claro, tomó uno de ellos y lo puso en sus brazos y les dijo Dejad a los niños venir a Mí; y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios (Mr. 10:14). Luego dice que Él comenzó a bendecir a los niños afectuosamente, calurosamente, ardientemente (original) (Mr. 10:16). Qué es eso, ¿qué significa que Él los bendijo calurosamente?...¡¡No lo sé!!. Los discípulos les decían… ¡no, no, no! Y el Señor…¡sí, sí, sí! Él amaba a los niños. ¿Saben qué? Ahora el que ama a los niños vive en nosotros.

No se trata de subir al segundo piso y comenzar a bendecir a los niños uno por uno, porque hay que bendecir a los niños, esa es una actuación. Pero si usted tiene realmente el vivir del Dios hombre, entonces el amor del Señor fluirá a través de usted. Cuando usted vea a los niños, espero que usted vea el futuro del recobro del Señor, y nuestra meta es presentar a todos y cada uno de ellos perfectos en Cristo. (Extracto del mensaje “Una perspectiva general del trabajo con los jóvenes en el recobro del Señor”, Conferencia en Paraguay 2010, Ricky Acosta)

EL AUMENTO EN LA IGLESIA

Si las hermanas están dispuestas a laborar fielmente en esto, cuando los niños que ahora tienen cinco o seis años tengan once o doce años de edad, ellos serán salvos y bautizados. Después que son salvos, ellos entrarán a la escuela intermedia y serán semillas del evangelio; ellos pueden iniciar la predicación del evangelio en sus escuelas. De esta manera nos multiplicaremos constantemente. ¡Qué preciosa será esta obra! (The Collected Works of Witness Lee, 1967, t. 1, pág. 297, Witness Lee, LSM)

Cuando hablamos de niños nos referimos a jovencitos entre las edades de seis y doce años, es decir, estudiantes de escuela primaria. Creemos que hay más de dos mil niños de estas edades entre nosotros. También hay muchos más niños en las familias de nuestros vecinos, amigos parientes, compañeros de trabajo y compañeros de clase. No debemos hacer un trabajo meramente entre los niños de la iglesia. Nuestra obra debe incluir a los niños fuera de la iglesia. Esta es la obra evangélica con los niños. Los habitantes de esta isla estarían felices que sus hijos conozcan la verdad del Señor y ganen beneficios genuinos. Esto es algo grandioso y tenemos que hacer lo mejor que podamos para promoverlo.

Después de que los niños sean salvos y se gradúen de la escuela primaria, ellos serán semillas del evangelio en la escuela intermedia; después que se gradúen de la escuela intermedia, ellos serán semillas del evangelio en la escuela preparatoria; y después que se gradúen de la escuela preparatoria, ellos serán semillas del evangelio en la universidad.

Si laboramos con los niños, nuestros números crecerán continuamente. Creemos que si comenzamos con cinco mil niños y continuamos este trabajo por quince o dieciséis años, serán traídos a la iglesia más de diez mil o veinte mil jóvenes como resultado del trabajo con los niños. Este es un número considerable. (Crucial Words of Leading in the Lord's Recovery, Book 3: The Future of the Lord's Recovery and the Building Up of the Organic Service, págs. 194-195, Witness Lee, LSM)

Cuando estaba en la universidad salíamos a predicar el evangelio. Y la iglesia en Irving hoy tiene un local de reunión muy hermoso, de hecho son tres locales. Cuando yo vivía allí, no teníamos un local de reunión, nos reuníamos en una escuela, arrendábamos salas de una escuela, era una escuela secundaria. Fuimos a predicar el evangelio allí y se salvaron tres niños. Uno de estos niños, trajo a su hermana y a su hermano, ellos fueron salvos y de hecho llegaron a ser mis pequeños seguidores. Ellos venían a la reunión y yo les pastoreaba.

Un día uno de los niños me dijo: mi mamá quiere que vengas a mi casa a cenar, ella quiere que vengas tú, el hno Ralf y el hno David, (porque este niño, en su casa siempre está hablando de Ricky, Ralf y David; Ricky, Ralf y David), entonces fuimos, cenamos en su casa. La mama se había separado de su esposo, así que era ella y sus tres niños.

Y ella dijo,... les invité, porque tengo que descubrir qué les ha pasado a mis niños. Yo crecí como católica, y los llevé siempre a la iglesia católica, y nunca les interesaba la Biblia y aún discutían conmigo... a nadie les gusta estos formalismos. Pero ahora, mi hijo viene a casa y lee la Biblia y está tan contento. Además lleva a su hermano y hermana; yo tengo que saber quiénes son ustedes. Y ahí estábamos nosotros...y ella fue salva. Así que, ¿se fija? Si usted gana a los niños, usted puede ganar a una familia. Los niños pueden llegar a ser “semillas del evangelio”. (Extracto del mensaje “Una perspectiva general del trabajo con los jóvenes en el recobro del Señor”, Conferencia en Paraguay 2010, Ricky Acosta)

LA OBRA EVANGELÍSTICA CON LOS NIÑOS

En cada reunión de niños que se lleva a cabo en los hogares, con frecuencia se debe predicar el evangelio, e invitar a nuestros parientes y a los niños de nuestros vecinos. Aunque algunos padres no vendrán, sí permitirán que sus hijos vengan. Creemos que muchas personas serán traídas mediante la obra del evangelio con los niños. Espero que nosotros tengamos dos mil niños para la próxima primavera, tres mil para el verano y cuatro mil para el próximo otoño. Esta obra tiene un gran futuro.

Si tomamos esta manera, la iglesia en Taipéi tendrá diez mil niños de aquí a dos o tres años. Por lo menos, de dos a tres mil niños de entre estos diez mil no serán hijos de los santos. Las reuniones de niños abrirán un camino para ganar a las personas, especialmente a los padres de los otros niños. (Crucial Words of Leading in the Lord's Recovery, Book 3: The Future of the Lord's Recovery and the Building Up of the Organic Service, págs. 148-149, Witness Lee, LSM)

El número de los niños en la iglesia en Taipéi ha disminuido a quinientos porque hay una carencia de colaboradores que lleven adelante la obra. Si vamos a propagar el trabajo con los niños tenemos que predicar el evangelio. No debemos limitar nuestro trabajo a los niños que están en nuestras reuniones; también debemos invitar a los niños de nuestros vecinos y amigos. Además, esperamos que cada hogar se abra para el evangelio. Esto requiere que los colaboradores visiten a los santos para animarles a abrir sus casas. Debemos ser flexibles en nuestra práctica. Por un lado, los colaboradores deben salir y animar a los santos, y por el otro, los santos no deben depender de los ancianos y los colaboradores; ellos deben aprender a hacer las cosas por sí mismos. (pág. 160)

Tenemos que darnos cuenta de que la obra con los niños es una carga crucial. Cada localidad debe tener un empuje dinámico en la obra con los niños debido a que hay un futuro mayor en la obra con los niños que en la obra en las universidades. Por lo general, es más fácil traer a los niños, y una vez que entran, usualmente permanecen. Nuestra historia confirma este hecho. La iglesia en Manila es un ejemplo. La mayoría de los santos en la iglesia en Manila fueron ganados por la obra con los niños. El noventa por ciento de las iglesias en las Filipinas se mantienen firmes debido a los santos que están en sus treinta años de edad y la mayoría de estos santos crecieron en la iglesia y asistieron a las reuniones de niños.

Cuando predicamos el evangelio, frecuentemente tenemos que salir a ganar a las personas. Estas personas están por los caminos y por los vallados (Lc. 14:23). Hay un solo grupo de personas que no están por los caminos: los niños en nuestros hogares. ¿Por qué no trabajamos con nuestros propios hijos? La gente por los caminos puede venir hoy o mañana, pero la gente en nuestros propios hogares siempre están ahí. Además, nuestros hijos pueden traer a otros niños. Por tanto, ellos deben ser un enfoque crucial de nuestra obra. (págs. 218-219)

Aun en nuestro vecindario debe haber una reunión de niños que no sea considerada como una reunión de niños de la iglesia. Esta es la obra con los niños que se lleva a cabo en el vecindario de los santos. Es fácil establecer dos reuniones de niños. Cada semana una hermana podría encargarse de dos reuniones de niños con la ayuda de cuatro ayudantes. En un día, dos hermanas pueden ayudar a esta hermana a cuidar de veinte niños. Quizás en otra tarde, dos hermanas diferentes la ayuden a cuidar de otra reunión de unos quince a veinte niños. Podemos juntar en nuestro hogar un grupo de niños de nuestro vecindario. Les podemos pedir a los niños que se sienten en la alfombra. Ni siquiera es necesario que haya un piano. No hay necesidad de materiales o textos; sólo se necesita una persona viviente. Esta persona puede cantarles un canto a los niños.

En menos de dos meses podemos levantar dos reuniones de niños. Después de seis meses tendremos seis reuniones de niños. No es necesario que sólo una hermana se encargue directamente de todas las reuniones, porque habrá otras hermanas que sigan su ejemplo y tendrán sus propias reuniones. Es posible que haya diez reuniones bajo la dirección de una hermana. Esto podría extenderse hasta que lleguen a reunirse más de mil niños. Todos estos niños están ligados a sus padres. Así que, por medio de los niños muchas casas se abrirán para que la iglesia las evangelice.

Esta es la obra con la comunidad. Estas son las puertas cálidas, y los padres nos darán la bienvenida. Aunque la gente hoy está ocupada en muchas cosas y aparentemente parece que no están abiertos al evangelio, la mejor manera de vencer esto es tener reuniones de niños en nuestros propios hogares. La responsabilidad de la obra en la comunidad recae sobre los ancianos. (Talks Concerning Church Services, parte 2, págs. 39-40, Witness Lee, LSM)  

 

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TENER EL AUMENTO DE LA IGLESIA TAMBIÉN POR MEDIO DE LA OBRA CON LOS NIÑOS (PARTE 1) (Se compartirá el jueves 07 de septiembre 2017 en las reuniones de hogar)

Tener el aumento de la iglesia también por medio de la obra con los niños (Parte 1)

Proverbios 22:6 dice: Instruye al niño respecto al camino en que debe andar, / y ni aun de viejo se apartará de él.

2 Timoteo 3:15 dice: Y que a desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

LOS NIÑOS LLEGAN A SER SEMILLAS DEL EVANGELIO EN SUS ESCUELAS

Dios ordenó que el hombre se fructificara y multiplicara y llenara la tierra (Gn. 1:28). Así que, el hombre se ha multiplicado, pero ¿cómo criamos nuestros hijos? Hace muchos años no sabíamos que los niños podían ser un gran potencial para el evangelio. Le dimos énfasis a la predicación del evangelio pero descuidamos el hecho de que los niños también podían ser fruto del evangelio. Cuando nos dimos cuenta de que los niños también se pueden considerar fruto del evangelio, tuve comunión con los hermanos pidiéndoles que trabajaran con la meta de tener diez mil niños en Taipéi.

Si nosotros lo hubiéramos llevado a cabo en aquel tiempo y hubiéramos contactado a diez mil niños la mayoría de ellos serían hoy hermanos y hermanas adultos. No podemos garantizar que cada niño hubiera sido salvo, pero al menos el ochenta por ciento de los niños se hubiera salvado. Esto equivaldría a ocho mil niños. En adición a esto, los diez mil niños no era un número fijo. Cada año se nos hubieran añadido nuevos niños. Una vez los niños son salvos, ellos se convierten en nuestros hermanos y hermanas jóvenes. Después que se gradúan de la escuela primaria ellos se convierten en semillas del evangelio en la escuela intermedia. Cuando trabajemos en las escuelas, ellos se convertirán en nuestros ayudantes dentro de las escuelas y nos traerán a sus compañeros de clase. De esta manera, será más fácil trabajar en las escuelas intermedias.

Es difícil llevar el evangelio a una escuela donde no hay santos que sean maestros o estudiantes. Sin embargo, los hermanos y hermanas jóvenes en una escuela intermedia se pueden comparar con pequeñas semillas; están esperando brotar respondiendo a nuestro llamado para llevar a sus compañeros de clase a la salvación. Cuando ellos entren a la escuela preparatoria, otra vez se convierten en semillas del evangelio. Durante sus tres años de escuela preparatoria, podríamos llevar hasta el triple de personas a la salvación. Cuando estos santos jóvenes terminan la escuela preparatoria y entran a la universidad, ellos son semillas del evangelio en sus universidades. De esta manera, el número de personas que son salvas se multiplica continuamente. Esto es algo grandioso. (Crucial Words of Leading in the Lord's Recovery, Book 5: Concerning Various Aspects of Church Service, págs. 83-84)

LA OBRA CON LOS NIÑOS

Había cuatro mil niños en las reuniones de niños cuando regresé a Taiwán en 1966 y 1967 y les dije a los hermanos que se fijaran la meta de tener diez mil niños en las reuniones. También les pedí a los hermanos que perfeccionaran a los hermanos y hermanas de la escuela intermedia y preparatoria para que sean ayudantes en la enseñanza de los niños. Estos niñas serían semillas del evangelio en la escuela intermedia, serían semillas del evangelio en la escuela preparatoria y serían semillas del evangelio en la universidad. Serían semillas durante todo el tiempo que estén en la escuela. Supongamos que el niño mas joven en el trabajo con los niños tenía seis años en 1967. Ahora él tendría veintitrés años. Si entonces hubiéramos tenido diez mil niños en el trabajo con los niños, hoy por lo menos habría cinco mil santos en la vida de iglesia. Estos cálculos muestran que nuestro "negocio" ha fracasado; hemos perdido mucho tiempo y gastado mucho esfuerzo.

Aunque hemos estado ocupados en la vida de iglesia, no hay más de tres mil quinientos santos en las reuniones de la iglesia en Taipéi. Si hubiéramos seguido la obra con los niños desde 1967 hasta hoy, los niños que tenían seis años en 1967 ahora tendrían veintitrés, y los que tenían doce tendrían veintinueve años. Incluso, si sólo la mitad de los niños hubiesen entrado en la vida de iglesia, nosotros tendríamos cuatro o cinco mil santos reuniéndose con nosotros. (Crucial Words of Leading in the Lord's Recovery, Book 3: The Future of the Lord's Recovery and the Building Up of the Organic Service, pág. 36)

Estamos en un tiempo particular en el recobro del Señor. En todo el mundo hay muchos frentes del mover del Señor en la tierra. Creo que cuando escuchamos los informes, no podemos evitar el sentir de que el Señor ha concedido UNA PUERTA QUE SE HA ABIERTO PARA SU MOVER. Una puerta que se ha abierto es diferente a “una puerta abierta”. Una puerta que se ha abierto significa que alguien específicamente nos ha dado una manera, un camino; y sentimos que el Señor ha hecho esto por Su recobro en todos los frentes a través de toda la tierra. Él ha logrado grandes avances en Europa, en el Medio Oriente, Israel, África, Sudamérica, Centroamérica y Estados Unidos. Sentimos que Él ha hecho mucho y que anhela tener la manera para seguir avanzando. A medida que Él ha estado haciendo esto en los años recientes, ha habido una acentuación, un fortalecimiento del sentir de la importancia de los jóvenes para que el Señor pueda atravesar por la última puerta, para producir Su último mover.

Tenemos un sentir profundo de que ésta es la frontera más grande que queda por delante. Creemos que si logramos, mediante oración, comunión y coordinación, ver que el Señor tenga una nueva manera, una nueva fase, un nuevo ritmo o velocidad para avanzar en esta área relacionada a los niños, esto será algo crucial para Su venida.

LABORAR CON LOS NIÑOS ES LA LABOR QUE TIENE EL PERIODO DE TIEMPO MÁS LARGO PARA MANIFESTAR SU PROGRESO Y SURTIR EFECTO

¿Conocen al hermano Samuel Zang? Él tiene alrededor de 90 años y es un hermano muy, muy, muy amoroso. Una vez fui su compañero de cuarto por una semana y fue un tiempo muy precioso; fue como un padre para mí. Bueno, el padre de este hermano Samuel que ahora está en la iglesia en San Diego vino a la vida de iglesia a través del hermano Nee y fue el primer anciano designado en la iglesia en Shanghái.

Samuel, quien era un niño en ese entonces, estuvo en la primera reunión de niños en la iglesia en Shanghái con la hermana Pearl Wang como su maestra. Él se benefició de esa reunión de niños, creció y como adolecente, fue designado como uno de los primeros diáconos en la iglesia en Shanghái. Con el tiempo, en dos ocasiones estuvo en prisión en China por causa de su fidelidad. Después vino a los Estados Unidos y ha sido un factor muy contribuyente para el recobro del Señor por ocho décadas.

Ahora bien, ¿fue acaso valioso tenerlo en las reuniones de niños? La hermana Wang puso ciertas cosas en él y éstas resultaron en un gran efecto. Cuando cuidamos a un niño en la reunión de niños en la iglesia, no tenemos una idea de cuán grande será el beneficio, no sólo para ese niño, sino para el recobro del Señor y Sus intereses, como pudimos apreciar con el ejemplo del hermano Samuel.

En Mateo 13 tenemos los cuatro tipos de tierra, ¿verdad? Tenemos la buena tierra, la tierra junto al camino, los pedregales y los cardos y espinos. Pues, ¿qué creen? Todas las situaciones adversas de estos tipos de tierra vienen después de los años de la niñez. Así que cuando estos niños están con nosotros, ¡ellos son la buena tierra! Y ellos producirán lo que usted siembre en ellos y llevarán fruto. Así que ellos son los que más libremente reciben lo que usted les da.

Además, me gustaría sugerir que lo que ustedes hagan con los niños beneficia a todos los santos en la vida de iglesia más de lo que lo pudiera hacer la labor con cualquier otro grupo de edad. Digamos, por ejemplo, que uno de los niños que está en quinto o sexto grado se salva y es bautizado y después de ser cuidado viene a su primera reunión del día del Señor, y da un breve testimonio. Cuando un niño habla de cómo el Señor dio un paso en él, ¡Todos se ponen jubilosos! ¿Verdad que sí?. Es maravilloso cuando un anciano viene al Señor, y es muy agradable cuando un universitario da un testimonio, pero nada se puede comparar con lo que sucede cuando un niño, que estuvo siendo cuidado en la obra con los niños, da un paso en el Señor que es manifestado y observado por otros… Esto es maravilloso. Es un ánimo para todos. Salmos 48:12-13 dice: Andad alrededor de Sion y rodeadla; contad sus torres. Considerad atentamente sus baluartes; recorred sus palacios; para que lo contéis a la generación venidera.

LA OBRA CON LOS NIÑOS TIENEN UNA FUNCIÓN ADICIONAL, LA CUAL ES GANAR A LAS FAMILIAS DE LOS NIÑOS – Hch. 16:31; cf. Ex. 12:3-4; Gn. 7:1

En estas citas tenemos tres pasajes maravillosos que se refieren al hecho de que la unidad de la salvación en la cual Dios está interesado es la familia completa. Así que, ya que el Señor está interesado y enfocado en ganar familias, si somos capaces de ganar a un niño que no está entre nosotros, ¿qué hará el Señor? Él coordinará con nosotros de la mejor manera posible para ganar el resto de esa familia. Tenemos aquí el caso de la familia del carcelero macedonio, cuya familia entera vino al Señor por medio suyo; tenemos la Pascua, en la que la unidad de salvación era a familia al participar del cordero pascual; y tenemos a Noé, quien entró al Arca junto con su esposa y sus hijos y su familia agrandada: las esposas de sus hijos.

Mientras tomamos cuidado de los niños y los suministramos espiritualmente y somos los modelos apropiados, los papás y los santos en la iglesia, y llegamos a ser los amadores del Señor, ellos llegarán a ser los buscadores amantes del Señor en su generación. Entonces inevitablemente les dirán algo a sus amigos y familiares. Y cuando ellos hagan esto, será algo simplemente irresistible.

Es fácil que un niño guíe a otro niño; cuando los niños cantan himnos juntos, el evangelio opera y se propaga de un niño a otro. Cuando tenemos a unos niños juntos, hay cierta dinámica que sucede; ellos comienzan a cantar y el Espíritu comienza a operar y el evangelio empieza a trabajar; y el amiguito dice: “¡Sí!”, y están radiantes, se aprenden las canciones y quieren regresar, etc. Y nosotros nos damos cuenta de que no fue una gran obra; simplemente ponemos a los niños juntos y espontáneamente, automáticamente, hay una “química espiritual” que opera y los nuevos son ganados. Tenemos que aprovechar esta “química espiritual” y permitir que le produzca ganancia al Señor.

NO HAY UNA MANERA DETERMINADA PARA LLEVAR A CABO LA OBRA CON LOS NIÑOS

Quizás en el pasado había un cierto prototipo, una manera común y ciertos pasos que hacíamos para cuidar de los niños. Pero lo que dice nuestro hermano aquí es: “¡Salgamos de eso! ¡Salgamos de eso! ¡Demos un giro completo y reconsideremos todo! ¡Busquemos nuevas oportunidades para hacer algo nuevo, y no nos quedemos en el mismo molde!”

En los extractos verán que nuestro hermano Lee estaba tan revolucionado; él quería que los hermanos en la iglesia tuvieran una vista radical en la que no hubiera ningún santo que no estuviera involucrado en la obra con los niños. A lo que nosotros estábamos acostumbrados es que había un grupo selecto que cuidaba de las reuniones de los niños y otro grupo selecto que cuidaba de las reuniones de vecindario, y el resto de los santos quizás pensaban en ellos un par de veces al año. Eso descuida y nulifica todo el desarrollo potencial que hay aquí.

El hermano Lee dijo cada santo debe considerar el asunto de estar relacionado a un niño. ¿Por qué no? ¿Qué podría ser más deleitable que invertir media hora en visitar un niño y enfocarse, no en sus padres sino en los niños? Esto dejaría en los niños un recuerdo, una impresión que va a durar toda su vida y les va causará que tengan confianza en la Palabra del Señor en lo relacionado a la iglesia, y causaría que los niños supieran que la iglesia tiene una cara y que puede darles un abrazo.

En los extractos el hermano dice que nadie está obligado, pero, ¿por qué no habríamos todos de considerar esto? ¿Por qué no lo consideran los jubilados, los de edad mediana o los adultos jóvenes? Qué tal si todos en la vida de iglesia tuvieran un niño en mente, por el cual tuvieran carga y oraran. Eso causaría un gran cambio, sería algo grandioso. El hermano Lee decía que todos deben estar involucrados y que ¡La pérdida de uno solo de los niños es inaceptable! ¡No podemos permitirnos perder ni siquiera a uno solo de ellos! De manera que todos tenemos que estar involucrados, y necesitamos enfocarnos en cada uno de los niños.

Un dicho chino dice que “muchas cubetas llenas forman un rio”, y luego dice, “si no tenemos cada una de esta cubetas no habrá ningún río”. Esto indica que nuestro hermano Lee, nos quiere sacar de nuestra constitución natural, la cual tiene muy poca conciencia de los niños; saben, simplemente no pensamos en ellos. Están ahí corriendo a nuestro alrededor y nosotros no tenemos una conciencia ni percepción de ellos. Esto está relacionado a nuestra constitución natural. Pero el Señor no era así y no es así.

En Lucas, en la primera parábola dice que una oveja se perdió y el Señor fue y la buscó y la trajo de regreso. El hecho que la cargara en sus hombros puede indicar, probablemente, que era una oveja pequeñita; era un jovencito y Él no iba a permitir que ese jovencito se fuera. ¡Ésta es la manera del Señor! Bueno, de cualquier manera, lo que nuestro hermano está tratando de decir aquí es: “No nos conformemos a cierto molde, a la manera que lo hicimos al pasado. ¡Reunámonos, oremos, tengamos comunión y consideremos cómo podemos hacer algo nuevo, diferente!

Consideremos cómo podemos avanzar más de lo que lo hemos hecho y asegurémonos de que cada uno de nuestros niños esté cubierto con amor, contacto espiritual y tutoría, y que vean modelos de Dios-hombres delante de ellos. Más adelante se compartirá más acerca de esto y de la exposición prematura de los niños a verdades doctrinales, las cuales no están capacitados para entender. Cuando cuidamos de los niños no les leemos un Estudio-vida ni los obligamos o instamos a invocar el nombre del Señor para su salvación, cuando ellos no tienen idea de esto (claro que si ya están en ese punto, entonces no hay problema). Pero esto no significa que un niño no se beneficie de ver a alguien que vive en su espíritu mezclado, que habla con ellos, les sirve un vaso de agua, y juega con ellos.

Nunca olvidaré al hermano Francis Ball, quien cuidaba de los niños; yo lo observaba, ya casi a sus ochenta años de edad, y veía como podía llamar la atención de los niños haciendo sonidos de animales (que yo no puedo hacer) como de elefante…, y cómo movía sus orejas, se paraba de manos, daba piruetas, botaba pelotas, etc… Luego se sentaba con ellos y les decía: “Quiero enseñarles una canción”, y les cantaba un pequeño coro o les decía: “Qué tal si leemos un versículo juntos” o algo así… De cualquier manera, esos niños tenían la oportunidad de ver a un Dios-hombre. ¿Qué puede haber sido más atractivo para ellos que esto? Si estamos desesperados, podemos encontrar la manera de hacerlo; de cómo ser atractivos y dejar de pensar que hay una brecha generacional; de ponernos a su nivel, verlos a los ojos, quizás mover las orejas, o lo que sea, saliéndonos del modo formal.

TENER MUCHOS LUGARES

Sus reuniones deben llevarse a cabo en muchos lugares; cada santo debe abrir su casa y tener una reunión de niños en su casa. Cada hermano debe abrir su casa, y yo añadiría: “o al menos estar cargado por un niño; estar relacionado a un niño”. Hermanos de Anaheim: cuando regresen a su localidad sería muy bueno que cada santo tuviera una lista de los niños y los jóvenes. Los santos en general no han recibido estas listas ¿cierto? Si las tuvieran, podrían orar por ellos, considerar y tratar de conectarse con alguno de ellos, o por lo menos conocerlos por nombre para estar más conscientes de ellos y orar por ellos. Podría haber una más amplia conciencia de los niños para poder interactuar con ellos.

Este punto dice que las reuniones deben llevarse a cabo en muchos lugares; esto es algo de ánimo en el principio de la manera ordenada por Dios, la manera que Dios ha ordenado, de utilizar nuestro hogar como el lugar natural para el pastoreo, para que cuidemos con ternura y nutramos a los niños. (Extracto del mensaje 3 Conferencia en cuanto al perfeccionamiento de la obra con los niños 15 de Octubre 2011, Diamond Bar, CA, por Rick Scatterday).

No hay una manera determinada para llevar a cabo la obra con los niños. No debe haber un solo aspecto para la obra Con los niños Deben tener muchos lugares para la obra con los niños; las reuniones se pueden llevar a cabo a diferentes horas y podemos utilizar diferentes maneras para conducir las reuniones de niños. También, deben tener muchas metas. El material de enseñanza también debe abarcar muchos aspectos.

Tener una reunión de niños sólo en el local de reunión será un gran obstáculo para su desarrollo posterior. Puede ser que no todos los niños puedan viajar hasta el local de reunión, y que el local de reunión no tenga suficiente espacio para la reunión. En la iglesia en Anaheim hay más de diez salones para las reuniones de niños, pero todavía no hay espacio suficiente. Además, los salones sólo se usan por unas horas cada semana y no tienen otro uso. Esto no es costo-eficiente. Aun si tenemos muchos salones, no les será fácil a todos los niños llegar al local de reunión para una reunión programada. Sus reuniones deben llevarse a cabo en muchos lugares.

De acuerdo a nuestro estudio, la manera más efectiva es similar a la manera en que propagamos el evangelio. Cada santo debe abrir su casa y tener una reunión de niños en su casa. Si no hay niños en un hogar, dependerá de cada santo si abre su casa o no. Sin embargo, es mejor si tenemos la carga de abrir nuestra casa para los niños. La mayoría de las hermanas mayores tienen carga por los niños. Si sus hijos están fuera del país o están casados y si sus circunstancias se lo permiten, deben abrir su casa para una reunión de niños. Pueden invitar a cinco o seis niños del vecindario para tener una reunión de niños. No tienen que preocuparse de cómo tener la reunión, porque la iglesia les preparará el material para ellos. (Crucial Words of Leading in the Lord's Recovery, Book 5: Concerning Various Aspects of Chuch Service, págs. 81-90)  

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COOPERAR CON DIOS PARA SU MOVER (Se compartirá el miércoles 30 de agosto 2017 en las reuniones de hogar)

COOPERAR CON DIOS PARA SU MOVER  

 

Ser cristiano equivale a ser un Cristo-hombre. Nos debe impresionar el hecho de que el cumplimiento de la economía de Dios requiera nuestra cooperación. El nacimiento de Samuel requirió que Ana cooperara con Dios.  

 

El viejo sacerdocio se había vuelto añejo y estaba menguando, y Dios quería establecer un nuevo comienzo. Dios preparó secretamente las circunstancias que rodearon el nacimiento de Samuel. Por una parte, Él cerró la matriz de Ana, y por otra, le suscitó una rival (1 S. 1:5-7). Esto obligó a Ana a orar que el Señor le diera un hijo varón. En su oración, Ana hizo un voto a Dios, diciéndole: "Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza" (v. 11). Esta oración no la inició Ana, sino Dios. Dios escogió a Ana porque ella estaba dispuesta a cooperar con Él. Dios contestó su oración y Ana concibió y dio a luz un hijo (v. 20). Luego, en conformidad con el voto que había hecho, ella ofreció a su hijo a Dios, y lo puso bajo la custodia de Elí. Esto muestra que Ana, la madre de Samuel, cooperó con Dios. Su ejemplo muestra la clase de personas que Dios busca hoy. (Estudio-vida de 1 y 2 Samuel, págs. 5-7, W. lee, LSM)  

 

Él propósito ordenado por Dios para nuestra existencia es vivir a Cristo, expresar a Dios, y tener el testimonio de Dios. Satanás aprovecha la existencia de los seres humanos o del vivir humano y usa esta existencia para usurpar a la gente. Todas las cosas necesarias a nuestra existencia humana deben estar bajo una limitación divina. Todo lo que exceda nuestra necesidad se convierte en algo mundano, algo "egipcio", algo de Faraón, y nos impide cumplir el propósito de Dios. En todas las cosas la economía de Dios debe ser el factor decisivo. Nuestro vivir no debe parecerse al de los "egipcios", la gente mundana.  

 

Necesitarnos un lugar para vivir, y debemos mantener nuestra casa limpia, pero si seguimos con nuestra limpieza cuando es tiempo de ir a la reunión, nuestra limpieza se hace "egipcia", algo fuera de la economía del propósito de Dios. No estamos en la tierra para limpiar, sino para celebrarle una fiesta al Señor. Aun cuánto tiempo pasemos con nuestros hijos debe ser decidido por la economía de Dios.   

 

Otros cristianos pueden actuar como la gente del mundo, pero nosotros debemos ser un pueblo santo, un pueblo separado. Nuestro vivir y nuestra existencia dependen de la provisión de la fuente celestial, y no del suministro del mundo. Para esto necesitamos la visión y necesitamos el ejercicio de nuestra fe. Moisés fue un hombre de mucha fe para sacar a dos millones de personas de Egipto y llevarlas al desierto, donde no había ningún suministro terrenal para su existencia humana. (Estudio-vida de Éxodo, págs. 155-156, Witness Lee, LSM)  

 

DEBEMOS CRIAR A NUESTROS HIJOS EN LA DISCIPLINA Y AMONESTACIÓN DEL SEÑOR (Ef. 6:4)  

 

El Señor se ha propuesto hacer que todos nuestros hijos lleguen a ser cristianos. Él no desea que ninguno de ellos sea gentil o incrédulo. Usted debe hacer planes para que sus hijos no sólo lleguen a ser cristianos, sino buenos cristianos. Así pues, usted debe darles a entender lo que es un cristiano apropiado por medio de instruirlos en la disciplina del Señor. 

 

Debemos ayudar a nuestros hijos a tener aspiraciones apropiadas   

 

Lo más importante para un niño son sus aspiraciones. Todo niño tiene alguna aspiración para su futuro. Si el gobierno permitiera que todos los niños imprimieran sus propias tarjetas de presentación, creo que habría muchos niños que imprimirían títulos como: "Presidente", "Director" o "Reina". Los padres deben fomentar en sus hijos las aspiraciones apropiadas. Si ustedes aman el mundo, sus hijos probablemente querrán ser presidentes, millonarios o famosos eruditos. La manera como ustedes vivan afectará las aspiraciones que tengan sus hijos. Los padres tienen que aprender a canalizar las ambiciones de sus hijos en la dirección apropiada. Ellos deben aspirar a amar al Señor. No deben aspirar a amar al mundo. Usted debe fomentar tal ambición en ellos mientras son jóvenes.  

 

Muéstreles lo honroso que es morir por el Señor y háganles comprender que es algo muy precioso ser un mártir por causa del Señor. Ustedes tienen que ser un ejemplo para ellos y tienen que compartir con ellos sus propias aspiraciones. Dígales lo que a usted le gustaría ser si tuviera la oportunidad. Dígales qué clase de cristiano usted desea ser. De este modo, estará canalizando sus ambiciones dándoles la dirección apropiada. Así, sus metas cambiarán y ellos sabrán lo que es noble y lo que es precioso.  

  

No debemos fomentar el orgullo en nuestros hijos  

  

Nuestros hijos tienen otro problema: no sólo son ambiciosos y tienen muchas aspiraciones, sino que, además, se sienten orgullosos de sí mismos. Quizás ellos se jacten de su inteligencia, de sus propias habilidades o de su elocuencia. A los niños les es fácil encontrar motivos de jactancia y pueden llegar a pensar que son personas muy especiales. Los padres no deben desalentarlos, pero tampoco deben fomentar su orgullo. Muchos padres fomentan el orgullo de sus hijos y los alientan a ir en búsqueda de vanagloria por medio de abrumarlos con alabanzas delante de los demás. Mas nosotros debemos decirles: "Hay muchos otros niños en este mundo que son como tú". No traten de fomentar su orgullo.  

 

Nosotros debemos iluminar a nuestros hijos según la disciplina y amonestación del Señor. Ellos deben ser capaces de desarrollar su intelecto, elocuencia y todas sus capacidades; pero usted debe decirles que hay muchos que son tan hábiles como ellos en este mundo. No destruyan su estima personal, pero tampoco les permitan convertirse en personas orgullosas. Son muchos los jóvenes que manifiestan su mal genio en el hogar y luego llegan a ser personas tan arrogantes que, una vez que son adultos, no pueden trabajar apropiadamente. No queremos que nuestros hijos se sientan desalentados, pero tampoco queremos que sean orgullosos o piensen que son algo.  

  

Debemos enseñar a nuestros hijos a aceptar las derrotas y aprender a ser humildes  

 

Es fácil ser victoriosos, pero es difícil aceptar la derrota. Aquellos que son buenos en una determinada actividad, deben aprender a ser humildes y a no jactarse. Asimismo, si uno sufre alguna derrota, debe aprender a aceptarla con propiedad. Los niños son muy competitivos; por naturaleza. Está bien que sean competitivos, a ellos les encanta ganar en los deportes, las carreras y concursos escolares. Usted tiene que dejar en claro que lo correcto es que ellos se esfuercen por ser estudiantes sobresalientes en la escuela, pero tienen que aprender a ser humildes. Aliéntenlos a ser humildes. Háganles comprender que hay muchos otros estudiantes que seguramente son mejores que ellos.  

 

Después de un juego, el ganador se siente orgulloso, mientras que el perdedor se queja de que el árbitro no fue justo o que se equivocó porque el sol le daba en los ojos. Usted debe ayudarles a que cultiven un carácter humilde. Sus hijos deben saber sufrir las amonestaciones cristianas y deben aprender a desarrollar un carácter cristiano. Ellos deben saber ganar y, cuando les toque perder, también tienen que saber estimar a los demás. Saber perder constituye una virtud.  

 

Son muchos los niños que dicen que sus profesores tienen favoritos cuando otros los superan en los exámenes. Si ellos no sacan buenas notas en un examen, dicen que su profesor no los quiere. Esto denota la necesidad de humildad. Los cristianos deben saber perder. Si otros son buenos en algo, tenemos que ser prontos en reconocerlo abiertamente. Además, tenemos que aprender a aceptar derrotas y aceptar que los otros fueron más inteligentes, que laboraron más o son mejores que nosotros. Esta clase de adiestramiento les ayudará a conocerse a sí mismos cuando crezcan en su vida cristiana. Si nuestros hijos se comportan de esta manera, será fácil para ellos tener experiencias espirituales.  

 

Debemos enseñar a nuestros hijos a hacerse cargo de sus propios asuntos  

 

También tenemos que enseñar a nuestros hijos a encargarse de sus propios asuntos. Tenemos que darles la oportunidad de cuidar de sus enseres personales, sus zapatos, calcetines y otros asuntos. Dé a sus hijos algunas pautas y luego deje que ellos mismos procuren encargarse de sus cosas. Desde su juventud, enséñeles cómo deben encargarse de sus propios asuntos. Algunos niños tuvieron un mal comienzo debido a que sus padres los amaban ciegamente y no supieron adiestrarlos. Por ser cristianos, tenemos que enseñar a nuestros hijos a hacerse cargo de sus propios asuntos apropiadamente.  

 

Tengan frecuentes reuniones familiares y permitan que sus hijos tomen ciertas decisiones. Cuando quiera volver a acomodar sus muebles, involucre a sus hijos en tales decisiones. Si tiene que ordenar la alacena, involucre a sus hijos en dicha actividad. Enséñeles a manejar las cosas. Entonces llegarán a ser buenos esposos y esposas en el futuro. ¿Cuál es nuestra situación hoy en día? Las niñas tienen que ser cuidadas por sus madres, pero muchas madres no las cuidan y la responsabilidad recae sobre la iglesia.  

  

Los niños deberían ser cuidados por sus padres, pero muchos padres no cuidan de sus niños y la responsabilidad recae sobre la iglesia. Como consecuencia de ello, a medida que las personas de este mundo son salvas y traídas a la iglesia, las tareas de la iglesia se duplican. Esto se debe a que hay padres que no viven apropiadamente como corresponde a padres cristianos. Después que la iglesia predica el evangelio tiene que enfrentarse a toda clase de problemas familiares que tales personas traen consigo. Pero, si los padres asumen su responsabilidad de criar apropiadamente a sus hijos, y si tales niños son criados en la iglesia, la iglesia será liberada de la mitad de sus tareas.  

 

En Shanghái, con frecuencia me ha parecido que los colaboradores no debieran manejar muchos de los asuntos que tienen a su cargo; muchos de esos asuntos deberían ser responsabilidad de los padres. Los padres no instruyen apropiadamente a sus hijos, y estos son arrastrados hacia el mundo. Como resultado de ello, tenemos que rescatarlos del mundo y asumir la responsabilidad de instruirlos nosotros mismos. Esto genera excesivo trabajo para la iglesia.   

 

LA ATMÓSFERA FAMILIAR DEBE SER UNA ATMÓSFERA DE AMOR  

 

La atmósfera familiar debe ser una atmósfera de amor. Algunas personas tienen anomalías psicológicas o se aíslan, debido a que no reciben amor en sus respectivos hogares. La manera en que un niño crece depende de la atmósfera familiar. Si un niño no es criado con amor, se convertirá en una persona obstinada, individualista y rebelde. Mucha gente no se puede llevar bien con otros en su vida como adultos debido a que cuando eran niños no experimentaron amor en sus familias. Solamente fueron testigos de disputas, discusiones y peleas en la familia. Los niños que crecen en tales familias se desarrollan anormalmente.  

  

Aquellos que proceden de tales familias anormales, ciertamente se desarrollan como personas solitarias, pues desarrollarán antagonismos personales hacia los demás.   Debido a que ellos se sienten inferiores en lo profundo de su corazón, procuran mejorar la imagen que tienen de ellos mismos por medio de considerarse superiores a los demás. Aquellos que tienen un complejo de inferioridad tienen la tendencia a exaltarse a sí mismos. Este es el medio al que recurren para compensar por su propio sentimiento de inferioridad. Muchos de los elementos malignos de la sociedad, tales como los ladrones y los rebeldes, proceden de esta clase de familias carentes de amor. Su personalidad se deforma y al crecer, se vuelven en contra de su prójimo. Cuando llegan a la iglesia, traen consigo sus problemas.   

 

 

Me parece que la mitad de la labor que desempeña la iglesia es una labor que podría ser desarrollada por buenos padres. Pero hoy en día, tal carga recae sobre nuestros hombros debido a que hay muy pocos padres que son buenos padres. Los nuevos creyentes deben ver que ellos deben tratar a sus niños de la manera apropiada. En una familia tiene que prevalecer una atmósfera de amor y ternura. Tiene que haber amor genuino. Los niños criados en tales familias crecerán hasta llegar a ser personas normales.   

 

Los padres tienen que aprender a ser amigos de sus hijos. Jamás permitan que sus hijos se distancien de ustedes. Nunca se convierta en un padre al cual es difícil acercarse. Por favor recuerden que la amistad se funda en la comunicación; no es algo que se hereda por nacimiento. Así pues, usted tiene que aprender a acercarse a sus hijos. Cuando les brinde alguna ayuda, hágalo gustosamente, de tal manera que cuando ellos enfrenten problemas se sientan libres para contárselo y cuando se sientan débiles, busquen su consejo. Ellos no deberán tener que acudir a otras personas cuando se sientan débiles. Ellos deben poder compartir con usted tanto sus éxitos como sus fracasos.   

   

Debemos estar cerca de ellos siempre que necesiten nuestra ayuda y debemos ser capaces de sentarnos a conversar con ellos acerca de sus problemas. Ellos deben sentirse libres de buscar nuestro consejo como quien acude a un amigo. Si los padres logran esto, habrán hecho lo correcto. Ustedes tienen que aprender esta lección desde que sus niños son tiernos. El grado en el cual sus hijos se sentirán cercanos a usted y queridos por usted estará determinado por cómo los trate durante sus primeros veinte años de vida. Si no se sienten cercanos a usted durante los primeros veinte años de sus vidas, no se acercarán a usted cuando tengan treinta o cuarenta años, sino que se alejarán más y más de usted.  

 

A muchos hijos no les gusta estar cerca de sus padres. Ellos no son amigos de sus padres y no existe una relación dulce entre ellos. Ustedes tienen que laborar hasta que sus hijos los busquen a ustedes en primer lugar siempre que enfrenten algún problema. Si ustedes pueden lograr esto, encontrarán muy pocos problemas en su vida familiar. De hecho, todos los problemas serán resueltos. (Mensajes para edificar a los creyentes nuevos, t. 2, págs. 585, 601-606, 610-612, WatchmanNee, LSM)   

 

Cuando el hermano Lee pasó tiempo en las Filipinas, creo que estuvo en contacto con muchas de las maneras en que trabajan los católicos. El 85% de las personas en las Filipinas son católicas. El hermano Lee notó que los católicos nunca predican el evangelio o celebran grandes reuniones evangelísticas. ¿Acaso ustedes han visto que los católicos practiquen esto? En las Filipinas nunca predican el evangelio. Pero ellos infunden una cargaen los padres de que ellos deben criar a sus hijos a la manera católica.  

  

De hecho, si usted se quiere casarse en una iglesia católica, a ellos no les interesa mucho en lo que usted crea; lo único que quieren es que ustedes entreguen a sus hijos a la iglesia católica. Esto es lo que hacen. En ocasiones, cuando alguien que no es católico se quiere casar con un católico, ellos dicen: Está bien lo pueden hacer, no hay problema, mientras que ambos entreguen sus hijos a la manera de los católicos, ustedes pueden tener su boda en esta catedral católica. Entonces el hermano Lee dijo: “Esta manera en la que ellos ganan tantas personas sin predicar el evangelio debe decirnos algo; que hay una mejor manera de predicar el evangelio y ésta es ganar a nuestros propios hijos”.  

   

Estaba leyendo una revista, en donde se comparaba a los católicos con los protestantes. Y lo que este artículo decía es que uno de los más grandes problemas del protestantismo, es que ellos le dan demasiada libertad a sus hijos y les permiten escoger, mientras que los católicos no lo hacen; los católicos los fuerzan a crecer a la manera católica. Ellos les dicen a sus hijos, tú tienes que seguir la manera del catolicismo. Y los protestantes dicen a sus hijos: Bueno tú puedes escoger. Pero la verdad es que los hijos son tan jóvenes que no saben qué escoger. Uno tiene que escoger por ellos. Uno tiene que decirles lo que está correcto y lo que está incorrecto, cuál es la manera de ir adelante con el Señor.  

   

Yo estaba pensando que si alguien muy joven tiene mucha libertad para escoger, realmente no sabrá que decidir, no sabrá que hacer. Pero si los padres les piden: ¡Asegúrate de ir por este camino!, entonces hay más probabilidades de que así lo hagan.  

  

Una de las cosas que estaba comparando, ya que crecí en el lejano oriente y luego vine aquí, es que las familias americanas les dan a sus hijos demasiada libertad. En mi familia, mis padres tuvieron 12 hijos (y no son católicos) y nosotros no teníamos ninguna alternativa más que ir a las reuniones. Cada día del Señor teníamos que ir a la reunión; teníamos que ir a la reunión de los niños, a la de secundaria, a la de preparatoria. Y ellos decían: “Podrás escoger cuando crezcas” pero mientras que estés en mi familia tienes que ir a la reunión. Así fue como crecimos y alabado sea el Señor que todos los 12 de nosotros estamos en el recobro del Señor y nuestras esposas también. De hecho, una de las primeras cosas que nuestros padres hacían con nuestras esposas era preguntarles: ¿Dónde estás? Más vale que estés en el recobro del Señor o no tendrán nuestra bendición. Así que no estoy diciendo si esto está bien o está mal, pero al menos estamos en el recobro del Señor. ¡Alabado sea el Señor por esto!  

  

Una vez, cuando estaba creciendo, mi mamá siempre iba a la reunión de oración. Y en una ocasión yo estaba deseando que mi mamá no fuera, porque la necesitaba esa noche para hablar con ella; así que la estaba tratando de convencer de que no fuera a la reunión de oración, yo le decía: ¡Mamá no vayas, porque necesitamos hablar esta noche!; ¡Debes quedarte más en la casa, vas a demasiadas reuniones!  

 

Así que mi mamá me dijo: “Albert, yo puedo estar contigo pero solo de una manera limitada, pero si yo estoy bien con el Señor, el Señor puede cuidar de ti, de una manera ilimitada. Así que, ¿qué quieres? ¿El cuidado que es ilimitado o el cuidado que es muy limitado?” Y entonces pensé: ¡No!, ¡Mejor ve a la reunión! ¡Reúnete lo más que puedas! Ella me lo tuvo que explicar porque de otra manera yo no hubiera entendido. Yo de hecho usé lo mismo con mis hijos; ellos decían: ¡Tú viajas mucho, todo el tiempo! Y les dije: ¿Quieren el cuidado ilimitado o el cuidado limitado? De cualquier forma, ¡alabado sea el Señor! La obra con los niños es una manera más efectiva de ganar el aumento que la predicación del evangelio. (Extracto del mensaje 3 Conferencia en cuanto al perfeccionamiento de la obra con los niños, Octubre 2011, Diamond Bar, CA, Albert Lim)  

 

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NOS SANTIFICAMOS POR EL BIEN DE LOS NIÑOS (Parte 2) (Se compartirá el jueves 24 de agosto 2017 en las reuniones de hogar)

NOS SANTIFICAMOS POR EL BIEN DE LOS NIÑOS (Parte 2)

Cuando los discípulos le preguntaron al Señor Jesús, cuáles serán las señales de Su regreso, dijo de que sería como en los días de Noé (Mt.24:3, 37-39). Cuando leemos estos versículos, vemos que en los días de Noé, la gente estaba embotada, confundida, es como si estuvieran borrachos, no tenían la respuesta adecuada, estaban drogados. Esta es la era en que vivimos hoy, cada uno ha sido atontado por la era, están ocupados, pagando sus deudas, corriendo de aquí para allá, tratando de hacer los pagos, tomando cuidados de los niños, tomando cuidado de los padres, todo el mundo está ocupado y se les olvida la visión, porque están bajo el efecto estupefaciente de esta era.

No podemos estar bajo este efecto estupefaciente, necesitamos conocer donde estamos. Necesitamos conocer el tiempo que estamos viviendo. No estamos en la edad media, ni en la reforma, ni siquiera estamos en el comienzo de la vida de iglesia. Eso fue hace ochenta años, tanto ha sucedido, tanto ha sido recobrado, ¿sabes dónde estamos hoy? estamos al final de la era. Somos la familia de Noé y estamos edificando. Ustedes están edificando en chile, nosotros estamos edificando en los Estados Unidos, algunos están edificando en África, en Europa, en Asia, en toda la tierra. Todos estamos edificando el arca y esa arca es la vida de iglesia. Y nuestros niños están aquí, y nuestros niños son para esto.

Creo que Dios le dio a Noé tres hijos para que ellos pudieran participar en la edificación del arca. El los necesitaba, él necesitaba una generación joven que se juntara con él en esta obra de edificación. Tal vez un día Noé se tuvo que sentar y explicarle a sus hijos de que trataría la vida de ellos. Es como si Noé les dijera; Sem, Cam y Jafet, ustedes tienen que entender algo, no somos como los demás de toda la tierra. Todos los demás tienen un sistema de valores diferente al nuestro, ellos tienen un mundo de cosas que aman y que hacen, pero nosotros amamos a Dios, amamos lo que está haciendo y nuestra vida es para Dios. La gente se burlará de ustedes, dirán que están locos; pero nosotros estamos edificando el Arca, porque nosotros somos los únicos que verdaderamente sabemos lo que está pasando aquí.

Hermanos, todos los demás piensan que saben lo que está pasando, pero nosotros sabemos lo que realmente está sucediendo, y debemos ver que nuestros hijos son para el arca. (Extracto del mensaje 1, Conferencia en Paraguay “La vida de iglesia como la familia de Noé la cual levanta la próxima generación para el mover del Señor”, T.G)

DEBEMOS ESTAR CONSCIENTES DE QUE NUESTROS HIJOS NOS HAN SIDO CONFIADOS

El fracaso que uno pueda sufrir en su carrera profesional no se puede comparar con el fracaso que uno puede sufrir en la crianza de sus hijos. Inclusive fracasar como esposo o esposa no se puede comparar con el fracaso en la crianza de sus hijos. El Señor les ha confiado un niño. Ustedes no pueden retornar al Señor diciéndole: "Tú me confiaste cinco niños y he perdido tres". La iglesia no podrá avanzar si los padres no están conscientes de que a ellos se les ha confiado esos niños.

No queremos ver que nuestros hijos tengan que ser rescatados del mundo. Supongamos que engendramos niños, los perdemos al mundo y, después tratamos de rescatarlos. Si permitimos que esto suceda, el evangelio jamás será predicado hasta lo último de la tierra. A nuestros hijos se les ha impartido muchas enseñanzas y hemos estado cuidándolos por muchos años; por lo menos estos niños tienen que ser conducidos al Señor. Estamos equivocados si no cuidamos de nuestros propios hijos.

Permítanme decirles esta palabra. A lo largo de la historia de la iglesia, el fracaso más grave entre los cristianos ha sido el fracaso en la crianza de sus hijos, y esto es algo que a nadie le importa mucho. Los niños son personas todavía tiernas que están en vuestras manos y no pueden hacer mucho por sí mismas. Si usted es suelto en su vida personal, también lo será con sus hijos. Tiene que comprender que, por ser padre, deberá ejercer dominio propio y sacrificar su libertad personal. Dios le ha encomendado en sus manos a un cuerpo humano con su alma. Si usted no ejerce dominio propio ni renuncia a sus libertades, se verá en aprietos cuando tenga que responder ante Dios en el futuro. (Mensajes para edificar a los creyentes nuevos, t. 2, págs. 582-588, 589, 598-600, 615, W. Nee, LSM)

APARTADOS PARA DIOS EN CUANTO A POSICIÓN

Para ser santos, primero es necesario ser apartados para Dios en cuanto a posición. Necesitamos ser apartados con respecto a nuestra familia, vecinos, colegas y amigos. Sin embargo muchos cristianos son salvos, pero no son apartados. Normalmente, cuando una persona es salva, también debería ser apartada. A esto se debe que al creyente se le llama santo. Observen a la mayoría de los cristianos de hoy. Ellos son casi iguales a las personas del mundo; no hay ninguna separación entre ellos. Muchos de sus parientes y amigos ni siquiera saben que son cristianos. Así que, ser santo es ser apartado para Dios. Esto, por supuesto, es cuestión de posición. (Estudio-vida de Efesios, págs. 30-31, Witness lee, LSM)

Nosotros los padres debemos cumplir con nuestra obligación con respecto a nuestros hijos Esto significa que no sólo debemos instruirlos, sino también establecer un ejemplo para que ellos lo sigan. Así como el Señor Jesús se santificó a Sí mismo por causa de Sus discípulos (Jn. 17:19), los padres deben santificarse a sí mismos por causa de sus hijos. Los hijos siempre imitan a sus padres. Por esta razón, los padres tienen la responsabilidad de establecer una norma elevada y un buen ejemplo para sus hijos.

ABSTENERSE DE VINO Y DE TODO LO RELACIONADO A SU FUENTE

"Se mantendrá apartado absteniéndose de vino y de bebidas embriagantes; no beberá vinagre de vino ni vinagre de bebida embriagante, ni beberá ningún zumo de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas. Durante todos los días de su nazareato no comerá producto alguno de la vid de uva, desde el granillo hasta el hollejo" (Nm. 6:3-4). Aquí vemos que un nazareo tenía que abstenerse del vino y de cualquier cosa que se relacione con su fuente. Esto representa el abstenerse del placer terrenal y del disfrute mundano (cfr. Sal. 104:15; Ec. 10:19).

Debemos tener cuidado con cualquier cosa terrenal que nos haga feliz. El placer terrenal lleva a una conducta lujuriosa y a una intención lujuriosa. El disfrute y placer terrenal pueden contaminar a un nazareo. Conforme a esto, podemos ver que una persona absoluta para Dios está separada completamente de cualquier placer terrenal. (Life-study of Numbers, págs. 57-58, Witness Lee, LSM)

La separación de un nazareo era de siete días, lo cual representa el transcurso pleno del tiempo. Sansón fue nazareo desde el vientre de su madre y durante todo el curso de su vida (Jue. 16:17). (pág. 76). El nacimiento [de Sansón] fue un milagro que comenzó con la aparición del Ángel de Jehová. Cuando Sansón estaba en el seno de su madre, él fue santificado para que fuese un nazareo. Mientras crecía, era limpio y puro conforme a lo ordenado por Dios, y recibió poder por el Espíritu de Dios.

Poco después de que decidí dejar mi trabajo y servir al Señor, fui a Shanghái a ver al hermano Nee. El me dijo que al servir al Señor, los hermanos deben aprender el principio de no tener contacto con una mujer en privado, especialmente si ella es joven. Esto me impresionó profundamente y desde entonces he puesto en práctica las instrucciones del hermano Nee y se las he pasado a los santos. (Life-study of Judges, págs. 45, 46, Witness Lee, LSM)

Dios tenía Su economía eterna, pero la realización de ésta se había estancado. Él había ordenado que los descendientes de Aarón fuesen los sacerdotes que llevaran a cabo Su economía, pero el sacerdocio estaba añejo y apagándose. Así que, en el corazón de Dios estaba el deseo de ganar a alguien que reemplazara ese sacerdocio. Con este propósito, Dios unió en matrimonio a Elcana y Ana.

Elcana tenía dos mujeres, y por la soberanía divina su segunda mujer, Penina, tuvo hijos, pero Ana no. Además, "su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos". Esto obligó a Ana a orar desesperadamente, pero no por su propio beneficio, sino por el de Dios. Ella prometió a Dios que si le daba un hijo varón, se lo regresaría mediante el voto del nazareato. A Dios le agradó la oración de Ana y su promesa, y le concedió su petición. Ana concibió, y dio a luz un hijo, y le llamó Samuel. Con esto vemos que el verdadero origen de Samuel no fue el hombre, sino Dios, quien soberana y secretamente motivaba a Su pueblo.

El origen de Samuel fue su madre, quien era una persona que buscaba a Dios y oraba (vs. 9-18). La oración de ella era un eco de lo que estaba en el corazón de Dios. Su oración proporcionaba la cooperación humana al mover divino para que se efectuara la economía eterna de Dios. Dios deseaba obtener a Samuel, pero necesitaba que Ana cooperara con Él y se lo pidiera, diciéndole: "Señor, necesito un hijo" Esta oración era muy humana, pero cooperaba con el mover divino que cumplía la economía de Dios (Estudio-vida de 1 y 2 Samuel, págs. 9-10, 11, Witness Lee, LSM)

Nos santificamos por amor a los niños

Juan 17:19 es la base de este mansaje, el versículo dice…”y por ellos Yo me santifico a Mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad”.

Tenemos que santificarnos a nosotros mismos. Esto es primero para los padres, pero no sólo para los padres. Si usted tiene un corazón para los niños en la vida de iglesia, tal vez no te has casado aún, tal vez estás en la universidad, tal vez estás trabajando, tal vez estas en la enseñanza media, pero hay niños más pequeños que tú; por causa de ellos, todos nos tenemos que santificar.

Los de enseñanza media tienen que santificarse por los más pequeños, porque ellos te están mirando a ti. Si los padres dicen: nosotros no hacemos cosas como esas, pero ven a los mayores haciendo eso, ellos dirán,…pero ellos lo hacen…él lo hace. Por lo tanto, todos nosotros necesitamos santificarnos.

El versículo dice: “Y por ellos”. De hecho estas tres palabras son vitales…Y…por…ellos. Hermano, cuando estás en tu casa y vas a decirle algo a tu esposa, pero los hijos están allí…“y por ellos”…tal vez estás en casa y algo te emociona…antes de que lo digas…“y por ellos”, “y por ellos”.

Yo crecí en Nueva York, mi familia de hecho es de Puerto Rico, pero fui a California, me gradué, crecí en Nueva York, me casé y estaba allí en la vida de iglesia. Después de dos meses, uno de los ancianos me dijo…hermano, creo que tienes la carga por servir, pero si quieres servir con los jóvenes, te tengo que decir esto…yo tenía 21 años de edad. Me dijo; Si quieres servir, debes recordar, que lo que tú eres y lo que tú haces, es más importante de lo que dices. Lo que eres, lo que haces, es más importante, ya que causa una impresión más fuerte que lo que dices. Aún, cuando tomas vacaciones importa.

Supongamos que la iglesia tiene una conferencia, y tú tomas ese mismo fin de semana para irte de vacaciones, con esa actitud le estás diciendo a los jóvenes que tus vacaciones son más importante que la iglesia; aunque des un mensaje de cuanto Dios ama la iglesia y cuanto la necesita, tú lo borraste si te fuiste de vacaciones de esa manera, ¿ven mi punto?

Dónde vas de vacaciones importa, los jóvenes van a averiguarlo…y van a decir…ahhh, el hermano Ricky ¿fue a ese lugar? Así que cuando usted se levanta para dar un mensaje, ellos siguen mirándote en ese lugar, no escuchan tu mensaje. Eso causó una gran impresión en mí y entonces me di cuenta,…esto es más serio de lo que yo pensaba. (Extracto del mje 2, Conferencia en Paraguay “La vida de iglesia como la familia de Noé la cual levanta la próxima generación para el mover del Señor”, Ricky Acosta)

Debemos corregir cualquier exageración

Algunas veces, usted exagera sus palabras. Entonces, deberá buscar una ocasión propicia para decirles a sus hijos que en tal ocasión usted exageró. Usted tiene que ser exacto al hablar. Algunas veces usted quizás haya visto solamente dos vacas, pero dijo que eran tres; o quizás vio cinco pájaros, pero dijo que eran ocho. En tales ocasiones, corríjase de inmediato. Al hablar con sus hijos usted tiene que aprender a corregirse todas las veces que sea necesario Debe aprender a decir: "Lo que les acabo de decir no es exacto. Había dos vacas, no tres". Usted debe dejar bien en claro ante ellos que todas nuestras palabras deben ser santificadas. Todo cuanto ocurre en el seno de nuestra familia debería ser usado para la formación de un carácter cristiano en nuestros hijos. Así pues, sus palabras tienen que ser santificadas.

Cuando sus hijos hablen, también sus palabras deben ser santificadas y exactas. Cuando usted diga algo equivocado, deberá darle la debida importancia al reconocer su error. De este modo, usted estará adiestrando a sus hijos a santificar sus palabras. Muchos padres suelen decir cinco cuando quieren decir tres, y dicen tres cuando en realidad querían referirse a dos. Tales padres hablan irresponsablemente y no constituyen un buen ejemplo en el hogar. Como resultado de ello, sus hijos jamás comprenden que las palabras son sagradas. Si hacemos esto, nuestros hijos recibirán el adiestramiento apropiado.

No se imaginan cuántos creyentes fuertes pudiésemos criar en nuestra segunda generación, si todos los padres de la generación actual fueran buenos padres. Siempre he deseado poder decirles esto: el futuro de la iglesia depende de los padres. (Mensajes para edificar a los creyentes nuevos, t. 2, págs. 582-5 588, 589, 598-600, 615, Watchman Nee, LSM)

Debemos SANTIFICAR NUESTRO HABLAR por amor a nuestros hijos 1 Ti. 4:12

No es que simplemente me santifico a mí mismo, este punto menciona nuestras palabras. Nuestra vida diaria está llena de palabras, especialmente en casa. Cuando estás con tu familia a la mesa, cuando están yendo de aquí para allá, hay palabras, muchas palabras, palabras sueltas. Tenemos que santificar aún nuestro hablar, tenemos que santificar aún nuestra actitud cuando hablamos.

¿Cómo estuvo la reunión?... (Tal vez su esposa estaba sirviendo con los niños) ¿Cómo estuvo la reunión? Bueno…los hermaaanoss…tú sabes.

Hermanos, tal vez usted tenga la libertad de decir algo muy franco, pero sea muy cuidadoso cuando usted hable con respecto a los santos al frente de sus hijos. Hermanos y hermanas, especialmente, cuando usted habla con respecto a los ancianos, o en cuanto a la dirección de la iglesia.

Hay un anuncio…¡la próxima semana tendremos una conferencia especial! Y entonces tu esposa te pregunta ¿cómo estuvo la reunión? Bueno, tendremos, ooootra conferencia. ¡Qué es eso! y tu hijos están escuchando y dicen…aaahh, a papi no le gustan las conferencias. Así que sembraste eso en su cabeza.

Dos meses más tarde, cuando hay otro anuncio al final de la reunión. ¡Bueno, vamos a tener otra conferencia y los hermanos tal y tal van a venir! Entonces los dos niños que están sentados allá al final dirán…oootraa conferencia. ¿Sabe lo que usted acaba de hacer? Usted sembró una semilla en los que iban atrás. Y algo va a crecer allí dentro de ellos.

Y los niños, mientras crecen, los servidores les dirán: ¡Vamos a tener una conferencia!...y ellos van a estar pensando… ¡aaahhh!, tenemos demasiadas conferencias, eso interfiere mucho con nuestro itinerario; ¡no es conveniente! ¿No pueden los ancianos ser un poco más sensitivos, más sensibles? Hermanos ¿De dónde vino eso? Eso fue una pequeña semilla que se sembró tal vez años atrás.

Pero un día usted se vuelve al Señor y El lo alumbra con respecto a su actitud. ¡Oh Señor, mira cómo soy, vivo tanto para mí mismo!, estoy aquí solo para mi conveniencia…Pero ya no quiero vivir así. ¡Yo quiero edificar el arca!

Eso es bueno, pero la semilla todavía está en los niños creciendo y usted no ha hecho nada por ellos. Así que tal vez un día coseche lo que sembró.

Usted tiene que decir: hijos, tengo que hablarles, hace un tiempo, mientras regresábamos a casa, su mamá hizo una pregunta y mi reacción pudo haber causado una impresión incorrecta en ustedes. Yo me arrepiento. Ya me arrepentí delante del Señor, y quiero pedirles perdón a ustedes, por hablar tan sueltamente. ¡Yo amo la iglesia! ¡Yo amo la iglesia! y nuestra familia tiene que ser la familia de Noé.

De hecho un padre que le pida perdón a su hijo, esa es una manera de tornar el corazón de los hijos hacia los padres. Ellos se darán cuenta que usted tiene realidad, que tiene la vida de Dios, que tiene alguna experiencia del Señor. Su hijo dirá: Mi padre fue capaz de pedirme perdón. Yo ni siquiera entiendo por qué me pidió perdón, pero yo sé que algo pasó allí. (Extracto del mje 2, Conferencia en Paraguay “La vida de iglesia como la familia de Noé la cual levanta la próxima generación para el mover del Señor”, Ricky Acosta)

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NOS SANTIFICAMOS POR EL BIEN DE LOS NIÑOS (Parte 1) (Se compartirá el jueves 17 de agosto 2017 en las reuniones de hogar)

Nos santificamos por el bien de los niños (Parte 1)

EL HIJO SE SANTIFICÓ A SÍ MISMO

Juan 17:19 dice: "Y por ellos Yo me santifico a Mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad". Aunque el Hijo es completamente santo en Sí mismo, para establecer un ejemplo de santificación para Sus discípulos, Él se santificó a Sí mismo en cuanto a Su manera de vivir mientras estuvo en la tierra. Veamos la manera como el Señor se puso en contacto con la mujer samaritana (4:5-7). Él no se encontró a solas con ella de noche en una casa privada, sino a pleno día y al aire libre. En lo que al Señor se refiere, Él podía haberse reunido con la mujer samaritana, quien era una persona inmoral, en cualquier lugar y a cualquier hora. Pero como un hombre de apenas un poco más de treinta años de edad, no habría sido un buen ejemplo para Sus discípulos hablar con ella de forma privada en su casa y de noche. Si Él hubiera hecho eso, los discípulos se habrían confundido. A fin de establecer un buen ejemplo para ellos, Él actuó de una manera santificada. Este ejemplo fue una gran ayuda para Sus discípulos.

No está bien que ningún predicador joven tenga contacto con una mujer en privado de noche, debido a que en ello hay mucha tentación. Hacer tal cosa no es santo, sino mundano. Miren el ejemplo del Señor Jesús. Él habló con Nicodemo, un caballero de edad avanzada, de noche y en una casa privada (3:1-2), pero con la samaritana, una mujer inmoral, habló a la luz del día y en un lugar público. Al hacer esto, el Señor se santificó a Sí mismo y estableció un principio para que Sus discípulos lo siguieran. (Estudio-vida de Juan, pág. 490, Witness Lee, LSM)

EL SEÑOR SE SANTIFICÓ A SÍ MISMO POR EL BIEN DE SUS DISCÍPULOS

¿Qué queremos decir con santificarse ante Dios? El Señor Jesús dijo: "Y por ellos Yo me santifico a Mí mismo" (Jn. 17:19). Esto no se refiere a ser santo, sino a si uno es o no es santificado. El Señor Jesús es santo y Su naturaleza es santa, mas por el bien de Sus discípulos Él se santificó a Sí mismo. Había muchas cosas que Él podía haber hecho, las cuales no eran contrarias a Su santidad; sin embargo, Él se abstuvo de las mismas a causa de la debilidad de Sus discípulos.

En muchos asuntos, las debilidades de los discípulos dirigían al Señor y restringían Su libertad. Había muchas cosas que el Señor pudo haber hecho, pero que no las hizo porque no quería que Sus discípulos las malinterpretaran o sufrieran tropiezos por causa de ellas. En lo que concierne a la naturaleza misma del Señor, con frecuencia le hubiera sido posible actuar de otro modo, pero se abstuvo de hacerlo por el bien de Sus discípulos.

NO DEBEMOS ANDAR DE UNA MANERA SUELTA

De modo similar, aquellos que tienen hijos deben santificarse a sí mismos por el bien de sus hijos. Esto quiere decir que, por el bien de nuestros hijos debemos dejar de hacer muchas cosas que pudiéramos hacer. Asimismo, hay muchas cosas que pudiéramos decir, pero que no las decimos por el bien de nuestros hijos. Desde el día que traemos niños al seno de nuestra familia, debemos santificarnos. Si usted no se restringe a sí mismo, no será capaz de restringir a sus propios hijos. La ligereza de aquellos que no tienen hijos, ocasiona, en el peor de los casos, problemas sólo para ellos mismos, pero en el caso de aquellos que tienen hijos, su irresponsabilidad perjudicará a sus hijos tanto como a ellos mismos.

Una vez que un cristiano trae a un niño a este mundo, tiene que santificarse. Recuerde que un par de ojos, a veces dos, están observándolo todo el tiempo. Estos habrán de observarlo por el resto de sus días. Incluso después que usted haya dejado este mundo, sus hijos no se olvidarán de lo que lo han visto hacer, y todo cuanto usted haya hecho permanecerá con ellos.

DEBEMOS COMPORTARNOS EN CONFORMIDAD CON CIERTAS NORMAS

El día que nace su hijo debe ser el día en que usted se consagre. Usted debe poner una norma para usted mismo de moralidad, de conducta en el hogar y de juicios de orden moral que determinen lo que es correcto y lo que es equivocado. Usted tiene que fijar normas elevadas para determinar lo que es ideal y también tiene que ponerse un estándar para usted mismo en asuntos espirituales. Usted tiene que actuar estrictamente en conformidad con tales normas. De otro modo, usted mismo tendrá problemas y, además, perjudicará a sus hijos. Son muchos los niños que son arruinados, no por extraños sino por sus propios padres.

Si los padres carecen de principios éticos, morales y espirituales, ellos mismos arruinarán a sus propios hijos. Tanto las decisiones como los juicios que hará un joven en el futuro, estarán determinados por el adiestramiento que haya recibido de sus padres durante los primeros años de su vida. Lo que usted le diga a su hijo puede ser olvidado o recordado por él, pero con toda seguridad, aquello que él ve en su casa permanecerá con él para siempre. Es de usted que él desarrolla su sentir de juicio y también es de usted que él desarrolla su sistema de valores.

Todo padre debe recordar que sus acciones serán repetidas por sus hijos; sus acciones no cesarán con ellos. Si usted no tiene niños, puede hacer todo lo que quiera cuando está feliz, Y puede dejar de hacer cualquier cosa y olvidarse de todo cuando no está contento. Pero una vez que usted tiene niños, tiene que restringirse. Tiene que actuar conforme a las normas más elevadas de conducta, le guste o no. La vida entera de los niños cristianos depende del comportamiento de sus padres.

Recuerdo lo que un hermano me dijo cuando su hijo se involucró en ciertos problemas. Él dijo: "Mi hijo no es sino una réplica mía, y yo soy él". Cuando un padre ve algo en sus hijos, deberá darse cuenta que se está viendo a sí mismo. Él tiene que comprender que está contemplando un reflejo de su propia persona, pues sus hijos no hacen sino reflejarlo. A través de ellos, él se puede ver a sí mismo. Por esto, toda pareja debe consagrarse nuevamente a Dios en cuanto nace su primer hijo. Ellos deben acercarse al Señor y consagrarse nuevamente a Él. Desde ese momento, el Señor les ha encomendado un ser humano, poniendo en sus manos todo su espíritu, alma, vida y futuro. Desde ese día, ellos tienen que ser fieles al encargo del Señor. Al firmar un contrato de trabajo, algunos se comprometen a realizar una determinada labor durante uno o dos años, pero esta labor de ser padres dura toda la vida; este compromiso no tiene límite en el tiempo.

LA NECESIDAD DE ANDAR CON DIOS

Los padres no solamente tienen que percatarse de la responsabilidad que han asumido y, por ende, santificarse ellos mismos por el bien de sus hijos, sino que además, tienen que andar con Dios. Uno se santifica a sí mismo por el bien de sus hijos. Pero esto no significa que uno pueda ser suelto y frívolo cuando está solo. Un padre no deberá ejercer dominio propio sólo por el bien de sus hijos. El Señor Jesús no carecía de santidad en Sí mismo; Él no se santificaba a Sí mismo sólo por el bien de Sus discípulos. Si el Señor Jesús se santificara a Sí mismo solamente por el bien de Sus discípulos, pero no fuese santo Él mismo, habría sido un fracaso completo. Del mismo modo, los padres tienen que santificarse por el bien de sus hijos, pero ellos mismos también tienen que andar con Dios. No importa cuánto celo manifieste en presencia de sus hijos, si usted no es genuino en su fervor, sus hijos fácilmente se darán cuenta de su verdadera condición. Aun cuando usted mismo no esté claro al respecto, ellos sí lo estarán.

Quizás usted sea una persona suelta, pero se esfuerce por comportarse muy cuidadosa y prudentemente cuando están presentes sus hijos. Pero, en realidad, usted no es aquella persona que pretende ser. Por favor, recuerden que a los hijos les es muy fácil descubrir su verdadera condición. Si usted es una persona descuidada y trata de actuar de una manera discreta delante de sus hijos, ellos fácilmente detectarán su verdadera condición y se darán cuenta de que usted pretende ser alguien que no es. Así pues, usted no solamente tiene que santificarse a sí mismo delante de sus hijos por el bien de ellos, sino que usted también tiene que ser una persona que genuinamente anda con Dios tal como lo hizo Enoc.

Quisiera llamar su atención hacia el ejemplo de Enoc. Génesis 5:21-22 dice: "Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y anduvo Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró más hijos e hijas". Antes que Enoc engendrara hijos, no sabemos nada acerca de su condición, pero después que él engendró a Matusalén, la Biblia afirma que Enoc caminó con Dios. Él se percató de que su responsabilidad era demasiado grande y que él no podría asumirla por su propia cuenta. Así que, él comenzó a caminar con Dios. El no sólo caminó con Dios en presencia de su hijo; él caminó con Dios incluso cuando estaba solo. Él sentía que si no caminaba con Dios, él no sabría cómo criar a sus niños.

Enoc no sólo engendró a Matusalén, sino a muchos otros hijos; no obstante, él caminó con Dios por trescientos años. Su responsabilidad como padre no le impidió caminar con Dios; más bien, tal responsabilidad hizo que él caminara con Dios. Finalmente, él fue arrebatado. Por favor, recuerden que la primera persona en ser arrebatada fue un padre. La primera persona en ser arrebatada fue una que tuvo muchos hijos y, aun así, caminó con Dios. La manera en que uno cumple con sus responsabilidades en una familia, es el reflejo de su condición espiritual delante de Dios.

Tenemos que comprender que a fin de conducir nuestros hijos al Señor de una manera genuina, es necesario que seamos personas que andan con Dios. No podernos enviar nuestros hijos al cielo simplemente al señalarles con el dedo donde está el cielo. Tenemos que caminar delante de ellos. Sólo entonces podemos pedir a nuestros hijos que nos sigan. Aunque los padres cristianos quieren que sus hijos sean mejores que ellos mismos y abrigan la esperanza de que sus hijos no amarán al mundo y proseguirán de una manera positiva, hay muchas familias que no están bien debido a que los padres mismos se retraen. Si este es el caso, independientemente de cuánto se esfuerce, tal familia jamás logrará sus objetivos.

Tenemos que recordar que el estándar que adopten los hijos no podrá ser más elevado que el de sus padres. Esto no quiere decir que debemos fijar un estándar falso. Debemos tener un estándar que es genuino y espiritual. Si lo tenemos, nuestros hijos alcanzarán ese estándar. Por favor no se olviden que sus hijos aprenderán a amar lo que usted ama y a aborrecer lo que usted aborrece. Ellos aprenderán a valorar lo que usted valora y a condenar lo que usted condena. Usted tiene que establecer un principio moral, tanto para usted como para sus hijos. Los principios morales que usted adopte, también serán los de sus hijos. Su estándar de amor por el Señor será el estándar de amor por el Señor de sus hijos. En una familia, únicamente se puede establecer un estándar, no dos. Nosotros mismos no debemos practicar todo cuanto les prohibimos a nuestros niños. Jamás se debieran aplicar dos diferentes estándares en el seno de una misma familia, uno para los hijos y otro para nosotros los padres.

Espero que todos nosotros cuidemos bien a nuestros hijos. Ellos nos están observando constantemente El hecho de que ellos se porten bien o no, depende de si nosotros nos comportamos adecuadamente. Ellos no sólo nos escuchan, sino que nos están viendo todo el tiempo. Tal parece que ellos llegan a enterarse de todo. No debiéramos pensar que podemos engañar a nuestros hijos. ¡No! Ellos no pueden ser engañados. Ellos saben cómo nos sentirnos y ven con claridad lo que realmente sucede en nosotros. Todo cuanto exigimos de nuestros hijos, también debemos tomar la misma posición al respecto.

LOS HIJOS DE LOT SE CORROMPIERON

Los hijos de Lot se corrompieron al vivir en la ciudad inicua. En Génesis 19:12 lo dicho por los ángeles indica que Lot tal vez haya tenido hijos además de sus hijas. En el capítulo 18, Abraham quizás haya considerado que la familia de Lot se componía de por lo menos 10 personas. [...] Lot tuvo que decir a sus yernos y a sus hijos que Dios iba a juzgar a esa ciudad. No obstante cuando Lot le predicó el evangelio, algunos no creyeron la palabra del Señor, y pensaron que no hablaba en serio. El versículo 14 dice: "Entonces salió Lot y hablo a sus yernos, los que habían de casarse con sus hijas, y dijo: Levan-taos; salid de este lugar, porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos que bromeaba". Otros hijos de Lot no tenían el menor sentido moral (19:30-35). ¡Consideren lo que hicieron sus hijas después de escaparse de la ciudad! Después de escaparse de Sodoma, Lot y sus hijas todavía tenían vino consigo (19:32). En la cueva donde estaban, ¿cómo podrían tener vino si no lo hubieran traído consigo? ¡Cuán embotados estaban por la situación pecaminosa de Sodoma!

Cuando visité algunos santos en Las Vegas en 1963, ellos justificaban su estancia en esa ciudad diciendo: "No hay nada malo en que vivamos en esta ciudad de juegos de azar, porque estamos aquí como un testimonio para el Señor". No discutí con ellos pero en mi interior pensé: "Si ustedes se quedan aquí algunos años, sus hijos no tendrán ninguna conciencia de la iniquidad que encubren los juegos de azar".

Hoy muchos jóvenes han sido embotados. Fíjense en la manera de vestirse; no tienen ningún sentido de la moral ni les da vergüenza. A menudo cuando estoy en la calle tengo que cerrar los ojos. Las jóvenes que no tienen ningún sentido del pudor se hallan sin protección. En todo el mundo la vergüenza y la moralidad se han estropeado. Los jóvenes han perdido su sensibilidad por haber sido criados en un ambiente pecaminoso. No obstante, si entran en la vida de iglesia y permanecen en su ambiente puro algunos meses, nunca volverán al mundo pecaminoso. No aguantarán su desagradable olor.

Vivimos en una era maligna y necesitarnos ser protegidos de ella. Nuestra familia e hijos deben ser salvaguardados. Todos debemos escaparnos de Sodoma y cerrar nuestras puertas a su influencia maligna. De no ser así, nuestros descendientes serán corrompidos. ¿Cómo pudieron Lot y sus hijas actuar como lo hicieron después de la destrucción de Sodoma? Porque su sentido de moralidad había caído muy bajo. Si permanecemos en el aire fresco, oleremos inmediatamente la fetidez de la inmoralidad. Pero si no discernimos el hedor, eso significa que nuestro sentido de moralidad ha sido drogado. (Estudio-vida de Génesis, págs. 716-717, Witness Lee, LSM)

Ahora quisiera dirigirme a los jóvenes. Como cristianos, tal vez necesitemos leer el periódico para enterarnos de la situación mundial. Yo leo el periódico casi todos los días; sin embargo, hay ciertas páginas que yo nunca leería porque son muy contaminantes. Una vez que su mente se contamine al mirar cierta foto, le será muy difícil deshacerse de ese elemento contaminante. Asimismo, tampoco debiéramos escuchar cierto tipo de conversaciones ni asociarnos con cosas impuras. Pero por encima de todo, debemos abstenernos de la fornicación. Debemos cuidar, guardar, salvaguardar, nuestro vaso limpio en santificación delante de Dios. Nuestro vaso debe ser santo, apartado y saturado de Dios, y también debe ser guardado en honor delante de los hombres (Estudio-vida de 1 Tesalonicenses, pág. 205, Witness Lee, LSM)

LOS HIJOS EXCELENTES PROVIENEN DE PADRES EXCELENTES

Finalmente, quisiera decir que muchos de los grandes siervos de Dios provienen de padres excelentes. Desde el tiempo de Timoteo, muchos de aquellos que Dios utilizó han salido de padres excelentes. John Wesley fue uno de ellos; John Newton fue otro, John G. Paton, uno de los más ilustres misioneros del mundo, fue un tercero. Muy pocos padres han sido como el padre de John Paton. Cuando John era ya viejo, todavía contaba cómo cada vez que era tentado a pecar, se acordaba de su padre y de las oraciones que su padre hacía por él. John provino de una familia pobre. Sólo tenían un dormitorio, una cocina y un pequeño cuarto. Cada vez que oía a su padre orar y lamentarse en ese pequeño cuarto, él temblaba… sabía que su padre se angustiaba por las almas de sus hijos. Aún de grande, John todavía podía recordar los lamentos de su padre. Cuanto habrá agradecido a Dios por darle tal padre, cuyas oraciones lo preservaron de pecar. Si él pecaba, ofendía no sólo al Padre que estaba en el cielo, sino también al padre que estaba en la tierra. Era difícil encontrar un padre como el de John, y era difícil encontrar un hijo tan excelente como John.

Si en nuestra generación, los padres aprendieran a ser buenos padres, cuántos hermanos y hermanas fuertes y vigorosos tendríamos en la siguiente generación.

Frecuentemente me siento forzado a decir que el futuro de la iglesia depende de los padres. Tiene que haber gente a la cual Dios pueda levantar cuando Él quiera bendecir a Su iglesia. Se necesitan más Timoteos, para que no tengamos que traer solamente gente sacada del mundo sino personas que provengan de familias cristianas. (Mensajes para edificar a los creyentes nuevos, tomo 2, Watchman Nee, LSM)

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