La importancia de la obra con los niños y los jóvenes

La importancia de la obra con los niños y los jóvenes (16)

SERVIR EN COORDINACIÓN Y DE UNA MANERA COMPENETRADA PARA MINISTRAR VIDA (Se compartirá el jueves 07 diciembre 2017 en las reuniones de hogar)

SERVIR EN COORDINACIÓN Y DE UNA MANERA COMPENETRADA PARA MINISTRAR VIDA

La iglesia es un organismo y, como tal, lo único que requiere es vida. Por lo tanto, el servicio en la iglesia es principalmente para ministrar vida a otros. Aun el arreglo de las sillas o la limpieza de los baños no constituyen un fin en sí mismos, sino que su propósito es ministrar vida.

Al servir como ujieres o al realizar algún trabajo de oficina, o cualquier aspecto del servicio en la iglesia, debemos hacerlo todo para ministrar vida a los demás. Por supuesto, es bueno hacer las cosas apropiadamente. Si no hacemos las cosas bien puede ser una frustración, sin embargo, eso no significa que hacer las cosas bien equivale a tener el servicio apropiado.

En las organizaciones religiosas y mundanas, basta con hacer las cosas bien; pero en la iglesia lo más importante es el ministerio de vida. Incluso si no podemos hacer las cosas muy bien, pero si por Su misericordia ministramos vida a otros, nuestro servicio será un éxito. Lo principal es ministrar vida a otros. (La manera normal de llevar fruto y de pastorear a fin de edificar la iglesia, págs. 13, 14)

UN AVIVAMIENTO DE LA VIDA INTERIOR

El avivamiento del cual estoy hablando no es el tipo de avivamiento comúnmente conocido en el cristianismo. El avivamiento del cual estoy hablando es la renovación descrita en el Nuevo Testamento. En 2 Corintios 4.16 dice: "Aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día". La renovación aquí es un avivamiento. Cada día necesitamos una renovación, y esta renovación tiene que ser refrescada de día en día.

Lo que necesitamos hoy en día es este tipo de renovación en la vida interior, que está opuesto a una renovación en acciones exteriores o expresión. Dios ha establecido una ley natural, que el sol naciente proporciona un nuevo comienzo y una renovación fresca cada día para todas las cosas, ya sean plantas, animales, o seres humanos. Lo mismo se cumple en nuestra vida cristiana. Cada mañana debemos permitirle al Señor Jesús, nuestro Sol, que se levante en nosotros para que podamos ser renovados. Este es el avivamiento del cual estoy hablando.

Si a diario somos avivados espiritualmente, no habrá necesidad de un avivamiento grande. Realmente, ninguno de los llamados grandes avivamientos fue duradero. Por ejemplo, el gran avivamiento en Gales, a principios del siglo, ya se había acabado en 1933. Todos los avivamientos traídos por varios movimientos espirituales en el pasado fueron transitorios. Este tipo de avivamiento esporádico no es confiable. El avivamiento sólido es el que resulta de la renovación diaria.

Espero que los ancianos y los colaboradores tomen esta palabra de comunión y exhortación para que den todo y den su tiempo a fin de tener contacto con la gente y pastoreada. Esta fue nuestra carencia en el pasado. Ahora debemos recobrar esto. Sólo por medio de esto, la edificación orgánica del Cuerpo de Cristo según Efesios 4:12-16 y las reuniones en mutualidad según 1 Corintios 14:26 podrán ser realizadas y practicadas entre nosotros. Para esto necesitamos un avivamiento diario y ser victoriosos diariamente como base.

También necesitamos una vida y una obra que fluyan del amor del Señor, a fin de mantener nuestra victoria. Si no tenemos una vida avivada ni una labor de pastoreo, no seremos vencedores por mucho tiempo, ni tendremos la manera de mantener nuestra victoria. Lo que nos mantiene en la victoria es una vida y obra de amor para con el Señor. Necesitamos ambos aspectos. (El sonido oportuno de la trompeta y la necesidad actual, págs. 51, 53, 60, W. Lee, LSM

APRENDER A ESTAR INTERESADO EN LAS PERSONAS

Después de que hemos tratado con el Señor exhaustivamente y tomado una carga, tenemos que aprender a estar interesados en las personas. Debido a la caída, muchos entre nosotros no tienen interés por otros. Pensamos que si ellos se van al cielo o al infierno es algo que les concierne a ellos. No nos importa si los demás crecen en vida, y nos parece que preocuparnos por nuestro propio bienestar espiritual ya es suficiente. Sin embargo, el servicio en la iglesia requiere que cada uno de nosotros se involucre con otros.

Debemos interesarnos por el pueblo del Señor…Una hermana adolescente podría orar: "Señor, esta joven aún no es salva. Señor, no tendré paz hasta que ella sea salva. Señor tienes que salvarla aun por causa mía". Es probable que pretendamos ser muy espirituales y digamos: "Señor, esto no es por causa mía". Sin embargo, el Señor dirá: "Debido a que sientes una carga genuina por esa joven, Yo la salvaré por causa tuya". Finalmente, esta hermana verá que esa jovencita será salva.

Quizás después de esto ella diga: "Señor, esta jovencita ya es salva, pero no te ama. Yo jamás podría sentirme satisfecha con eso. Haz algo para que ella te ame, Señor, así como yo te amo". Una vez más esta hermana verá que el Señor contesta su oración. Del mismo modo, la generación de más edad debe tener la carga y orar de la misma manera. Debemos interesarnos por las personas y estar involucrados con ellas. Entonces podemos recibir una carga. Hay muchas personas en la iglesia que necesitan que nosotros las llevemos sobre nuestros hombros y en nuestro pecho para abrazarlos (Éx. 28:9-12, 15-21, 29). Debemos amarlas. Cuando caen, debemos llorar por ellas; cuando se levantan, debemos regocijarnos. Debemos llevarlas como nuestras cargas.

Nuestro servicio no consiste simplemente en acomodar las sillas, limpiar el salón, servir de ujieres ni hacer trabajos administrativos. Todos estos servicios son temporales y son el medio, el instrumento o los canales que usamos para cuidar a las personas. Todos debemos acudir al Señor para orar y recibir esta carga. (La manera normal de llevar fruto y de pastorear a fin de edificar la iglesia, págs. 18, 19-20)

En 1 Tesalonicenses 2:7 dice: "Antes fuimos tiernos entre vosotros, como nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos". Cuidar con ternura no significa simplemente realizar un trabajo o llevar a cabo un negocio; más bien, significa cuidar de una persona viva. El versículo 11 dice: "Así como también sabéis que hemos sido para cada uno de vosotros como un padre para sus hijos, exhortándoos y consolándoos y dando testimonio". Pablo alimentó a los tesalonicenses como una madre y los exhortó como un padre. Él tenía interés en las personas. Si no tenemos interés en las personas, ponemos fin a nuestro servicio en la iglesia, pues no seríamos aptos para servir.

Estrictamente hablando, no nos importa el mantenimiento de las sillas. Lo que nos importa es mantener a las personas. El cuidado que tengamos por las sillas no entrará en la Nueva Jerusalén, pero el cuidado que les brindemos a las personas permanecerá para siempre. Me temo que muchos de nosotros en el servicio de la iglesia nos preocupemos únicamente por el aspecto práctico del servicio, y no por las personas mismas. Necesitamos la misericordia del Señor para ejercitar apropiadamente nuestro corazón. Ésta es una gran prueba para nosotros.

Algunos de nosotros hemos nacido de tal forma, que no nos interesan los demás. Ésta es nuestra manera de ser natural. Pero, ¡Aleluya, hemos renacido de otra forma! La manera de ser de nuestro nuevo nacimiento sacrifica nuestro yo, nuestra alma e incluso nuestra propia vida a fin de cuidar de otros.

Pablo era esta clase de persona. El siempre gastaba y se gastaba; estaba en serio con el Señor. El no estaba en la tierra para nada más que para ganar personas. Por tanto, también expresó: "Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho todo, para que de todos modos salve a algunos" (1 Co. 9:22).

Algunas personas que están en la vida de iglesia son muy fuertes en su manera de ser como para ser accesibles a otros; parece que nadie puede hacer que sean moldeados. Sin embargo, Pablo parecía que no tenía su propia manera de ser. El era simplemente como un pedazo de madera al cual se le podía labrar de cualquier forma. Debido a que el Señor había tratado por completo su modo de ser, era suave, maleable, flexible y adaptable a cualquier situación.

TRATAR CON NUESTRA MANERA DE SER NATURAL A FIN DE LLEGAR A SER PERSONAS FLEXIBLES AL CUIDAR A OTROS

Todos seremos probados por la vida de iglesia, por medio de llevar fruto y por medio de apacentar a los corderos, pues estas tres cosas aniquilan nuestra manera de ser natural. La vida de iglesia sirve para aniquilar no las cosas buenas, sino principalmente nuestra manera de ser. De la misma manera, llevar fruto y apacentar a los corderos hace que seamos aniquilados. Ellas son como "cuchillos" que aniquilan nuestra manera de ser. Pasar por estas tres pruebas hace que lleguemos a ser apropiados, ya que después de pasar por tales pruebas llegamos a ser personas que han tomado medidas con respecto a nuestra manera de ser natural. Entonces seremos personas flexibles.

Cuidar de niños pequeños requiere de mucha flexibilidad. Cualquier madre que no sea flexible no debe esperar que sus hijos sean buenos. Todos sus hijos serán perjudicados por su inflexibilidad. A fin de llevar fruto entre nuestros parientes políticos, primos y compañeros de escuela, requiere que seamos personas flexibles. No debemos decir que es inconveniente o que no tenemos tiempo. Tener tiempo depende de nuestro deseo.

Podríamos ilustrar esto con la necesidad de responder a nuestra correspondencia. En los primeros años de mi labor, con frecuencia tenía que disculparme con la gente por no haberles respondido antes, diciéndoles que había estado muy ocupado. Sin embargo, algo en mi interior me condenaba, diciendo: "No es porque estabas demasiado ocupado sino porque no tenías deseo de hacerlo".

Todos estamos ocupados. Incluso una hermana que no tiene esposo ni hijos ni trabajo ni está en la escuela puede estar muy ocupada todos los días. Ella podría decirles a las personas que no tiene tiempo para esto o aquello. Esto se debe por completo a la inflexibilidad de nuestra manera de ser. Si no somos personas flexibles, no podemos llevar fruto. A fin de llevar fruto, tenemos que ser personas flexibles, que están disponibles todo el tiempo y que jamás dicen que están demasiado ocupadas.

Siempre debemos tener tiempo para conversar con las personas. Si esperamos hasta tener tiempo para ayudar otros a ser salvos, tal vez tengamos que esperar por los siglos de los siglos. Todos hemos sido engañados en este respecto. Hemos dicho: "Esta semana estoy demasiado ocupado déjenme ver cómo me irá la semana que viene", pero la siguiente semana estamos más ocupados y tenemos aún más cosas que hacer. La siguiente semana será peor todavía y nunca estamos libres. Estar ocupados o estar disponibles es un asunto de nuestra manera de ser. Por tanto, primero necesitamos tratar con el Señor de forma cabal y después debemos llegar a ser personas disponibles, flexibles y que han tomado medidas exhaustivas con respecto a su manera de ser. (págs. 72-73)

LA COORDINACIÓN HACE QUE NUESTRO YO SE MANIFIESTE

Al aprender a servir al Señor, muchos han tenido la experiencia que apenas fueron puestos en la coordinación, su condición quedó al descubierto. Cuando estaban orando en su casa, leyendo la Palabra, o buscando al Señor, ellos no tenían mucho sentir acerca de su propia condición. Cuando salían solos a predicar el evangelio tampoco estaban muy conscientes de su condición. Sin embargo, una vez que comenzaron a servir junto con los santos, su yo inmediatamente se manifestó, especialmente en sus opiniones, debido a que las opiniones son el mejor representante del yo de una persona.

LA COORDINACIÓN NO ES PRINCIPALMENTE PARA HACER LO CORRECTO O INCORRECTO, SINO PARA TOMAR MEDIDAS CON NUESTRO YO Y NUESTRO INDIVIDUALISMO

Vamos a suponer que cinco de nosotros estamos sirviendo en coordinación para desempolvar las sillas y repentinamente yo sugiero que volquemos las sillas y las pongamos patas arriba. ¿Cómo reaccionaría? Esto sería una prueba para usted. De inmediato sus opiniones y sus pensamientos se levantarán dentro de usted. Tenemos que darnos cuenta de que lo más importante en el servicio de la iglesia no es que hagamos las tareas con éxito; más bien, lo importante al servir juntos en coordinación es cuánto de nuestra carne, nuestro modo de ser y nuestro individualismo son aniquilados.

Cuando nosotros los que servimos al Señor estamos coordinando juntos, lo principal es que nuestra carne y nuestro modo de ser sean aniquilados. El énfasis de nuestro servicio en coordinación no radica en que algo esté correcto o incorrecto ni en que la razón detrás del asunto sea correcta o incorrecta. Más bien, el énfasis radica en si nuestra persona es correcta y en si la vida es correcta.

La mayor razón por la que el servicio de la iglesia no es fuerte y no tiene mucha bendición es que carece de la realidad de la coordinación. Nuestra coordinación en el servicio tiene que ser tan real que sobrepase la organización humana y que sea tan orgánica como el cuerpo humano (Being Apt to Teach and Holding the Mystery of the Faith, págs. 44, 45-46, 47, W. Lee, LSM)

NO TENER UN SENTIR POR LA COORDINACIÓN

Otro problema entre nosotros es que aunque los servidores son capaces, ellos no tienen un sentir para la coordinación en sus espíritus cuando se reúnen para servir. Parece que cada uno pueda servir sin los demás. Por consiguiente, pocos entre nosotros tienen el espíritu de un aprendiz y el espíritu de necesitar ayuda. Los que verdaderamente coordinan en espíritu deben tener un sentir fuerte de que no pueden hacer nada sin la ayuda y la coordinación de los otros. Nuestra condición al presente es de formalidad. Todos hacen su parte sin necesitar de nadie más. Tal vez no discutamos, pero no hay mucha interdependencia en espíritu. Esto muestra que nuestro espíritu de servicio no es apropiado.

Aquellos que no necesitan coordinar están secos, carecen de bendición y son inútiles. El hecho de que seamos inteligentes, capaces y que no necesitemos la ayuda de otros es un gran peligro. Esta es una situación triste y lamentable. Lo temible de esta situación es que está oculta y no es aparente. Se puede comparar esta situación con la lepra. Si se manifiesta, es más fácil de tratarla.

LA FALTA DE COORDINACIÓN PRODUCE CRÍTICAS

Si carecemos de la coordinación con otros, siempre criticaremos lo que están haciendo. Aunque no lo expresemos, estamos llenos de críticas y no aprobarnos lo que otros hacen. Tales personas son estrechas y dan lástima. En nuestro servicio, no debemos esperar que otros sean como nosotros, ni debemos esperar que nosotros seamos como los demás. Sin embargo, debido a que carecemos de la coordinación en nuestro servicio y no confiamos ni dependemos mutuamente unos de otros, a menudo pisoteamos a otros. Nosotros, o no caminamos o cuando caminamos, pisoteamos a otros. O no hacemos el trabajo o hacemos el trabajo de otros. O no nos preocupamos o criticamos el trabajo de otros.

Cuando cierto asunto está en las manos de otros, no somos capaces de hacer algo, pero cuando nos llega la oportunidad, lo hacemos a nuestra manera y desechamos la ayuda de otros. Aunque esta condición no es aparente entre nosotros, lo será en el futuro, porque no estamos dispuestos a someternos a otros. Esta es una manera insensata. (The Administration of the Church and the Ministry of the Word, págs. 25-27, W. Lee, LSM)

DIOS COMPENETRÓ EL CUERPO

Dios ha compenetrado el Cuerpo (1 Co. 12:24). La palabra compenetrado también significa enmendó, armonizó, templó y mezcló. La palabra griega traducida "compenetrado" implica que se perdieron las distinciones. La distinción de cierto hermano tal vez sea su rapidez, y la de otro quizás sea su lentitud. Pero en la vida del Cuerpo la lentitud desaparece, y se elimina la rapidez. Todas estas distinciones desaparecen.

Dios ha compenetrado a todos los creyentes de todas las diferentes razas y colores. ¿Quién puede hacer que los negros y los blancos pierdan sus distinciones? Sólo Dios puede hacer esto. Un esposo y una esposa pueden tener armonía en su vida matrimonial sólo al perder sus distinciones. Para ser armonizados, compenetrados, enmendados, mezclados y templados en la vida del Cuerpo, tenemos que pasar por la cruz y vivir por el Espíritu, impartiendo a Cristo en los demás por el bien del Cuerpo de Cristo. (La esfera divina y mística, págs. 90-93, W. Lee, LSM)  

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LA PERSONA, EL VIVIR Y LA RESPONSABILIDAD DE LOS PADRES Y EDIFICAR UNA OBRA PREVALECIENTE CON LOS NIÑOS EN LA IGLESIA (Se compartirá el jueves 30 de noviembre 2017 en las reuniones de hogar)

LA PERSONA, EL VIVIR Y LA RESPONSABILIDAD DE LOS PADRES Y EDIFICAR UNA OBRA PREVALECIENTE CON LOS NIÑOS EN LA IGLESIA

En Gálatas 5:25 Pablo habla de andar por el Espíritu, y en 6:8 habla de sembrar para el Espíritu. En realidad, andar por el Espíritu es sembrar para el Espíritu. Siempre que andamos por el Espíritu, sembramos para el Espíritu. Al sembrar para el Espíritu, a la larga segamos vida eterna. El hecho de que podamos sembrar ya sea para la carne o para el Espíritu y así segar corrupción o vida eterna, debe animarnos a tener cuidado con lo que digamos o hagamos. Démonos cuenta de que todo lo relacionado con nuestra vida diaria es una siembra, ya sea para la carne o para el Espíritu.

Todo lo que hacemos es una especie de siembra, ya sea para la carne o para el Espíritu. Donde quiera que estemos y cualquier cosa que hagamos, estamos sembrando semillas. Uno siembra en el trabajo y también en la escuela. Los ancianos siembran mientras cuidan de la iglesia y los que ministran la Palabra siembran al ministrar. Marido y mujer constantemente siembran en su matrimonio y los padres de familia siembran en su vida familiar. Todo lo que los padres les dicen a sus hijos y todo lo que hacen con ellos, es una semilla sembrada en ellos. Día a día todos estamos sembrando. La vida cristiana es una vida en la que siempre se siembra. Además, el lugar donde vivimos o trabajamos es nuestra granja.

Uno siembra hasta por la manera de vestirse o de peinarse. Virtualmente todo lo que uno hace es un acto de sembrar. Es muy importante que nos demos cuenta de que el andar cristiano debe ser un andar por el Espíritu y una vida de sembrar para el Espíritu. En nuestra experiencia, la carne debe ser crucificada. Pablo dice en Gálatas 5:24: "Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos". Ya no debemos andar conforme a la carne.

Al hablarles a sus hijos, es necesario que los padres de familia estén en el Espíritu, de lo contrario, lo que ellos digan será una siembra para la carne. Hasta la expresión de una actitud puede ser sembrar conforme la carne. Por otro lado, podemos expresar nuestra actitud sembrando para el Espíritu.

¿Tiene usted la seguridad de que la expresión de una opinión suya es conforme al Espíritu? De no ser así, tenga cuidado, no sea que esté usted sembrando para la carne. Si todos sembráramos para el Espíritu día tras día, muchos problemas serían eliminados. Los problemas de la vida de iglesia y de la vida familiar disminuirían. La mayoría de los problemas provienen de sembrar para la carne.

Las semillas son pequeñas. ¿Ha visto usted a un agricultor sembrar una semilla de unos 30 cm de diámetro? Nunca, pues las semillas que un agricultor siembra son pequeñas. Lo mismo es cierto tocante a nuestra siembra. Tal vez pensemos que algunas cosas son insignificantes —un pequeño chisme, una pequeña crítica— pero son semillas sembradas en otros. ¿Alguna vez se ha preguntado cuántas semillas ha sembrado en otros, semillas que no son conforme al Espíritu, sino conforme a la carne?

En la vida de iglesia constantemente estamos sembrando semillas diminutas. Sin duda alguna sembramos para la carne cuando criticamos, disputamos o condenamos. Como principio, todo lo que decimos o hacemos es una semilla sembrada para la carne o Espíritu. La palabra "sembrar" en realidad equivale a vivir. Tener cuidado de cómo sembramos es tener cuidado de cómo vivimos. Repito, sembrar produce un resultado. Esta es la razón de que Pablo nos advirtiera que tuviéramos cuidado de cómo sembramos. (Estudio-vida de Gálatas, págs. 266-269, 323, W. Lee, LSM)

RECIBIR UNA RECOMPENSA

En 1 Tesalonicenses 2:19:20 Pablo indica que aquellos que colaboren con el Señor en fomentar el crecimiento de los nuevos creyentes y en ayudarles a andar como es digno de Dios, recibirán una recompensa. Esta recompensa serán los mismos creyentes a quienes hemos ayudado a crecer, y quienes vendrán a ser nuestra corona, gloria y gozo. ¡Qué gloria sería para cualquier obrero cristiano, que aquellos a quienes él cuidó hubieran madurado a la venida del Señor! ¡Esto ciertamente sería una corona y gloria para él! En cambio, cuán profunda sería la vergüenza si ninguno de los creyentes hubiese crecido y madurado.

Muchos de nosotros estamos cuidando de los creyentes jóvenes. El resultado de nuestra obra debe ser que estos creyentes lleguen a la madurez. Si maduran adecuadamente, ellos estarán en el reino y participarán de la gloria de Dios. Esta madurez entonces se convertirá en nuestra corona, gozo y gloria ante el Señor Jesús en Su venida. Sin embargo, supongamos que nos dedicamos al cuidado de nuevos creyentes, pero sin obtener ningún resultado. En tal caso, a la venida del Señor no veremos ningún fruto de nuestra labor. ¡Cuán vergonzoso sería esto!

Cuando venga el Señor Jesús, el resultado de nuestra obra será manifiesto. Ese resultado será también nuestra recompensa, nuestra corona, nuestro gozo. Este mismo principio lo vemos en 1 Pedro 5:4. Allí Pedro dice que los ancianos serán recompensados con una corona de gloria. Sin embargo, esta recompensa dependerá del resultado de su labor como ancianos. Si como resultado de la labor los santos maduran, esa madurez será una corona de gloria para los ancianos.

En 1 Tesalonicenses cap.2 encontramos sanas palabras para todos nosotros. En este capítulo aprendemos cómo servir a los creyentes jóvenes y a los nuevos recién convertidos a fin de que ellos reciban el cuidado tierno que fomenta su crecimiento y madurez y así haya un fruto positivo de nuestra labor a la venida del Señor. Este fruto será entonces nuestra corona y gloria, es decir la recompensa que recibiremos por nuestra labor hoy. (Estudio-vida de 1 y 2 de Tesalonicenses, págs. 107-109, 114-117)

En los versículos del 1 al 12 vemos el cuidado de una madre que amamanta y de un padre que exhorta, y en los versículos del 13 al 20 vemos la recompensa dada a aquellos que fomentan a los creyentes de esta manera. Ya que los apóstoles brindaron tal cuidado a los nuevos creyentes, al final ellos recibirán una recompensa de parte del Señor. (pág. 96)

ESPERANZA, GOZO Y CORONA

En los versículos 19 y 20 Pablo concluye, diciendo: "Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que nos gloriemos delante de nuestro Señor Jesús, en Su venida? ¿No lo sois vosotros? Pues vosotros sois nuestra gloria y gozo". La palabra griega traducida "venida" en el versículo 19 es parusía, una palabra que significa presencia. La venida del Señor es Su presencia. El versículo 20 indica que puesto que los apóstoles eran para los creyentes, nodrizas y padres que exhortan (vs. 7, 11) los creyentes, como hijos de los apóstoles, eran su gloria y gozo. Sin ellos, los apóstoles no tenían esperanza, gloria ni corona de qué gloriarse.

Una vez más Pablo se mostró muy emotivo al cuidar de sus hijos Él ciertamente era un padre que exhortaba a sus hijos. Como tal, él parecía decirles: "Hijos, estamos aquí únicamente por causa de vosotros. Sin vosotros, nuestra existencia sería vana. Aún más, de no ser por vosotros, ni siquiera querríamos vivir". Cuando los padres hablan de esta manera a sus hijos les conmueven profundamente el corazón. (Estudio-vida de 1 y 2 de Tesalonicenses, págs. 114-115)

EDIFICAR UNA OBRA PREVALECIENTE CON LOS NIÑOS

Esperamos que la obra con los niños entre nosotros sea muy prevaleciente. Por lo tanto, debemos tener el entendimiento y la preparación adecuados para este trabajo. Cuando hablamos de la obra con los niños, nos referirnos a los niños que no se han graduado de la escuela primaria, pero que tienen más de cinco años de edad. Éstos son el objeto de nuestra obra con los niños.

Para dar un mensaje a los jóvenes o a los estudiantes universitarios, sabemos que debemos estar bien preparados. Pero, es posible que algunos piensen que es fácil cuidar a los niños entre las edades de cinco y doce años sencillamente dándoles un dulce. Sin embargo, tratar a los niños de esta manera no dará buenos resultados. Según mi observación, lo más difícil es hacer un trabajo eficiente en la obra con los niños. (The Collected Works of Witness Lee, 1967, t. 1, pág. 311)

ABRIR LOS HOGARES PARA LAS REUNIONES CON LOS NIÑOS

Los santos deben abrir sus hogares para las reuniones con los niños. Una vez la obra con los niños se lleve a cabo bien, calculo que habrá trescientos grupos de veinticinco a treinta niños en cada grupo. Esto es alrededor de diez mil niños. Esto significa que necesitaremos varios cientos de lugares para tener las reuniones con los niños. Necesitamos que muchos hermanos y hermanas abran sus hogares. Sería bueno tener trescientos lugares para reuniones con los niños cada día del Señor. ¡Cuán hermoso será este servicio! ¡Y cuánto la obra del Señor se propagará! (págs. 305-306)

TODA LA IGLESIA DEBE ESFORZARSE EN LA OBRA CON LOS NIÑOS

Los hermanos responsables y los colaboradores de cada lugar deben ver la importancia de la obra con los niños. ¿Cómo puede una familia no cuidar de sus hijos? Esto debe ser un asunto de gran importancia para nosotros. Ninguna familia menospreciaría a sus niños; la prioridad de una familia es cuidar de sus niños, criarlos y enseñarles. Por ende, tenemos que servir a los muchos niños en la familia de Dios.

Los colaboradores no necesitan estar involucrados personalmente en la obra con los niños. Pero pueden reunirse con las hermanas que toman la delantera en el servicio en una localidad y confiarles la carga de la obra con los niños, y ellos pueden animarlas. Ellos tienen que guiar a la iglesia a que reciba la carga de la obra con los niños. La iglesia debe concentrar sus esfuerzos en esta obra. (pág. 314)

En el pasado descuidábamos la obra con los niños, los jóvenes y las hermanas. Ahora debemos concentrar nuestros esfuerzos en los niños, los jóvenes y las hermanas. Más aún, los mensajes que damos deben ministrar a Cristo como el Espíritu de una manera sencilla y directa. (pág. 270)

Las hermanas deben recibir la carga de la obra con los niños. Siguiendo el arreglo que ha hecho la iglesia y la dirección de los ancianos, ellas deben concentrarse en la obra con los niños y guiar a todas las hermanas a participar en ella. Debido a que los ancianos están muy ocupados para cuidar de los detalles, en lugar de esperar por los ancianos, las hermanas deben orar mucho y hacer planes. Luego, pueden presentar sus planes en cuanto a la obra con los niños a los ancianos para que ellos los aprueben. Esto es similar a lo que sucede en una familia cuando el esposo está muy ocupado con su trabajo y no puede cuidar de todos los pormenores de la casa. La esposa entonces puede hacer los planes y hacer las cosas con el consentimiento del esposo. De esta manera, la esposa no hace las cosas independientemente, pero sí podrá cuidar de los pormenores de la casa a tiempo. (pág. 314)

SER PERSISTENTES EN LA CARGA POR LOS NIÑOS

Mi carga en este capítulo es encender un fuego en las hermanas. Las hermanas en la iglesia deben ser persistentes al promover la carga por los niños. Por un lado, ellas no deben dejar a los hermanos tranquilos; por otro lado, ellas deben aprender a no asumir la delantera, sino estar llenas de paciencia y saber cuándo deben proceder y cuándo deben esperar.

Las hermanas deben tener comunión en cuanto a la manera de llevar a cabo la obra con los niños. Por ejemplo, ellas pueden determinar cuántas hermanas están disponibles para estar con los niños, cuántas hermanas jóvenes pueden enseñar a los niños, cuántos niños pueden venir y aun traer a otros niños a las reuniones. Una vez que tengan una idea general de cuál es la situación, las hermanas se deben reunir con los ancianos y dejarles saber acerca de las necesidades que hay en la obra con los niños. Esto activará la obra entre los niños. Aunque las hermanas no deben asumir la delantera ni encabezar nada, deben ser persistentes para que los hermanos que toman la delantera puedan promover este asunto.

Si los ancianos no aprueban cierta parte del arreglo, las hermanas deben dejarlo. Las hermanas no deben hacer nada que los ancianos no hayan aprobado. Esta clase de comunión y coordinación resultará en que los ancianos tendrán más carga por la obra con los niños. (págs. 341-342)

LAS HERMANAS DEBEN LLEVAR LOS NIÑOS A LAS REUNIONES

Las hermanas también deben traer a los niños a las reuniones. Si una hermana no puede traer a diez niños, por lo menos puede traer a cinco. Cada semana, las hermanas deben considerar cómo traer los niños a la reunión. Si el lugar de reunión no es adecuado, ellas pueden abrir sus hogares. Las hermanas son como nodrizas que cuidan de los niños y oran por ellos Después de la reunión, las hermanas tienen que llevar a los niños a sus respectivos hogares. Todas las hermanas deben entregarse a este servicio.

ENTRENAR A LAS HERMANAS JÓVENES PARA QUE SEAN MAESTRAS

Debemos usar a las hermanas jóvenes para tomar la delantera en las reuniones de los niños. Otras dos o tres hermanas pueden ayudar enseñándoles a los niños a cantar. La iglesia debe entrenar a los maestros a fin de que las hermanas jóvenes aprendan a enseñar y a dirigir a los niños. Algunos hermanos también deben recopilar y escribir material para las reuniones de los niños. Ellos deben preparar el material para el grupo de los niños más pequeños, para el grupo de niños en los grados intermedios y para los niños más grandes. (pág. 305)

Si llevamos a los pequeños como fruto, el Señor los añadirá a nuestra cuenta. Sólo la eternidad revelará el resultado de esto. Tal vez, de un grupo de niños a quienes cuidamos, alguno llegarán a ser apóstoles. Por lo tanto, animo a las hermanas a que hagan esta buena obra. Todas las amas de casa pueden traer a los niños a las reuniones, y las hermanas más jóvenes pueden ser entrenadas para cooperar con ellas a fin de llevar a estos pequeños como fruto. (pág. 550)

MADRES EN LA VIDA DE IGLESIA

A fin de tener la vida de iglesia práctica a lo máximo, debe haber algunas hermanas verdaderas y algunas madres verdaderas en las iglesias locales. Siempre y cuando entre nosotros haya una escasez de hermanas como Febe, la vida de iglesia no será práctica. Sin embargo, el servicio de esta hermana se menciona al comienzo de Romanos 16:1. Cuando la vida de iglesia práctica llegue a la cumbre, en cada iglesia debe haber algunas madres verdaderas.  (The Loving Mothers in the Church Life, págs. 7-8, 160)

Después que los niños salen de la escuela, los santos mayores podrían abrir sus hogares y preparar alguna merienda para recibir a los niños. Luego pueden cantar con los niños, contarles historias, y guiarlos a conocer a Dios. Cada uno de nosotros puede hacer estas tres cosas: orar cada día, unirse a las reuniones de grupo pequeño e ir a tocar puertas y tener reuniones de hogar cada semana. (Being Up-to-Date for the Rebuilding of the Temple, págs. 46-47, W. Lee, LSM)

Cuando toda la iglesia es movilizada de esta manera, todos los hermanos y hermanas tendrán la oportunidad de servir; algunos pueden abrir sus hogares, otros pueden traer los niños a las reuniones incluso otros pueden enseñarles a los niños. Cuando todos los santos se esfuercen en unanimidad por llevar a cabo el deseo del corazón del Señor, el beneficio será inmensurable. Esto causará la impresión en los niños de que nosotros somos para el Señor y los cuidamos sin compensación alguna.

Los que abren sus hogares no piden dinero, los que enseñan no piden dinero, y los que transportan a los niños no piden dinero. En lugar de pedir dinero, los santos gastan su propio dinero para pagar por los gastos de llevar a cabo la obra con los niños. Como resultado, todos estarán llenos de gozo. La manera como conducimos la reunión de niños impresionará a los niños profundamente desde su juventud. Ellos verán a personas que viven por Cristo y que se sacrifican por Cristo, sin preocuparse por sí mismos. Este será el beneficio máximo. Además, el impacto influirá inconscientemente en los familiares de los niños de tal manera que será fácil invitarlos a la reunión del evangelio. Por ende, la obra con los niños es un servicio principal.

Debemos tomar acción inmediatamente; todas las iglesias deben animar a los santos en esto, y nosotros debemos orar por ello. Todos los santos quieren que sus hijos reciban ayuda espiritual; incluso los santos inactivos quieren que sus hijos reciban guía espiritual. Una vez que comencemos esta obra, los santos responderán. Esto resultará en múltiples beneficios; la ganancia no se puede subestimar. (The Collected Works of Witness Lee, 1967, t. 1, pág. 306, 327) 

  

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LA OBRA CON LOS NIÑOS EN LOS HOGARES Y EL VECINDARIO (Se compartirá el jueves 09 de noviembre 2017 en las reuniones de hogar)

LA OBRA CON LOS NIÑOS EN LOS HOGARES Y EL VECINDARIO

UNA PALABRA DE CONCLUSION A LOS DOS MENSAJES ANTERIORES

EL PECADO DE DAVID

David cometió el pecado mencionado en 2 Samuel 11:1 cuando Joab y los siervos de David luchaban contra los cananeos. David había enviado a Joab y a sus siervos pero él había permanecido en Jerusalén.

Mientras llevaba una vida desahogada

Después de derrotar a los enemigos de Israel y de ser exaltado como rey de Israel, David cometió un grave pecado; esto sucedió mientras reposaba. Esto indica que siempre que estamos en una situación pacífica, corremos el riesgo de ser seducidos por la carne y satisfacer sus apetitos. David comete adulterio siendo consciente de ello, y hurta abusando del poder de su reinado. Esto insultó gravemente a Dios. Este terrible pecado anuló casi por completo todo lo que David había realizado en el pasado.

Después de su premeditado adulterio, David trata de cubrir su maldad (vs. 6-13), pero Dios lo trae a la luz. David conspira con Joab, y asesina a Urías, su siervo fiel (vs. 14-25). Urías no murió solo, también murieron “algunos del ejército de los siervos de David” (v. 17b). Esto muestra que David asesinó a Urías a costa de sacrificar la vida de algunos de sus siervos.

David se comportó de una manera muy distinta a la de José y Booz. José fue tentado, pero él corrió y escapó del adulterio (Gn. 39). Booz, un ascendiente de David, también se conservó limpio de los deseos de la carne pecaminosa (Rut 3). Esta pureza preservó a Booz en la línea genealógica de Cristo. David, por su parte, adulteró a conciencia. Con este pecado, él quebrantó los últimos cinco de los diez mandamientos (Ex. 20:13-17).

David era perfecto en todos los aspectos, pero era débil en el asunto de la concupiscencia carnal. La concupiscencia de la carne es como un caballo salvaje; para dominarla, hay que sujetar bien el freno. En este asunto David fue muy irresponsable y sacrificó todo lo que había logrado en su búsqueda de Dios. David era un gran “diamante”, pero sus deseos carnales eran una partícula negra y extraña en el mismo. A pesar de que había obtenido un nivel espiritual tan elevado, cometió tal grave pecado.

Natán le dice a David que por haber menospreciado a Jehová, no se apartaría jamás de su casa la espada (v. 10). Dios levantaría el mal contra David dentro de su casa. Lo que David había hecho en secreto, Dios lo haría delante de todo Israel y a pleno día (v. 12). Así vemos que Dios es amoroso, pero también temible. Debido al castigo de Dios, hubo fornicación y matanza en la familia de David, e incluso, su hijo Absalón se rebeló contra él.

De lo sucedido a David, debemos aprender la lección. La concupiscencia de la carne es un elemento devastador que puede destruirnos. Si un hombre como David tan entregado a Dios, fue seducido, ¿podremos escapar nosotros? Los seres humanos son seres humanos, la carne es carne, y las concupiscencias son concupiscencias. Siempre debemos guardar nuestra distancia con el sexo opuesto. Una persona nunca debe hablar con un miembro del sexo opuesto a puerta cerrada. Ninguna persona que ama a Dios debe relacionarse con el sexo opuesto de forma ligera. Independientemente de nuestros logros espirituales, siempre existe la posibilidad de que cometamos semejante pecado.

El cambio de conducta que experimentaron los hijos de David nos enseña a temer a Dios

Después del fracaso de David, le sobrevinieron muchas desgracias a su familia: incestos, asesinatos y rebeliones. Parece ser que después del fracaso de David, la conducta de sus hijos cambió. El cambio que se produjo en los hijos de David debe enseñarnos a temer Dios. Que nuestros hijos salgan buenos o malos depende totalmente de Dios; sin embargo, lo que seamos a los ojos de Dios afectará a nuestros hijos. Además, el castigo y la disciplina gubernamental que Dios inflige sobre los que le aman, siempre afectan a los hijos de ellos.

Los detalles del castigo que Dios infligió sobre David están escritos como una advertencia para nosotros (1 Co. 10:11). En él se nos advierte que entregarse a los deseos carnales es muy grave. Una breve mirada bastó a David para ser tentado y no poder resistirse.

Al relacionarnos con miembros del sexo opuesto, nosotros, los que estamos en el recobro del Señor, debemos estar santificados y separados para Dios. La maldad que el sexo acarrea es muy contagioso. Si queremos vencer nuestra carne y nuestro viejo hombre, debemos ejercitar nuestro espíritu.

Todos los santos, sobre todo los jóvenes, deben escudriñar sus corazones y tomar la gran resolución de corazón (Jue. 5:15-16) de no entregarse a los apetitos carnales. Nuestro Dios es vivo, y Cristo es real. Si tenemos a Cristo como Espíritu vivificante, todo es real, pero sin El, todo es vanidad de vanidades. El Espíritu obra en nosotros de una manera muy apacible. Debemos decir: “Señor Jesús, te amo, te necesito, y te recibo”. Si decimos esto, El será nuestro Salvador y nuestra salvación dinámica. El es el Cristo de pneuma, y como tal, nos salvará, nos guardará y nos protegerá de la contaminación de esta era, para que conservemos la gloria que hemos ganado.

2 Samuel 11:2a relata que al caer la tarde, después de levantarse de su lecho, David se paseaba sobre el terrado de la casa real. David disfrutaba una vida sosegada, tranquila. Fue durante ese tiempo que él cometió su pecado. El ocio corrompe mucho. Necesitamos laborar, esforzarnos y sufrir. El sufrimiento, lejos de perjudicarnos, nos ayuda. Debemos mantenernos ocupados, ya se trabajando o por el efecto de los sufrimientos. David pecó porque satisfizo la concupiscencia de sus ojos y de su carne (vs. 2b-3). (Extracto de los cap. 33-34 del Estudio-vida de 1 y 2 de Samuel por Witness Lee, LSM)

Una persona diligente nunca está ociosa; siempre está buscando qué hacer. Siempre está analizando, orando y considerando delante de Dios qué debe hacer. Debemos tener la expectativa de siempre encontrar mucho que hacer en la obra Dios. Debemos estar atentos, y tan pronto veamos algo que se requiera hacer, debemos llevarlo a cabo. Al terminar un trabajo, debemos esperar en el Señor y buscarle nuevamente, y tan pronto encontremos algo más que hacer, debemos emprenderlo. Esto es lo que significa servir a Dios. El Señor dijo: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y Yo también trabajo” (Jn. 5:17).

En 2 Pedro 1:8 se implica que la pereza es ociosidad y esterilidad. La ociosidad y la esterilidad no deben estar en nosotros. Tenemos que abofetear nuestro cuerpo una y otra vez hasta darnos cuenta de que la única manera para trabajar y ser útiles es mediante un sacrificio total, genuino y diario, de nuestra vida. No podemos engañarnos a nosotros mismos. Algunas personas dicen que darían su vida con gozo por el Señor. Sin embargo, llevan una vida perezosa. Tratan de no involucrarse en nada. Si tales personas quieren venir a la obra sin dejar atrás su carácter, hábitos y manera de ser, descubrirán que detienen la obra del Señor. (El carácter del obrero del Señor, cap. 5, W. Lee, LSM)

En 2 Corintios 12:15 Pablo dice: “Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas…”. Pablo estaba dispuesto a sacrificarse a sí mismo —su alma, su vida, todo su ser— por los creyentes. También estaba dispuesto a dar todo su dinero y sus posesiones materiales. El Señor Jesús dio Su alma por nosotros; Él se gastó del todo por nosotros. Asimismo, el deseo de Pablo era gastarse del todo por los corintios. Todos los santos que están en el recobro del Señor deben aprender esta crucial lección: recibir la gracia de gastar lo que tenemos y de gastarnos del todo por los santos y por las iglesias. (Estudio-vida de 2 Corintios, Cap. 56, W. Lee, LSM)

CELEBRAR REUNIONES DE HOGAR

La práctica de los santos en la iglesia primitiva consistía en reunirse en sus casas (Hch. 2:46; 5:42; 20:20). A fin de lograr el incremento numérico, es indispensable que celebremos reuniones de hogar. La iglesia ha estado muerta, ha permanecido pasiva y su tasa de crecimiento ha sido muy baja, debido a que no tenemos la manera crucial de ganar a la gente por medio de las reuniones de hogar.

Necesitamos tener reuniones en las casas de los nuevos creyentes, en los hogares de aquellos que hemos ganado mediante nuestra predicación del evangelio. Si solamente logramos ganar a las personas sin establecer reuniones en sus hogares, esto podría considerarse un fracaso. La manera de más éxito es ganar los hogares para las reuniones de hogar. Las reuniones en los hogares es el trabajo más eficaz. (Entrenamiento para ancianos, libro 9. El ancianato y la manera ordenada por Dios (1) págs. 10-11)

LLEVAR LAS REUNIONES A LOS HOGARES

Llevar las reuniones a los hogares es el corazón de la manera ordenada por Dios. Sería un gran fracaso en el recobro del Señor si no podemos llevar las reuniones a los hogares. El libro de Hechos nos dice que las primeras iglesias se reunían en los hogares de los santos. Las Epístolas nos hablan de cuatro hogares diferentes donde se reunía la iglesia (Ro. 16.5; 1 Co. 16:19; Col. 4:15; Flm. 2).

La reunión en las casas de los creyentes es para que funcionen todos los miembros de Cristo. Es difícil que los santos ejerzan su función en una reunión grande. Pero en una reunión pequeña de cuatro o cinco personas, o de dos o tres, hasta un pequeño niño o niña puede funcionar. Los nuevos creyentes funcionarán muy poquito al principio, pero a partir de ese momento, seguirán progresando en vida y en función. (La manera ordenada por Dios de practicar la economía neotestamentaria, pág. 54, LSM)

LOS BENEFICIOS DE EDIFICAR LA IGLESIA EN LOS HOGARES

Una vez que la iglesia sea edificada en los hogares, los hogares serán transformados. Los esposos y las esposas tal vez hayan sido parejas que pelean entre sí, pero una vez que tienen reuniones en sus hogares, ellos dejarán de pelear. Los niños también serán preservados, no serán llevados por la corriente de este siglo. Al final la familia llegará a ser apropiada y normal. Una vez que esto acontece, podemos invitar a nuestros familiares, y ellos verán la situación en nuestros hogares y serán tocados para recibir la salvación del Señor. (Crucial Words of Leading in the Lord's Recovery, Book 1, pág 245, W. Lee, LSM)

La iglesia también puede compararse con una labranza, un huerto. Una familia es un lugar donde los niños crecen, y un huerto es un lugar donde los árboles crecen para dar fruto. Lo que a Pablo le preocupaba en el capítulo 2 era el crecimiento de sus hijos. El cuidaba de los creyentes jóvenes de tal modo que fomentara el crecimiento de ellos. También podríamos decir que aquí él estaba regando, nutriendo y cuidando con ternura a las plantitas para que crecieran en vida. Es por eso que en lugar de darles a los creyentes muchas enseñanzas, les presentó un modelo de vida. Este modelo de un vivir apropiado era, de hecho, Pablo mismo. (Estudio-vida de 1 Tesalonicenses, págs. 108-109)

Fomentar el desarrollo de los hijos significa criarlos, hacerlos que crezcan por medio de alimentarlos. Para que crezcan es necesario que los padres les den la instrucción necesaria con respecto a la vida humana, la vida familiar y la vida social. La palabra "amonestación" aquí incluye instrucción.

Probablemente Pablo se refería a un mandato del Antiguo Testamento, que requería que los padres instruyesen a sus hijos con la Palabra de Dios (Dt. 6 7). Esto quiere decir que debemos enseñarles a nuestros hijos con la Biblia. Es crucial que los padres aprendan a criar a los hijos en la disciplina y amonestación del Señor. (Estudio-vida de Efesios, pág. 526-527, W. Lee, LSM)

Con el fin de llevar un vivir humano apropiado en sus hogares, ustedes tienen que enseñarles a sus hijos cómo comportarse apropiadamente al honrar a sus padres, cuidar de sus hermanos y hermanas, respetar a sus vecinos y a no robar. No diga que las enseñanzas éticas son algo aparte de Cristo y por ende, no tienen valor.  (Life Messages, t. 1, págs. 91-92, W. Lee, LSM)

La frase griega [de casa en casa] en Hechos 5:42 indica que ninguna casa fue omitida. Establecer una reunión despertará nuestro corazón y avivará la llama en nuestro corazón y en nuestro espíritu. En primer lugar, nosotros seremos quemados, y luego nuestra familia será quemada. Al establecer una reunión en casa muchas cosas malignas quedarán fuera de nuestras casas. (Las reuniones en casa: la manera única para tener el aumento y la edificación de la iglesia. pags. 19-20, W. Lee, LSM)

Las reuniones en las casas de los creyentes pueden ser un testimonio fructífero para los vecinos y proporcionan una oportunidad para testificar y para predicar el evangelio. Muchas personas que no están dispuestos a ir a un templo irán con gusto a una casa particular. Además, la influencia que producen es lo más provechoso para las familias cristianas. Desde temprana edad, los niños estarán rodeados de un ambiente espiritual y tendrán constantes oportunidades de ver la realidad de las cosas eternas. (La vida cristiana normal de la iglesia, pág. 209, W. Nee LSM)

Aun en nuestro vecindario debe haber una reunión de niños que no sea considerada como una reunión de niños de la iglesia. Esta es la obra con los niños que se lleva a cabo en el vecindario de los santos. Es fácil establecer dos reuniones de niños. En una reunión, dos hermanas pueden ayudar a cuidar de veinte niños. Quizás en otra tarde, dos hermanas diferentes ayuden a cuidar de otra reunión de unos quince niños. Podemos juntar en nuestro hogar un grupo de niños de nuestro vecindario. No hay necesidad de materiales o libros; sólo se necesita una persona viviente.

En menos de dos meses podemos levantar dos reuniones de niños. Después de seis meses tendremos seis reuniones de niños. No será necesario que sólo una hermana se encargue directamente de todas las reuniones, porque habrá otras hermanas que sigan su ejemplo y tendrán sus propias reuniones. Esto podría extenderse hasta que lleguen a reunirse más de mil niños. Todos estos niños están ligados a sus padres. Así que, por medio de los niños muchas casas se abrirán para que la iglesia las evangelice. (Talles Concerning Church Services, parte 2, págs. 39-40, W. Lee, LSM)

PREDICAR EL EVANGELIO A LOS NIÑOS

La tercera manera en que podemos predicar el evangelio es predicar el evangelio a los niños. Para esto se requiere que las hermanas asuman la responsabilidad. No es necesario usar el salón de reuniones; en vez de ello, lo mejor es reunirse en los hogares. Aprovechen los fines de semana para reunir a los niños del vecindario en sus casas y también inviten a los hijos de sus familiares y amigos. Muy a menudo los padres son salvos por medio de sus hijos, así que no menosprecien la obra con los niños.

Si a partir de hoy en adelante dedicamos nuestros esfuerzos a la obra del evangelio con niños de edades entre seis y doce años, al cabo de diez o doce años, ellos serán los que se levanten para asumir la responsabilidad en el servicio de la iglesia. (La verdad, la vida, la iglesia y el evangelio: Las cuatro grandes columnas en el recobro del Señor; pág. 143)

LAS REUNIONES DE GRUPO PEQUEÑO Y PREDICAR EL EVANGELIO EN LOS HOGARES

Hablando con propiedad, cada hermano y hermana, sea fuerte o débil, que progresa o es descarriado, debe predicar el evangelio en sus hogares. Debemos guardar el principio de predicar el evangelio en nuestros propios hogares y no pedir a otros que prediquen por nosotros. Por tanto, animamos a los hermanos y a las hermanas a abrir sus hogares.

Cada familia debe predicar el evangelio. Algunas veces la esposa puede predicar el evangelio, el esposo puede dar un testimonio, y los niños pueden fortalecer las palabras de sus padres. Algunas veces los niños pueden predicar el evangelio, la madre puede dar un testimonio y el padre puede fortalecer las palabras de los niños y la madre. Es muy significativo cuando toda la familia se levanta y predica el evangelio. (Crucial Words of Leading in the Lord's Recovery, Book 4,  pág. 153, W. Lee, LSM)

Después que los niños salen de la escuela, los santos mayores podrían abrir sus hogares y preparar una merienda para recibir a los niños. Luego pueden cantar con los niños, contarles historias y guiarlos a conocer a Dios. Cada uno de nosotros puede hacer estas tres cosas: orar cada día, unirse a las reuniones de grupo pequeño, ir a tocar puertas y tener reuniones de hogar cada semana.

Lo cuarto es cuidar de los niños. Espero que más personas puedan recibir la carga de abrir sus hogares y cuidar de los niños. Hace veinte años les dije que debemos tener diez mil niños en Taipei y que diez años después tendríamos diez mil hermanos y hermanas jóvenes. Si los santos hubieran tomado esta palabra y la hubieran puesto en práctica, hoy tendríamos de veinte a treinta mil jóvenes. Espero que desde ahora en adelante los santos de mayor edad tomen la carga y tomen la delantera en hacer esto en sus hogares. El efecto a largo plazo es muy prometedor. (Being Up-to-Date for the Rebuilding of the Temple, págs. 46-47, W. Lee, LSM)

 

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LOS JÓVENES NECESITAN LA HUMANIDAD DE JESÚS PARA LA VIDA DE IGLESIA (Parte 2) (Se compartirá el jueves 02 de noviembre 2017 en las reuniones de hogar)

LOS JÓVENES NECESITAN LA HUMANIDAD DE JESÚS PARA LA VIDA DE IGLESIA (Parte 2)

[Continuando con el mensaje de la semana pasada] Hoy en día el blanco principal de Satanás son los jóvenes. Entre los jóvenes ahora hay más casos de alteraciones mentales como jamás lo hubo antes…El resultado de este daño mental es de tres categorías. El primero de ellos es la fornicación.

Quisiera añadir un consejo solemne, particularmente dirigido a los jóvenes. No se imaginen que contaminarse es un asunto insignificante. Dios nos hizo a Su imagen. Puesto que tenemos la imagen de Dios, tenemos dignidad aun en nuestra constitución física. Los demás pecados quizás no perjudiquen nuestro cuerpo, pero la fornicación hace daño directamente a nuestro cuerpo físico, el cual es un vaso de honra (1 Co. 6:18; 1 Ts. 4:4). Ya que fuimos regenerados, nuestro cuerpo es ahora el templo del Espíritu Santo (1 Co. 6:19). Por tanto, no sólo llevamos la imagen de Dios en nuestro cuerpo físico, sino que después de la regeneración, nuestro cuerpo es el templo de Dios. De modo que uno debe preservar su cuerpo con honra. No hay nada que perjudique más el cuerpo que la fornicación.

Las prácticas del mundo actual son sumamente infernales, diabólicas y satánicas. ¡Cuán diabólico es que los jóvenes tengan contacto unos con otros sin ninguna restricción! Deseo exhortar a todos los jóvenes que están en la vida de iglesia a restringir el contacto que tienen unos con otros. Cuando yo era joven recién empezando en el ministerio, fui a Shanghái para recibir ayuda del hermano Nee. Durante aquellos días, él y yo tuvimos largas conversaciones. El primer consejo que me dio como hermano en el ministerio del Señor, fue que jamás estuviera a solas con una persona del sexo opuesto; siempre debía haber alguien más allí para mi protección. Nunca he olvidado esa recomendación; ha sido de gran ayuda y protección para mí. Por la misericordia del Señor, he seguido este consejo a lo largo de los años.

Recuerde que usted está todavía en la carne. Cuando un hombre y una mujer de la misma edad están solos, surge una oportunidad para que el enemigo los tiente. No necesito decir mucho porque las experiencias que ustedes han tenido ya los han convencido de eso. Nunca considere la fornicación como un asunto intrascendente. Como ya vimos, no hay nada que perjudique tanto el cuerpo físico como la fornicación. ¡Qué vergüenza ver que algunos gobernantes desean legalizar el homosexualismo! Esto equivale a convertir el país en otra Sodoma. Repetidas veces en el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo afirmó que ningún fornicario puede heredar del reino de Dios (1 Co. 6:9-10; Gá. 5:19-21; Ef. 5.5).

Cuando lleguemos a Mateo 5 en nuestro estudio-vida, veremos cuán estricto era el Señor en cuanto a este asunto. Nunca se descuide al relacionarse con el sexo opuesto. Por causa del nombre del Señor, del testimonio de la iglesia, para su propia protección y por la dignidad de su cuerpo físico, usted debe seguir el principio de no estar a solas con una persona del sexo opuesto. Si sigue este principio, será preservado. Recuerde que debido a que Rubén se contaminó, su estatus natural, el estatus que tenía por nacimiento, cambió totalmente (Estudio-vida de Génesis, págs. 1284-1286, W. Lee, LSM)

Los creyentes que cometen adulterio o fornicación están acabados con respecto al reino de los cielos. El pueblo del reino debe tener el nivel más alto de justicia. No se enoje ni mire a una mujer para codiciarla. ¡Tenga cuidado! Necesita considerar estos asuntos con toda seriedad y terminar con su raíz. Esta palabra no es una amenaza, sino una advertencia que nos obliga a permanecer cerca de Cristo. (Estudio-vida de Mateo, págs. 233-234, W. Lee, LSM)

EL SEGUNDO RESULTADO: EL SUICIDIO

El segundo resultado de que la juventud sea adoctrinada con ideas diabólicas es cometer suicidio. Si estudian las estadísticas apropiadas, verán que el número de suicidios ahora es mucho mayor que lo que era cinco años atrás. En los primeros años de mi ministerio casi nunca oí decir a alguien que deseaba quitarse la vida, pero en estos últimos años varios jóvenes creyentes han venido a mí y expresaron esa intención. ¿De dónde proviene esta clase de pensamiento? No hay duda que Satanás ha adoctrinado a los jóvenes poniendo tales ideas en su mente. Todos debemos orar y estar firmes contra tal sutileza del enemigo. Todo lo que Satanás se propone es dañar la humanidad a fin de que no sea útil para el propósito de Dios. (Cristo como la realidad, pág. 142, W. Lee, LSM)

La obra de Satanás en el cuerpo del hombre no sólo resulta en enfermedades, sino también en muerte. Satanás ha sido homicida desde el principio, así como desde el principio ha sido un mentiroso (Jn. 8:44). No solamente debernos resistir las enfermedades causadas por Satanás, sino también sus homicidios. Pensar en la muerte proviene de Satanás; toda noción de muerte como escape a cualquier situación proviene de Satanás. Fue él quien indujo a Job a pensar en la muerte. Él no sólo lo ha hecho con Job, sino también con todos los hijos de Dios.

Toda idea de suicidio, todo deseo de fallecer o de morir prematuramente es una tentación de Satanás. El incita al hombre a pecar y también a buscar la muerte. Incluso, pensar en los peligros que puedan ocurrir mientras uno viaja, es un ataque de Satanás. Debemos rechazar estos pensamientos en el momento que lleguen y no debemos permitirles que permanezcan en nosotros. (Mensajes para edificar a los creyentes nuevos, t. 3, págs. 814-815, W. Lee, LSM)

EL TERCER RESULTADO: LOS TRASTORNOS MENTALES

El tercer resultado de adoctrinar con tales conceptos diabólicos son los trastornos mentales. Si verificamos con las generaciones más jóvenes del presente, veremos que muchos de ellos no tienen una mente poderosa. Su manera de pensar y sus conceptos son totalmente infundados y enfermizos. Pablo dice en 2 Timoteo 1:7 que Dios nos ha dado un espíritu de cordura. Nuestra manera de pensar debe ser excesivamente saludable, y debemos tener conceptos e ideas sanas. Necesitamos una mente sana. (Cristo como la realidad, pág. 142, W. Lee, LSM)

Los problemas de nuestro corazón son a menudo la causa de los problemas mentales. Cuando la mente de una persona está bajo el continuo ataque del enemigo, esto indica que hay algún problema en su corazón. Cuando algo anda mal en nuestro corazón, fácilmente nuestra mente cae en tinieblas o queda expuesta a los ataques. La mayoría de los casos de enfermedades mentales provienen de los problemas que existen al nivel del corazón. Hace más de cuarenta años, el director de un importante hospital de siquiatría me dijo que, según su experiencia y observación, los problemas mentales se debían a problemas relacionados con la avaricia y la lujuria. Éstos son problemas del corazón.

La avaricia ocasiona problemas en los corazones de algunos, mientras que la lujuria es causa de problemas en los corazones de otros. Estos problemas hacen que la mente quede expuesta a los ataques. A través de los años, hemos aprendido por experiencia que las enfermedades mentales proceden de problemas en el corazón. La mente es atacada porque el corazón no es recto. Quizás alguien tenga cierta ambición o deseo en su corazón. Mientras él no logre satisfacer dicha ambición y persista en ello, su mente quedará expuesta a los ataques del enemigo. (Estudio-vida de Colosenses, págs. 142-143, W. Lee)

LAS VIRTUDES HUMANAS PARA UNA ERA DEGRADADA

Cuando Pablo escribió estos tres libros, [1 y 2 Timoteo y Tito] la iglesia se había degradado. Bajo tal degradación lo que principalmente se necesita no son las enseñanzas o los dones, sino las virtudes humanas. Nosotros estamos bajo tanta degradación. ¿Cuál es la cura apropiada para esta era? La respuesta es la humanidad apropiada que proviene del hombre Jesús. La humanidad apropiada constituye el único poder curativo para la generación actual. Tengo confianza en que el Señor usará la iglesia como un remedio contra esta generación torcida. Tengo la plena certeza de que si los jóvenes en la iglesia toman la humanidad de Jesús, ellos mismos serán el remedio adecuado para esta generación.

Nosotros no sólo necesitamos Su poder; necesitamos Su humanidad. No sólo necesitamos lo que Él puede hacer; necesitamos lo que Él es. No puedo creer que los dones milagrosos sean el remedio que necesita la generación actual. Pero la humanidad apropiada que resplandece a través de los hermanos y hermanas jóvenes, sí será un fuerte testimonio y un remedio potente para esta era presente. El fruto del Espíritu es simplemente la expresión de la humanidad de Jesús. (págs. 156-157, 158)

Para estar firmes en una era tan degradada, no necesitamos tanto el poder divino como la humanidad de Jesús. Esta (la humanidad de Jesús) es el poder de la madera de acacia para permanecer derecha. Si seguimos la corriente de la era presente, seremos como las medusas, que no tienen columna vertebral. Las medusas siempre siguen la corriente de la marea. Nosotros necesitamos una columna vertebral fuerte, a fin de estar firmes en contra de la corriente de esta era por causa del recobro del Señor; y esta columna vertebral sólo puede ser producida por la humanidad de Jesús.

EL CAMINO APROPIADO

Entonces, ¿cómo podemos disfrutar tal humanidad? En [2 Timoteo 3:16-17, 2:21-22; 1:7; y 4:22] podemos ver cinco puntos principales, los cuales nos dejan ver el pensamiento del apóstol Pablo acerca de la manera en que debemos tomar la humanidad de Jesús. El primer punto es invocar el nombre del Señor Jesús con un corazón puro. "Huye de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón puro invocan al Señor" (2 Ti. 2:22). Al invocar el nombre del Señor, verdaderamente recibimos Su humanidad dentro de nosotros.

Después Pablo se refirió a las Escrituras: "Toda la Escritura es dada por el aliento de Dios" (3:16). Toda la Escritura ha sido exhalada por Dios para hacernos hombres de Dios genuinos y apropiados. No sólo necesitamos invocar el nombre del Señor, sino que también debemos inhalar cada palabra de las Escrituras. Esto es simplemente orar-leer la Palabra. ¡Qué importante son estas dos cosas en lo que se refiere a tomar la humanidad del Señor! Debemos invocar al Señor y debemos inhalar Su Palabra.

El tercer punto es la vida del Cuerpo. Pablo no dijo que debíamos invocar al Señor a solas, sino que lo hiciésemos "con los que" (2:22) Ésta es una vida corporativa. Disfrutamos la humanidad del Señor al estar con aquellos que de corazón puro invocan al Señor. En cuarto lugar, Pablo nos dice que tenemos un espíritu, el cual debemos ejercitar. "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de cordura" (1:7).

El quinto punto es que tenemos una Persona maravillosa en nuestro espíritu: "El Señor esté con tu espíritu" (4:22). Tenemos que practicar estos cinco puntos: invocar al Señor, inhalar las Escrituras, tener la vida del Cuerpo, ejercitar nuestro espíritu y hacer real el hecho de que el Señor Jesús está en nuestro espíritu. Esto nos revela el concepto que tenía el apóstol Pablo. ¿Cómo podemos disfrutar de la humanidad de Jesús? Simplemente por medio de estas cinco cosas.

Debemos orar por toda la situación del recobro del Señor a fin de que todos los hermanos y hermanas en las iglesias locales puedan tener el disfrute pleno de la humanidad de Jesús. Entonces seremos las tablas de acacia derechas y firmes en contra de la corriente de esta era maligna.

DEFICIENTES DE LA HUMANIDAD APROPIADA

Los médicos dicen que si tenemos cierta clase de enfermedad, eso muestra que estamos escasos del suministro de vida o de vitaminas. Si estamos escasos del suministro de vida, ciertamente nos vendrá alguna enfermedad. En mi país nativo había una aldea donde la gente parecía perder la vista en las noches. Esto se debía a cierta enfermedad. Ellos no conocían nada de vitaminas, así que no comprendían que tenían deficiencias en vitamina A. Pero ellos vivían en la playa y pescaban una gran cantidad de cierta clase de peces. Cuando empezaron a comer el hígado de esos peces, se sanaron. Por supuesto, ahora sabemos que el hígado del pescado tiene un alto contenido de vitamina A.

El punto es éste: si tenemos una carencia de vitamina A y perdemos nuestra vista, y después nos arrodillamos a pedirle al Salvador Todopoderoso que nos sane, no funcionará. Simplemente necesitamos comer una gran cantidad de hígado de pescado. Para nosotros en la actualidad, ¿qué es “el hígado de pescado”? Es la ofrenda de harina, que representa la humanidad de Jesús.

Perder nuestra paciencia con facilidad es una especie de enfermedad que se debe a nuestra escasez de la humanidad de Jesús. Si nosotros masticásemos la humanidad de Jesús como la gente de esa aldea comía el hígado de pescado, espontáneamente seremos sanados. (Cristo como la realidad, cap. 8)

LA HUMANIDAD APROPIADA

Pablo también nos dice que cada uno de nosotros debe saber cómo poseer su propio vaso en santificación y honor (1 Ts. 4:4). Sabemos que nuestro “vaso” significa nuestro cuerpo. Todos debemos guardar nuestro cuerpo en santificación y honor, debido a que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo y un miembro de Cristo (1 Co. 6:15-16, 18-19). No debemos usar mal nuestro cuerpo.

A fin de pelear la batalla, necesitamos una humanidad apropiada; y una humanidad apropiada posee no sólo un espíritu fuerte y viviente, sino que además posee una mente sana y un cuerpo en santificación. Ésta es la humanidad a la que Satanás le teme mucho. (Extracto del libro Cristo como la realidad, cap. 13, W. Lee, LSM)

Pablo dice: “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda (1 Ti. 2:8). Cada vez que tenemos ira o contienda, estamos acabados en lo que respecta a la oración. Cuando dejamos la ira atrás y desechamos toda contienda, entonces estamos listos para orar; pero no podemos hacer esto por nosotros mismos. Necesitamos que el Señor Jesús, quien está en nuestro espíritu, sea nuestra humanidad. Entonces habrá un servicio adecuado en la iglesia.

Esto nos lleva a 1 Timoteo 2:9-10, versículos que son dirigidos a las hermanas: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y cordura; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan reverencia a Dios”. Las hermanas deben ataviarse con ropa apropiada. La palabra griega traducida “decorosa” significa aquello que se arregla en una forma apropiada y digna, donde todo está muy bien arreglado.

Hoy en día vemos dos extremos. Algunas mujeres necesitan dos o tres horas para vestirse; ése es un extremo. El otro extremo es que algunas no se interesan por su apariencia en lo absoluto; se visten de una manera descuidada, desaliñada. En ambos extremos falta la humanidad apropiada. Ninguna de estas dos formas de vestirse es apropiada. Por esta razón, Pablo dice que las mujeres deben ataviarse de ropa decorosa, con pudor.

Al traducir la palabra pudor, la versión King James usa las palabras “con vergüenza” lo cual en realidad significa tener un sentido de vergüenza. Las hermanas necesitan tener tal sentir. Las mujeres en el mundo no tienen el sentido de vergüenza…Pero una jovencita sin pudor y sin un sentido de vergüenza ha perdido toda salvaguardia. Un sentir de vergüenza es una clase de protección para las jovencitas. Por eso Pablo declara que las hermanas deben ataviarse con pudor, o sea, con un sentir de vergüenza.

La manera como algunas mujeres se viste hoy en día ciertamente no manifiesta sensatez. Algunas jovencitas llevan vestidos muy cortos, mientras que otras los usan muy largos. Yo creo que ninguna de estas formas manifiesta cordura. Si las hermanas tomaran la humanidad de Jesús, esta humanidad les armaría de un entendimiento muy sobrio en cuanto a la manera en que deben vestirse. No hay un solo versículo que nos diga cuán cortos o cuán largos debieran ser los vestidos, pero está 1 Timoteo 2:9 que les dice a las hermanas que se atavíen de ropa decorosa, con pudor. No les estoy dando regulaciones; solamente les ministro algo acerca de la humanidad de Jesús. Si verdaderamente estamos dispuestos a tomar a Jesús como nuestra humanidad, Él nos dirá cómo debemos vestirnos.

Ahora quisiera mencionarles un versículo del Antiguo Testamento. Deuteronomio 22:5 dice: “No vestirá la mujer traje de hombre ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque es abominable para Jehová, tu Dios, cualquiera que esto hace”. Apenas la semana pasada, mientras viajaba con un hermano en su automóvil, este hermano me preguntó si ciertas personas, que estaban en la calle, eran varones o mujeres. Contesté que simplemente no lo sabía; no pude ver la diferencia entre ellos. Esto no es una broma; más bien es una abominación al Señor. Esa clase de atuendo redunda en mucha fornicación.

Les digo de nuevo que no les estoy dando regulaciones para la vida de iglesia. Mi carga es ministrar la humanidad de Jesús en forma real, genuina y apropiada. No creo que la humanidad de Jesús le permitiera a ninguna hermana vestirse como hombre, o a un hermano que se arreglara como mujer. El Señor nos dice en Su Palabra que esto es abominable para Él. No es un pequeño error o una equivocación, sino una abominación para el Señor. Estamos luchando por el reino; si perdemos terreno, ¿cómo podríamos pelear la batalla? El enemigo se reiría de nosotros porque ya estaríamos en sus manos. (Extracto del libro Cristo como la realidad, cap. 14, W. Lee, LSM)

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LOS JÓVENES NECESITAN LA HUMANIDAD DE JESÚS PARA LA VIDA DE IGLESIA (Parte 1) (Se compartirá el jueves 26 de octubre 2017 en las reuniones de hogar)

LOS JÓVENES NECESITAN LA HUMANIDAD DE JESÚS PARA LA VIDA DE IGLESIA (Parte 1)

EL ARCA DE MADERA DE ACACIA

Por los tipos de las Escrituras podemos ver que se necesita de una humanidad apropiada para la vida de iglesia. Ya hemos visto lo que significa el Arca y el tabernáculo: el Arca es Cristo, y el tabernáculo es el agrandamiento del Arca. Por lo tanto, el tabernáculo significa el agrandamiento de Cristo, Su Cuerpo, el cual es la iglesia como Su plenitud. Así como el tabernáculo es el agrandamiento del Arca, la iglesia es el agrandamiento de Cristo. Esto se puede comprobar por el hecho de que el Arca estaba construida de madera de acacia revestida de oro por dentro y por fuera: "Harán también un arca de madera de acacia [...] La recubrirás de oro puro por dentro y por fuera, y pondrás encima y alrededor de ella una cornisa de oro" (Éx. 25:10a, 11).

El Arca no era llamada el Arca de oro, sino el Arca de madera de acacia, debido a que la estructura principal y básica del Arca era la madera. La madera en la Biblia siempre representa la humanidad, y la madera de acacia tipifica la humanidad de Jesús. El oro, que en tipología representa la naturaleza divina, recubría la madera, que representa la naturaleza humana. Así pues, como el Arca, Cristo representa la naturaleza humana recubierta con la naturaleza divina.

LAS TABLAS DEL TABERNÁCULO

También debemos examinar el tabernáculo, el cual estaba compuesto principalmente de cuarenta y ocho tablas. Estas tablas estaban hechas del mismo material que el Arca: "Harás además para el tabernáculo tablas de madera de acacia, que estén derechas [...] Recubrirás de oro las tablas" (Éx. 26:15, 29a). El Arca estaba hecha de madera de acacia recubierta de oro, y las tablas del tabernáculo también estaban hechas del mismo material; eran de madera de acacia recubiertas de oro. Sin embargo, debemos notar que en Éxodo 26:15 Dios dice que las tablas del tabernáculo deben estar derechas. Sabemos que el oro es valioso y brilla; pero en cierto sentido el oro por sí solo no puede estar derecho.

A fin de que las tablas del tabernáculo estén derechas, en el sentido de estar verticales, se necesita la madera de acacia. La madera de acacia sí puede permanecer derecha o erguida. En cuanto al tabernáculo, una vez más vemos que la madera de acacia es la estructura principal. Esto quiere decir que el agrandamiento de Cristo, que es la iglesia, está compuesto principalmente de la humanidad de Jesús recubierta de la divinidad. Necesitamos la humanidad y también la divinidad; pero es la humanidad la que hace que la iglesia permanezca en pie.

Al examinar la situación actual, vemos que en muchos lugares las llamadas iglesias cristianas no están derechas, sino que más bien se están cayendo, y algunas ya se han caído. Ellas pueden decir que son espirituales, pero son espiritualmente "caídas", no derechas. Les hace falta la madera de acacia, la humanidad apropiada de Jesús. Tanto el Arca como el tabernáculo tienen madera de acacia como su sustancia principal. De la misma manera que Jesús se sostuvo por medio de la humanidad apropiada, así también sólo Su humanidad puede hacer que la iglesia permanezca derecha.

DIOS MANIFESTADO EN LA CARNE

Leamos 1 Timoteo 3:15 y 16, dos versículos de las Escrituras que son maravillosos y van mucho más allá de lo que podemos entender: "Pero si tardo, escribo para que sepas cómo uno debe conducirse en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y fundamento de la verdad. E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad. Él fue manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado entre las naciones, creído en el mundo, llevado arriba en gloria"

En el tiempo que se escribió 1 Timoteo, imperaba la arquitectura griega, según la cual se usan columnas que sostienen todo el edificio. La iglesia del Dios viviente es como esas columnas con una base que sostiene a Cristo como la realidad. Así pues, para que la iglesia sea tal columna que sirve de sostén para Cristo como la verdad, ella necesita tener la humanidad apropiada de Jesús. Esto lo muestra el versículo 16 donde dice que Dios fue manifestado en la carne. Como hemos visto, la carne es simplemente la humanidad. Esto prueba que para que la iglesia sea una columna apropiada que sostiene a Cristo como la realidad, requiere de la humanidad de Jesús. (Cristo como la realidad, págs. 97-100, W. Lee, LSM)

EL BLANCO DE SATANÁS

Hoy en día el blanco principal de Satanás son los jóvenes. Entre los jóvenes ahora hay más casos de alteraciones mentales como jamás lo hubo antes. A Satanás no le interesan mucho las generaciones adultas, ya que busca destruir a la juventud. Los jóvenes han creado muchos conceptos y diferentes clases de movimientos; pero la fuente de todos estos conceptos y movimientos es Satanás, quien adoctrina a la generación joven inculcándoles todas estas cosas. Necesitamos orar contra esta tendencia satánica que hoy se ha generalizado entre los jóvenes, pues ellos no conocen el riesgo en el que se exponen ni el peligro que corren.

Al considerar cómo ellos han cambiado desde 1965 hasta ahora, podemos ver cuán grande es la labor que realiza el enemigo. Satanás es muy sutil. Él inyecta todos sus conceptos e ideas malignas, satánicas y diabólicas en la mentalidad joven y fresca de la generación joven. Éste es su blanco primario; él se ha propuesto dañar la mentalidad humana. Por esto la Biblia habla mucho de tener una mente sobria. ¿Creen que la mentalidad de la juventud actual es sobria? Yo diría que no es nada saludable; su manera de pensar es absolutamente alarmante. Todos los hermanos y hermanas jóvenes en la vida de iglesia deben entender bien que Satanás es la fuente de todos los daños inferidos a la mentalidad juvenil.

Todos los jóvenes en la iglesia deben repudiar los conceptos que han tenido en el pasado. No importa qué clase de conceptos hayan tenido antes de venir a la vida de iglesia; cualquiera que sea, deben abandonarlo. Temo que sea algo instigado por Satanás para dañar vuestra mentalidad.

EL PRIMER RESULTADO: LA FORNICACIÓN

El resultado de este daño mental es de tres categorías. El primero de ellos es la fornicación. Entre los jóvenes de hoy en día, especialmente los "hippies", hay innumerables casos de fornicación. Ellos viven tal como los animales. Ni siquiera les interesa la palabra fornicación. Yo creo que en su diccionario no tienen esta palabra, pues todo lo hacen sin vergüenza. En toda la Biblia, el peor y más grave acto pecaminoso a los ojos de Dios es la adoración de ídolos; y el segundo es la fornicación. La idolatría es un insulto a Dios, y la fornicación es un daño a la humanidad Dios creó la humanidad para Su propósito divino, pero Satanás corrompe esta humanidad por medio de la fornicación.

En diversas ocasiones, el Señor Jesús derribó todos los ritos y ordenanzas del Antiguo Testamento, pero nunca anuló la ley acerca de la fornicación; antes bien, la reforzó aún más. Cuando los fariseos le hablaron del divorcio, Él les afirmó que Moisés les había permitido divorciarse por la dureza de sus corazones; pero que en el principio no fue así (Mt. 19:3-9). El Señor mandó cumplir los mandamientos acerca de la fornicación mucho más que en los tiempos del Antiguo Testamento (5:27-28). Esto se debe a que nada daña tanto nuestra humanidad como la fornicación.

Pablo nos dice que cualquier acto que cometamos está fuera del cuerpo, pero que la fornicación daña nuestro cuerpo (1 Co. 6:18). ¡Oh, el enemigo es tan sutil! Primeramente, él inyecta muchos conceptos diabólicos en la mente de los jóvenes, y lo primero que resulta de esto es la fornicación.

Ahora quiero darles una palabra a los jóvenes. Ustedes, hermanos y hermanas jóvenes, no deben contraer matrimonio con tanta rapidez, ligereza y facilidad. Deben saber que el matrimonio es una relación muy santa (He. 13:4) y que ningún matrimonio debe disolverse (Mt. 19:6, 9). Cualquiera que rompa el vínculo matrimonial, es sumamente pecaminoso a los ojos de Dios. Deben traer este asunto ante el Señor con mucha solemnidad, pues una vez que se casen, nunca deben divorciarse. Nada ofende tanto al Señor como un matrimonio desacertado, y nada daña más a la humanidad que la fornicación.

Creo que muchos de ustedes están familiarizados con la cloaca de fornicación que existe hoy entre tantos jóvenes. Hace tres años cuando estaba en San Francisco escuché muchos informes detallados acerca de esta situación; simplemente no pude soportarlo. Eso para mí, no es la vida humana, sino la vida animal. (págs. 139-142)

La necesidad de comer, beber y casarse fue originalmente establecida por Dios para la subsistencia del hombre. Pero debido a la concupiscencia, Satanás utiliza estas necesidades de la vida humana para ocupar al hombre y mantenerle apartado de los intereses de Dios. Al final de esta era, esta situación se intensificará. Las características prevalecientes en los días de Noé eran comer, beber, casarse y darse en casamiento. Las características de los días de Lot eran comer, beber, comprar, vender, plantar y edificar. Estas actividades indican negocios. Note las características del mundo de hoy, que son comer, beber, casarse, darse en casamiento, comprar, vender, plantar y edificar.

LA MANIFESTACIÓN DEL SALVADOR-HOMBRE

Las costumbres malignas que aturdieron a la generación de Noé antes del diluvio, y a la generación de Lot antes de la destrucción de Sodoma, describen la peligrosa condición del modo de vivir del hombre antes de la parusía (la presencia: la venida) del Señor y la gran tribulación (Mt. 24:3, 21). Si queremos participar del arrebatamiento de los vencedores y escapar de la gran tribulación, tenemos que vencer el efecto estupefaciente del vivir actual del hombre (Estudio-vida de Lucas, págs. 334-335, W. Lee, LSM)

HUIR DE NUESTRO MAL GENIO Y DE NUESTRA LUJURIA

La edad en que vivimos es una edad de fornicación y de adulterio. Todos los países están llenos de inmoralidad. Muchísimos han sido embotados por el "ajo" y han perdido su capacidad para sentir lo pecaminoso que es. ¡Que esto nos haga sobrios! Tenemos que apartarnos y guardarnos de esta tendencia. Nada ofende más a Dios que la fornicación, la cual perjudica al hombre que Él creó a Su imagen. Todos debemos huir de nuestro mal genio y de nuestra lujuria. ¡Huya de su mal genio! ¡Huya de su lujuria! No es cosa insignificante que nos enojemos o que nos entreguemos a la lujuria. Entregarnos a estas cosas podría hacer que seamos quemados (Mt. 5:29-30). Así que, necesitamos prestar atención a esta palabra de cordura, la cual nos obligará a estar cerca de Cristo.

El mal genio, un problema para todos los cristianos, es como una ardilla terrestre: está escondido, es sutil y prevaleciente. Todos debemos estar alerta al respecto. La lujuria también es un gran problema. Siento decir que aun entre los santos han habido varios casos de fornicación. ¡Qué vergüenza es ésta! Entre los santos nada es más vergonzoso que la fornicación o el adulterio. Esto perjudica a las personas que Dios creó, daña la vida de iglesia y también el testimonio de la iglesia. El apóstol Pablo nos advirtió una y otra vez que ningún fornicario tendrá parte en el reino de Dios (1 Co. 6:9-10; Gá. 5:19-21; Ef. 5:5).

La fornicación tiene su origen en la concupiscencia. La gente nunca tendría ocasión para satisfacer su concupiscencia si no tuviera algún tipo de vida social. La vida social es un hervidero de fornicaciones. Una persona que no tiene una vida social no corre el peligro de caer en fornicación. Si usted vive solo y tiene poco contacto con otras personas, es muy dudoso que caiga en fornicación. Pero la vida de iglesia es una vida de reuniones, una vida comunal. Si queremos practicar la vida de iglesia, no podemos evitar tener una vida comunal, una vida social, en la que tenemos mucho contacto unos con otros.

Según la historia, el problema de la fornicación ha surgido una y otra vez en una iglesia tras otra. Los hechos demuestran que en particular son los obreros cristianos quienes a menudo se ven enredados en la fornicación, debido a que se ven obligados a relacionarse mucho con la gente. Además, la fornicación ha sido el factor que más ha ocasionado daño a los que participan en el movimiento pentecostal. En ciertos lugares, este movimiento se ha debilitado a causa del pecado de la fornicación.

En 1 Tesalonicenses 4:3 Pablo dice: "Pues ésta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; que os abstengáis de fornicación". La voluntad de Dios es que Su pueblo redimido, los que creen en Cristo, lleven una vida de santidad conforme a Su naturaleza santa, una vida completamente separada de todo lo que no sea Él. Con este propósito, Él nos santifica por completo (5:23). En la época de Pablo, tanto en Corinto como en Tesalónica, la sensualidad y la inmoralidad abundaban en las religiones paganas e incluso eran promovidas por la adoración pagana. El hombre fue creado para expresar a Dios (Gn. 1:26).

En detrimento de este propósito, nada arruina más al hombre que la fornicación, ya que impide que el hombre sea santo y lo contamina por completo, de modo que éste no pueda cumplir el propósito santo de Dios. Por lo tanto, el apóstol exhorta enfáticamente a los recién convertidos, a que ellos, mediante la santificación que es para con Dios, se abstengan de la fornicación, que es el pecado más grave a los ojos de Dios, a fin de que evitaran el daño y contaminación que ella trae.

Hoy nosotros también necesitamos esta advertencia. En los Estados Unidos y en Europa, los varones y mujeres se relacionan prácticamente sin restricción alguna. Debido a esta situación, es fácil que la gente caiga en fornicación. Para que las iglesias puedan continuar existiendo en estas regiones, es necesario dar advertencias en contra de la fornicación. En los versículos 4 y 5 de 1 Tesalonicenses 4, Pablo añade: "Que cada uno de vosotros sepa poseer su propio vaso en santificación y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios". Guardar o preservar el vaso del hombre en santificación y honor, no en pasión de concupiscencia, es la salvaguarda en contra de la fornicación. (Estudio-vida de 1 Tesalonicenses, págs. 132-134, 135, W. Lee, LSM)

LAS VIRTUDES HUMANAS PARA UNA ERA DEGRADADA

Nosotros estamos bajo tanta degradación. ¿Cuál es la cura apropiada para esta era? ¿Cuál es la dosis apropiada para esta generación? La respuesta es la humanidad apropiada que proviene del hombre Jesús. La humanidad apropiada constituye el único poder curativo para la generación actual. Tengo confianza en que el Señor usará la iglesia como un remedio contra esta generación torcida y perversa. Tengo la plena certeza de que si los jóvenes en la iglesia toman la humanidad de Jesús, ellos mismos serán el remedio adecuado para esta generación.

No es un asunto de sólo exclamar: “¡Aleluya, Jesús es el Señor!”. Necesitamos que la humanidad de Jesús respalde nuestros gritos. Entonces la humanidad de Jesús será manifestada en las escuelas, en los trabajos y dondequiera que estén los hermanos y hermanas. El resplandor de la humanidad de Jesús iluminará las tinieblas de esta generación.

Pablo menciona algo tocante a la humanidad y también habla de las virtudes humanas en Filipenses 4:8: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, a esto estad atentos”. Es claro que todas éstas son virtudes humanas. Él también nos dice en este libro que somos hijos de Dios y que resplandecemos como luminares en el mundo en medio de una generación torcida y perversa (2:15). (Extracto del libro Cristo como la realidad, cap. 15, W. Lee, LSM)

Debemos ser seres humanos apropiados, pero no por medio de nuestra humanidad sino por la humanidad del Señor. Si somos una esposa, si somos un esposo, debemos serlo por medio de Su humanidad; los estudiantes deben ser estudiantes por medio de la humanidad de Jesús. Si somos tales personas, tendremos el fluir de vida que satisfará a otros. Tanto los otros maestros como los estudiantes se darán cuenta de que hay algo en ustedes que les satisface, que es viviente y fluye dentro de ustedes. Tal vez ellos no serán capaces de explicarlo, pero lo podrán percibir.

Si usted es un hermano que bebe de Jesús, disfrutando de Su humanidad, aunque quizás parezca que no tiene poder, el fluir de vida dentro de usted satisfará, convencerá, atraerá y finalmente convertirá a otros. Así es como se esparce el evangelio en la vida de iglesia. Esta clase de predicación del evangelio no depende mucho del poder, sino de la vida que disfruta de la humanidad de Cristo. (Extracto del libro Cristo como la realidad, cap. 12, W. Lee, LSM)  

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PASTOREAR A LOS JÓVENES (Parte 2) (Se compartirá el jueves 19 de octubre 2017 en las reuniones de hogar)

PASTOREAR A LOS JOVENES (Parte 2)

RECIBIR LA CARGA DE SALIR Y VISITAR

La clave para recobrar a los santos consiste en que los hermanos y hermanas…reciban una carga. Si no tenemos una carga, será difícil movernos; pero con la carga vendrá la gracia. Necesitamos una carga para visitar a ocho o nueve, no sólo uno o dos. En promedio, cada santo debe estar dispuesto a contactar por lo menos a ocho.

FORTALECER EL TESTIMONIO Y ORAR DESESPERADAMENTE

Nuestro testimonio necesita ser fortalecido. Los santos que están vagando afuera están esparcidos y no están disfrutando las riquezas de nuestra familia. Ellos están verdaderamente como el hijo pródigo que no podía encontrar ni algarrobas para comer (Lc. 15:13-16). Pero en la casa del Padre, en la casa de Dios, la cual es la iglesia, el alimento es abundante. Por tanto, tenemos que compadecernos de ellos y traerlos al hogar para que disfruten las riquezas en la casa del Padre con nosotros. Antes de salir, tenemos que orar minuciosamente.

Definitivamente les puedo testificar de la efectividad de la oración. En 1932, cuando el Señor levantó la iglesia en Chifú, cada día pude ver la efectividad de la oración. El Señor traía a las personas de maneras que eran muy maravillosas. Tenemos que creer que nuestra preocupación corresponde con la preocupación del Señor en el trono; de hecho, Su preocupación nos ha tocado para que nos preocupemos por otros. Así que, tenemos que recibir una carga para orar. Podemos decirle al Señor: "Recuerda a estos santos".

EL PRINCIPIO DE LA VISITACIÓN

Visitar a los santos que se han enfriado requiere de mucha consideración. Si no lo hacemos apropiadamente, los alejaremos aún más. Si al visitarlos lo que hacemos es alejarlos, será mejor que no los visitemos.

TENER UN ESPÍRITU DE ORACIÓN Y APRENDIZAJE

Consideren el ejemplo del boxeo. Un maestro puede enseñar a boxear de una manera en el aula, pero cuando llega el encuentro de boxeo verdadero, puede que las instrucciones del maestro no funcionen. En el encuentro se tienen que hacer ajustes según la situación. Por consiguiente, lo más importante al visitar es tener un espíritu de oración y de aprendizaje diciendo: "Oh Señor, sólo Tú puedes restaurar a esta persona. Ninguno de nosotros puede hacer esto por nosotros mismos.

Los que no tienen experiencia enfrentarán dificultades, pera incluso los experimentados no pueden descansar en lo que han aprendido en el pasado, porque la situación de cada persona es diferente. Tenemos que buscar al Señor, orando: "Ten misericordia de mí; no puedo hacer nada. Concédeme la sabiduría y las palabras que necesito hablar".

DESCANSAR EN LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO

Al buscar a los santos, tenemos que descansar en la obra del Espíritu Santo. Yo creo que mi regreso a las reuniones fue completamente la obra del Espíritu Santo; fue el Espíritu Santo quien me trajo de vuelta. La obra del Espíritu se compara en Lucas 15 con una mujer que enciende una lámpara para bus-car una moneda perdida. El Espíritu Santo puede alumbrar sobre los santos con la palabra del Señor y está dispuesto a buscarlos hasta encontrarlos (vs. 8-9). (Crucial Words of Loading in the Lord's Recovery, Book 4: The Increase and Spread of the Church, págs. 162-166, 172, W. Lee, LSM)

EL AMOR ES EL CAMINO MÁS EXCELENTE

El final de 1 Corintios 12 revela que el amor es el camino más excelente (v. 31b). ¿Cómo puede uno ser un anciano? El amor es el camino más excelente. ¿Cómo puede uno ser colaborador? El amor es el camino más excelente. ¿Cómo pastoreamos a la gente? El amor es el camino más excelente. El amor es el camino más excelente para que profeticemos y enseñemos a los demás. El amor es el camino más excelente para que obremos y seamos lo que somos.

La iglesia no es una comisaría donde se arresta a las personas ni una corte legal donde se juzga, sino un hogar donde se cultiva a los creyentes. Los padres saben que cuanto peores sean sus hijos, más necesitarán su cuidado. Si nuestros hijos fueran ángeles, no necesitarían que fuéramos sus padres ni que les criáramos. La iglesia es un hogar de amor donde se crían a los hijos. La iglesia también es un hospital donde los enfermos son sanados y se recuperan. Finalmente, la iglesia es una escuela en la cual se enseña y se edifica a los indoctos que no tienen mucho entendimiento. Puesto que la iglesia es un hogar, un hospital y una escuela, los colaboradores y los ancianos deben ser uno con el Señor para cultivar, sanar, recuperar y enseñar a los demás en amor.

Cuando los escribas y los fariseos llevaron una mujer adúltera al Señor, Él les dijo: "El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella" (Jn. 8 7) Después de que todos salieron, el Señor preguntó a la mujer pecaminosa: "Mujer, ¿dónde están los demás? ¿Ninguno te condenó?". Ella dijo: "Ninguno, Señor". Luego Jesús dijo: "Ni Yo te condeno" (vs. 10-11). ¿Quién no tiene pecado? ¿Quién es perfecto? Pablo dijo: "Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles" (1 Co. 9:22) Esto es amor.

No debemos considerar que los demás están débiles, y no nosotros. Esto no es amor. El amor cubre y edifica, así que el amor es el camino más excelente para que seamos lo que somos y obremos con miras a la edificación del Cuerpo de Cristo (Los grupos vitales, págs. 77-78, W. Lee, LSM)

Necesitamos tener esta clase de amor e ir a los hermanos que se han enfriado. Si todos ellos regresaran, yo lloraría de agradecimiento ante el Señor. No estamos calificados para condenar a nadie. Sin la misericordia del Señor, estaríamos en la misma posición que los santos que no han vuelto. Por lo tanto, debemos amarlos. El rey Salomón dijo: "Pero el amor cubrirá todas las faltas" (Pr. 10:12).

Amamos a las personas, a los opositores y a los más rebeldes. Lo digo de corazón. Los amamos; no los aborrecemos. ¿Quién soy yo? No tengo derecho a condenar ni a odiar. ¿Soy acaso perfecto? Aun el profeta Isaías, cuando vio al Señor, dijo: "¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos..." (Is. 6:5). ¿Quién está limpio? Si criticamos a los demás y decimos algo malo de ellos, no estamos limpios. (Una exhortación amorosa a los colaboradores, ancianos y los que aman y buscan al Señor, pág. 33, W. Lee, LSM)

EL AMOR ES LO MAYOR

El amor no tiene envidia, no se irrita, no toma en cuenta el mal, todo lo cubre, todo lo soporta, nunca deja de ser y es lo mayor (1 Co. 13:4-8, 13). Los ancianos deben entender que cuando pastorean, tienen que cubrir los pecados de los demás y no tomar en cuenta los males de ellos. El amor lo cubre todo, no sólo las cosas buenas, sino también las malas. El que revela los defectos, las fallas y los pecados de los miembros de la iglesia es descalificado como anciano. Si ponemos al descubierto a los miembros que están bajo nosotros los ancianos, bajo nuestro pastoreo, nuestra capacidad será anulada. El capítulo 13 de 1 Corintios concluye diciendo: "Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor". (Los grupos vitales, pág. 74, W.Lee, LSM) 

Amarnos unos a otros

En segundo lugar, la Biblia nos dice que debemos amar a los hermanos (1 Jn. 3:11, 14). El Señor Jesús dijo: “En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, si tenéis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35). El amor entre los hermanos cristianos es un testimonio contundente para los incrédulos porque entre las personas de la sociedad se ve muy poco del verdadero amor. El amor que se ve en la sociedad humana a menudo es un amor engañoso, pero el amor que hay entre los santos es verdadero, genuino y convincente. Por esta razón, es preciso que por el bien de la predicación del evangelio llevemos una vida comunal divina.

Llevar una vida comunal no quiere decir que todos vivamos bajo el mismo techo. La vida comunal apropiada es una vida en la que amamos a todos los santos. Necesitamos invitar a las personas a nuestros hogares para que puedan ver nuestra vida comunal de amor. Esto convencerá a nuestros familiares y a nuestras amistades, y hará que muchos de ellos se conviertan al Señor.

Amar a todos los hombres

Además de tener amor fraternal, también debemos amar a todos los hombres. En 2 Pedro encontramos una progresión en la que primero vemos la naturaleza divina, luego el amor fraternal y por último el amor divino, que es para con todos los hombres (2 P. 1:4-7). El Nuevo Testamento nos dice que tenemos que amar a nuestros enemigos (Mt. 5:44-46). No debemos odiar a los que nos persiguen o critican. Tenemos que amarlos. Saulo de Tarso era un perseguidor acérrimo de la iglesia (Gá. 1:13; 1 Ti. 1:13).

Mientras Esteban estaba siendo apedreado a muerte, Saulo de Tarso consentía en su muerte (Hch. 7:59—8:1). Él fue uno de los principales perseguidores de la iglesia (1 Co. 15:9; Fil. 3:6), pero cuando iba camino a Damasco con el propósito de apresar a los santos, fue salvo. Todos los primeros discípulos se asombraron al enterarse de esto, y muchos de ellos no creían que Saulo de Tarso se hubiera convertido al Señor (Hch. 9:21, 26). Antes de su conversión, no creo que los primeros discípulos lo amaron mucho. ¿Piensa usted que los discípulos amaban a Saulo de Tarso y oraban por él? Es probable que ninguno de ellos hubiera estado dispuesto a predicarle el evangelio.

Según Hechos 9:1-6 Pablo fue salvo sin ninguna intervención humana. Él fue salvo por la predicación directa del Señor. Este detalle debe mostrarnos que probablemente a los discípulos no les agradaba Saulo. Quizás llegaron a decir: “Saulo es un caso perdido”. Esta actitud puede aplicarse también a nuestra situación actual. Muchas veces pensamos que cierta persona no tiene esperanza. Esto nos sucede especialmente con respecto a los que nos persiguen. Sin embargo, según las palabras del Señor, esta actitud es equivocada. El Señor dijo: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero Yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen” (Mt. 5:43-44). (Extracto del capítulo 3 del libro Predicar el evangelio en los recintos universitarios por W. Lee, LSM)

HACER TODO LO POSIBLE POR PONERSE EN CONTACTO CON LOS JOVENES

Aprendan a hacer todo lo posible por ponerse en contacto con los jóvenes. La capacidad de ayudar a los hermanos y hermanas jóvenes no depende de que tengamos mucha habilidad para darles mensajes, sino de que tengamos contacto con ellos frecuentemente y con regularidad. Cuando tengamos contacto con los hermanos y hermanas jóvenes, no debemos empezar preguntándoles: “¿Cuántos capítulos de la Biblia leíste hoy? ¿Oraste?” Tales preguntas no se deben hacer hasta que hayamos tenido varios contactos con ellos, tal vez hasta después de ocho o diez veces.

Especialmente al hablar con un incrédulo es menester que guardamos este principio. No debemos hablarle acerca del Señor Jesús la primera vez que conversemos con él. Debemos restringirnos de mencionar al Señor Jesús porque queremos mantener un contacto largo con él. Descubriremos que, al mantener contacto con él, aunque parezca que estamos retrocediendo, en realidad, estamos avanzando. Necesitamos percibir su sentir como persona, hasta que un día, en el momento preciso, podamos impartirle el evangelio. De esta manera tendremos éxito con él.

Sin embargo, si lo hacemos precipitadamente, es probable que causemos una reacción negativa. Si mezclamos todo y hacemos un enredo, es posible que él no reciba al Señor en toda su vida. Lo mismo aplica a todos los jóvenes. Si les hablamos inmediatamente acerca de leer la Biblia y de orar, es posible estimular sus sentimientos negativos. Debemos esperar hasta tener más contactos con ellos y cultivar en ellos cierta simpatía y agrado por nosotros, y además, corresponderles con nuestra amistad. Una vez que hayamos tocado sus sentimientos y ganado su confianza, podemos comenzar a hablarles de cosas espirituales. Esto es como dar la medicina correcta para cierta enfermedad. Con la medicina correcta, la enfermedad ciertamente sanará. Entonces podemos esperar resultados.

TENER UNA FE POSITIVA EN CADA JOVEN

Es preciso tener una fe positiva en cada joven. Esto significa que debemos creer que los que nos parezcan buenos, serán mejores, y que los que no parecen tan buenos, llegarán a serlo. Además, debemos tener aun más fe en aquellos que no nos parecen tan buenos, y creer que serán buenos, y no tener tanta fe en aquellos que son buenos.

Hermanos y hermanas, todos somos descendientes de Adán, un linaje caído. Incluso los hijos de las personas más piadosas son caídos. No queremos decir que ser caídos esté bien, pero debemos recordar que todos los que verdaderamente conocen la salvación, anteriormente eran personas caídas. Si una persona ha sido preservada desde su nacimiento y no ha vivido nunca de una manera caída, no puede tener una experiencia profunda de la salvación. Debido a que nunca ha vivido de una manera caída, no es capaz de experimentar la salvación de Dios. No estoy diciendo que deben ser personas caídas, tampoco que deben ser livianos con sus hijos. Mi punto es que jamás debemos excusarnos por despreciar a ciertos jóvenes porque no son buenos. Este concepto es erróneo.

Conocemos la historia de George Müller, un hombre espiritual del siglo diecinueve. Él llegó a entender claramente que era salvo probablemente cuando tenía veintiún años. Nació en una familia cristiana, y su padre fue un hombre temeroso de Dios. Sin embargo, antes de cumplir los veintiún años, fue un joven muy caído. A menudo le robaba dinero a su padre para vagabundear de un lado a otro. En una ocasión se hospedó en un hotel y como no pudo pagar la estadía, el dueño lo envió a la cárcel. En ese tiempo él era una persona muy corrupta y entregada a los placeres. Pero un día el Señor lo encontró.

Después de ser salvo, vino a ser un joven que amó profundamente al Señor. Antes de los veintiún años, George Müller era una persona muy indecorosa. ¿Quién se lo hubiera imaginado que después de los veintiún años él amaría tanto al Señor y sería tan espiritual? Por esto, no podemos juzgar el futuro de un joven a base de su situación presente.

Hermanos y hermanas, les digo que, por lo general, no es confiable la condición de un joven, sea buena o mala. Hoy podemos considerar que cierto joven es muy malo, pero contrariamente a nuestro punto de vista, un día él llega a ser bueno. De la misma manera, hoy podemos pensar que cierto joven es muy bueno, pero un día llega a ser muy malo. Por tanto, todos los que tienen cierta experiencia sirviendo con los jóvenes pueden decir: “No confiamos en la condición de los jóvenes. Sin embargo, por el lado positivo, creemos de todo corazón que un día Dios los ganará para Su propósito”. Esto nos librará de laborar solamente con los jóvenes a quienes consideramos buenos, y de desechar a aquellos a quienes consideramos malos.

En realidad, muchas veces la percepción espiritual de aquellos que son habitualmente buenas, no es tan precisa y su crecimiento puede ser muy lento. Sin embargo, si dedicamos tiempo a aquellos que aparentemente son malos con el fin de que experimenten un cambio en su vida, su entendimiento espiritual puede ser abierto, y gradualmente pueden volverse al Señor. Esto muestra que los que trabajamos entre los jóvenes no debemos confiar en su situación actual. No creamos en su buena o mala condición, sino y únicamente en la obra de Dios.

No importa cuán malo pueda ser alguno, todavía creemos que la obra de Dios puede hacer que se vuelva al Señor. No importa cuán deficiente sea alguno, creemos que la obra de Dios puede ayudarlo a emerger de su condición. Debido a que tenemos esta fe positiva, prestamos atención a todos y a cada uno de los jóvenes. (Extracto del folleto Como guiar a los jóvenes por Witness Lee, LSM)  

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PASTOREAR A LOS JÓVENES (Parte 1) (Se compartirá el jueves 12 de octubre 2017 en las reuniones de hogar)

PASTOREAR A LOS JOVENES (Parte 1)

Espero que haya un avivamiento auténtico entre nosotros cuando recibamos la carga de pastorear. Si todas las iglesias reciben esta enseñanza de participar en el pastoreo maravilloso de Cristo, habrá un gran avivamiento en el recobro. Antes hablábamos y enseñábamos mucho y pastoreábamos muy poco.

El pastoreo y la enseñanza deben ser como dos pies para nuestro mover con el Señor. Nuestro pastoreo debe darse siempre con enseñanza, y nuestra enseñanza siempre debe darse con pastoreo. Hemos visto en nuestro estudio de cristalización del Evangelio de Juan que el último capítulo, Juan 21, revela el ministerio apostólico en cooperación con el ministerio celestial de Cristo.

Cristo en Su ministerio celestial pastorea a la gente, y nosotros debemos cooperar con Él pastoreando a la gente. Sin el pastoreo, lo que hacemos por el Señor no puede ser eficaz. Debemos aprender todas las verdades para que tengamos algo que decir y vayamos a tener contacto con la gente para pastorearla. (Los grupos vitales, pág. 40, W. Lee, LSM)

COMISIONA A PEDRO PARA QUE ALIMENTE A SUS CORDEROS Y PASTOREE SUS OVEJAS

Cuando el Señor permaneció con Sus discípulos después de resucitar comisionó a Pedro para que alimentara Sus corderos y pastoreara Sus ovejas cuando Él se fuera a los cielos (Jn. 21:15-17). Pastorear implica alimentar, pero incluye mucho más. Pastorear significa cuidar de modo tierno y todo-inclusivo del rebaño. (Estudio de cristalización del Evangelio de Juan, pág. 139, W. Lee, LSM)

Para cuidar apropiadamente de la iglesia, los ancianos tienen que recibir este mandato del Señor. Ellos deben pastorear a los santos concienzudamente. El Señor le preguntó a Pedro en Juan 21: "¿Me amas más que éstos?". Pedro le contestó al Señor: "Sí, Señor; Tú sabes que te amo". Luego Jesús le dijo: "Apacienta Mis corderos" (v. 15).

Apacentar es nutrir a otros con las riquezas de la vida interior. Esto es alimentar boca a boca. La segunda vez, el Señor le dijo a Pedro: "Pastorea Mis ovejas" (v. 16). Pastorear las ovejas es cuidar de todas las necesidades de las ovejas. La tercera vez, el Señor le dijo: "Apacienta Mis ovejas" (v. 17). Cuando el Señor le dijo esto a Pedro, Pedro ya había seguido al Señor por más de tres años. Después de Su resurrección, el Señor le encargó especialmente el asunto de pastorear las ovejas. Esto muestra cuán importante es pastorear las ovejas.

Cuando Pedro escribió su primer epístola, él rogó a los ancianos a que pastorearan el rebaño de Dios (1 P. 5:1-2). Pastorear tiene que ver con el cuidado de todas las necesidades de las ovejas, ya sean pasto, agua o abrigo. Todas las ovejas necesitan ser bien abastecidas y bien atendidas. De todas las necesidades, la más importante es la alimentación, es decir, la alimentación boca a boca. Esta es la tarea de los ancianos. Si todos los ancianos hicieran esto, los santos recibirían el cuidado que necesitan.

En el pasado, bautizamos a muchos pero nada más introdujimos a unos cuantos. Esto se debió a la carencia de alimentación y de cuidado. Nuestros mensajes eran elevados y profundos, pero después de los mensajes no hubo mucho cuidado mutuo. Al final, el rebaño estaba sin pastores. Había predicación sin pastoreo y enseñanza sin la alimentación. Esta era nuestra debilidad en el pasado. Entre nosotros está el engendramiento y la enseñanza, pero hay una escasez en la alimentación. En cuanto nace un niño, lo que él más necesita es la alimentación. Un niño no crecerá sólo con enseñarle (El sonido oportuno de la trompeta y la necesidad actual, págs. 55-56, W. Lee, LSM)

Pedro en su primera epístola habló en 2:25 de que Cristo es el Pastor y el Guardián de nuestras almas, de nuestro ser interior y de nuestra verdadera persona. Luego en 5:1-2 les dijo a los ancianos que tienen la obligación de pastorear al rebaño de Dios conforme a Dios. Conforme a Dios significa que tenemos que vivir a Dios. Debemos tener a Dios disponible. Tenemos a Dios en nuestro entendimiento, en nuestra teología y en nuestra enseñanza, pero es posible que no vivamos a Dios cuando estamos pastoreando a las personas.

Cuando somos uno con Dios llegamos a ser Dios. Luego, tenemos a Dios y somos Dios al pastorear a los demás. Pastorear conforme a Dios es pastorear conforme a lo que Dios es en Sus atributos. Dios es amor, luz, santidad y justicia. Conforme a Dios por lo menos concuerda con estos cuatro atributos de Dios. Debemos pastorear a los jóvenes, a los débiles, a los que reinciden conforme a estos cuatro atributos. Entonces seremos buenos pastores.

LLEVAR A CABO EL PASTOREO DE SU REBAÑO

Además del pastoreo llevado a cabo por la función principal de las personas dotadas, Cristo, como Cabeza de la iglesia, también manda a los apóstoles que nombren ancianos (aquellos que vigilan) en todas las iglesias locales para pastorear el rebaño (1 Ti. 3:1-7; 5:17a). La Cabeza de la iglesia dio a muchas personas dotadas para que ejercieran su función al pastorear con miras a la edificación de Su Cuerpo, pero el Cuerpo se manifiesta en las iglesias locales.

El Cuerpo es universal y abstracto, pero las iglesias tienen cierta ubicación y son sustanciales. En las iglesias locales, se necesitan los ancianos como pastores locales. Cristo como Cabeza de la iglesia exhortó a los apóstoles, los pastores universales, a nombrar algunos ancianos locales para que cuidaran de las iglesias localizadas. (Los grupos vitales, págs. 62-63, 65, W. Lee, LSM)

En 1 Pedro 5:2a dice: "Pastoread el rebaño de Dios que está entre vosotros, velando sobre él, no por fuerza, sino voluntariamente, según Dios". Pastorear según Dios significa según la naturaleza, el deseo, el camino y la gloria de Dios, no conforme a la preferencia, el interés y el propósito del hombre. Los ancianos no deben pastorear el rebaño según su propia opinión, conceptos, lo que le gusta o no le gusta. Más bien, deben pastorear según la opción, el deseo, la intención y la preferencia de Dios.

Los ancianos tienen que pastorear a los santos como el rebaño de Dios en conformidad con el pensamiento, el sentir, la voluntad y la opción de Dios. Ellos tienen que pastorear según lo que a Dios le gusta y no le gusta. (The Conclusion of the New Testament, págs. 1845-1846, W. Lee, LSM)

SEGUIR LOS PASOS DEL DIOS TRIUNO PROCESADO AL BUSCAR A LA GENTE CAÍDA Y GANARLA

En este mensaje tengo la carga de que aprendamos de los apóstoles, los ancianos, e incluso del Dios Triuno. Tenemos que seguir los pasos del Dios Triuno procesado, que consisten en buscar a la gente caída y ganarla. Lucas 15 relata que los fariseos y los escribas criticaron al Señor diciendo: Este a los pecadores acoge, y con ellos come" (v. 2). Luego el Señor contó tres parábolas, las cuales revelan el amor salvador del Dios Triuno para con los pecadores (Los grupos vitales, pág. 39, W. Lee, LSM)

Con frecuencia censuramos a otros, exponiendo sus fracasos y defectos. Debemos admitir que por naturaleza tendemos a hablar bien de nosotros y a exponer los defectos de los demás. Así es nuestra manera de ser por nacimiento. No hay necesidad de hablar de los defectos de los demás, pero tal vez simplemente nos guste hacerlo. Muchas veces los hermanos se reúnen y hablan de las debilidades, los defectos y los fracasos de los demás.

He aprendido la lección de temer y temblar al hablar de los defectos de otros. El término legal para esto en el mundo es difamación. ¿Por qué tenemos que hablar de una manera difamatoria? Sin embargo, casi todos hacemos esto. Por la misericordia y la gracia del Señor he aprendido la lección, y por ello es muy difícil que me oigan hablar de los defectos de otros. Siempre que hablo de la debilidad de otros, me siento juzgado y me digo a mí mismo: "¿Acaso yo no tengo faltas?".

Los fariseos y los escribas trajeron una mujer pecaminosa al Señor y le dijeron: "En la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?" (Jn. 8:5). El Señor se inclinó y se puso a escribir en el suelo, lo cual muestra Su humildad. Él no se puso de pie y dijo: "¿Qué es esto? ¿Para qué vienen a mí? ¡Déjenme decirles ciertas cosas! No. El Señor se agachó y se puso a escribir en la tierra.

Es como si dijera: "No hay duda de que ella es una pecadora y la sorprendieron. Pero, ¿estás tú sin pecado?" Ellos le insistieron al Señor que dijera algo, así que les dijo: "El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella" (v. 7). Ante esto, sus conciencias fueron despertadas.

Cada uno, comenzando desde los mayores, los de más experiencia, fueron compungidos. ¿Quién está libre de pecado? Ustedes que hablan de las faltas ¿acaso no tienen faltas? No obstante, según nuestra tendencia innata, tenemos como "pasatiempo" hablar de los demás. ¿Les gustaría sacar a la luz sus propias faltas? Obviamente no. Les gusta esconderlas. (Una exhortación amorosa a los colaboradores, ancianos y los que aman y buscan al Señor, págs. 43-44, W. Lee, LSM)

TENER EL CORAZÓN DE NUESTRO PADRE DIOS QUE NOS AMA Y PERDONA, Y EL ESPÍRITU DE NUESTRO SALVADOR CRISTO, QUE NOS PASTOREA Y BUSCA

Me gusta Lucas 15:1, donde dice: "Se acercaban a Jesús todos los recaudadores de impuestos y pecadores para oírle". Los hombres rectos y justos no se asociaban con Él, pero los recaudadores de impuestos y los pecadores sí. Por eso los fariseos murmuraron y se quejaron de nuevo. Entonces el Señor habló tres parábolas. La primera trata de un pastor que busca una oveja que se perdió. De cien ovejas, se le perdió una; así que fue a buscarla. ¿Por qué fue el Señor a una casa llena de hombres pecadores y deshonestos? Porque entre ellos había una oveja que le pertenecía y había ido a buscarla.

La segunda parábola trata de la mujer que enciende una lámpara y barre la casa para buscar una moneda que perdió. La tercera parábola es la narración del hijo pródigo. Cuando el hijo pródigo regresa, en el camino prepara lo que le va a decir a su padre. Preparó las siguientes palabras: "Padre, he pecado contra el cielo y ante ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros" (vs. 18-19). Mientras caminaba y ensayaba estas palabras, el Padre lo vio. El versículo 20 dice: "Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a compasión, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó afectuosamente".

El hecho de que el padre le viera de lejos no fue una coincidencia. Desde que el hijo se fue de la casa, el padre debe de haber salido todos los días a mirar y a esperar su regreso. No sabemos cuántos días salió a esperarlo. Cuando el padre lo vio, corrió a él. Esto muestra cómo es el corazón del Padre. El padre interrumpió las palabras que el hijo traía preparadas y les dijo a los sirvientes que trajeran el mejor vestido, un anillo, las sandalias y que mataran el becerro gordo.

Un maestro de la Asamblea de los Hermanos me dijo que en toda la Biblia sólo una vez dice que Dios corrió, y fue en este caso, cuando el padre ve regresar al hijo prodigo. Así es el corazón del Padre. Les digo con toda franqueza que nosotros perdimos este espíritu entre los colaboradores, los ancianos y en los grupos vitales. No tenemos el espíritu compasivo que ama al mundo, a las peores personas.

A lo largo de los años he visto a muchas personas buenas, pero muy pocas de ellas permanecieron en el recobro del Señor. Sin embargo, muchos de los que consideramos malos sí permanecen. Al principio yo también clasificaba a las personas y catalogaba a algunas como malas, pero hoy día muchas de ellas aún están aquí. Si la elección dependiera de nuestros conceptos, ¿dónde estaría la elección de Dios? La elección depende de Dios, quien escogió a los Suyos antes de la fundación del mundo.

La Biblia dice que Dios aborreció a Esaú y amó a Jacob. Si fuera decisión nuestra, no hubiésemos escogido a Jacob, ya que era un hombre indeseable. Nosotros habríamos escogido a Esaú, el hombre recto. Aún en el vientre de la madre, Jacob peleaba, y cuando él nació, se asió del talón de su hermano.

Con el tiempo, sus acciones condujeron a Esaú a querer matarlo. Rebeca, su madre, se enteró de esto y envió a Jacob lejos, a la casa de su tío, pero cuando él fue allá, hizo lo mismo; engañó a su tío y obtuvo allí cuatro esposas. Vivió como un bandido. Ninguno de nosotros lo hubiese escogido. Pero la decisión depende de la elección eterna de Dios. Si nosotros perdemos este espíritu, aunque seamos ancianos, colaboradores o servidores, estamos acabados. A esto se debe principalmente que seamos tan estériles y que no hayamos llevado fruto en muchos años.

Recientemente un hermano fue a cuidar a una pareja, pero sin este espíritu. Él los visitó, a lo más diez veces, y se desanimó. Ya que la pareja no tenía deseo de ver a este hermano, él dijo que era inútil seguir visitándolos. Cuando el pastor Yu me visitaba, a mí no me interesaba lo que él me decía sin embargo, él siguió viniendo todas las semanas por tres o cuatro meses. Necesitamos esta misma actitud.

Si condenarnos a alguien, perdemos la posición para cuidarlo. La condenación no nos provoca a que cuidemos a otros. ¿Quién en el género humano es digno de ser amado? A los ojos de Dios, nadie es digno de ser amado; aun así, Dios nos ama; Él ama al mundo. (págs. 28-29, 30, 31-32)

Como he dicho antes, el espíritu de no pastorear ni buscar a otros y de no amar ni perdonar está esparciéndose y predomina en el recobro. Creo que nuestra esterilidad se debe a que no se tiene el corazón amoroso y perdonador del Padre y a que se carece del espíritu de pastoreo y búsqueda del Salvador. Me doy cuenta de que todos trabajan arduamente, pero casi no hay fruto. El Señor dice: "Por el fruto se conoce el árbol" (Mt. 12:33), y nosotros somos un árbol sin fruto.

La esterilidad prevalece en todas partes entre nosotros. Según las estadísticas, un pastor capacitado y amoroso que tal vez no tenga un don particular ni sea elocuente, sino que simplemente visita a las personas y las recibe cuando vienen a su reunión, tendrá un aumento anual del diez por ciento. Sin embargo, nosotros no tenemos ni eso. ¿Pueden ver cuán estériles estamos?

Muchos de ustedes son buenos oradores y conocen las verdades bíblicas más elevadas. Sin embargo, no tenemos fruto, porque carecemos del corazón amoroso y perdonador del Padre, y del espíritu de búsqueda y pastoreo del Hijo...Necesitamos meditar sobre nuestro camino, como dijo Hageo (1:5).

EN CONFORMIDAD CON EL AMOR DE DIOS

Nuestro pastoreo debe estar en conformidad con el amor de Dios para con el linaje humano caído. El linaje humano caído está unido con Satanás para ser su mundo en su sistema, pero Dios tiene un corazón de amor hacia estas personas (Los grupos vitales, pág. 39, 42-43, W. Lee, LSM)

Si recibimos esta clase de comunión, creo que habrá un gran avivamiento en la tierra, no por unos pocos gigantes espirituales, sino por los muchos miembros del Cuerpo de Cristo, al ser ellos pastores que siguen los pasos del Dios Triuno procesado al buscar y ganar a las personas caídas". (pág. 40)

DESPERTAR UNA ATMÓSFERA PARA RESTAURAR A LOS SANTOS QUE SE HAN ENFRIADO

Aunque Hymns, #471 habla de un santo que regresa al Señor, nosotros raramente lo cantamos porque hemos descuidado el asunto de restaurar a los santos que se han enfriado. Escribí este himno al comienzo de la obra en Taiwán porque sentí la necesidad de ayudar a los santos que estaban débiles, descarriados o fríos. Usé este himno para despertar una atmósfera para ayudar a los débiles y restaurar a los descarriados. Cuando llegamos por primera vez a Taiwán, no teníamos una atmósfera de predicar el evangelio, estudiar la verdad e ir en pos del crecimiento en vida. Tampoco teníamos una atmósfera de cuidar a las personas y de servir al Señor. Por ende, sentimos que se necesitaba despertar una atmósfera así.

RECOBRAR A LOS SANTOS QUE SE HAN ENFRIADO

El primer mover de la iglesia tiene que ser para recobrar a los santos que no se han estado reuniendo y a aquellos con quienes hemos perdido el contacto…Estos santos son la cosecha de nuestra labor y ardua obra en el pasado.

Ellos fueron bautizados y llenaron las tarjetas con sus datos. Ellos son los miembros de nuestra familia, pero todos han desaparecido; por consiguiente, tenemos que tomar muy en serio este asunto. Ahora es el tiempo de poner en orden los asuntos de nuestra familia, y lo primero que debemos hacer es buscar a estos santos para traerlos de regreso. Esto es algo que requiere de mucha labor, pero por lo menos dos terceras partes serán recobrados si lo hacemos bien.  (Crucial Words of Loading in the Lord's Recovery, Book 4: The Increase and Spread of the Church, págs. 162, 163-165, W. Lee, LSM)  

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LA VISIÓN Y LA IMPORTANCIA DE LA SIGUIENTE GENERACIÓN EN EL RECOBRO DEL SEÑOR (Parte 2) (Se compartirá el viernes 06 de octubre 2017 en las reuniones de hogar)

LA VISIÓN Y LA IMPORTANCIA DE LA SIGUIENTE GENERACIÓN EN EL RECOBRO DEL SEÑOR (Parte 2)

EL FUTURO DE LA OBRA DEL SEÑOR DEPENDE POR COMPLETO DE LOS JÓVENES

Si leemos toda la Biblia cuidadosamente, descubriremos un hecho palpable: que no es fácil encontrar un caso en el cual Dios haya llamado a un anciano para que hiciera algo nuevo o de gran trascendencia. Esto quizás desanime a los hermanos y hermanas mayores, pero es un hecho innegable. En realidad no encontrarnos ni una sola ocasión en que Dios llamara a una persona de edad avanzada para que hiciera algo nuevo. Aparentemente, Moisés recibió el llamamiento de Dios cuando tenía ochenta años, pero al leer la Biblia minuciosamente nos daremos cuenta de que en realidad Moisés no recibió el llamamiento de Dios por primera vez a la edad de ochenta año: sino que el llamamiento de Dios ya había comenzado en él desde joven.

Si seguimos leyendo, sea de Josué, de Caleb, de Samuel o de David en el Antiguo Testamento, o de los doce discípulos que el Señor Jesús llamó, ninguno de ellos, cuando el Señor lo ganó por primera vez, era de edad avanzada. De hecho, es difícil encontrar un buen ejemplo que muestre que Dios llamara a un hombre de edad avanzada para que emprendiera algo nuevo e importante. Esto es verdad, no sólo en la Biblia, sino en toda la historia de la iglesia. Podríamos decir que casi todos aquellos que Dios usó para comenzar algo nuevo, o que El escogió para cambiar la era, eran jóvenes.

Además, en la Biblia, casi toda obra a la cual Dios llamó a personas jóvenes, era una obra que cambió la era. Dios llamó a Moisés para cambiar una era, y llamó a Josué para cambiar otra era. Obviamente, el llamamiento que Samuel recibió cambió la era. Los profetas, el sacerdocio y el reinado dependían del joven Samuel. Él fue uno de los que verdaderamente cambió la era. Además, podemos ver que Daniel y sus tres amigos eran jóvenes entre los cautivos. Por medio de ellos Dios cambió esa era del cautiverio

Luego, en el Nuevo Testamento, el primero que surgió fue Juan el Bautista. Sabemos que él era un joven llamado por el Señor, pues Dios lo usó en aquella época para cambiar la era. Más adelante, podemos ver a Pablo, un apóstol especialmente usado por Dios. La Biblia dice que él era joven cuando el Señor lo visitó (Hch. 7:58). Todos reconocemos que Pablo fue un hombre que cambió la era. (Cómo guiar a los jóvenes, págs. 3-6, W. Lee, LSM)

Todos los que se encontraban en la etapa inicial del recobro que el Señor hizo de la vida apropiada de iglesia, hace más de cincuenta años, eran jóvenes de unos veinte años. Muy pocos entre ellos tenían más de veinticinco años de edad. La mayoría estaba en la escuela preparatoria o en los primeros años de universidad. (Pláticas con los jóvenes, pág. 8, W. Lee, LSM)

No me atrevería a exagerar en cuanto a esto, pero mi sentir es que la obra que el Señor comenzó entre nosotros en el Oriente hace treinta años, también contenía en gran manera el elemento y la naturaleza de una obra que cambia la era. En ese tiempo, dedicábamos el setenta y ochenta por ciento de nuestros esfuerzos en los jóvenes. En esos dos o tres años, el Señor bendijo ricamente la obra realizada entre los estudiantes universitarios. Él ganó a muchos jóvenes. Espero que con sólo decir esto, los hermanos y hermanas vean la importancia de la obra con los jóvenes. Esto debe crear en nosotros un corazón para apreciar a los hermanos y hermanas jóvenes. (Cómo guiar a los jóvenes, págs. 6, 11-13, W. Lee, LSM)

AYUDAR A LOS CREYENTES JÓVENES

Debemos prestar una atención particular a los jóvenes en nuestra obra en cada localidad. Hoy las organizaciones y filosofías satánicas prestan una atención particular en los jóvenes. ¿No podemos inferir que Dios también les presta atención a los jóvenes? Esto no significa que las almas de las personas mayores no son preciosas a los ojos de Dios, pero sí significa que por causa de la obra de Dios y por el futuro del evangelio, hay más esperanza con los jóvenes. Nuestra obra de evangelio debe poner un énfasis especial en los estudiantes de las escuelas preparatorias y universidades. Debemos emplear y derramar nuestro todo para salvar, cultivar, edificar y guiar a estos jóvenes. (The Collected Works of Watchman Nee, t. 55, pág. 49, LSM)

Los que fueron aptos y listos para tomar la buena tierra, con la excepción de Josué y Caleb, eran todos jóvenes, la segunda generación. Los mayores, los de la primera generación, habían pasado por muchas cosas y habían aprendido muchas lecciones. Sin embargo, ellos no eran aptos para entrar a la tierra. Las lecciones que aprendió la primera generación seguramente llegaron a ser parte de la herencia pasada a la segunda generación. Sus hijos ciertamente heredaron de sus padres todas las lecciones que ellos aprendieron durante los cuarenta años en el desierto. Los más jóvenes, por nacimiento, fueron puestos en una posición de heredar la tradición de su familia y todo lo que sus padres habían experimentado. Creo que los padres les hablaron a sus hijos acerca de sus experiencias en Egipto, en el éxodo de Egipto y en el desierto.

Sin duda, los padres hablaron acerca de cómo fueron cruelmente tratados como esclavos en Egipto, acerca de cómo Dios en Su misericordia envió a Moisés a librarlos de la esclavitud, de cómo ellos guardaron la pascua el día catorce del mes segundo, y acerca de cómo ellos salieron marchando de Egipto y cruzaron el mar Rojo. Los padres tuvieron que haberles explicado a sus hijos que Dios los alimentó con maná y les suplió con el agua que procedió de la roca herida.

Ellos también tuvieron que haberles explicado que aunque ellos sintieron que el maná era detestable, aun así lo apreciaron. La gente no cosechó, pero por cuarenta años recibieron diariamente el suministro celestial de maná. Aún más, los más jóvenes aprendieron acerca de Moisés y acerca de la gran ayuda que él le dio al pueblo de Israel. Al propio Moisés no se le permitió entrar a la buena tierra, pero él aportó muchos factores constructivos al pueblo de Dios. La segunda generación no pasó a través de tantas cosas como lo hizo la primera generación, pero ellos recibieron el beneficio de lo que experimentó la primera generación.

Creo que la generación mayor le contó a la menor acerca de lo que ellos experimentaron, disfrutaron y sufrieron. Este tipo de hablar fue parte de la crianza, o edificación, de la segunda generación. Lo que experimentó la primera generación no fue en vano porque se lo pasó a la segunda. Lo que experimentaron los mayores en realidad no fue eficaz para ellos, sino que fue muy efectivo en edificar a los más jóvenes. Por lo tanto, Dios pudo preparar a más de seiscientos mil hombres de la segunda generación con una rica herencia y un fuerte trasfondo que eran aptos para formar un ejército a fin de pelear junto con Él y para Él.

El recobro ha estado en los Estados Unidos por veintisiete años y ha pasado por muchas cosas. ¿Piensan ustedes que todas estas cosas han sido en vano? Éstas ciertamente no han sido en vano. Estas cosas las están pasando a los más jóvenes en el recobro del Señor, y serán muy efectivas en edificarlos y prepararlos para pelear junto con Dios y para Dios. Los más jóvenes en el recobro del Señor, tienen una rica herencia. Ya que esta herencia se le está pasando a los más jóvenes e incluso está siendo constituida en ellos, tengo la plena certeza de que cuando venga una prueba adicional, habrá un resultado muy positivo. (Life-study of Numbers, págs. 368-369, W. Lee, LSM)

EL GUIAR EN EL CUERPO ACORTA LA JORNADA INDIVIDUAL

Hay una sólida relación entre la jornada espiritual de una persona y el guiar del Espíritu Santo. ¿Por qué se necesita el guiar del Cuerpo? Porque la guía que el Cuerpo nos da puede acortar la jornada espiritual individual. Si un hermano se vale por sí solo, tendría que tropezar por diez años antes de encontrar algo. Pero ahora a través del Cuerpo él puede adquirir lo mismo en una sola noche. Si ese hermano toma el juicio que da el Cuerpo ahorrará mucho tiempo. El uso de la autoridad en la iglesia es con el propósito de disminuir los errores y acortar las jornadas. (Messages Given During the Resumption of Watchman Nee's Ministry, t. 2, pág. 334, Witness Lee, LSM)

Si no hay un grupo de jóvenes que son salvos y que reciben hoy la apropiada ayuda espiritual, ¿cómo podrán ganar la experiencia para ser usados por el Señor en el futuro? Si hoy no hay jóvenes ganados por el Señor, después que nosotros partamos para ir con el Señor, no habrá sucesores. Entonces existirá una brecha. Tenemos que ganar a los jóvenes en la iglesia y en la obra del Señor. Todo el que obra para el Señor con comprensión necesita prestar atención a este asunto. Si lo ve, tendrá en su corazón la carga de amar a los jóvenes sin importar si son buenos o malos. Tener a un joven que no es muy agradable es mejor que no tener a ninguno. Ojalá que todos los hermanos y hermanas amen a los jóvenes por causa del futuro de la iglesia y de la obra del Señor. (Cómo guiar a los jóvenes, págs. 10, 15, W. Lee, LSM)

Jóvenes, les digo esto con el corazón. El recobro del Señor se está extendiendo, y tengo la seguridad de que se extenderá rápidamente. Pero la rapidez con que se extienda depende de las columnas. Creo que habrá iglesias en todas las ciudades importantes de este país, y en todos los países importantes de la tierra. Por esta razón, se necesitan columnas. Espero que ustedes vean eso. Si ustedes lo ven, dirán: "Señor, no puedo negar que me has designado para Tu camino y que he oído Tu palabra actualizada. Me doy cuenta de que debo experimentar a Cristo de manera subjetiva, y que debo ser perfeccionado en la vida de iglesia en Bet-el. Señor, ten misericordia de mí y concédeme la gracia que necesito".

Jóvenes, mi carga es que ustedes se den cuenta de que su responsabilidad es inmensa. Si en los años venideros muchos de ustedes son perfeccionados como aquellos que han llegado a ser columnas, el recobro del Señor se extenderá rápidamente. ¡Cuánto ha hecho el Señor por medio de quienes son ahora columnas! ¿Qué creen ustedes que podría hacer el Señor, si tuviese otros cien hermanos así? La carga que tengo no es simplemente compartir un mensaje. Mi carga es ayudarles a ustedes a ver que hoy en día, todos tenemos la oportunidad dorada de ser perfeccionados para ser columnas. (Estudio-vida de Génesis, págs. 1101-1102, W. Lee, LSM)

DEBEMOS PREPARARNOS EN VARIAS ÁREAS

Ahora, debemos prepararnos en varias áreas. En primer lugar, debemos procurar crecer en nuestra vida espiritual, manteniendo con la debida dedicación una comunión viva con el Señor, consagrándonos por completo a Él y teniendo los tratos apropiados con Él. Esta persona es el Espíritu viviente que mora en nuestro espíritu. Por tanto, podemos tener comunión con Él y ser iluminados, dirigidos y abastecidos personalmente por Él al permitirle regularnos tanto en asuntos grandes como pequeños a fin de que experimentemos el auténtico crecimiento en la vida divina.

En segundo lugar, tenemos que ser equipados con la verdad. Muchas personas se limitan a leer la Biblia como un mero texto en blanco y negro y según su propio entendimiento, con lo cual apenas llegan a conocerla de una manera superficial.

Por un lado, tenemos que leer la palabra ingiriéndola; por otro, tenemos que profundizar en ella a fin de mezclarnos con la palabra de Dios. Podemos considerar que la Versión Recobro del Nuevo Testamento es la cristalización del entendimiento de la revelación divina que los santos de todas partes han recibido en los últimos dos mil años. Por tanto, ahora simplemente podemos abrir la Versión Recobro e, independientemente de qué libro, qué capítulo, qué versículo o frase leamos, encontraremos ciertas notas y explicaciones que nos permitirán entender cabalmente dichas palabras en cuanto las leamos y de inmediato, a medida que los velos que cubren los cielos nos son retirados, veremos con claridad. Tenemos que esforzarnos por profundizar en estas revelaciones y en esta luz al estudiar y orar-leer tales palabras una y otra vez, con lo cual seremos equipados con la verdad.

En tercer lugar, es necesario que un buen carácter sea formado en nosotros. Si bien poseemos cierto carácter innato con el cual Dios nos hizo, nuestro carácter ha sufrido los efectos de la caída y la corrupción, por lo cual somos todavía irresponsables, perezosos, descuidados y desordenados. En 1953, cuando di un entrenamiento en Taipéi, compuse un libro muy breve en el que enumeré treinta rasgos del carácter: ser una persona genuina, exacta, estricta, diligente, amplia, fina y otras cualidades parecidas; hice esto con la esperanza de que pudiésemos cultivar dichas cualidades poco a poco. 

Tenemos que ejercitarnos en cultivar estas treinta cualidades a fin de forjar un carácter que sea útil para el Señor. Tenemos que orar al Señor, pues aunque no poseamos en nosotros mismos la fortaleza requerida para desarrollar tales cualidades, ciertamente el Señor es el suministro abundante en nuestro interior. En Filipenses 4 Pablo dice: "Todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre [...] a esto estad atentos" (v. 8). Todas estas cosas se relacionan con el carácter de una persona. Después, Pablo continúa diciendo: "Todo lo puedo en Aquel que me reviste de poder" (v. 13). Por tanto, todos nosotros podemos forjar un buen carácter en Aquel que nos reviste de poder.

En cuarto lugar, tenemos que obtener una educación superior. En el proceso de recibir una educación debemos aprender algunos idiomas, especialmente el inglés, el cual es el idioma internacional que debemos dominar. Además, tenemos que estudiar la Biblia y entrar en las profundidades de la misma. Para ello, lo mejor sería si aprendemos algo de griego. Cuanto más aprendamos literatura e idiomas, mejor. Debemos estudiar idiomas con cierta profundidad.

En quinto lugar, tenernos que estudiar historia, saber discernir la escena mundial y el curso que sigue este mundo, así como tener en cuenta la condición en que se encuentra nuestro planeta en nuestros días. Tenemos que darle la debida importancia a estas cinco áreas: la vida, la verdad, el carácter, los idiomas y el conocimiento general. Tenemos que darle la debida importancia a estas cinco áreas al mismo tiempo que cumplimos con nuestras responsabilidades cotidianas. El Señor es viviente, y Él, con toda certeza, puede sobrellevar toda responsabilidad en cuanto atañe a nosotros.

Si Taiwán ha de producir quinientos mil hermanos y hermanas para la propagación del evangelio en otras naciones, entonces debemos contar con unos cinco millones de santos en Taiwán a fin de que uno de cada diez santos pueda ser enviado. Oh, el pueblo de Taiwán evangelizando el mundo entero, y los hermanos y hermanas de Taiwán recorriendo palmo a palmo toda la tierra habitada: ¡qué maravillosa perspectiva! ¿A dónde irá usted? ¿A África, América del Sur, América Central, América del Norte, Europa oriental o a Europa occidental? Podemos acudir al Señor en oración y preguntarle: "Oh, Señor, ¿a dónde debo ir?. Que todos nosotros podamos responderle al Señor: "¡Oh Señor, heme aquí, envíame a mí!". (Una vida humana bendita, págs. 61-64, W. Lee, LSM)

Animo a todos los jóvenes a terminar una carrera universitaria. No usen lo espiritual como pretexto para no estudiar. Por el contrario, estudien con más diligencia que los estudiantes que no son creyentes. Hoy en día se necesitan en el recobro del Señor personas cultas. Jóvenes, ustedes deben intentar obtener la mejor educación. Distribuyan su horario cotidiano de esta manera: siete horas y media para dormir, una hora y media para comer, una hora para hacer ejercicio, ocho horas para estudiar y seis horas para las cosas espirituales. Si ustedes usan su energía de esta manera, cuando lleguen a los treinta años, podrán empezar su ministerio como lo hizo el Señor Jesús (Lc. 3:23).

Estudien hasta la edad de treinta años. Si muchos de ustedes emprenden este camino, no nos faltarán edificadores de columnas. No se casen demasiado pronto. No me gusta ver que los hermanos se casen antes de los veinticinco años de edad. No tomen demasiado pronto la carga del matrimonio y los hijos. Más bien usen su tiempo y sus energías para estudiar. Veintiséis años es una buena edad para que los hermanos empiecen a tener hijos. Tampoco me gusta ver que las hermanas se casen antes de los veintidós años. Si las hermanas se casan prematuramente y de inmediato tienen hijos, tendrán demasiada carga, y eso las perjudicará. Sigan el horario que les recomendé hasta que tengan veinticinco años, y entonces observen los resultados. Sin duda esto será muy provechoso para el recobro del Señor.

Sea usted una persona culta, pero no use su educación en los negocios de este mundo. Úsela plenamente para la obra edificadora del Señor. Su vida y su ser no sólo deben ser transformados sino también trasladados. (Estudio-vida de Génesis, págs. 1127, 1128-1129, Witness Lee, LSM)  

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LA VISIÓN Y LA IMPORTANCIA DE LA SIGUIENTE GENERACIÓN EN EL RECOBRO DEL SEÑOR (Parte 1) (Se compartirá el jueves 21 de septiembre 2017 en las reuniones de hogar)

LA VISIÓN Y LA IMPORTANCIA DE LA SIGUIENTE GENERACIÓN EN EL RECOBRO DEL SEÑOR (Parte 1)

DEBEMOS VER LO PRECIOSO QUE SON LOS JÓVENES

En todo lo que hacemos, lo más importante es tener el corazón para ello, de otro modo, no tendremos el deseo de hacer nada, y aun si hacemos algo, lo haremos sin entusiasmo. Por supuesto, esto también se aplica a la obra que se lleva a cabo con los jóvenes. Si desea participar en esta obra, es necesario que los jóvenes le agraden, que uno se preocupe por ellos y que se interese en sus asuntos. Podríamos considerar esto como el "capital" mínimo que se requiere para servir con los jóvenes. Si no sentimos interés por los jóvenes ni tenemos un corazón para ellos, es decir, si hacemos la obra con los jóvenes a regaña dientes, lo que hagamos será inútil.

A veces nuestro corazón surge de nuestra preferencia. Cuando nos gusta cierta actividad, naturalmente tenemos el corazón para hacerla. Otras veces tenemos el corazón Para hacer algo por causa de lo que sabemos de cierta situación. Cuando vemos la importancia y el valor de un asunto, espontáneamente tendremos el corazón para ello. Conforme a lo que observado de la verdadera situación que existe en la  obra con los jóvenes, algunos hermanos y hermanas hacen la obra con los jóvenes motivados por su preferencia; sirven con ellos debido a que sienten una inclinación natural hacia los jóvenes, disfrutan estar con los jóvenes, y vienen a hacer la obra con los jóvenes.

No podemos decir que esto sea incorrecto; de hecho, tenemos que admitir que, no importa cuánta gracia hayamos recibido y cuánta espiritualidad poseamos, seguimos siendo humanos, todavía tenemos una parte que es humana. Pero en cuanto a esto, debemos decir que con tal corazón, servir con los jóvenes por ese motivo, no tiene el peso adecuado. Si realmente queremos servir a los jóvenes y hacerlo de una manera que tenga peso, debemos permitir que Dios abra nuestros ojos a fin de que veamos lo precioso que son los jóvenes y su importancia en las manos de Dios. Si vemos esto, tendremos gran aprecio por esta labor y obtendremos espontáneamente el interés y el motivo para laborar con ellos. (Cómo guiar a los jóvenes, págs. 1-3, Witness Lee, LSM)

EL MOVER DISPENSACIONAL DE DIOS: "AHORA" (AP. 12:10)

Cuando Dios cambia de actitud hacia algún asunto, El da inicio a un mover dispensacional. Cada mover dispensacional introduce una nueva manera en que Dios actúa. Su mover dispensacional más importante se encuentra en Apocalipsis 12. Él quiere acabar con esta era e introducir la era del reino. Su propósito no es general ni ordinario ¿Cómo puede acabar con esta era e introducir una nueva? El debe tener Su instrumento dispensacional. Esto es lo que Dios quiere hacer hoy en día.

LA NECESIDAD DE UN HIJO VARÓN

El arrebatamiento del hijo varón da fin a la era de la iglesia e introduce la era del reino. El hijo varón hace posible que Dios se mueva. Sin el hijo varón y sin el arrebatamiento, Dios no podría dar inicio a un mover dispensacional. No debemos olvidarnos nunca que Dios puede ser limitado. Él espera por el hombre cada vez que se va a mover. El hecho de que Dios ate el cielo se basa en que nosotros atemos en la tierra; que Dios desate en el cielo se basa en que nosotros desatemos en la tierra. Todo depende de la iglesia.

Dios desea que los seres creados se encarguen de los seres creados que han caído. Conforme a Su propósito, toda la iglesia debería encargarse de Satanás; no obstante, la iglesia ha fracasado. Por consiguiente, los vencedores deben levantarse. El propósito de Dios se cumple en los vencedores porque ellos obran con Él. Podemos ver el principio de los vencedores en toda la Palabra de Dios. Dios siempre se vale de un grupo de vencedores para llevar a cabo un mover dispensacional.

¿Estamos al final de la era? Si estamos, el reino empezará pronto. Si un mover dispensacional está cercano, Dios necesitará un instrumento. La obra general ya no es apropiada. Los hijos de Dios carecen de visión; no ven la gravedad y la urgencia de la situación. Ahora [en Apocalipsis 12:10] es un asunto de dispensación. Ser un buen siervo del Señor ya no es suficiente, no es de gran uso para Dios. Por favor, observe que no estamos diciendo que no tiene ninguna utilidad. ¿Qué estamos haciendo para cerrar esta dispensación? ¿Qué estamos haciendo para introducir la próxima era? Este tiempo es especial; por lo tanto, se necesitan cristianos especiales que hagan una obra especial.

Hoy en día Dios está esperando al hijo varón. El arrebatamiento es lo único que puede precipitar los acontecimientos mencionados en Apocalipsis 12:10. Dios tiene un orden, y Él obra conforme a este orden. Sus ojos han dejado la iglesia y ahora están en el reino. Un vencedor obra conforme al principio del Cuerpo. El principio del Cuerpo anula el sectarismo y el individualismo. Después del arrebatamiento la mujer será perseguida durante tres años y medio. Entre sus hijos muchos pasarán por la tribulación, pero Dios los preservará. Ser un vencedor no es primordialmente para que nos escapemos de la tribulación. Necesitamos ver cuál es el valor que tiene el arrebatamiento para el Señor, y no para nosotros mismos.

El mover dispensacional en el cual participa el hijo varón es el más importante, porque quita el poder del hombre y el poder del diablo, e introduce el reino. Vivimos en un tiempo privilegiado; podemos hacer lo máximo para Dios. La luz nos mostrará el camino, pero la fuerza y el poder nos permitirán seguir el camino. Se debe pagar un precio alto para ser útiles ahora. (La iglesia gloriosa, págs. 157-158, 160-161, Watchman Nee, LSM)

DIOS EXPRESAMENTE USA A JÓVENES PARA CAMBIAR LA ERA

Debemos darnos cuenta de que muchas veces Dios hace algo en la tierra con el propósito de cambiar la era. Cuando Dios obra en la tierra, lo hace de era en era. La razón por la cual hay muchos cambios de era en la obra de Dios, se debe a que los hombres que Él usa en una era frecuentemente caen y no consiguen alcanzar la meta fijada por Dios. Esto obliga a Dios a cambiar la era, es decir, a tener un nuevo comienzo en una nueva era en la que Él pueda realizar aquello que se propuso.

Podemos ver muchos casos en el Antiguo Testamento. Dios introducía una nueva era al hacer algo a través de ciertas personas durante un período determinado. Sin embargo, debido a la degradación del hombre, esa era pronto se convertía en una era caída y degradada. Con el tiempo se degradaba a tal grado que Dios no podía seguir adelante por medio del hombre y ya no podía hacer nada más en la tierra. Como consecuencia, Dios tenía que introducir una nueva era y sólo así podía continuar Su obra Desafortunadamente, no pasaba mucho tiempo antes que la siguiente era se degradan nuevamente. Una vez más, Dios no podía obrar, y como resultado, tenía que introducir otra era.

Al leer el Antiguo Testamento, uno se da cuenta de que una nueva era venía después de la anterior y se había degradado; o sea, una era surgía sólo para desaparecer de nuevo. Después venía otra, pero también volvía a fracasar una vez más. Me gustaría que se dieran cuenta de que la obra que Dios hace para cambiar la era, la hace siempre a través de hombres. Antes que se introduzca una nueva era, siempre hay hombres de la era anterior que Dios usa específicamente para cambiar la era. Y cada vez que Dios lleva a cabo un cambio de era, Él, expresamente, usa a jóvenes. Los dos ejemplos más obvios son Samuel y Daniel. (Hombres que cambian la era, págs. 7-8, Witness Lee, LSM)

Durante estos años, entre algunas iglesias, a menudo les he encargado enfáticamente a los hermanos y hermanas que ellos tienen que cuidar de los jóvenes. Debido a que di énfasis a este punto, hice que los de mayor edad se sintiesen incómodos. A veces, algunos de ellos decían: "¡El hermano Lee está simplemente haciendo que los jóvenes se rebelen!". Hoy día hablo delante del Señor. La razón por la cual animo a los jóvenes a propósito es que me doy cuenta con claridad de una cosa: que si una iglesia no puede levantar a los jóvenes, esa iglesia no tiene futuro.

Si una iglesia local que se ha estado reuniendo por años no puede criar nuevos para que sirvan al Señor, será como una pareja que se ha casado por muchos años pero que no tiene hijos. Cuando esta pareja envejezca, ¿que pasará con la familia? Esta es la razón por la que concluyo que debemos tener jóvenes a cualquier costo. La iglesia necesita la segunda generación. El futuro de la iglesia depende de los jóvenes. (Elders' Management of the Church, págs. 108-109, Witness Lee, LSM)

Por causa del futuro de la obra del Señor, pido a los de edad avanzada que oren mucho por los jóvenes. El futuro de la obra y la utilidad en el futuro sin lugar a dudas, recae en los jóvenes. Desde el punto de vista de salvar almas, debemos tratar igualmente a jóvenes y a viejos; pero desde el punto de vista del futuro de la obra, debemos enfocar nuestros mayores esfuerzos en los jóvenes. Si la iglesia o la obra no gana a los jóvenes para el Señor, llegaremos a ser como una familia de viejos sin hijos: un abuelo de ochenta y cinco años, un padre de sesenta años y un hijo de aproximadamente cuarenta. En tal caso, no hay jóvenes bajo el cuidado de los mayores, ni tampoco llantos ni gritos de niños; al contrario, todos se comportan correctamente. Esta es una situación anormal.

Si ustedes ven a una multitud de jóvenes cuando visitan cierta iglesia, deben alabar al Señor porque la iglesia tiene futuro. No necesitan saber si esos jóvenes son buenos o malos; pues de la misma manera que en una familia, no importa cuán traviesos sean los niños, es mejor tenerlos que no tenerlos. Si no hay niños, la familia no tiene esperanza alguna. Algunos niños que hoy no son agradables, mañana podrán ser agradables. Siempre hay esperanza. (Cómo guiar a los jóvenes, págs. 13-15, W. Lee, LSM)

El futuro del recobro del Señor es muy prometedor. Al presente, en el recobro del Señor en los Estados Unidos hay por los menos siete mil santos buscadores. En los próximos diez años, muchos de nuestros hijos llegarán a ser miembros de la iglesia. Cuando algunos de ellos lleguen a los veinte años, ellos serán muy útiles al Señor. Por ejemplo, el hermano Nee fue levantado por el Señor cuando él tenía sólo diecinueve años de edad. (Estudio-vida de 1 Pedro, pág. 312, Witness Lee, LSM)

IR A LOS JÓVENES

Ahora deseamos hablar respecto a cómo ganar a los jóvenes. Cada iglesia debe ir a donde están los jóvenes. En cualquier campo, el futuro está con los jóvenes. Si una industria o escuela no gana a los jóvenes, esa industria o escuela no tendrá futuro. Esta generación es la generación de los jóvenes. Sin embargo, con esto no quiero decir que no apreciemos a los que tienen más edad. (El Espíritu y el Cuerpo, pág. 117, Witness Lee, LSM)

Me doy cuenta de que el futuro del recobro está con los jóvenes, y sin duda, para la propagación del recobro en este país y a otros lugares, el Señor se valdrá principalmente de ellos. (Estudio-vida de Efesios, pág. 592, Witness Lee, LSM)

Nuestros niños son semillas del evangelio. Desde que tienen cinco añitos de edad, empezamos a escribir en ellos, le damos una educación espiritual; entonces los esparcimos en las escuelas. Luego laboramos con ellos allí. Les ayudamos a orar por sus amigos, a hacer una lista con los nombres de algunos de ellos. Les preguntamos al lado de quién se sientan en clase, quienes son sus amigos; los niños siempre hacen amigos y todos sus amigos necesitan al Señor. A nuestros niños les preocupan sus amigos, ellos simplemente ¡No saben qué hacer! Necesitamos ayudarles.

Haga una lista con los nombres. Entonces diga a sus hijos que mencionen sus nombres cada vez que invoquen, cada vez que piense en ellos menciónenlos a Dios por su nombre. ¿Creen ustedes que el Señor no contestará sus oraciones? No les diga sus hijos que prediquen el evangelio simplemente, ellos no saben cómo hacerlo, pero los pueden traer a nosotros, a nuestras casas.

Nunca hicimos esto antes, nunca laboramos de esta manera. ¿Sabe lo que hacemos siempre? Siempre tomamos una posición a la defensiva…Oh, no vayas al mundo, no vayas a ver películas, no tengas novio, no escuches música rock, no veas televisión, no hagas esto, no vayas allá, eso no es bueno, siempre a la defensiva, tratando de agarrarlos. Mientras los estamos agarrando, uno por uno Satanás los estaba sacando y llevándoselos. Debemos decir ¡Ya es suficiente! Ahora necesitamos que el reino de Satanás sufra pérdida. ¡Él está atacando a nuestros jóvenes!, necesitamos usar a nuestros jóvenes para saquear su casa.

Santos, en los próximos diez años, necesitamos tener un cambio, empezando por los más jóvenes entre nosotros, necesitamos moldearlos y darles forma, y escribir en ellos con mucha oración y mucho amor, y entonces los enviamos a la escuela como semillas del evangelio.

Tan pronto como alguien cree en el Señor, éste debe confesar al Señor delante de los hombres; si éste no puede hablar cuando todavía es joven, probablemente no podrá hacerlo cuando crezca. Tan pronto  crees en el Señor, debes confesar al Señor públicamente e inmediatamente, si usted no confiesa al comienzo de su vida cristiana, probablemente usted no confesará más tarde. Debes dejar que las demás personas conozcan que eres para el Señor, ¡Soy para el Señor! esto va a resolver muchas dificultades y muchas tentaciones.

Si usted simplemente pone la palabra fuera, como un letrero, ¡Soy para el Señor! usted no será invitado a tantas cosas. Pero vemos a nuestros jóvenes y pensamos: nuestros jóvenes no pueden predicar como semillas, mira nuestros jóvenes no aman al Señor tanto, ellos están como en el mundo, ellos no tienen un corazón para esto. Así que, no los ayudamos. Al principio de su vida cristiana no los animamos. Después, unos años más tarde, ellos están un poco muertos y un poco más en el mundo y ahora ellos no pueden predicar el evangelio. El problema fue que esperamos y luego pasaron diez años, ellos nunca predicaron el evangelio. Perdimos una década de su utilidad. Ellos no funcionaron.

Hermanos ¡Ellos tienen una función! ¡Ellos tienen una porción en la vida de iglesia!, ¡Ellos tienen sus amigos! Nosotros no tenemos ese tipo de amigos, ellos nos necesitan a nosotros y nosotros les necesitamos a ellos. Su punto no es tanto con predicar el evangelio, sino que confiesen al Señor: ¡Soy para el Señor!, inmediatamente los que empezaron a hacer esto, cambió todo en su vida cristiana porque pusieron el letrero en su frente. (Extracto del mje 1 Conocer la era y levantar la próxima generación como “semillas del evangelio”, Conferencia en Paraguay, Tom Goetz)

Si a partir de hoy en adelante dedicamos nuestros esfuerzos a la obra del evangelio con niños de seis a doce años de edad, al cabo de diez o doce años, ellos serán los que se levanten para asumir la responsabilidad en el servicio de la iglesia. Esta manera de laborar parece ser muy lenta, pero en realidad es muy rápida, y además es muy provechosa. (pág. 143)

Debemos realizar la obra con los niños de una manera muy seria, por cuanto los niños son el futuro de la iglesia. Podríamos considerar predicar el evangelio primero a los niños. (La verdad, la vida, la iglesia y el evangelio, las cuatro grandes columnas del recobro del Señor, pág. 105, W. Lee, LSM)

Hoy en día varios hermanos jóvenes son ancianos en varios salones. En 1949, cuando comenzamos la obra en Taiwán, los padres de estos hermanos aún no estaban casados. Nosotros los casamos. Treinta años después, sus hijos han crecido y están sirviendo en la iglesia, y tienen responsabilidades importantes. De la misma manera, cuando estuve en las Filipinas el noviembre pasado, me sorprendí grandemente que una generación nueva ha reemplazado a la generación anterior; se ha levantado una generación más joven. Los colaboradores, los ancianos y mis traductores eran hermanos jóvenes que nacieron después de 1950. Esta situación demuestra que la obra con los niños es muy importante. (Crucial Words of Leading in the Lord's Recovery, Book 5: Concerning Various Aspects of Church Service, pág. 83, W. Lee, LSM)

El hermano Lee consideraba que los jóvenes adultos que trabajan, aquellos que están entre los veinticinco y cuarenta años de edad son la espina dorsal de la iglesia. Ellos son la fortaleza de la iglesia. En algún lugar habló de la espina dorsal. Si el Señor tarda en Su regreso veinte o treinta años, ¿Quién será la espina dorsal de la iglesia? Serán los que tienen cinco o diez años hoy. Esto puede que sea difícil que lo entendamos.

Cuando vine al recobro del Señor, comencé a servir con los del tercer ciclo y ya han pasado como 40 años. Algunos de estos hermanos son ancianos en las iglesias. El tiempo pasa rápido y antes de que nos demos cuenta, los niños ya han crecido. Ellos no son para esta era, son para la edificación del arca. Todos nuestros niños deben entrar en el arca. Somos la familia de Noé por toda la tierra. (Extracto del mje. 1 Conocer la era y levantar la próxima generación como “semillas del evangelio”, Conferencia en Paraguay, Tom Goetz)  

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TENER EL AUMENTO DE LA IGLESIA TAMBIÉN POR MEDIO DE LA OBRA CON LOS NIÑOS (PARTE 3) (Se compartirá el jueves 21 de septiembre 2017 en las reuniones de hogar)

Tener el aumento de la iglesia también por medio de la obra con los niños (Parte 3)

Hay muchas maneras para obtener el aumento de la iglesia, como predicar el evangelio, o la obra en los recintos universitarios, las cuales son muy importantes. Todos necesitamos predicar el evangelio a nuestros vecinos, a nuestros parientes, a toda persona. Pero en este mensaje queremos ver que también podemos hacerlo a través de los niños. La razón por la que tenemos este mensaje es que la mayoría de las veces no pensamos que podemos hacerlo a través de los niños. Siempre pensamos que debemos ir a las carreteras, a las universidades, para predicar el evangelio allá, pero descuidamos nuestros propios hijos; olvidamos que ahí está esta persona que el Señor ha encomendado en nuestras manos, y que debemos cuidarla y asegurarnos que crea en el Señor y sea traída hacia dentro de la vida de iglesia.

Estamos aquí no solo para salvar almas, estamos aquí para traer materiales del monte del Líbano para poder edificar el templo en Jerusalén. Así que podemos tener el incremento de la iglesia de muchas maneras, pero también debemos recordar que lo podemos realizar a través de los niños.

Solo quiero decir esto hermanos para que estemos completamente convencidos que cuando el hermano Lee dijo que la obra con los niños es la manera más eficiente de ganar el incremento, nosotros lo creamos. Que verdaderamente lo creamos. Porque el hermano Lee pasó por muchas diferentes situaciones, y cuando él decía algo como esto, es porque esto tenía mucho significado de trasfondo.

Una vez estaba leyendo en Lucas 18:16-17 donde dice: Más Jesús llamándolos les dijo: “dejad a los niños venid a Mí y no se lo impidáis porque de los tales es el reino de Dios, de cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él”

Una vez, orando-leyendo estos versículos, fui muy tocado por el Señor. Cuando hablamos de los niños debemos darnos cuenta de que esta pequeña historia narrada en los evangelios debe ser una muy buena advertencia para nosotros. Aquí los que están impidiéndole a los niños venir al Señor, son de hecho los servidores a tiempo completo; eran los discípulos que habían dejado sus trabajos para seguir al Señor y eran ellos quienes impedían a los niños venir al Señor. Así que el Señor tuvo que hablarles estas palabras a ellos: dejad a los pequeños niños venid a mí y no se los impidáis.

¿Estamos nosotros impidiéndoles a nuestros propios hijos o a los hijos de los hermanos venir al Señor? Si estamos haciendo esto, no estamos haciendo nada bueno para el reino, porque dice: de los tales es el reino de Dios. Al impedir a los niños, usted está impidiendo el reino porque estos niños son el reino de Dios. Así que cuando hablamos de los niños, espero que estemos muy claros en cuanto a cuál debe ser nuestra actitud y que no les impidamos venir.

Hay muchas maneras en las cuales les podemos impedirles venir; por ejemplo, si nosotros amamos el mundo, esto también les impedirá a ellos venir al Señor porque ellos ven lo que usted es. Si usted no toma las reuniones como algo importante, entones ellos verán que la reunión no es algo tan importante y usted los estará impidiendo venir al Señor. Si en el hogar usted nunca ora, nunca toca al Señor, nunca lee la Biblia, ellos crecerán pensando que eso es lo normal, y eso también les impedirá venir al Señor. Así que por un lado estamos hablando de cuidar a nuestros hijos, y la mejor manera de cuidar de ellos es ser un modelo apropiado, para que ellos puedan venir al Señor. (Extracto del mje 3 Conferencia en cuanto al perfeccionamiento de la obra con los niños, Octubre 2011, DIAMOND BAR, CA, Albert Lim)

Cuando comenzamos la obra en Taiwán, también comenzamos la obra con los niños, debido a que el número de niños entre nosotros estaba aumentando. Este también es el principio que usamos en los Estados Unidos. Allí la obra con los niños es más importante que cualquier otro trabajo.

Cuando regresé a Taipéi en 1965, vi que había un buen número de niños. De acuerdo a los hermanos, había cerca de cuatro mil niños en las reuniones entre 1966 y 1967. Sin embargo, actualmente no hay más de quinientos niños en los veinte salones de la iglesia en Taipéi. Esta situación se puede comparar con la puesta del sol. Por esta razón, frecuentemente les recordé a los hermanos que prestaran atención al trabajo con los niños.

Por experiencia, sentimos que la obra con los niños es muy importante Esta obra no debe ser simplemente una guardería infantil para que los santos vengan a las reuniones. Debido a sus circunstancias los santos sí necesitan traer a sus hijos a la reunión, y sí hay necesidad de cuidar a los niños de los santos. Sin embargo, la obra con los niños tiene otra función y esta es: cultivar y nutrir a nuestra próxima generación. Esto merece que lo consideremos y examinemos cuidadosamente.

Hoy en día varios hermanos jóvenes son ancianos en varios salones. En 1949, cuando comenzamos la obra en Taiwán, los padres de estos hermanos aún no estaban casados. Nosotros los casamos. Treinta años después, sus hijos han crecido y están sirviendo en la iglesia, y tienen responsabilidades importantes. Asimismo, cuando estuve en las Filipinas el noviembre pasado, me sorprendí grandemente que una generación nueva ha reemplazado a la generación anterior; se ha levantado una generación más joven. Los colaboradores, los ancianos y mis traductores eran hermanos jóvenes que nacieron después del 1950. Esta situación demuestra que la obra con los niños es muy importante.

Los niños llegan a ser semillas del evangelio en sus escuelas

Dios ordenó que el hombre fuera fructífero, se multiplicara y llenara la tierra (Gn. 1:28). Así que, el hombre se ha multiplicado, pero ¿cómo criamos a nuestros hijos? Hacen muchos años no sabíamos que los niños podían ser un gran potencial para el evangelio. Le dimos mucho énfasis a la predicación del evangelio, pero descuidamos el hecho de que los niños también podían ser fruto del evangelio.

Cuando nos dimos cuenta de que también los niños se pueden considerar fruto del evangelio, tuve comunión con los hermanos, pidiéndoles que trabajaran con la meta de tener diez mil niños en Taipéi. Si nosotros lo hubiéramos llevado a cabo en aquel tiempo y hubiéramos contactado a diez mil niños, hoy la mayoría de ellos serían hermanos y hermanas adultos. No podemos garantizar que cada niño hubiera sido salvo, pero por lo menos un ochenta por ciento de los niños se hubiera salvado. Esto equivaldría a ocho mil niños.

Además de esto, los diez mil niños no era un número fijo. Cada año se nos hubieran añadido niños nuevos. Cuando los niños son salvos, se convierten en nuestros hermanos y hermanas jóvenes. Después que se gradúan de la escuela primaria, ellos se convierten en semillas del evangelio en la escuela intermedia. Cuando laboramos en las escuelas ellos vienen a ser nuestros ayudantes desde adentro, Y traerán a sus compañeros de clases. De esta manera será más fácil trabajar en las escuelas intermedias.

Ser cultivados espiritualmente en la iglesia

Supongan que se comienza a cultivar estos niños en la reunión de niños desde que tienen seis años, y son salvos. Se seguirán cultivando por los tres años de escuela intermedia, los tres años de escuela preparatoria y los cuatro años de universidad. En total, recibirán dieciséis años de educación espiritual y de ser cultivados espiritualmente. Mientras que reciben dieciséis años de educación secular, también reciben dieciséis años de cultivo espiritual en la iglesia. ¡Qué valioso es esto!

Después que se gradúen de la universidad, este grupo de hermanos y hermanas jóvenes no deben tener prisa por encontrar un trabajo. En lugar de ello, deben quedarse en la iglesia y recibir dos años de entrenamiento a tiempo completo. Durante el entrenamiento emplearán la mitad del tiempo en aprender la verdad y buscar el crecimiento en vida y la otra mitad de su tiempo en aprender a servir en coordinación con la iglesia. Después de dos años ellos sabrán si el Señor los está guiando a servir a tiempo completo por el resto de sus vidas.

Puede ser que una décima parte de ellos sigan y sirvan a tiempo completo y los demás se irán a trabajar. No importa qué hagan, estos santos habrán recibido dieciséis años de educación espiritual junto con dos años de entrenamiento de tiempo completo. Cuando entren en la sociedad, serán diferentes a las demás personas. Tal cultivo es valioso. No sólo es de gran ayuda a la obra del Señor, sino que también es de beneficio para la sociedad, las personas y el país. Los niños traen a las familias. Además, la obra con los niños tiene otra función, la cual es ganar a las familias de los niños.

A los niños les gusta hacer amigos. Les es especialmente fácil a los niños entre seis y doce años hacer amigos, y ellos escuchan a sus amigos. Por lo tanto, es fácil que un niño guíe a otro niño. Cuando los niños cantan himnos juntos, el evangelio opera y se propaga de un niño a otro. Sin embargo, nuestro propósito no está enfocado sólo en los niños, sino aún más, por medio de los niños, queremos alcanzar a sus padres y hermanos.

También podemos contactar a los padres de los niños y predicarles el evangelio a ellos y a sus familiares. Este es el principio de nuestra obra evangélica. Cuanto más personas contactemos, mejor. De esta manera, después de algún tiempo espontáneamente habrá cierto resultado. Creemos que de diez niños que cuidemos, tres o cuatro serán salvos. Puede que no se salven ahora, pero más tarde en sus vidas ellos recordarán algo y regresarán a la iglesia. A éstos les será más fácil ser salvos.

Tener muchas maneras

Las familias con niños pueden tomar la iniciativa de abrir sus hogares y pedir a sus hijos que inviten a otros niños del vecindario. Los niños pueden mirar videos de reuniones de niños, cantar canciones para niños o escuchar una historia. Esta es la manera de tener una reunión de niños cada semana. Nosotros tenemos unos quinientos cincuenta niños entre nosotros. Los niños entre las edades de seis y doce años provienen de unas cuatrocientas familias. Si cada una de las cuatrocientas familias abre su hogar para tener una reunión de niños con diez niños, habría cuatro mil niños reuniéndose en cuatrocientas casas.

Si incluimos los hogares de los santos que no tienen niños, pero que están dispuestos a abrir sus casas, será fácil alcanzar un total de diez mil niños. Esta es una de las muchas maneras que podemos usar para predicar el evangelio. Esta es también la manera de ganar algo a largo plazo. Esperamos que toda la iglesia escuche esta comunión y actúe. El local de reunión también tiene su uso, pero es principalmente como guardería infantil. No podremos separar a los niños en grupos más pequeños, por la falta de salones y maestros.

Cuando los santos vienen a una reunión, sus niños pueden ver un video, pueden cantar y ser cultivados espiritualmente. Tener diferentes horas de reunión Además, sería mejor tener las reuniones de los niños a diferentes horas. El horario debe ser flexible. Las reuniones no tienen que ser el día del Señor. El sábado en la tarde también es un buen tiempo. Debemos usar el tiempo cuando los niños no están en la escuela para tener las reuniones de los niños.

SE NECESITA LA ORACIÓN DE LOS SANTOS Y SU COORDINACIÓN

Las reuniones de los niños deben ser en muchos lugares, a diferentes horas y deben usar diferentes métodos. Más aún, los maestros deben tener una meta. Estamos tomando este camino para nutrir a nuestros niños y ganar a muchos más niños, con el fin de predicar el evangelio a sus familias incrédulas. Esperamos que todos los santos oren respecto a esto y no lo tomen de una manera liviana.

Especialmente, esperamos que las hermanas de más edad puedan abrir sus hogares y reunir a algunos niños para tener reuniones de niños una vez a la semana. No debe ser muy difícil. Habrá resultados. Esto requiere la cooperación de cada uno.

ASUNTOS CRUCIALES

La manera de llevar a cabo la obra con los niños depende de los hermanos que toman la delantera en la obra con los niños. Ellos deben determinar cómo contactar los hogares abiertos y cómo guiar a los santos a recibir la carga y ser fieles a ella. Si se puede abrir cada hogar para invitar a los niños, tendremos suficientes lugares de reunión y recursos. Además, si se designan algunos santos para preparar el material de enseñanza los santos no necesitarían laborar mucho. Nosotros podemos dar algunos principios relacionados al trabajo con los niños, pero depende de los santos el llevarlo a cabo.

Además, los ancianos deben promover este asunto. Si somos diligentes, ganaremos muchas personas año tras año. La obra con los niños llegará a ser una fuente de aumento. Vale la pena que los ancianos promuevan la obra con los niños. No debemos hacer ningún arreglo especial para buscar maestros para las reuniones de los niños en el local de reunión. En lugar de ello, debernos buscar a varios hermanos y hermanas jóvenes que se reúnen regularmente, para que sean los maestros. Se puede reunir a niños de varias edades en un salón y dos o tres santos jóvenes les pueden contar historias, cantar con ellos o dejar que vean un video. Esta clase de servicio no requiere de muchos recursos humanos Los santos que están entre las edades de veinte y treinta pueden cuidar de los niños.

A fin de alcanzar la meta de tener un número más grande de niños, debemos movilizar a toda la iglesia. Todos los santos deben funcionar para que esto prospere. Debemos preparar el material para la reunión de los niños. No debemos tener reuniones de niños sin la debida preparación. Los hermanos que toman la delantera en la obra con los niños deben escribir y compilar el material. Ellos deben orar mucho y tener mucha comunión a fin de conocer el contenido y escribir el plan de las lecciones. Debemos preparar el material, pero los santos pueden decidir cómo usarlo mejor. Las reuniones no deben ser monótonas; éstas se pueden conducir de varias maneras. (Crucial Words of Leading in the Lord's Recovery, Book 5: Concerning Various Aspects of Church Service, págs. 81-90, Witness Lee, LSM)

Otra cosa que el hermano Lee dijo que me impresionó mucho fue uno de los últimos consejos que dio a los ancianos en la iglesia en Anaheim. En ese tiempo el hermano Lee estaba muy enfermo y sabíamos que partiría pronto. Los hermanos estaban muy desesperados tratando de ver cómo ir adelante, ya que en el pasado nunca tuvimos necesidad de coordinar los unos con los otros; lo único que teníamos que hacer era ir con el hermano Lee y él coordinaba por todos nosotros. Pero ahora que el hermano estaba por partir, teníamos que empezar a coordinar unos con otros, lo cual nos asustaba, así que decidimos ir a la montaña y orar de rodillas, por tres días, pidiendo al Señor que nos mostrara cómo ir adelante a partir de ese momento. Entonces antes de ir fuimos con el hermano Lee y le pedimos un consejo acerca de algo que pudiéramos orar, y él nos dio tres oraciones, que creo que algunos de ustedes saben:

1.- Ustedes tienen que amarse unos a otros.

2.- Sus esposas tienen que amarse unas a otras (lo cual es el segundo nivel).

3.- Ustedes necesitan amar a los hijos de los demás (dijo que hacer esto es la manera más efectiva de que lleváramos a cabo la vida de la iglesia).

Esto nos tocó mucho y a partir de entonces hemos experimentado mucho acerca de esto. Por ejemplo mis hijos han recibido mucha ayuda de otros colaboradores; yo puedo decirles muchas cosas a mis hijos y no son tocados, pero cuando viene otro colaborador con un corazón amoroso les dice algo, esto los toca mucho.

Por ejemplo, cuando mi hijo empezó a trabajar yo le dije que necesitaba ofrendar al Señor, asegurarse de ofrendar mínimo el 10%. Le dije: “Lo mejor es que tu justicia supere a la de los fariseos, así que tal vez debas ofrendar por lo menos 15%, y tal vez un poco más”. Le hablé de esta manera, muy estricto. Le contaba la historia del señor de Colgate, el que manufactura la pasta de dientes. El empezó dándole el 15% al Señor y al final de su vida le ofrecía más del 90% y solo se quedaba con cerca del 10%. Esta era una vida a la inversa. Si queremos seguir al Señor esta es una muy buena manera comenzar, así que les decía a mis hijos que ellos también podían hacer esto. Pero parece que lo que usted mismo les dice no llega a ningún lado. Usted puede hablar y hablar y no está seguro si ellos lo están escuchando o no. ¿Han tenido esta experiencia? Que usted habla y habla y ellos están: “sí, sí, aha…”. Y al final no estaba seguro si me habían escuchado o no.

Un día mi hijo me dijo: “Oh, tal hermano vino a verme. Cuando escuchó que había tenido un acenso en mi trabajo, él voló de otro país para tener una comida conmigo, y me dijo que lo único que quería decirme es que yo tenía que honrar al Señor; que tal trabajo y tal acenso, eran para el Señor así que necesitaba dar al Señor y ofrendar al Señor”. Hermanos, él fue tan tocado en esa única comida. Yo se lo había dicho toda mi vida y no fue tocado por mí. Es por esto necesitamos amar a los hijos, los unos de los otros. Por un lado oramos por nuestros hijos y por otro lado oramos por nuestros colaboradores y por sus hijos. Nos interesamos y preocupamos genuinamente por sus hijos. (Extracto del mje 3, Conferencia en cuanto al perfeccionamiento de la obra con los niños, Octubre 2011, DIAMOND BAR, CA, Albert Lim)

 

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