Mensajes relacionados con la predicación del evangelio

Mensajes relacionados con la predicación del evangelio (22)

PREDICAR EL EVANGELIO COMO LA META VITAL Y SUPREMA DE NUESTRA VIDA CRISTIANA

PREDICAR EL EVANGELIO
COMO LA META VITAL Y SUPREMA
DE NUESTRA VIDA CRISTIANA

Lectura bíblica: Hch. 1:8; Fil. 1:5, 27

Hechos 1:8 dice: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y seréis Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. Quisiera recalcar la palabra testigos. La palabra testigosen griego se refiere a personas, no a testimonios. Por lo tanto, la frase seréis Mis testigos significa “seréis Mis personas vivientes que dan testimonio”. Filipenses 1:5 dice: “Por vuestra comunión en el progreso del evangelio, desde el primer día hasta ahora”, y el versículo 27 dice: “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes junto con la fe del evangelio”.

La iglesia de Cristo existe en la tierra hoy con el propósito de pelear la batalla a favor del reino de Dios, es decir, con el propósito de subyugar al enemigo y saquear sus bienes. Los bienes del enemigo son las almas, los pecadores y las personas del mundo. Satanás ha usurpado la tierra, especialmente al mantener a la gente del mundo en sus manos. En 1 Juan 5:19 dice que el mundo entero está en manos del maligno. El mundo, según el uso que le da el Espíritu Santo en el Evangelio de Juan y en la epístola de Juan, se refiere a la gente del mundo. La gente del mundo hoy está en las manos del maligno, en las manos usurpadoras al diablo. Por lo tanto, en la tierra durante la dispensación del Nuevo Testamento se libra una batalla muy real entre Dios y Satanás, la batalla por las almas de los hombres. Pelear esta batalla, subyugar al enemigo y liberar todas las almas que están en sus manos usurpadoras es el propósito principal por el cual la iglesia está en esta tierra. Sin embargo, debemos comprender que esto es muy diferente a la llamada obra evangelizadora del cristianismo. Una cosa es subyugar al enemigo Satanás y liberar a las personas que se encuentran en sus manos usurpadoras, y otra, es evangelizar a las personas. La palabra evangelizar es buena, pero el sentido que se le ha dado no es completamente el correcto.

LA IGLESIA NECESITA NUEVOS CREYENTES

La historia nos dice la verdadera situación. Yo he estado en esta tierra por muchos años. He conocido verdaderos cristianos por más de cuarenta años, y he participado en esta obra más de treinta y cinco años. Tan sólo en las dos décadas pasadas conocí muchos grupos en el Lejano Oriente, en Europa y en este país. Les digo la verdad, ustedes jamás verán un grupo de cristianos sirviendo al Señor de una manera adecuada sin estos cinco aspectos, los cuales son necesarios para guardar el equilibrio apropiado: la vida, la luz, la iglesia, el servicio y, por último, la predicación del evangelio. Conocí algunos grupos que eran ricos en la vida divina, pero que tenían deficiencias en cuanto al conocimiento. También conocí algunos grupos —de hecho estuve en uno de ellos— que era muy rico en cuanto al conocimiento. Había una persona en ese grupo que la conocían como “la concordancia andante”. Sin embargo, aunque eran ricos en cuanto a conocimiento, eran muy pobres en cuanto a la vida. En el pasado conocí algunos grupos que eran ricos tanto en vida como en conocimiento, pero que tenían deficiencias en cuanto a la vida de iglesia, y por este motivo no duraron mucho. Algunos grupos incluso decían que eran ricos en vida y en conocimiento, y que también llevaban una vida de iglesia, pero no predicaban el evangelio. Después de cinco años, seguían reuniéndose el mismo número de personas, y después de cinco años más no había habido ningún incremento. Solían decir: “El Señor está con nosotros. ¡Es maravilloso!”. Fueron un grupo maravilloso durante diez años, pero con las mismas personas. Finalmente, al cabo de doce años, perdieron todo su interés y el grupo se desintegró. Vi esto en 1957 y volví a verlo en 1963. Para darles otro ejemplo, hace poco recibí una carta que decía que un grupo de creyentes que había estado reuniéndose por más de veinte años había perdido todo interés y se había desintegrado. Ellos se preguntaron: “¿Qué estamos haciendo aquí? Año tras año seguimos reuniéndonos los mismos de siempre”.

En una familia compuesta únicamente por el esposo y la esposa, los primeros cinco años son maravillosos. Puede ser que los siguientes cinco o veinte años sigan siendo maravillosos; no obstante, después de veinte años ya no sentirán que todo es tan maravilloso. Ellos necesitan algunos hijos, algunas “personas nuevas”. De la misma manera, la iglesia necesita de algunas personas nuevas. A fin de que la iglesia sea fuerte, necesitamos tener partos normales, nacimientos normales. Si la próxima semana cincuenta personas fueran bautizadas, toda la iglesia ardería de fervor. Por un lado, yo me sentí muy contento recientemente de ver que varias personas recibieron al Señor en una reunión de evangelio. Algunos quizás se pregunten cómo podrían tantas personas confesar al Señor en una sola reunión. Por otro lado, en el pasado vi a mil personas ponerse de pie para confesar el nombre del Señor. Es bueno que unas cuantas personas reciban al Señor, pero según mi experiencia, eso es tan sólo como dos gotas de agua; de todas maneras, los hermanos y hermanas se sienten muy emocionados con ello. Algunos exclaman: “¡Eso es maravilloso! ¡Muy maravilloso!”. Sin embargo, si usted le pone empeño, si ora y labora para traer a más personas, a la siguiente semana podría bautizar a cincuenta, a ciento cincuenta o a doscientas personas. Entonces usted se sentirá tan emocionado que no le importará comer. Vi esto en el pasado. La iglesia necesita más nacimientos, más partos. La iglesia necesita personas nuevas.

Siempre que alguien sugiere predicar el evangelio, el espíritu de todos los santos responde a ello. El Espíritu Santo dentro del espíritu de los santos aprueba esto, porque corresponde al propósito que Dios tiene para esta era en la tierra. Sin embargo, la iglesia ha perdido la visión respecto a este asunto, y por tanto, ahora tenemos que recobrarlo. Tenemos que darnos cuenta de qué es lo que estamos haciendo aquí. ¿Estamos aquí únicamente para reunirnos y tener una maravillosa reunión de predicación en la mañana del día del Señor y luego en la noche celebrar una maravillosa reunión de la mesa del Señor? ¿Estamos aquí para tener una maravillosa reunión de oración los miércoles y una reunión de estudio bíblico los viernes, y luego hacer lo mismo a la siguiente semana, el próximo mes y el próximo año? No debemos esperar a que pasen cinco años; si en este mismo año ustedes no traen más personas, tarde o temprano algunos dirán que no necesitamos seguir reuniéndonos. Así pues, nos sentiremos desilusionados. (Extracto del cap. 8 del libro Predicar el evangelio en el principio de la vida por Witness Lee, LSM)

Mas información acerca de la iglesia en Padre las Casas, llámenos al fono (45)2732732 - 88078475 o escribanos en la pestaña azul a su izquierda

También puede visitar nuestra fanpage   https://www.facebook.com/iglesiaenpadrelascasaschile

Le animamos a valorar este artículo (Las estrellitas, arriba a su izquierda)

 

Leer más ...

LLEVAR FRUTO

LLEVAR FRUTO

No es bueno ser estéril e infructífero. La comisión más grande que el Señor dio a Sus discípulos es ir y hacer discípulos a todas las naciones (Mt. 28:19), y el encargo más grande que se ha dado a los creyentes neotestamentarios es que lleven fruto (Jn. 15:4-8), que salven a la gente. No es correcto ser un cristiano por muchos años y, sin embargo, quedar sin fruto. No debemos valernos de ningún pretexto para no llevar fruto.

Es un gozo tener bajo nuestro cuidado a ciertos queridos santos que son más jóvenes o más débiles que nosotros. La gente del mundo busca diversiones para alegrarse. Nuestro gozo es Cristo, pero no podemos disfrutarlo bien sin llevar fruto. Sin llevar fruto, nuestro disfrute de Cristo es en vano. Tener hijos físicos es un gozo, pero a los ojos de Dios los hijos espirituales son aún más preciosos que los hijos físicos. Si tenemos dos o tres hijos espirituales bajo nuestro cuidado, ellos serán nuestro consuelo, nuestra fortaleza, nuestro aliento y nuestro gozo diario por todo el año, y nos parecerá que conocemos mejor el significado de nuestra vida cristiana. En contraste, si no tenemos a nadie bajo nuestro cuidado espiritual, tal vez nos preguntemos cuál es el propósito de ser un cristiano, y con el tiempo nuestro disfrute de Cristo perderá su sabor.

Todos tenemos que orar, diciendo: “Señor, aborrezco la esterilidad y amo llevar fruto. Si no puedo tener dos o tres de Tus hijos como mis hijos, no estaré feliz. Año tras año quiero tener bajo mi cuidado a dos o tres cristianos más jóvenes”. Debemos esforzarnos para llegar a la meta de llevar fruto. Entonces nuestra vida cristiana tendrá sentido, y nuestro disfrute de Cristo siempre será fresco. Si nuestro disfrute de Cristo es fresco o no, depende de que demos fruto como resultado, como producto, de nuestro disfrute de Cristo. Permanecer en Cristo es el encargo principal de Juan 15 (v. 4a), pero este encargo tiene como fin otro encargo: llevar fruto (vs. 4b-8). Permanecer tiene como fin llevar fruto. Es imposible que un pámpano que permanece en la vid y disfruta de todas las riquezas y el jugo vital de la raíz de la vid, se quede sin llevar fruto. El pensamiento de que podemos permanecer en Cristo sin llevar fruto es un autoengaño que proviene de la fuente de Satanás. Debemos condenar este pensamiento.

No debemos promover el concepto de disfrutar a Cristo sin llevar fruto. No debemos estar satisfechos con disfrutar a Cristo en vano. El disfrute de Cristo debe tener un resultado. Este resultado no es meramente el crecimiento del pámpano, sino también que lleve fruto. Debemos llevar fruto y debemos tener hijos a quienes cuidar. En Juan 15:16 el Señor dijo: “Os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca”. Ir significa tener contacto con la gente, y hacer que nuestro fruto permanezca se logra al cuidar a los creyentes más jóvenes. Si no cuidamos a los nuevos creyentes, nuestro fruto no puede permanecer.  (Extracto de La práctica de las reuniones de grupo, cap. 5, W. Lee, LSM)  

Mas información acerca de la iglesia en Padre las Casas, llámenos al fono (45)2732732 - 88078475 o escribanos en la pestaña azul a su izquierda

También puede visitar nuestra fanpage   https://www.facebook.com/iglesiaenpadrelascasaschile

Le animamos a valorar este artículo (Las estrellitas, arriba a su izquierda)

Leer más ...

TENER LA CARGA Y LA PREOCUPACIÓN AMOROSA QUE HAY EN EL CORAZON DE DIOS POR LOS PECADORES QUE PERECEN

TENER LA CARGA Y LA PREOCUPACION AMOROSA
QUE HAY EN EL CORAZON DE DIOS
POR LOS PECADORES QUE PERECEN

Tenemos que aprender a tener la carga y la preocupación amorosa que hay en el corazón de Dios por los pecadores que perecen. Juan 3:16 dice que de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Dios tiene tal amor. Ahora nosotros como hijos de Dios debemos ser uno con nuestro Padre en Su amor por los pecadores. Necesitamos tener una preocupación amorosa por la salvación de los pecadores. El concepto de predicar el evangelio con el mero fin de ganar almas es algo muy superficial. Necesitamos tener una preocupación amorosa por el hombre caído. A mi parecer, la mayoría de los santos han perdido esta preocupación y cuidado por los pecadores.

Jorge Whitefield es un ejemplo de uno que tuvo una preocupación genuina por los pecadores. Un día él estaba predicando acerca de la perdición eterna de aquellos que no creen en Cristo. El describió el lago de fuego de tal forma que algunos del público se asían de las columnas con miedo de caer en el lago de fuego. El tenía tal corazón, carga y preocupación genuina por los pecadores, pero nosotros casi la hemos perdido.

Nuestros grupos vitales deben aprender a tomar la carga y la preocupación amorosa del Padre por los pecadores. En 1 Timoteo 2:4 se nos dice que Dios desea que todo hombre sea salvo. Antes de salir, debemos estar equipados con este sentir. De otro modo, seremos hipócritas y sólo estaremos actuando. Si no tenemos interés en los pecadores, ¿por qué hemos de visitarlos? Esto sería meramente una actuación. (Extracto del capitulo 16 de Comunión en cuanto a la urgente necesidad de los grupos vitales por Witness Lee, LSM)

Mas información acerca de la iglesia en Padre las Casas, llámenos al fono (45)2732732 - 88078475 o escribanos en la pestaña azul a su izquierda

También puede visitar nuestra fanpage   https://www.facebook.com/iglesiaenpadrelascasaschile

Leer más ...

LOS TRES ENEMIGOS ACTUALES

LOS TRES ENEMIGOS ACTUALES

Lectura bíblica: Ap. 3:1-2; Ro. 12:1-10; Ap. 3:14-18, 20; Ro. 12:11; Jn. 15:2a; Mt. 25:24-30

En el mensaje anterior vimos que para ser vitalizado hay que ser conmovido en el primer amor por el Señor mediante oraciones de arrepentimiento, haciendo una confesión total al Señor, teniendo comunión estrecha, íntima y completa con el Señor y con los santos que le buscan, y consagrándose de nuevo al Señor. En este mensaje queremos ver los tres enemigos específicos que tenemos hoy día. Estos enemigos son el estado de muerte, la tibieza y la esterilidad. Esta es la razón por la cual necesitamos acudir al Señor para que nos vitalice. Necesitamos ser avivados, enfervorizados y fructíferos.

Estos tres enemigos se oponen principalmente a los buenos cristianos, es decir, a los hermanos y hermanas que asisten a las reuniones regularmente. No son enemigos de los cristianos mundanos que viven en placeres y diversiones. Aunque amemos al Señor y asistamos a las reuniones fiel y regularmente, tenemos que darnos cuenta de que el estado de muerte, la tibieza y la esterilidad son nuestros enemigos constantes. Tal vez no los consideremos como enemigos declarados y mortales.

La muerte nos contamina ante Dios más que el pecado (Ap. 3:1; Lv. 11:24-25; Nm. 6:7, 9). Además, la tibieza es algo detestable a los ojos del Señor. La tibieza de los laodicenses hizo que el Señor los vomitara de Su boca (Ap. 3:16). ¿Acaso nos gusta ser vomitados de la boca del Señor? Esto nos muestra cuán serio es ser tibios. Podemos ser buenos cristianos y buenos santos en el recobro quienes regularmente asistimos a las reuniones y servimos a la iglesia, pero no somos muy vivientes ni fervientes. No somos ni calientes ni fríos. En contraste, somos tibios.

La esterilidad es un enemigo aun más sutil. Algunos matrimonios no pueden tener hijos, y esto viene a ser un gran problema. Según el deseo humano, el significado de la vida matrimonial es tener hijos. De la misma manera, si no damos fruto, si no producimos hijos espirituales, nuestra vida de iglesia no tiene mucho significado. Sin dar fruto, no tenemos la vida práctica de la iglesia. Supongamos que en la próxima reunión del día del Señor bautizáramos a cincuenta y ocho nuevos creyentes. Todos nosotros estaríamos emocionados y gozosos en el Señor. Pero ahora no tenemos mucho gozo porque somos estériles. La esterilidad es el enemigo más grande que anula la vida adecuada de la iglesia.

Si en nuestra vida humana no tenemos hijos, el Señor puede ser el substituto. Pero el Señor no será el substituto del fruto que no producimos en la vida de la iglesia. Tal vez nos parezca que disfrutamos a Cristo todos los días, pero por los frutos se conoce el árbol. La verdadera vida de iglesia sólo puede manifestarse en su fruto. Si ya pasaron tres, cinco o diez años que no producimos fruto, eso pone en duda nuestro disfrute de Cristo. Algo debe estar mal si no producimos fruto.

En las siete epístolas a las iglesias en Apocalipsis 2 y 3, el Señor tocó el estado de muerte de Sardis y la tibieza de los laodicenses, pero no mencionó la esterilidad. Esto se debe a que ya lo había tratado seriamente en Juan 15. En los cuatro Evangelios, el Señor no trató con el estado de muerte ni con la tibieza. Pero trató severamente con la esterilidad en un capítulo: Juan 15. Algunas personas dicen que ese capítulo habla de permanecer en Cristo. Sin embargo, en realidad no se refiere a permanecer, sino en dar fruto. Permanecer tiene como fin dar fruto. El Señor dijo: “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará ... El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará” (vs. 2a, 6a). Que un pámpano sea echado significa que es cortado de la participación de las riquezas de la vida de la vid.

Si no damos fruto, corremos el riesgo de ser cortados de la vid. Esto no significa sufrir la perdición eterna, sino perder el disfrute de Cristo como nuestra porción. Esto prueba que si no damos fruto, hay un problema con respecto a nuestro disfrute de Cristo. Esto es semejante a una pareja que no puede tener hijos. Tal vez digan que no tienen problemas, pero en realidad hay un problema que impide que tengan hijos. Es posible que visiten a varios médicos para averiguar cuál es el problema. Esto es una ilustración de nuestro problema de esterilidad. Tal vez pensemos que no tenemos problemas, pero basado en el hecho de que no damos fruto, debemos darnos cuenta de que algo está mal con respecto a nuestro disfrute de Cristo. Si no tenemos fruto, es posible que seamos engañados en cuanto a nuestro así llamado disfrute de Cristo. No es muy real.

Tal vez pensamos que hemos visto a varios santos que no han producido fruto por mucho tiempo, y sin embargo no hemos notado que fueron cortados del disfrute del Señor. Mi respuesta es que el asunto de vida es un misterio. Puede haber una pareja que no puede tener hijos, y nadie puede ver la razón. De la misma manera puede parecer que estamos muy bien, pero ¿dónde está nuestro fruto? Esto es una prueba. Si no producimos fruto, esto evidencia que hemos perdido nuestro disfrute de Cristo. En este mensaje quiero que nos demos cuenta de que día y noche, todos los días, nos rodean estos tres enemigos: el estado de muerte, la tibieza y la esterilidad.

En el mensaje anterior, dije que necesitamos conseguir algunos compañeros, al menos dos o tres, con quienes laborar en el evangelio. Nunca debemos trabajar solo. En lugar de eso, debemos trabajar teniendo comunión con nuestros compañeros. El problema es que no nos gusta tener comunión con otros. Estamos satisfechos con nosotros mismos, y algunos nos creemos omnipotentes y capaces de todo. Pero según mi experiencia de sesenta años, ninguno de nosotros es omnipotente. Cada uno está muy limitado en su capacidad. Usted necesita ayuda, y yo necesito ayuda. Mis ayudantes en la obra saben cuánto los necesito. Tengo comunión con ellos intencionalmente y les hago preguntas para aprender de ellos. Quiero ser enseñado por ellos. Si no hay comunión entre nosotros en la obra, no puede haber un verdadero común acuerdo. Necesitamos laborar en unidad mediante comunión completa. Por no estar dispuestos a tener comunión cabal, estamos muertos, tibios y estériles. Debemos obtener algunos compañeros y abrirnos a la comunión con ellos totalmente.

 

I. EL ESTADO DE MUERTE DE SARDIS

A. Lo venceremos en la vida del Cuerpo

El primer enemigo es el estado de muerte de Sardis (Ap. 3:1-2). Este enemigo es derrotado en la vida del Cuerpo (Ro. 12:3-10). Si usted no vive en el Cuerpo, no lo logrará. No puede conquistar la muerte. Los cristianos actuales están muertos porque no viven en el Cuerpo.

B. Por:

1. Presentar nuestros cuerpos
en sacrificio vivo a Dios

Romanos 12:1 dice que necesitamos presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo a Dios. Nuestro cuerpo incluye toda nuestra persona. Nuestro espíritu y nuestra alma están dentro de nuestro cuerpo, así que si nuestro cuerpo es presentado al Señor, todo nuestro ser le es presentado. Tal vez decimos que ya nos hemos ofrecido al Señor, pero necesitamos repetir nuestra consagración cada día y aun muchas veces durante el día. Esto puede compararse a la acción de comer. No podemos decir que no es necesario comer hoy porque ya comimos ayer. Tenemos que comer tres veces al día, todos los días, para mantenernos saludables. De la misma manera la consagración tampoco es un asunto de una vez para todas. Debe ser continuo, sin cesar. Cada día y cada momento, en todo, necesitamos tomar la posición de consagración.

2. Ser transformados
y dejar la conformación a esta era, 
por medio de la renovación de nuestra mente

También necesitamos ser transformados y dejar la conformación a esta era, por medio de la renovación de nuestra mente (Ro. 12:2). Ofrecer el cuerpo al Señor es tratar con nosotros mismos. Ser transformados por la renovación de la mente es tratar con esta era, el mundo práctico delante de nosotros. Necesitamos tratar con nosotros mismos, y necesitamos tratar con nuestra relación con el mundo práctico, la era actual, y con nuestro concepto acerca de ella. Estamos en un estado de muerte porque no nos presentamos al Señor y porque secretamente seguimos esta era. Presentar nuestro cuerpo es darnos al Señor sin reservas. No debemos guardar ninguna parte nuestra para nosotros mismos. Debemos darnos al Señor absolutamente. Además, no debemos seguir esta era secretamente.

La era delante de nosotros es muy sutil. He visto a algunos santos que fueron engañados inconscientemente por la era de modo que la siguieron. No podemos vencer el estado de muerte si seguimos parcialmente esta era. La era no se esconde, pero nuestra acción de seguirla se esconde. Tal vez pretendamos amar mucho al Señor, pero en realidad hay una corriente oculta dentro de nosotros que sigue la era, que ama el mundo. Si estamos siendo secretamente conformados a esta era, ¿cómo podemos vivir en el Señor? Hoy día en los Estados Unidos hay dos cosas muy negativas: el pecado y la era. Estas dos cosas matan a los cristianos de este país. Nuestra mente necesita ser renovada para que no seamos conformados a la era.

II. LA TIBIEZA DE LAODICEA

A. La venceremos buscando las riquezas de Cristo

También necesitamos vencer la tibieza de Laodicea (Ap. 3:14-16). Podemos hacer esto buscando las riquezas de Cristo (Ap. 3:17-18, 20). Aunque disfrutemos a Cristo hasta cierto punto, necesitamos disfrutarlo en una manera más profunda, más alta, más ancha y más rica. Debemos decirle al Señor que queremos tener nuevas experiencias de El. Es posible que algunos entre nosotros estén disfrutando a Cristo de la misma manera que los hacían diez años atrás. Esto significa que se han entibiado y están satisfechos consigo mismos.

B. Por:

1. No ser perezosos en el celo

Romanos 12:11a dice que no debemos ser perezosos en el celo.

2. Sino fervientes en espíritu, sirviendo al Señor

Romanos 12:11b dice que necesitamos ser fervientes en espíritu, sirviendo al Señor. Debemos buscar las riquezas de Cristo continuamente. No debemos ser perezosos, sino fervientes en espíritu. Entonces la tibieza será consumida por el fuego en nuestro espíritu.

III. LA ESTERILIDAD DE
LOS CREYENTES EN DEGRADACION

Finalmente, necesitamos vencer la esterilidad de los creyentes en degradación. Hoy día, muchos creyentes han envejecido y degenerado.

A. La venceremos siendo desesperados

Esta esterilidad la podemos vencer solamente siendo desesperados. La verdadera desesperación es una actitud en que algo es un asunto de vida o muerte.

B. Por:

1. Temer ser excluidos del disfrute
de la suministración de Cristo en esta era

Debemos temer ser excluidos del disfrute de la suministración de Cristo en esta era (Jn. 15:2a). Si somos estériles, no debemos creer que disfrutamos a Cristo constantemente. Puede parecer así, pero en realidad no lo es. Nuestro disfrute de Cristo se ha hecho rancio. Lo estamos disfrutando de la misma manera que lo hacíamos muchos años atrás sin mejoramiento alguno. El Señor dijo que si un pámpano no da fruto, el Padre lo cortará. Debemos tener un poco de miedo al respecto.

2. Tener presente la disciplina
que podemos recibir en la era venidera

Mateo 25:24-30 dice claramente cómo el esclavo ocioso y maligno será disciplinado por el Señor en la era venidera siendo echado en las tinieblas de afuera. Podemos conocer esta porción de la Palabra sin tener presente la disciplina que podemos recibir en la era venidera. Juan 3:16 es la palabra del Señor. Mateo 25:24-30 también lo es. Si Juan 3:16 es fidedigno, también lo es Mateo 25:24-30. Tenemos que dar fruto. Si no, corremos el riesgo de ser cortados del disfrute de Cristo. Además, Mateo 25 nos dice que si no ganamos intereses con el talento del Señor, seremos disciplinados en la era venidera. Esto es muy serio.

Todos debemos aborrecer el estado de muerte, la tibieza y la esterilidad. Debemos procurar ser vitalizados siendo desesperados, considerando esto un asunto de vida o muerte. La práctica de los grupos vitales no funcionará si lo tomamos a la ligera. Debemos tener comunión con nuestros compañeros con respecto a la esterilidad. Luego el Señor tal vez nos guíe a tomar la decisión de ayunar una vez por semana. Cuando el hermano Nee era estudiante, decidió ayunar y orar cada sábado por la predicación del evangelio que haría el próximo día. Puede ser que nosotros también nos sintamos guiados por el Señor para ayunar y orar por el fruto.

Debemos llevar a cabo la práctica de los grupos vitales siendo desesperados. Debemos orar desesperadamente pidiendo que el Señor nos dé fruto y nos libere de la esterilidad. Esto debe ser para nosotros un asunto de vida o muerte. Si estamos desesperados, creo que los peces vendrán a nosotros voluntariamente. Lo más difícil es estar desesperado. Lo más crucial para nosotros hoy día es estar desesperados para vencer el estado de muerte de Sardis, la tibieza de Laodicea y la esterilidad tratada por el Señor en Juan 15. (Extracto del mensaje 2 del Entrenamiento y la práctica de los grupos vitales por Witness Lee, LSM)

Mas informacion acerca de la iglesia en Padre las casas, llamenos al fono (45)2732732 - 88078475  

o escribanos en la pestaña azul a su izquierda

También puede visitar nuestra fanpage  https://www.facebook.com/iglesiaenpadrelascasaschile

 

Leer más ...

ABANDONAR NUESTROS VIEJOS CONCEPTOS Y CAPTAR LA VISIÓN NUEVA DEL PRESENTE RECOBRO DEL SEÑOR

ABANDONAR NUESTROS VIEJOS CONCEPTOS
Y CAPTAR LA VISIÓN NUEVA
DEL PRESENTE RECOBRO DEL SEÑOR

A fin de avanzar, todos nosotros tenemos que abandonar nuestros viejos conceptos y captar la visión nueva del presente recobro del Señor. Por causa de la edificación del Cuerpo de Cristo, necesitamos obtener el material requerido. En Hageo el Señor exhortó a los israelitas: “Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y me agradaré en ella, y seré glorificado” (1:8). Hoy en día, tenemos que salir a visitar a las personas en sus domicilios golpeando puertas debido a que necesitamos de material de construcción para la casa de Dios. Les comparto esto con la esperanza de que seamos rescatados del entendimiento erróneo y de la posición errónea en la que tal vez nos encontremos. Todos nosotros tenemos que admitir que hay muchas maneras de predicar el evangelio, pero salir a visitar a las personas en sus domicilios es la mejor de todas.

El Señor nos dijo en Lucas 14:23: “Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa”. Los que pertenecen a los niveles sociales más elevados no están en los vallados; únicamente aquellos que son perezosos y están desocupados se encuentran allí. En 1 Corintios 1, Pablo dice que Dios no ha llamado a muchos sabios, ni a muchos poderosos ni a muchos nobles; más bien, la mayoría de personas que Dios eligió son los débiles del mundo, lo innoble del mundo y lo menospreciado (vs. 26-28). En Lucas 14, el Señor nos dijo que debíamos forzar a los tales a entrar en Su casa.

Es posible ser absolutamente parciales en nuestro entendimiento y, aun así, pensar que estamos disfrutando de Cristo. Si no hemos producido fruto en muchos años, podríamos haber sido separados de la vid sin habernos percatado de ello (Jn. 15:2a, 6). Podríamos estar engañándonos a nosotros mismos. Si verdaderamente disfrutamos de Cristo, ciertamente llevaremos fruto. ¿Dónde está el fruto que debíamos haber producido durante estos últimos años? Es una vergüenza que nuestra iglesia local tenga el mismo número de miembros año tras año. Tengo que ser honesto delante de Aquel a quien sirvo y delante de aquellos a quienes sirvo. Hemos sido parciales en nuestros juicios; ahora tenemos que retomar la senda recta.

En primer lugar, tenemos que visitar a las personas a fin de ganarlas para el Cuerpo del Señor. En segundo lugar, tenemos que seguir visitándolas a fin de celebrar reuniones de hogar con ellos. Independientemente de cuán poco creamos saber, todavía tenemos que visitarlos lo más que podamos y ministrarles todo lo que sepamos. Después que un niño nace, la madre tiene que comenzar inmediatamente a cuidar de él. Asimismo, nosotros tenemos que volver una y otra vez a visitar a los nuevos creyentes que engendramos a fin de prodigarles el cuidado que ellos necesitan. Según Efesios 5:29, el Señor sabe cómo cuidar tiernamente a Su Cuerpo y nutrirlo. Nosotros tenemos que seguir al Señor y cuidar tiernamente a los nuevos creyentes así como alimentarlos. En tercer lugar, también tenemos que celebrar reuniones de grupo pequeño a fin de enseñar a los nuevos creyentes y perfeccionarlos. En cuarto lugar, tenemos que perfeccionarlos a fin de que hablen por el Señor, que profeticen, en las reuniones de la iglesia. Independientemente de la capacidad de la persona, siempre y cuando ella labore, se obtendrán resultados. Nosotros hemos recibido una visión del presente recobro del Señor; ahora, tenemos que poner dicha visión en práctica.

PONER EN PRÁCTICA
EL PRESENTE RECOBRO DEL SEÑOR
TOMANDO EN CUENTA NUESTRA SITUACIÓN
Y AVANZANDO DE MANERA GRADUAL Y POSITIVA

Además, es menester que ustedes sepan atender debidamente a la situación actual en la que se encuentran. Tal vez ustedes estén en una iglesia local que no sea tan elevada, tan llena de vida y cuya condición no sea tan alentadora. Es probable que muy pocos gusten de salir a golpear las puertas de los hogares de otros a fin de predicarles el evangelio, y quizás haya quienes se opongan a ello. ¿Qué deberían hacer ante tal situación? Es probable que ustedes mismos hayan padecido la misma enfermedad, así que deberán ser comprensivos con todos los que todavía están enfermos. Tienen que ser pacientes con ellos. Tienen que visitar a estas personas tan queridas a fin de orar con ellas, tener comunión con ellas, estimular sus corazones fríos y reanimar sus espíritus abatidos. Tal vez tengan que hacer esto por todo un año para lograr que unos pocos tomen la decisión de hacer realidad el encargo de ustedes. Yo creo en aquel dicho que afirma: “Querer es poder”.

Es menester que pongamos en práctica el presente recobro del Señor, Su nueva manera, pero no debemos apresurarnos ni actuar con torpeza. Es necesario que seamos pacientes con los santos y no los clasifiquemos en diversas categorías. Debemos amar a todos con el mismo amor y evitar crear cualquier clase de división. Tenemos que acompañar a los santos de la misma manera en que Pablo lo hizo en Éfeso. Él pudo decirles a los hermanos en aquella localidad: “Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo” (Hch. 20:18). Pablo estuvo con los santos en Éfeso día y noche por tres años. Muchos de nosotros tenemos que trabajar para obtener nuestro sustento, pero todavía podemos entregar al Señor las noches y los fines de semana. Podemos aprovechar nuestro tiempo libre para cuidar de los intereses del Señor.

Los incrédulos dedican mucho tiempo a sus placeres, diversiones y actividades recreativas. Pero en realidad, la mejor de las diversiones es la vida de iglesia. Un hermano que se reúne con nosotros nos contó la historia de su abuelo, quien trabajaba de panadero. Él laboraba en su panadería de 4 a. m. a 4 p. m., pero casi todos los días, lo primero que hacía en cuanto llegaba a casa era disponerse para ir a visitar a otros por causa del Señor. No importa cómo laboremos, siempre es mejor que permanecer ociosos. ¡Es maravilloso tener parte en el recobro del Señor! Ahora, por Su misericordia, podemos poner en práctica la vida de iglesia predicando el evangelio y celebrando las reuniones de hogar, las reuniones de grupo pequeño y las reuniones de la iglesia. Este camino requiere de mucha labor, pero también nos trae mucho gozo. Si optamos por este camino, disfrutaremos de la presencia del Señor, y nosotros, nuestra familia y nuestra iglesia serán grandemente bendecidos.

De acuerdo con nuestra situación actual, me parece que lo más sabio es que avancemos de manera positiva. Bajo la dirección del Señor tenemos que, gradualmente, conducir a los santos a una comprensión cabal de la nueva manera. No debiéramos llevar a la iglesia a implementar esto de manera apresurada. Quisiera hacerles notar nuevamente que la nueva manera está compuesta de los siguientes pasos: (1) la predicación del evangelio a fin de engendrar nuevos creyentes; (2) el establecimiento de reuniones de hogar para nutrirlos; (3) las reuniones de grupo pequeño para enseñarles; y (4) las reuniones de la iglesia para edificación.

Tenemos que visitar a las personas en sus hogares a fin de comunicarles el evangelio. Espero que todas las iglesias se esforzarán por comenzar a predicar el evangelio visitando a las personas en sus hogares. Una vez que ellas hayan creído y se hayan bautizado, tenemos que volver a visitarlas. Durante el primer mes lo mejor sería visitarlas unas diez veces. Tenemos que continuar visitándolas a fin de nutrirlas y cuidarlas con ternura. Las primeras dos o tres veces que nos reunamos con tales personas debemos esforzarnos al máximo por ayudarles a comprender que nuestro Salvador, Jesucristo, hoy es el Espíritu vivificante que mora en sus espíritus. Ellos tienen que darse cuenta de que poseen un espíritu regenerado que pueden ejercitar al invocar el nombre del Señor y orar. Siempre que ejercitamos nuestro espíritu, el Señor se mueve en nosotros y opera en nuestro ser. Nosotros también podríamos ayudarles a hablar en las reuniones; podríamos ayudarles primero a que den su testimonio en una reunión. Desde el principio podemos adiestrarlos a hablar por el Señor. Toda vez que los visitemos podríamos preguntarles: “¿Hay algo que ustedes quieran decir por el Señor o que proceda del Señor?”. Siempre debemos hacer esto. Entonces, desde el inicio mismo de su vida cristiana, ellos aprenderán a hablar por el Señor.

No hay muchos versículos en la Biblia que nos digan explícitamente cómo debemos llevar a cabo las reuniones de hogar y las reuniones de grupo pequeño, pero sabemos que tenemos que orar mucho, ejercitar nuestro espíritu y liberar nuestro espíritu cuando nos reunimos con los nuevos creyentes en sus hogares. Tenemos que orar, alabar, cantar y leer los versículos de las Escrituras de manera viviente. Entonces, los nuevos creyentes nos seguirán y aprenderán de nosotros. Los niños espontáneamente hablan el idioma de sus padres. Cuando nosotros liberemos nuestro espíritu, ellos aprenderán de nosotros a hacer lo mismo. Cuando hablemos en las reuniones de hogar, también podemos instruirles y alentarlos a que hablen ejercitando su espíritu. Podemos alentarlos, primero, a compartir cómo fueron salvos, y después, a compartir con otros la manera en que ellos experimentan al Señor. Tal vez ellos digan: “Esta mañana no tenía nada de gozo. Pero entonces oré al Señor, invoqué Su nombre y me llené de gozo”. Al oír algo así, nosotros podríamos alentarlos diciéndoles: “¡Amén! ¡Aleluya! ¡Éste es un buen testimonio!”. Después de tres meses, ellos podrían ser introducidos en el hábito de hablar en las reuniones.

Tenemos que avanzar de las reuniones de hogar a las reuniones de grupo pequeño, en las cuales los nuevos creyentes tendrán la oportunidad de relacionarse con otros santos de su vecindario. En las reuniones de grupo pequeño existe la necesidad de impartir más enseñanzas. Será de ayuda valerse de las Lecciones de vida o de las Lecciones de la verdad, debido a que todos los versículos necesarios y el material necesario está contenido en tales publicaciones. No es necesario que finalicemos una lección en cada sesión. Podríamos abarcar una lección en tres reuniones. También es necesario que perfeccionemos a los nuevos creyentes en la práctica de profetizar en las reuniones más grandes, las reuniones de la iglesia. Recientemente escuché hablar a un nuevo creyente que apenas había sido salvo por un año, el cual se puso de pie en una reunión para hablar sobre el Espíritu vivificante. Él nos dio un buen mensaje sobre los diferentes títulos del Espíritu, sobre el aspecto esencial y el aspecto económico del Espíritu, y sobre las funciones que desempeña el Espíritu. Un nuevo creyente como éste es evidencia de que la nueva manera sí da resultado.

Si hay cincuenta santos en una iglesia local, tenemos que acudir al Señor en procura de que todos ellos lleguen a estar ocupados en alguna clase de servicio práctico para el Señor. Quince santos podrían dedicarse a salir a llamar a las puertas del vecindario a fin de ganar personas para el Señor; otros quince podrían hacerse cargo de las reuniones de hogar. Tal vez los que salen a predicar el evangelio podrían transferir el cuidado de los nuevos creyentes que ellos ganen a quienes han recibido la carga de establecer reuniones de hogar. Otros quince santos podrían hacerse cargo de las reuniones de grupo pequeño. En breve tiempo, quizás unos tres o cuatro meses, todos los cincuenta santos podrían estar ocupados con alguna clase de servicio práctico para el Señor, cuidando de los nuevos creyentes y de los creyentes más jóvenes. Si cada uno de los santos se encargara de cuidar por un año a uno de los que recién se han bautizado, ¡piensen cuánto crecerían los nuevos creyentes! Todos los materiales de enseñanza, los libros de lecciones, están a nuestra disposición. Nosotros podríamos comunicar estas cosas a los nuevos creyentes mediante el Espíritu y con mucha oración. Si optamos por este camino, la iglesia fácilmente podría duplicarse en número en el transcurso de un año. Los nuevos creyentes que hayamos ganado habrán nacido, crecido y sido enseñados conforme a las Escrituras. Ellos serán fotocopias de nosotros mismos y harán lo mismo que nosotros hacemos en nuestro servicio.

No es de ningún beneficio para nosotros mantenernos en la vieja manera. Tenemos que tomar la nueva manera gradual y positivamente. Después de las reuniones de grupo pequeño, tenemos necesidad de las reuniones de la iglesia, o de reuniones por distrito, en las que se reúnan unos cincuenta santos aproximadamente. En ciertas ocasiones, podríamos celebrar conferencias a fin de atender a las necesidades de las iglesias mediante el ministerio de la Palabra. Este camino, según el cual predicamos el evangelio visitando a las personas y celebramos reuniones de hogar, reuniones de grupo y reuniones de la iglesia, es un procedimiento científico. Ésta es la manera ordenada por Dios que se conforma a las Escrituras y es el camino que debemos tomar con miras a la edificación del Cuerpo de Cristo. Hicimos notar en el capítulo 7 que incluso los Bautistas del Sur han dicho que visitar a las personas en sus hogares llevándoles el evangelio corresponde al diseño neotestamentario y jamás podría ser mejorado. Si no visitamos a las personas donde ellas están, ¿cómo esperamos ganarlas para el Señor? Y si únicamente engendramos nuevos creyentes pero no los visitamos una y otra vez a fin de nutrirlos y cuidarlos tiernamente, ¿cómo podríamos esperar que ellos sean guardados? En el pasado alentamos a los santos a hablar la Palabra en las reuniones, pero no les enseñamos apropiadamente cómo hacer esto. Si no enseñamos apropiadamente a los nuevos creyentes que están bajo nuestro cuidado, ¿cómo podríamos abrigar la expectativa de que ellos hablen en las reuniones? Hoy en día, en todo el mundo, se tiene un sistema de educación que consiste en seis años de educación primaria y seis años de educación secundaria, seguidos de cuatro años de universidad además de otros dos a tres años de estudios de postgrado a fin de obtener una maestría y otros dos o tres años para obtener un doctorado. Éste es el método científico de educar que se practica hoy en día en todo el mundo. La nueva manera de poner en práctica el presente recobro del Señor es también un procedimiento científico que no puede ser mejorado.

Al poner en práctica la nueva manera, no debemos criticar a otras localidades en las que no se practica del mismo modo en que lo hacemos nosotros. En todo lugar, en mayor o menor medida, se pondrá en práctica la nueva manera dependiendo de la situación imperante en dicha localidad. También pediría a los que llevan la delantera en todo lugar que no pongan restricciones a ninguno de los santos. Ésta es mi exhortación amorosa. Un anciano no debiera tener la actitud de que los santos necesitan su permiso para salir a llamar a las puertas del vecindario. Los ancianos podrían hacer esto con el deseo de mantener el buen orden en la iglesia, pero, aun así, no deberían poner restricciones a los santos de este modo. Es necesario que todos los santos se sientan libres de ejercer su función a fin de desarrollarla. Las personas de este mundo se esfuerzan por participar de entretenimientos mundanos y hasta pecaminosos, pero en realidad la mejor diversión para la vida humana es la vida de iglesia. La vida de iglesia es el mejor lugar en el cual ejercitarnos para la piedad (1 Ti. 4:7). Venir a las reuniones de la iglesia para sentarse a escuchar a los demás hablar, ciertamente no es ejercitarse. Ejercitarse es orar mucho y luego salir a golpear las puertas de otros a fin de predicarles el evangelio. Esto nos ayudará a disfrutar más del Señor. Incluso nos dará un mayor apetito por el Señor como nuestro alimento espiritual. Cuanto más nos ejercitemos, mayor será nuestro apetito. Podemos continuar ejercitándonos en las reuniones de hogar, en las reuniones de grupo pequeño y en las reuniones de la iglesia. Tenemos que instruir a los nuevos creyentes a que profeticen en las reuniones de la iglesia ejercitando su espíritu. Incluso es necesario instruirlos a que hablen lo suficientemente alto como para que los demás los oigan. Es, pues, necesario que los perfeccionemos.

Si tomamos esta nueva manera que el Señor nos ha mostrado, después de un año se duplicará nuestro número, y muchos santos serán adiestrados, perfeccionados e instruidos a fin de hablar en las reuniones con un contenido rico. Creo firmemente que el Señor recobrará este camino entre nosotros plenamente. El resultado de este camino no es una gran congregación que nos sirva de fachada para dar una buena impresión ante los demás. Si somos fieles al Señor, llegará el tiempo en que el Señor ganará veinte mil en una ciudad de ciento cincuenta mil. El día del Señor, es posible que todos ellos sirvan al Señor de diversos modos. Algunos podrían salir a golpear puertas en el vecindario, otros podrían salir a cuidar de las reuniones de hogar, y otros podrían encargarse de las reuniones de grupo pequeño. Entonces, muchos hogares en toda la ciudad, en todas sus calles, adorarían al Señor, cantándole himnos, alabándole y hablando de Él. Ocasionalmente, tal vez una vez al mes o cada dos o tres meses, la iglesia entera se reunirá. Si no tenemos un salón de reuniones que sea lo suficientemente grande, podríamos usar un auditorio o un estadio. No hay necesidad de que el ancianato lo controle todo para movernos apropiadamente conforme al camino dispuesto por Dios. Esto no concuerda con lo que dicen las Escrituras. El día de Pentecostés, tres mil fueron bautizados (Hch. 2:41). En un breve lapso, “el número de los varones era como cinco mil” (4:4). ¿Cómo podría un número tan grande de personas estar bajo el control de los ancianos, es decir, sin estar excluido de una serie de actividades positivas que se conformaban a la dirección del Señor? La única manera en que todas las cosas se encontraran bajo el control de los ancianos sería si la iglesia permaneciese reducida a un pequeño número de miembros. Tal falta de incremento numérico es una vergüenza para nosotros.

VER LA VISIÓN DEL PRESENTE RECOBRO DEL SEÑOR
Y PONERLA EN PRÁCTICA

El camino que tomamos en el pasado no resultó eficaz. El Señor, pues, desea descartar todo cuanto pertenezca a la vieja manera, la cual era tradicional y no se conformaba a las Escrituras. Él desea hacer algo por Su recobro de una manera nueva. Tenemos que captar la visión que corresponde al presente recobro del Señor. De otro modo, nosotros mismos quedaremos excluidos. En tal caso, nos contentaremos con permanecer en nuestra vejez. Depende de nosotros mismos avanzar con el Señor en Su recobro presente, o no avanzar. Pero debemos saber que una vez que se produzca el cambio de era, nadie esperará por nosotros. Una vez que se produzca el advenimiento de la era venidera, nosotros seremos dejados atrás y quedaremos excluidos en cuanto concierne al mover del Señor. Es, pues, imprescindible que veamos la visión del presente recobro del Señor y que la pongamos en práctica. Semana tras semana y mes tras mes, experimentaremos y aprenderemos algo. A medida que hagamos esto, tengo la certeza de que el gozo del Señor estará con nosotros; más aún, tengo la convicción de que esta práctica nos conducirá a la presencia misma del Señor. Pese a mis años, todavía puedo laborar de manera tan ardua porque estoy imbuido de la sensación y conciencia profunda de que estoy en la presencia del Señor. Mientras les digo estas cosas, tengo la certeza de estar en Su presencia. Su presencia hace que yo sea osado. Tenemos que saber que nadie puede sacudir el recobro del Señor porque el recobro está fundado en la vida y la verdad. Aunque surjan algunas tormentas, el fundamento del recobro del Señor jamás podrá ser conmovido. El recobro que el Señor realiza se halla firmemente edificado sobre Cristo como la roca y continúa avanzando.

Mas informacion acerca de la iglesia en Padre las Casas, llamenos al fono (45)2732732 - 88078475 o escribanos en la pestaña azul a su izquierda

También puede visitar nuestra fanpage  https://www.facebook.com/iglesiaenpadrelascasaschile

Leer más ...

DEDICAR NUESTRAS VIDAS AL SEÑOR PARA SEGUIR EL CAMINO BÍBLICO

DEDICAR NUESTRAS VIDAS AL SEÑOR
PARA SEGUIR EL CAMINO BÍBLICO

Es posible que quienes llevemos bastantes años en la vida de iglesia nos envejezcamos; es por ello que todos necesitamos experimentar un nuevo comienzo. Quisiera rogarles a todos ustedes que se olviden de todo su conocimiento y formación tradicional que han recibido del cristianismo. Simplemente debemos practicar lo que la Biblia enseña. Si queremos practicar la manera bíblica, tenemos que empezar cada mañana con el Señor, a fin de ser avivados nuevamente (Lm. 3:22-23). Además de esto, debemos dedicar nuestras vidas al Señor. En el reciente entrenamiento de invierno sobre Levítico, vimos en Levítico 27 que el Señor desea que nosotros le dediquemos todo lo que somos y tenemos. Dedicar es una palabra más enfática que consagrar, pues implica hacer un voto al Señor. Debemos decirle al Señor: “Señor, hago un voto contigo para dedicar mi vida a Ti para seguir Tu camino bíblico”.

Si queremos dedicar nuestra vida al Señor para seguir el camino bíblico, tenemos que visitar a las personas. Espero que todos dediquemos al Señor dos días a la semana, tres horas cada día, para visitar a las personas. El Señor ha hecho mucho por nosotros; a cambio, nosotros podemos dedicarle este tiempo. Debemos ser capaces de separar, santificar, seis horas al Señor cada semana. Podemos usar los fines de semana o las noches durante la semana para este propósito. A fin de hacer esto, debemos hacer un voto, diciendo: “Señor, a partir de hoy y delante de Ti hago el voto de darte tres horas, dos veces a la semana”. Esto lo haríamos además de asistir a las reuniones regulares de la iglesia. Al menos debemos tener una reunión de oración durante la semana y asistir a la reunión de la iglesia el día del Señor para participar de la mesa del Señor y hablar por el Señor. Si todos le diéramos al Señor seis horas a la semana para salir a visitar a las personas con el propósito de predicarles el evangelio, ciertamente con el tiempo ganaríamos a algunos nuevos creyentes. Si no logramos ganar a algunos nuevos creyentes la primera semana, lo lograremos la semana siguiente.

Debemos visitar a las personas con el objetivo de que en un año tengamos para el Señor dos frutos que permanezcan. Ya sea que bauticemos a diez o a cinco personas en un año, debemos pedirle al Señor que al menos dos de ellas sean fruto que permanezca. Podemos salir dos veces a la semana, tres horas cada vez que salgamos, ya sea para bautizar a las personas o para alimentarlas, cuidarlas y enseñarles. Podemos salir para criar a los nuevos creyentes en Cristo y para ayudarlos a reunirse como un grupo pequeño. Debemos visitarlos repetidas veces para nutrirlos, cuidarlos con ternura y enseñarles continuamente. Las madres saben que criar a los hijos es una “dificultad que causa gozo”. Es difícil pero al mismo tiempo nos trae gozo. Una vez que hayamos cuidado de ciertos nuevos creyentes por dos meses, los amaremos como a nuestros propios hijos. Después de un año, ellos harán lo mismo que nosotros hicimos con ellos. En cada familia, a medida que los pequeños crecen, ellos imitan a sus padres. Todo lo que nosotros hagamos, también lo harán los nuevos creyentes. Todo lo que nosotros hablemos, ellos también lo hablarán.

En el linaje humano la crianza de los niños no se lleva a cabo en reuniones grandes, sino en los hogares. En toda la tierra, en uno y otro hogar, se crían niños. Esto es un ejemplo, un tipo, de cómo los santos son “criados” para llegar a ser la iglesia. El Nuevo Testamento nos muestra que es en un hogar tras otro que los santos son criados para llegar a ser la iglesia. Si muchos de nosotros nos levantamos para visitar a las personas en sus hogares, estoy seguro de que el número en las iglesias se duplicará en tan sólo un año. Tengo la certeza de que todo el que dedique seis horas a la semana para visitar a las personas podrá tener cada año dos frutos que permanezcan. (Extracto del capítulo 5 del libro El don sobresaliente para edificar la iglesia por Witness Lee, LSM)

Más información acerca de la iglesia en Padre las casas, llámenos al fono (45)2732732 - 988078475  o escribanos en la pestaña azul a su izquierda

 También puede visitar nuestra fanpage  https://www.facebook.com/iglesiaenpadrelascasaschile

Leer más ...

TENER UN COMIENZO DE DAR FRUTO

TENER UN COMIENZO DE DAR FRUTO

Todos debemos darnos cuenta de que hemos sido designados para ir y llevar fruto; así que todos debemos tener un comienzo. Fuimos designados con un propósito y un mandato de que debemos ir. Ir es tener un comienzo. El Señor nos puso en la carrera, así que tenemos que correr. Si nunca tenemos un comienzo, nada cambiará; seguiremos siendo estériles. Debemos aborrecer nuestra esterilidad y esforzarnos para dar fruto. Fuimos elegidos para comenzar a dar fruto. Todos necesitamos un comienzo. Luego, después de ser elegidos y después de comenzar, necesitamos ser hechos discípulos. Tenemos que ir, pero no de manera natural. Ser naturales, aun en el sentido mínimo de la palabra, puede matar nuestro propósito y anular nuestra eficacia.

Todos debemos tener un espíritu de aprendizaje. Cualquier cosa que sea vieja o natural debe ser eliminada por la cruz. Tenemos que ser hechos discípulos. Además, necesitamos mucha oración. Cuando oramos, tocamos el Espíritu. Esto nos cambiará, nos hará discípulos y nos eliminará. Sólo el Señor Espíritu puede cambiarnos, así que debemos tener suficiente oración para que seamos hechos discípulos. También necesitamos pedirle al Padre, en el nombre del Señor, que dé vida para producir el fruto que permanezca.

Todos tenemos que tomar a Pablo como nuestro modelo. En 1 Corintios 9:16, Pablo dijo: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” Debe ser impuesta en nosotros la necesidad de predicar el evangelio. Si no predicamos el evangelio, sufriremos; si predicamos el evangelio, tendremos una recompensa (v. 17). Si amamos al Señor y Su recobro, debemos tener un nuevo comienzo en llevar a cabo nuestro sacerdocio neotestamentario del evangelio de ir y visitar a la gente. Entonces, habrá mucha posibilidad de que demos fruto. Después de esto, debemos ejercitarnos más para ser hechos discípulos de modo que nuestro fruto permanezca.

Si usted es fiel al Señor y fiel en salir una vez a la semana, cuarenta y ocho semanas anualmente, creo que podrá bautizar a cinco o diez. De éstos, probablemente cuatro o seis permanecerán, sin embargo no todo el fruto que permanezca será introducido en la iglesia. Puede ser que sólo dos de ellos sean introducidos en la vida de la iglesia. Los otros sencillamente serán salvos, sin entrar en el recobro. En esto podemos ver que si somos fieles, podremos ganar muchos para el Señor.

No creo que todos los santos que se reúnen con nosotros vayan a visitar a la gente, pero sí creo que la tercera parte de los santos en cada localidad lo harán. Si el Señor anima a la tercera parte de los santos a que prediquen el evangelio, El ganará un buen porcentaje de aumento cada año. Eso despertará el interés de todos los santos en la vida de la iglesia, y la iglesia tendrá la manera de seguir adelante. Para realizar esto, todos tenemos que esforzarnos para levantarnos y luchar contra nuestra esterilidad. (El Ejercicio y la práctica de la manera ordenada por Dios, capitulo 11, por Witness Lee, LSM)

 

Mas informacion acerca de la iglesia en Padre las Casas, llamenos al fono (45)2732732 - 88078475 o escribanos en la pestaña azul a su izquierda

También puede visitar nuestra fanpage  https://www.facebook.com/iglesiaenpadrelascasaschile

Leer más ...

DIOS PROMETIÓ LA SALVACIÓN DE LA FAMILIA

DIOS PROMETIÓ LA SALVACIÓN DE LA FAMILIA

LA CASA DEL CARCELERO

Hechos 16:31 dice: “Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y tu casa”. Este es uno de los versículos más conocidos entre los cristianos. Cree en el Señor Jesús y serás salvo, tú y tu casa. La Palabra de Dios no dice que si usted cree en el Señor Jesús, usted y su casa recibirán la vida eterna; más bien, dice que si usted cree en el Señor Jesús, usted y su casa serán salvos.

A través de todo el Antiguo Testamento vemos que Dios se relacionó con el hombre únicamente por familias. De la misma manera, en el Nuevo Testamento vemos que Dios se relaciona con el hombre por medio de familias. La familia es la unidad básica, no existe otra unidad menor que esta. Si alguno cree en el Señor Jesús, toda su casa será salva. ¡Esto es verdaderamente maravilloso! Yo no podría explicarles por qué es así, pero la palabra del Señor dice que es así. El Antiguo Testamento y el Nuevo concuerdan entre sí, pues ambos reconocen la misma unidad.

La iglesia en Filipos tuvo sus comienzos con un carcelero. Pablo le dijo: “Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y tu casa”. El versículo 34 del mismo capítulo dice: “Y haciéndolos subir a su casa, les puso la mesa; y se regocijó de que toda su casa hubiera creído en Dios”. Aquí podemos contemplar un cuadro maravilloso. Al comienzo, la promesa le fue hecha al carcelero, pero nadie más escuchó tales palabras. “Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y tu casa”. Más tarde, el carcelero trajo su familia a Pablo. Después que Pablo les hubo hablado, ellos fueron bautizados. Entonces, el carcelero trajo a todos a su casa, y se regocijó él y toda su casa por haber creído en Dios. “Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y tu casa”, fíjense que no se trata de algo muy difícil de lograr. El apóstol le hizo al carcelero una promesa, y toda su casa fue salva. Todos escucharon, todos fueron bautizados y todos se regocijaron.

Supongamos que el apóstol le hubiese dicho al carcelero: “Cree en el Señor Jesús, y serás salvo”. Si tal fuera el caso, tendríamos que dejar pasar algunos días posteriores a la salvación de esta persona, enseñarle algo con la esperanza de que comprenda y, sólo entonces, poco a poco, podríamos testificar a su familia, y entonces al final quizás su familia podría llegar a creer y ser salva. Si este hubiese sido el caso, ¿cuánto tiempo hubiera requerido la casa del carcelero para ser salva? El apóstol no predicó el evangelio de esta manera. Él no trató con cada individuo en forma particular; en lugar de ello, él se dirigió a toda la familia, y le dijo: “Tú y tu casa” serán salvos. Es imprescindible que comprendamos esto: la salvación de una familia no difiere en nada de la salvación de una persona ni es más difícil. Nunca debiéramos renunciar al privilegio de hacer que toda la familia sea salva. Si toda su familia le acompaña, toda su familia será salva.

Espero que en unos cinco a diez años, cuando la iglesia predique el evangelio, sean familias las que acudan al Señor. De ahora en adelante, la meta de nuestros obreros que salen a evangelizar, deberá ser ganar familias completas. Si nuestra meta es ganar familias, serán familias las que ganemos, pero si nuestra meta es simplemente ganar individuos, solamente ganaremos individuos. Dios actúa conforme a nuestra fe.

Si entendemos bien la manera en que Dios se relaciona con los hombres, no sufriremos pérdidas innecesarias. Para Dios, la familia es la unidad. Si Dios gana una persona, deberá ganar a toda su familia también, sin importar cuántas personas conformen dicha familia. Espero que ustedes exhorten a los hermanos a tomar resoluciones firmes, casa por casa. Aquellos que son cabeza del hogar tienen la prerrogativa de traer a su familia completa al Señor, y son ellos quienes deben hacer que toda la familia sea salva.

La salvación de la familia implica el regocijo de toda la familia. ¡Este asunto es muy importante! Si comprendemos que Dios se relaciona con el hombre en función de sus familias, experimentaremos muchas bendiciones. Tenemos que aprender a tomar posesión de esta promesa de Dios.

LA CASA DE ZAQUEO

Lucas 19:9 dice: “Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa”. ¡Esto es maravilloso! El Nuevo Testamento proclama el mismo principio. Me temo que muchos han predicado por más de veinte años únicamente una salvación personal. Sin embargo, el Señor nos dice que “la salvación ha venido a esta casa”.

Cuando usted predique el evangelio, tiene que hacerlo con miras a la salvación de toda la casa. No debe procurar únicamente la salvación personal de un solo individuo. Si usted verdaderamente cree en esto y esta es su expectativa, entonces la manera en que usted labore será completamente distinta. Esto depende íntegramente de la fe y expectativa que usted tenga. Si usted tiene la expectativa de que las personas vendrán una por una al Señor, ellas vendrán una a una. Pero si usted cree en que las personas vendrán al Señor casa por casa, entonces ellas sí vendrán familia por familia. La salvación de Dios abarca a toda la casa. No debiéramos reducir el espectro que abarca la salvación.

ES NECESARIO QUE TODA NUESTRA FAMILIA SEA CONDUCIDA AL SEÑOR

Espero que los hermanos y hermanas que recién han sido salvos presten mucha atención a este asunto. Ahora que son salvos, ellos deben reunir a los miembros de su familia y declararles: “Desde ahora en adelante, ustedes los de mi casa pertenecen a Dios”. Ya sea que en ese momento ellos pertenezcan al Señor o no, y ya sea que ellos estén de acuerdo o no, es necesario que usted haga tal declaración. Por ser la cabeza de ese hogar a usted le corresponde hacer tal declaración. Usted tiene que tomar cartas en el asunto y declarar que su casa servirá al Señor. Usted finalmente prevalecerá si ha ejercitado su fe al adoptar una postura firme al respecto.

Si los que se salvan entre nosotros fueran salvos familia por familia, en lugar de uno por uno, ¡cuán diferente sería nuestra situación! Hermanos y hermanas, no sean descuidados con sus hijos. Uno de los mayores fracasos entre los protestantes consiste en no haber sabido cuidar de las siguientes generaciones; ellos han permitido que sus generaciones posteriores elijan su propia fe....No es de sorprender que el número de católicos supere más de tres veces a la población protestante. No debemos ser indiferentes al respecto, ni debemos permitir que nuestros hijos se descarríen.

Permítanme reiterar esto: un nuevo creyente debe declarar al inicio mismo de su vida cristiana que su familia pertenece al Señor. No solamente él mismo deberá ser del Señor, sino que además, tiene que declarar que su familia pertenece al Señor. Asuman su responsabilidad cabalmente y la salvación de toda su familia se hará realidad. Ustedes tienen que declarar una y otra vez en sus hogares: “Pero yo y mi casa serviremos a Jehová. Todos los que viven en esta casa deben optar por servir al Señor”. Ustedes deben conducir a sus familias al Señor. No busquen excusas al respecto. No permitan que ninguno se descarríe.

La salvación de la familia es uno de los principios más importantes que encontramos en la Biblia. Una vez que usted es salvo, toda su familia debe ser salva. En primer lugar, usted personalmente tiene que optar resueltamente por el Señor; y entonces, su familia cambiará. Espero que le den la debida importancia a este asunto. Esto es una gran bendición. Si usted hace esto, conducirá a más personas al Señor. (Extracto del capitulo 20 de Mensajes para nuevos creyentes por Watchman Nee, LSM)

 

Mas informacion acerca de la iglesia en Padre las casas, llamenos al fono (45)2732732 - 88078475  

o escribanos en la pestaña azul a su izquierda

También puede visitar nuestra fanpage  https://www.facebook.com/iglesiaenpadrelascasaschile

 

Leer más ...

BUSCARON MUCHO Y OBTUVIERON POCO

Les dice que ellos buscaron mucho y obtuvieron poco

Hageo 1:9  Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa.

En el versículo 9 Jehová procede a decirles que ellos buscaron mucho y obtuvieron poco. Cuando lo trajeron a casa, Él lo disipó con un soplo debido a que Su casa estaba en ruinas mientras cada uno de ellos corría a su propia casa. Por tanto, los cielos sobre ellos retuvieron el rocío, y la tierra retuvo sus frutos (v. 10). Ciertamente Jehová había llamado la sequía sobre aquella tierra, sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino nuevo, sobre el aceite fresco, sobre lo que la tierra produce, así como sobre el hombre, sobre la bestia y sobre todo trabajo de sus manos (v. 11).

El uso de la palabra corre aquí indica que la gente estaba ocupada en el cuidado de sus propias casas. Hoy en día algunos santos están tan ocupados cuidando de sus propias casas que no tienen tiempo de asistir a las reuniones. Al considerar estos asuntos, debemos comprender que en el universo no existe la llamada neutralidad. Nuestra entrega tiene que ser absoluta, ya sea para atender primero al cuidado de nuestras propias casas o para atender primero al cuidado de la casa del Señor.

Lo que deseo recalcar aquí es que debemos aprender a reservar ciertos períodos de tiempo para atender a los intereses del Señor. ¿Cuántos pecadores están a la espera de que los visitemos? ¿Cuántos santos, especialmente los más jóvenes, esperan ser alegrados y nutridos por nosotros? Tal vez al presente busquemos pretextos para disculparnos, pero debemos considerar cómo le responderemos al Señor Jesús cuando Él venga. Es posible que tengamos muchos parientes que no son salvos. El hecho de que no sean salvos podría ser culpa nuestra y no culpa de ellos mismos. De ser así, cuando el Señor venga a arreglar cuentas con nosotros (Mt. 25:19), Él ciertamente nos reprenderá. Nos ha sido difícil obtener el aumento numérico, y esto se ha debido principalmente no a nuestro entorno, sino a nuestros pretextos.

Al hacer Su encargo, Jehová le dijo al pueblo que considerasen sus caminos y subiesen al monte para traer madera y edificar la casa; entonces, Él se complacería en ella y sería glorificado (Hag. 1:7-8). Hoy en día, nuestra predicación del evangelio consiste en reunir material para la edificación de la casa de Dios. 

La respuesta de Zorobabel, el gobernador, y Josué, el sumo sacerdote, junto con todo el remanente del pueblo, consistió en escuchar la voz de Jehová su Dios y las palabras del profeta Hageo, y el pueblo temió delante de Jehová (v. 12). Entonces Hageo, mensajero de Jehová, alentó al pueblo con la declaración de Jehová: “Yo estoy con vosotros” (v. 13). Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel, el espíritu de Josué y el espíritu de todo el remanente del pueblo; entonces ellos vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos (vs. 14-15). ¡Qué maravillosa respuesta!

Espero que todos los queridos santos estén ocupados saliendo a visitar personas y contactando a sus parientes, compañeros de clase y colegas para predicarles el evangelio. Todos los santos debemos ocuparnos, por el Señor Jesús, en la obra de predicar el evangelio, alimentar a los nuevos creyentes y cuidar de los demás. Espero que, a este respecto, toda la atmósfera y el ambiente entre nosotros experimente un cambio revolucionario. (Extracto del Estudio-vida de los profetas menores, mensaje 31 por Witness Lee, LSM)

Mas informacion acerca de la iglesia en Padre las casas, llamenos al fono (45)2732732 - 88078475  

o escribanos en la pestaña azul a su izquierda

También puede visitar nuestra fanpage  https://www.facebook.com/iglesiaenpadrelascasaschile

Leer más ...

PARA QUE FLUYAN RIOS DE AGUA VIVA

PARA QUE FLUYAN RIOS DE AGUA VIVA

Nuestro andar conforme al espíritu espontáneamente tendrá un resultado, y ese resultado es el fluir Cristo para llevar fruto, y llevar fruto es transmitir Cristo en otros. Conforme a la revelación dada a nosotros en el Nuevo Testamento, una persona quien permanece en Cristo y anda conforme al espíritu, siempre fluye al hablar. Si no habla, no fluye. Fluimos cuando hablamos. Si desde el primer día del año hasta el último no le hablas a nadie con respecto a Cristo, no fluyes Cristo. Sin tener en cuenta cuánto siente que está disfrutando a Cristo y participando de Sus riquezas, el fluir de vida dentro de usted se ha detenido.

Fluir es hablar. El Señor dijo en Juan 7:38: “El que cree en Mí como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”. Cuando un pámpano está lleno de vida, espontáneamente esa vida fluirá. Cuando estamos llenos del Espíritu, estamos llenos de Cristo y nuestro órgano que lo expresa se abrirá para proclamar a Cristo. Cuando joven, hablaba aun cuando no hubiese gente a mi alrededor. Cuando se está tan lleno, tiene que fluir y hablar. Hemos visto la condición, la comisión y la función del grupo vital.

Tal vez tengamos la impresión de que sólo deseamos ver un incremento en número. Anteriormente vimos que debemos tratar de ganar una persona al año y que debemos tener siempre cuatro o cinco personas bajo nuestro cuidado. Algunos quienes me han criticado han dicho que he cambiado. Dicen que acostumbraba a hablar de vida, pero que ahora hablo de estadísticas, presupuestos y números. Ese es su malentendido. No es eso a lo que me refiero. Ya sea que traigamos o no a alguien al Señor no es el problema. El problema es que no vivimos una vida cristiana normal, una vida en la que permanecemos en el Señor todo el tiempo, vivimos, andamos y tenemos nuestro ser conforme al espíritu en todo. Si somos tal clase de personas, proclamaremos a Cristo todo el tiempo. Hablaremos la salvación de Dios y de Dios como gracia. Debemos olvidarnos de si habrá algún fruto o no. Les aseguro que habrá algún fruto. El fruto será el resultado de nuestro fluir.

Hechos 4:31 dice que cuando los discípulos oraron, “el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios”. En ese tiempo, los discípulos eran un grupo de galileos que vivían en Jerusalén bajo la amenaza de los perseguidores judíos fanáticos, aún así, a ellos sólo les importó el Señor. Ellos sólo amaban al Señor. Ellos le buscaban a El. No sabían de nada más, sino sólo de Cristo, el Hijo de Dios. Todo el día, oraban sin cesar. Daban gracias a Dios en todo y estaban felices y regocijados. Así que, ellos no apagaron al Espíritu (1 Ts. 5:17-19). En su lugar, ellos avivaron el fuego en su espíritu (2 Ti. 1:6-7). Ellos eran tal clase de personas, estaban llenas del Espíritu, no sólo interior sino también exteriormente. Ellos tenían la plenitud del Espíritu. Una taza que tiene agua sólo hasta la mitad no tiene la plenitud del agua. Si el agua es servida en ella hasta llenarla, el agua fluirá de ella. Aquellos queridos santos en Hechos 4:31 estaban llenos de Cristo, así que ellos estaban rebosantes. Ellos hablaron la palabra de Dios con poder. (Extracto del capitulo 10 del libro El entrenamiento y la práctica de los grupos vitales por Witness Lee, LSM)

Mas informacion acerca de la iglesia en Padre las Casas, llamenos al fono (45)2732732 - 88078475  

o escribanos en la pestaña azul a su izquierda 

 

 

 

Leer más ...
Suscribirse a este canal RSS

Categorias

Links

Social

Mas links

Preguntas / Cerrar
1000 caracteres restantes
Si no puede enviar el mensaje, limpie el historial de su navegador