PREDICAR EL EVANGELIO COMO LA META VITAL Y SUPREMA DE NUESTRA VIDA CRISTIANA

PREDICAR EL EVANGELIO COMO LA META VITAL Y SUPREMA DE NUESTRA VIDA CRISTIANA

PREDICAR EL EVANGELIO
COMO LA META VITAL Y SUPREMA
DE NUESTRA VIDA CRISTIANA

Lectura bíblica: Hch. 1:8; Fil. 1:5, 27

Hechos 1:8 dice: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y seréis Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. Quisiera recalcar la palabra testigos. La palabra testigosen griego se refiere a personas, no a testimonios. Por lo tanto, la frase seréis Mis testigos significa “seréis Mis personas vivientes que dan testimonio”. Filipenses 1:5 dice: “Por vuestra comunión en el progreso del evangelio, desde el primer día hasta ahora”, y el versículo 27 dice: “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes junto con la fe del evangelio”.

La iglesia de Cristo existe en la tierra hoy con el propósito de pelear la batalla a favor del reino de Dios, es decir, con el propósito de subyugar al enemigo y saquear sus bienes. Los bienes del enemigo son las almas, los pecadores y las personas del mundo. Satanás ha usurpado la tierra, especialmente al mantener a la gente del mundo en sus manos. En 1 Juan 5:19 dice que el mundo entero está en manos del maligno. El mundo, según el uso que le da el Espíritu Santo en el Evangelio de Juan y en la epístola de Juan, se refiere a la gente del mundo. La gente del mundo hoy está en las manos del maligno, en las manos usurpadoras al diablo. Por lo tanto, en la tierra durante la dispensación del Nuevo Testamento se libra una batalla muy real entre Dios y Satanás, la batalla por las almas de los hombres. Pelear esta batalla, subyugar al enemigo y liberar todas las almas que están en sus manos usurpadoras es el propósito principal por el cual la iglesia está en esta tierra. Sin embargo, debemos comprender que esto es muy diferente a la llamada obra evangelizadora del cristianismo. Una cosa es subyugar al enemigo Satanás y liberar a las personas que se encuentran en sus manos usurpadoras, y otra, es evangelizar a las personas. La palabra evangelizar es buena, pero el sentido que se le ha dado no es completamente el correcto.

LA IGLESIA NECESITA NUEVOS CREYENTES

La historia nos dice la verdadera situación. Yo he estado en esta tierra por muchos años. He conocido verdaderos cristianos por más de cuarenta años, y he participado en esta obra más de treinta y cinco años. Tan sólo en las dos décadas pasadas conocí muchos grupos en el Lejano Oriente, en Europa y en este país. Les digo la verdad, ustedes jamás verán un grupo de cristianos sirviendo al Señor de una manera adecuada sin estos cinco aspectos, los cuales son necesarios para guardar el equilibrio apropiado: la vida, la luz, la iglesia, el servicio y, por último, la predicación del evangelio. Conocí algunos grupos que eran ricos en la vida divina, pero que tenían deficiencias en cuanto al conocimiento. También conocí algunos grupos —de hecho estuve en uno de ellos— que era muy rico en cuanto al conocimiento. Había una persona en ese grupo que la conocían como “la concordancia andante”. Sin embargo, aunque eran ricos en cuanto a conocimiento, eran muy pobres en cuanto a la vida. En el pasado conocí algunos grupos que eran ricos tanto en vida como en conocimiento, pero que tenían deficiencias en cuanto a la vida de iglesia, y por este motivo no duraron mucho. Algunos grupos incluso decían que eran ricos en vida y en conocimiento, y que también llevaban una vida de iglesia, pero no predicaban el evangelio. Después de cinco años, seguían reuniéndose el mismo número de personas, y después de cinco años más no había habido ningún incremento. Solían decir: “El Señor está con nosotros. ¡Es maravilloso!”. Fueron un grupo maravilloso durante diez años, pero con las mismas personas. Finalmente, al cabo de doce años, perdieron todo su interés y el grupo se desintegró. Vi esto en 1957 y volví a verlo en 1963. Para darles otro ejemplo, hace poco recibí una carta que decía que un grupo de creyentes que había estado reuniéndose por más de veinte años había perdido todo interés y se había desintegrado. Ellos se preguntaron: “¿Qué estamos haciendo aquí? Año tras año seguimos reuniéndonos los mismos de siempre”.

En una familia compuesta únicamente por el esposo y la esposa, los primeros cinco años son maravillosos. Puede ser que los siguientes cinco o veinte años sigan siendo maravillosos; no obstante, después de veinte años ya no sentirán que todo es tan maravilloso. Ellos necesitan algunos hijos, algunas “personas nuevas”. De la misma manera, la iglesia necesita de algunas personas nuevas. A fin de que la iglesia sea fuerte, necesitamos tener partos normales, nacimientos normales. Si la próxima semana cincuenta personas fueran bautizadas, toda la iglesia ardería de fervor. Por un lado, yo me sentí muy contento recientemente de ver que varias personas recibieron al Señor en una reunión de evangelio. Algunos quizás se pregunten cómo podrían tantas personas confesar al Señor en una sola reunión. Por otro lado, en el pasado vi a mil personas ponerse de pie para confesar el nombre del Señor. Es bueno que unas cuantas personas reciban al Señor, pero según mi experiencia, eso es tan sólo como dos gotas de agua; de todas maneras, los hermanos y hermanas se sienten muy emocionados con ello. Algunos exclaman: “¡Eso es maravilloso! ¡Muy maravilloso!”. Sin embargo, si usted le pone empeño, si ora y labora para traer a más personas, a la siguiente semana podría bautizar a cincuenta, a ciento cincuenta o a doscientas personas. Entonces usted se sentirá tan emocionado que no le importará comer. Vi esto en el pasado. La iglesia necesita más nacimientos, más partos. La iglesia necesita personas nuevas.

Siempre que alguien sugiere predicar el evangelio, el espíritu de todos los santos responde a ello. El Espíritu Santo dentro del espíritu de los santos aprueba esto, porque corresponde al propósito que Dios tiene para esta era en la tierra. Sin embargo, la iglesia ha perdido la visión respecto a este asunto, y por tanto, ahora tenemos que recobrarlo. Tenemos que darnos cuenta de qué es lo que estamos haciendo aquí. ¿Estamos aquí únicamente para reunirnos y tener una maravillosa reunión de predicación en la mañana del día del Señor y luego en la noche celebrar una maravillosa reunión de la mesa del Señor? ¿Estamos aquí para tener una maravillosa reunión de oración los miércoles y una reunión de estudio bíblico los viernes, y luego hacer lo mismo a la siguiente semana, el próximo mes y el próximo año? No debemos esperar a que pasen cinco años; si en este mismo año ustedes no traen más personas, tarde o temprano algunos dirán que no necesitamos seguir reuniéndonos. Así pues, nos sentiremos desilusionados. (Extracto del cap. 8 del libro Predicar el evangelio en el principio de la vida por Witness Lee, LSM)

Mas información acerca de la iglesia en Padre las Casas, llámenos al fono (45)2732732 - 88078475 o escribanos en la pestaña azul a su izquierda

También puede visitar nuestra fanpage   https://www.facebook.com/iglesiaenpadrelascasaschile

Le animamos a valorar este artículo (Las estrellitas, arriba a su izquierda)

 

Más en esta categoría: « LLEVAR FRUTO

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.

volver arriba

Categorias

Links

Social

Mas links

Preguntas / Cerrar
1000 caracteres restantes
Si no puede enviar el mensaje, limpie el historial de su navegador